Sandías tempranas: beneficios del uso de cintas de riego de alta eficiencia

Utilizar dos cintas de riego de bajo caudal (ultra low flow) por hilera de sandía, puede llevar a una serie de mejoras y beneficios en la producción. Eso fue lo que probó Agrícola Palma de Aculeo en Paine y los resultados fueron excelentes. Menores pérdidas de producción por golpe de sol, sandías más uniformes y una mayor productividad por planta fueron algunas de las ventajas que obtuvo al innovar con esta herramienta de riego.

Por Jorge Velasco Cruz

Regar de forma más eficiente y obtener mejores resultados en sus cultivos es lo que ha hecho Joaquín Reutter, de Agrícola Palma de Aculeo, principalmente al incorporar el uso de cintas de riego de bajo caudal en su producción de sandías tempranas durante esta temporada.

Joaquín Reutter: las sandías deformes generalmente se producen por falta de agua.

Desde 2011, Agrícola Palma de Aculeo produce sandías tempranas en la comuna de Paine y las comercializa a través de los supermercados. En esta última temporada decidió innovar y usar una cinta ultra low flow, la que entrega bajos caudales por emisor y metro lineal. “Habitualmente se analiza en relación al modelo tradicional. Sin embargo, pensé en probar. Siempre me ha gustado poner doble cinta, porque se obtienen raíces mucho más uniformes, más blancas y más sanas. Sin embargo, este año, por disponibilidad de agua –tengo más hectáreas y una capacidad del pozo limitada– determiné que iba a colocar una sola cinta en la mayor parte del predio”, comenta Joaquín Reutter, pero en paralelo decidió probar con dos cintas en parte del predio.

El campo de Agrícola Palmas de Aculeo produce unas 100.000 sandías por temporada.

En el caso de sandías para plena temporada por lo general opta por emplear dos cintas de riego de cinco L/m/ha. Sin embargo, cuando planta para cosecha temprana, el suelo todavía está bastante húmedo y a veces no es necesario un riego tan profundo al comienzo. De todas formas, especifica el agricultor, al colocar dos cintas los costos por hectárea aumentan levemente ($100.000 - $150.000, aprox.). El mismo razonamiento se puede aplicar a la cinta Aqua Traxx ULF. “Es un pequeño aumento de costo por hectárea, pero con amplios beneficios, porque el agua es clave. El 92 a 93% de la sandía es agua”, afirma Pablo Fernández, especialista en riego y district sales manager de Toro Micro-Irrigation.

LAS VENTAJAS DE LA DOBLE CINTA

Al enterarse de la existencia de una cinta ultra low flow (ultra bajo caudal), decidió hacer un ensayo. En vez de conformarse con el habitual flujo empleado en nuestro país de cinco litros por metro a la hora para este tipo de temporada, implementó una sección de terreno bajo un riego con rango de 1,7 a 1,9 litros por metro/hora. Colocó doble cinta en un paño de seis hileras de sandías. Son 2.400 metros lineales de cinta en aproximadamente media hectárea.

Mientras la tradicional tiene emisores ubicados cada 20 centímetros, este modelo permite mayor versatilidad, con espacios entre 4 y 24 pulgadas. Por eso, puede disponer de goteros a una distancia más corta y presenta un gasto de agua igual o menor, lo que trae diversos beneficios para el cultivo: eleva la tasa de germinación, lixivia las sales, mejora el patrón de humectación a un menor costo y con mayor eficiencia, y logra una mejor distribución bilateral de las raíces.

“Cuando uno riega con una cinta tradicional hay que cargarla un poco a la derecha o hacia la izquierda, porque al medio es donde se hace el hoyo con la máquina y va la planta de sandía. Entonces, por lo general, está más mojado el lado donde va la cinta y todo el sistema radicular se carga hacia allá. Pero eso no es lo que sucede al colocar doble cinta de bajo caudal”, comenta el agricultor y dueño de Agrícola Palma de Aculeo.

Poner doble cinta promuere raíces más uniformes, más blancas y más sanas.

