agricultura de precisión

Cinco innovaciones científicas y tecnológicas que marcan la agricultura del siglo XXI

En el Día Mundial de la Ciencia, el campo también celebra. Desde microorganismos que reviven suelos agotados hasta drones que detectan problemas invisibles a simple vista, la innovación avanza entre surcos y cultivos. ¿Qué otras tecnologías están cambiando para siempre la forma en que cultivamos?

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Liderando a través del impacto, la innovación y la compasión

NUESTRA ESTRATEGIA: IMPACTO DE PRECISIÓN PARA UN MUNDO MEJORHaifa Group está a la vanguardia de la nutrición de precisión para cultivos agrícolas, ayudando a los agricultores de todo el mundo a producir más y de manera más sostenible. Estamos comprometidos con las prácticas responsables en todos los aspectos de nuestras actividades, brindando soluciones innovadoras que enfatizan la agricultura de precisión y la sostenibilidad, guiadas por los valores fundamentales que adoptamos: Impact, Innovation y COMPASSion. En un mundo en rápida transformación y amenazado por el cambio climático y el agotamiento de los recursos hídricos y de suelo, Haifa lidera los esfuerzos para crear seguridad alimentaria para la creciente población mundial. Nuestras soluciones de precisión de nutrición vegetal se centran en la Eficiencia en el Uso de Nutrientes (NUE), lo que permite a los productores mejorar la producción y, al mismo tiempo, minimizar el uso de fertilizantes, conservar el agua, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y prevenir la contaminación de nuestro planeta. Integramos 3 principios en cada eslabón de nuestra cadena de valor que forman la realización práctica de nuestra visión de Impacto: eficiencia de los recursos, responsabilidad y la centralidad de los productores y los cultivos. • El uso eficiente de los recursos es un aspecto fundamental de la sostenibilidad y esencial para reducir el impacto ambiental.• Nuestro compromiso con la responsabilidad a lo largo de la cadena de valor garantiza una conducta justa y responsable en todas nuestras operaciones.• Poner a los productores y los cultivos en el centro de nuestra atención, nos aseguramos de que nuestras innovaciones y soluciones estén diseñadas para satisfacer sus necesidades, fomentando una agricultura exitosa y sostenible. NUESTRA META PARA 2030Nos hemos fijado un conjunto de ambiciosos objetivos cuantitativos tanto en el ámbito ambiental como en lo social. Estos objetivos se detallan en proyectos, iniciativas y desarrollos innovadores específicos. EL IMPACTO DEL GRUPO HAIFA CUMPLE CON LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLEHaifa Group participa con orgullo en varias organizaciones prestigiosas que reflejan nuestro compromiso con la sostenibilidad y la responsabilidad social. Somos miembros del Pacto Mundial de las Naciones Unidas (https://unglobalcompact. org) y apoyamos activamente su programa de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS-17), lo que subraya nuestra dedicación a los estándares globales de sostenibilidad. Además, Haifa Group es miembro de Maala, el índice ESG israelí, que nos ha otorgado la puntuación más alta “Platino” todos los años desde que nos unimos en 2021. Este reconocimiento demuestra nuestro compromiso inquebrantable con la excelencia en las prácticas ambientales, sociales y de gobernanza. Contacto: mexico@haifa-group.com www.haifa-group.com

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El ecosistema de agricultura digital en América Latina que aceleró (sin querer) la pandemia

Mayor eficiencia, eficacia y productividad. Eso buscan los agricultores de todo el planeta y también de América Latina, sobre todo en años que han estado marcados por una escasez de mano de obra y transformaciones climáticas. Eso ha motivado el nacimiento y crecimiento de ‘startups’ que, apoyadas en tecnologías como Internet de las Cosas (IoT) e inteligencia artificial buscan simplificar los diferentes procesos, desde que se planta un árbol hasta que la fruta cosechada arriba a destino.

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MAF RODA ofrece lo último en tecnología de poscosecha

El corazón del negocio de MAF RODA, firma internacional de origen francés, es la innovación en tecnología de maquinaria para todo el proceso poscosecha, con un desarrollo de soluciones llave en mano. Si bien ya tienen presencia en el mercado peruano, ahora se instalan con una oficina en el país para estar próximos a las crecientes necesidades de sus clientes.

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La revolución de los datos en la agricultura de precisión: aplicaciones en cultivos de vid

