Dr. Sebastián Molinett1 y Dra. Danae Riquelme2. 1 Centro Regional de Investigación INIA La Cruz. 2 Centro Regional de Investigación INIA La Platina. La pudrición gris o pudrición del racimo, como se conoce a la enfermedad causada por Botrytis cinerea, es el problema de mayor relevancia fitosanitario en uva de mesa. Si bien es frecuente las pérdidas asociadas a esta enfermedad en campo y en embalaje, la incidencia aumenta sustancialmente cuando existen condiciones favorables de infección, como primaveras húmedas y precipitaciones desde pinta. El control de esta enfermedad normalmente se realiza a través de manejos culturales, con fungicidas sintéticos convencionales en conjunto con el almacenamiento en frío e incorporación de generadores de anhídrido sulfuroso. Sin embargo, han surgido diversas alternativas de control que pueden ofrecer soluciones sostenibles, teniendo un origen natural (ya sean compuestos obtenidos de fuente de carbono biológico o sintético), y con un mayor grado de inocuidad para el consumidor que los fungicidas tradicionales que, a través de tecnologías de nanoencapsulación, pueden lograr un efecto fungicida para el control de patógenos. El presente artículo discute acerca de la potencial contribución de estas tecnologías al desarrollo de soluciones fitosanitarias, particularmente en el caso de la pudrición gris en uva de mesa, identificando las oportunidades y desafíos para la implementación de esta clase de tecnologías en la uva de mesa. EL PROBLEMA: LA PUDRICIÓN GRIS En la actualidad, son más de tres especies de Botrytis las que han sido identificadas produciendo pudrición en uva a nivel mundial; sin embargo, la frecuencia de aislamiento indica que B. cinerea es la principal especie asociada, por lo que el control debe dirigirse en esa dirección. La pudrición gris, causada por B. cinerea, se caracteriza por comenzar como un pardeamiento violáceo en la zona de infección de la baya, dejando la piel suelta y pulpa intacta. Este síntoma avanza sobre la baya observándose rápidamente crecimiento micelial grisáceo y esporulación del hongo. Otros síntomas frecuentes son las manchas marrones forma de ‘V’ de las hojas, junto con necrosis de brotes, y lesiones pardas en el raquis de los racimos. Estos forman parte de las fuentes de inóculo del hongo, en donde se multiplicará y diseminará a través de corrientes de aire. Esta enfermedad se puede desarrollar en precosecha, asociándose a racimos apretados que generan un microclima de alta humedad relativa cercano a la baya. B. cinerea no requiere de heridas para infectar, aunque las heridas facilitan su entrada. Un ejemplo de ello fue la alta incidencia por pudrición de racimo asociada a partidura de bayas, que se observó en la zona central del país luego de la lluvia de fines de enero de este año. Principalmente se observaron microfisuras y partiduras, ubicadas principalmente en la zona distal y lateral de la baya, lo que generó una entrada directa del patógeno a la fruta. Esto coincidió con época cercana a cosecha de variedades como Thompson Seedless, observándose rápidamente una pudrición y esporulación del hongo, con la formación de nidos de Botrytis (Figura 1). El nivel de incidencia de la partidura estuvo asociado al estado de madurez y variedad de la fruta, dado por la cantidad de azúcar contenida que genera un diferencial de concentración que favorece el ingreso de agua a la baya. Como es conocido, el control de esta enfermedad se basa la integración de manejos culturales que aumentan la ventilación cerca del racimo, como la regulación de la carga, raleo y arreglo de racimo, deshoje, desbrote y apertura de ventanas. La aplicación de estas prácticas es intransable, y en ellas se debe apoyar todo manejo. Sin embargo, la aplicación de productos químicos botryticidas es recomendada para la disminución de la densidad de inóculo los cuales pueden ser complementados con plaguicidas microbianos y extractos vegetales. Debido a la capacidad de Botrytis de crecer e infectar desde 0 °C, infecciones latentes no desarrolladas en precosecha a menudo se activan durante el almacenamiento en frío, cuando las condiciones de la uva son favorables su desarrollo. Los fungicidas no son del todo efectivos en el control de infecciones latentes, por lo que la aplicación con anhídrido sulfuroso, como gasificación y mediante generadores es considerada como una medida eficaz para la inactivación de estas y nuevas infecciones. EL DESAFÍO DE INCORPORAR SOLUCIONES INOCUAS La alta incidencia de pudrición observada este año planteó el desafío de incorporar soluciones inocuas, de efecto inmediato y de liberación controlada, de baja o nula carencia para el control de esta enfermedad. Además, dada las restricciones de los mercados de destino, existe un número limitado de aplicaciones e ingredientes activos que se pueden utilizar. Por lo tanto, se observa una brecha en las tecnologías disponibles para el control de la pudrición gris en vid, extrapolable a otros cultivos. En postcosecha, la fumigación con anhídrido sulfuroso (SO2) y el uso de generadores de este compuesto, es una práctica frecuente y se aplica de forma exitosa para el control de la pudrición gris. Sin embargo, presenta ciertas desventajas por sus efectos residuales sobre la baya a nivel organoléptico (alteración del sabor) y de aspecto (lesiones por blanqueamiento) cuando se utiliza en forma inadecuada. Por ello, es necesario el desarrollo de alternativas a este compuesto, idealmente de liberación gaseosa controlada durante el tiempo de almacenamiento y con una visión más inocua para el tratamiento de los racimos. ALTERNATIVAS AL ANHÍDRIDO SULFUROSO Como métodos alternativos de control, en la literatura se ha reportado que la fumigación con ácido acético ha logrado disminuir el deterioro de las bayas por Botrytis y Penicillium de forma significativa y que podría constituir una alternativa al tratamiento con SO2; sin embargo también presenta ciertos problemas relacionados con su impacto organoléptico en la baya. Por otra parte, la aplicación de dosis sub-letales de etanol, en formato de soluciones hidroalcohólicas combinada con sales de potasio, podrían ser efectivas en controlar la pudrición gris. También, se ha estudiado el uso de (E)-2-hexenal, compuesto con propiedades antifúngicas producido significativamente de forma natural por el tejido vegetal, disminuye el deterioro por Botrytis en diversos modelos de fruta, incluyendo uva