Con este sistema se pueden realizar riegos más largos ya que la cinta emite agua a una tasa más lenta, lo que permite cubrir más adecuadamente las necesidades del cultivo. Para apreciar mejor cómo se comporta el agua en el suelo, el personal de Joaquín Reutter excavó calicatas. “En sandías, así como en la mayoría de las hortalizas, donde en los primeros 50 centímetros se concentra el pan radicular, no es necesario regar con tanta agua, porque percola mucho, sobre todo en suelos franco-arenosos como en el que cultivo. Es así que a veces al aplicar mucha agua, en realidad esta se pierde. De los cinco litros de agua que uno utiliza, la planta debe tomar entre dos y tres y el resto se pierde. Entonces, tirar cinco litros por hora es, finalmente, un gasto innecesario de agua y de energía. Usando dos líneas, la planta aprovecha mejor el agua disponible: baja un poco más lento y la alcanza a absorber”, apunta Reutter.

Entre los beneficios, agrega, se observan raíces a ambos lados de las hileras y la planta se aprecia más vigorosa. En resumen, hay una mayor productividad, ya que aumenta la cantidad de frutos promedio (de 1,2 pasa a 2,0, aproximadamente) y se encuentra una menor cantidad de sandías deformes, situación que por lo general se da por efecto de la falta de agua. En síntesis, la producción es más pareja y con fruta de un mayor calibre. En paralelo, el aumento del follaje obtenido mejora los resultados. “Si hay poco follaje, se produce mucho golpe de sol en la fruta y esta se pone amarilla, debido a que tiene escasa protección, lo que tiene como consecuencia la obtención de fruta de mala calidad y más blanda”, explica el agricultor.

Estándares Volubles

El sistema de riego que emplean en Agrícola Palma de Aculeo se abastece de agua de pozo, en un formato manual y móvil, debido a que en esta zona los terrenos de cultivo se cambian con frecuencia. “Como el riego es tan concentrado, ya que son 40 días intensos, es de gran importancia el ojo que uno tenga para regar bien, más allá de lo que digan los instrumentos. No sucede como con los frutales, donde el riego es más parejo”, argumenta Joaquín Reutter.

Hay que considerar que para sandía temprana (siembra a mediados de agosto y cosecha en la tercera semana de noviembre en las condiciones de Aculeo), se emplea un ciclo productivo de 90 a 100 días, en los cuales los primeros 30 días se ocupa poca agua, la suficiente para que la planta se afirme y desarrolle el sistema radicular. A continuación, se comienza a regar de a poco hasta flor y una vez que sale y empieza la cuaja se hacen riegos fuertes, con una frecuencia diaria o a lo menos de día por medio, a un ritmo de tres a cuatro hora en cada jornada para cada sector: hay que entregarle 10 litros diarios a la planta durante este periodo.

Y este es solo uno de los aspectos que se deben cuidar. “Debemos entender que, al ser un cultivo hortícola de muy rápido desarrollo es muy importante la experiencia de cada agricultor. Una mala fertilización o riegos mal hechos pueden arruinar la producción. En muchos aspectos es más difícil producir sandías que el cultivo de varios frutales de exportación, donde hay mucha información y está todo más estandarizado. Acá hay mucho pulso: todos los días cambian los potreros y los manejos dependen bastante del ojo que tenga el productor. No hay tanta información tan medible”, comenta Joaquín Reutter.

MEJOR PRODUCCIÓN CON SANDÍAS INJERTADAS

Para abastecer a los supermercados, Reutter se rige por programas de cultivo con fechas, variedades y precios establecidos por unidad y con referencia en Lo Valledor. Para ello trabaja con plantines de sandía Lady injertada sobre portainjerto Macis, plantas que se mandan a hacer en forma externa al vivero Masterplant Sur.

“Cuando uno empieza a repetir mucho los suelos,  ya que no tengo tierra infinita para rotar y volver después de cuatro años a cultivar sandía, se empiezan a pringar los terrenos y a aparecer fusarium, enfermedad que produce mucho aborto de fruto. Con los portainjertos puedo producir buenas sandías, a pesar de esta situación”, explica Joaquín Reutter, quien también forma parte de la directiva de la asociación Sandialeros de Paine. De todas formas, agrega, habitualmente se debe enfrentar diversos problemas de hongos como oídio, botrytis, fusarium, alternaria y algunas plagas, tales como el pulgón, trips y arañita, los cuales combate a través de controles preventivos, especialmente foliares, con aplicaciones cada diez días. Las últimas se realizan a más tardar dos semanas antes de la cosecha.