Paola Correa (PhD Ecología PUC, CAPES), Solange Benítez (cPhD Agronomía PUC) y Horacio Contreras (Austral Falcon).   Desde hace algunos años el mundo científico comenzó a usar grandes bases de datos para analizar patrones biológicos, lo que se conoce como ‘data science’ (Tukey 1962). La ciencia de datos unifica la estadística, la matemática y el análisis de datos con el fin de comprender y analizar fenómenos reales usando métodos, procesos y algoritmos para extraer conocimiento e información (Hayashi 1998, Dhar 2013). Esta ciencia se encarga de utilizar bases de datos, inventarios o repositorios climáticos online, resultados de otros investigadores u organizaciones y nuevas herramientas tecnológicas como imágenes satelitales o inteligencia artificial para contestar nuevas preguntas, aprovechando la gran cantidad de información recolectada por años. Esta nueva ciencia tiene como ventaja que un mismo grupo de datos se puede analizar de maneras distintas pudiendo ayudar a resolver diferentes preguntas. Pero ¿en verdad necesitamos la recopilación y análisis de datos para entender los problemas que se presentan día a día y más aún en la agricultura? Aparentemente la respuesta es que sí y la descubriremos a lo largo de este artículo. La aplicabilidad de los datos para resolver problemas es evidente, un ejemplo de esto es a través de nuestros censos poblacionales y las emisiones de CO2 encontradas en la Antártida donde se relaciona el gran impacto que genera la humanidad en el cambio climático y cómo repercute esto en los cultivos agrícolas. Sin estos datos y su análisis, probablemente no se tendría una explicación causal a los efectos que cada vez y con más fuerza genera el cambio climático sobre los seres vivos. Es por esto por lo que diferentes ciencias se han enfocado en la recopilación y uso de los datos para aprovechar la gran cantidad que existen y analizar las problemáticas de una manera global, entendiendo cuales son los factores que afectan a los ecosistemas con el fin de poder predecir sus cambios y tomar decisiones al respecto. Ejemplos de la aplicabilidad de los datos son notorios en distintas disciplinas como la ecología en el análisis de especies en peligro de extinción o con brotes poblacionales (Lima et al. 2008), epidemiología en el análisis de enfermedades como el COVID-19 (Correa-Cuadros & Muñoz 2020), plagas forestales que destruyen hectáreas de bosques (Berryman 2012), pesquerías y sus colapsos (Lima et al. 2020), economía y procesos demográficos (Turchin & Korotayev 2020), antropología con análisis de sociedades antiguas (Lima et al. 2020), entre otros. Uno de los objetivos primordiales de la ciencia de los datos es conectar la teoría con la información para entender muchos de los fenómenos que están ocurriendo actualmente, como el calentamiento global y sus efectos en los cultivos o los factores que afectan el rendimiento. En la agricultura tenemos el registro de patrones que se repiten, como los daños por plagas y enfermedades, factores climáticos que afectan el crecimiento de los frutos o prácticas que disminuyen la productividad. Así mismo, observamos el cambio de estas tendencias con el paso de las temporadas y muy seguramente algunas de ellas las hemos documentado en archivos, pero los datos no están disponibles y no son analizados; lo que nos hace perder todo el potencial de esa información para entender qué está pasando con nuestros cultivos y poder encontrar soluciones. Es por esto, que es necesario hacer un puente entre la teoría y práctica de la agricultura con el análisis de datos y modelos de predicción, para transformarla en una ciencia de precisión ya que estamos desaprovechando el uso de los datos para encontrar patrones, tendencias y/o relaciones olvidadas u omitidas. La agricultura en Chile ha tardado en comenzar a implementar esta nueva ciencia y darle la importancia necesaria a los datos y su análisis mediante modelos de predicción de plagas y enfermedades, rendimiento de los cultivos, entre otros (Hawkins & Cornell 2008, Berryman 1999). En los cultivos tenemos una diversidad de problemas por resolver, desde qué pasa con los pequeños microorganismos del suelo y su impacto en estos, hasta qué factores influyen en el rendimiento de las cosechas. Para esto debemos utilizar toda la información disponible y digitalizarla sistemáticamente o empezar a recolectarla para poder analizarla a través de modelos que nos ayuden a entender el impacto de los factores climáticos, nutricionales, fisiológicos o de riego que afectan a las plantaciones, para poder explicarlos y predecirlos. Esto con el fin último de brindar al agricultor una herramienta preventiva para evitar pérdidas en su producción y entender a cabalidad su cultivo. Esta es la razón por la que el monitoreo constante y la digitalización de los datos es fundamental para reconstruir la historia y verla con lentes más grandes que puedan representar el ciclo de vida de un cultivo y no una fotografía instantánea. Las plantaciones de uva para vino en Chile tienen una extensión promedio de 40.017 hectáreas (Figura 1) acorde con el Catastro Vitícola Nacional SAG (2019), de las cuales en el 2019 se produjo un billón de litros de vino (Figura 2). Las cifras anteriores establecen la importancia de las plantaciones de vid para el país y como las pérdidas en su producción afectan al producto interno bruto chileno. El uso de ‘data science’ en este tipo de cultivos puede ayudar a mejorar el rendimiento gracias a la implementación de modelos predictivos. Un ejemplo sobre cómo podemos empezar a usar los datos en los cultivos de uva, es el análisis del rendimiento donde lo recomendable es que estos valores sean tomados cada temporada y por cuartel para tener un registro histórico del fundo. En este caso podemos usar la productividad por hectáreas para entender porque disminuye o aumenta a lo largo de los años, pero si además incluimos esta información junto con datos climáticos provenientes de una estación meteorológica cercana podremos identificar los factores que influyen en el rendimiento y así poder predecir las cosechas futuras. Esto nos permite no solo saber cuánta uva para vino se produce al año sino también relacionar los factores climáticos (temperatura, lluvia, humedad,

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