La caída del precio de la cereza en China obliga a replantearse los costos del huerto, y un ítem importante pero poco considerado se vincula con el riego. Muy comúnmente se está sobrerregando, lo cual significa pagar más por energía, afectar negativamente a la planta, disminuir la calidad, requerir más control de malezas y fertilización, aumentar el gasto en recursos humanos e incrementar los costos de oportunidad. Paradójicamente también está extendida la práctica del riego deficitario DES-controlado, para ahorrar agua, especialmente en el periodo posterior a la cosecha. Los efectos son muy perjudiciales, como demostró un estudio originado en la preocupación por la “pasma”. ¿La solución? Pasa por usar instrumentos para seguir el estado hídrico de la planta.