Hoy la empresa tiene plantadas 16 hectáreas, distribuidas en campos propios y arrendados, a razón de una producción promedio de 4.000 plantas de sandía por hectárea. Son 100.000 unidades cada año en un rango de 8 a 10 kilos. “Eso es lo que busca el supermercado. Las que son muy grandes son poco prácticas. Además, es difícil hacer una sandía muy grande al principio de temporada, por el clima. De por sí el calibre es más pequeña que una de plena temporada, cosechada entre el 15 de enero y el 15 de febrero”, dice Joaquín Reuter.

Reutter decidió trabajar en Aculeo, una zona sandialera por excelencia, porque allí este cultivo se da en excelente forma y cuenta con mano de obra altamente capacitada y especializada. “La sandía de paine es más tempranera y, a su vez, más dulce y de mejor calidad que la nortina, especialmente por un tema de suelo y clima. Acá hay harto calor en el día y las noches son frías, entonces la sandía agarra bien los grados brix (entre 12 y 14 para cosechar)”, dice. Lo ideal es cortar y distribuir enseguida para que logre estar en la feria unos tres a cuatro días y en góndola de supermercado hasta 15, ya que ahí no está sometida al sol y a los rigores del ambiente.

En este sector, para sandía temprana, los costos de producción pueden llegar a $6.000.000 a $7.000.000 por hectárea, mientras que en otros lugares y más adelantada la temporada, los costos pueden bajar hasta $4.000.000. “Esto se debe básicamente a los túneles. Cuando se hace el trasplante en esta zona, va todo con túnel, con manta térmica o plástico o incluso con los dos, debido a que en agosto hay heladas”, explica Reutter. A ello hay que agregar costos de cosecha y de transporte. Por eso, afirma el agricultor, el tener un año exitoso “depende del rendimiento, es decir, si se saca una o dos sandías por planta. Ése es el juego”.

Cuando termina la temporada de sandía, Agrícola Palma de Aculeo produce zapallo italiano (febrero a mayo) y diaguita, que se destina especialmente para casinos. “No tenemos para ese periodo un cultivo fijo. Queremos diversificarnos, pero no nos queda mucho tiempo disponible para hacer otras cosas, ya que nuestra temporada de sandía es muy larga. Tenemos una ventana de tres meses y en julio ya estamos moviendo tierra para el nuevo cultivo de sandía. Realizamos la plantación desde agosto hasta mediados de noviembre. Empezamos a cosechar el 20 de noviembre y terminamos a comienzos de marzo. Nuestro período de entrega más fuerte es en diciembre hasta los primeros 15 días de enero. El 70% de nuestra producción va en esa fecha para supermercados (Tottus). Después sale Talca con sandías más grandes y ahí ya no soy muy competitivo”, finaliza el ingeniero agrónomo.

CINTAS AQUA-TRAXX ULF 

La empresa The Toro Company nació en 1914 en Estados Unidos. Hoy tiene una facturación aproximada de US$ 2.600 millones, con 6.900 trabajadores en más de 90 países. Después de dedicarse a la fabricación de motores para tractores, en la actualidad una de sus áreas más importantes es la de ofrecer soluciones en riego tecnificado.

Desde hace más de 20 años, en Chile comercializa las cintas de riego Aqua-Traxx, que entregan una combinación de movimiento rápido y lento del agua para permitir una máxima eficiencia y mayor rendimiento, debido a que optimiza la turbulencia y la velocidad en los conductos del gotero. La cinta permite reducir la distancia entre goteros, con espaciamiento entre 4 y 24 pulgadas y espesores de pared desde 4 a 15 milésimas de pulgada. Gracias a su diseño, solo necesita un bajo filtrado, es resistente al taponamiento y optimiza el uso del recurso hídrico. “Las cintas Aqua-Traxx ULF (Ultra Low Flow) son una novedad en el mercado. Esto se logró debido a la tecnología de alta precisión PBX que desarrolló The Toro Company”, dice Pablo Fernández, district sales manager de Toro Micro-Irrigation.

La cinta Ultra Low Flow permite una humedad más uniforme del suelo.

Sobre la solución exitosa en sandías tempranas, señala Pablo Fernández que, “muchas veces, cuando un agricultor importante incorpora un nuevo producto o tecnología y le va bien, todos sus vecinos que trabajan con ese determinado cultivo copian el modelo utilizado por aquel productor líder. Pero se debe tener cuidado ya que en realidad pueden tener tipos de suelo diferentes, condiciones diversas y problemas distintos. Y si bien el modelo implementado funciona en ciertas condiciones particulares, existen otras soluciones que van más al callo”. Por lo que es conveniente consultar con un especialista.