Bruno Defilippi B., Ing. Agr., Ph.D I Abel González G., Ing. Agr. Msc I Edgard Álvarez R., Ing. Agr. I Gabriel Neumann L., Ing. Agr. Instituto de Investigaciones Agropecuarias / CRIs La Platina y Carillanca La calidad global de un arándano es determinada por una serie de atributos, entre ellos están la Apariencia, dada por color, calibre, forma, ausencia de defectos y pudriciones; la Textura, evaluada como firmeza, el Sabor (relación dulzor/acidez) y la Funcionalidad como alimento, expresada como contenido de antioxidantes, por ejemplo. Estos atributos pueden ser afectados por diversos factores durante el proceso productivo, los que deben ser considerados para tener una buena postcosecha y asegurar fruta de calidad global óptima en destino. Entre los factores mencionados destacan la selección de la variedad, las prácticas de manejo agronómico (nutrición, riego, control de enfermedades), las condiciones agroclimáticas (temperatura, lluvias), y la óptima utilización de las tecnologías de postcosecha disponibles para almacenamiento y tránsito. Una importante práctica de manejo es la incorporación del uso de coberturas (malla, rafia o plástico) durante la precosecha, lo que genera importantes cambios a nivel del funcionamiento de la planta al modificar su microclima. De los numerosos atributos de calidad y condición evaluados en la postcosecha de arándano, es necesario reconocer aquellos que son afectados directamente por el uso de coberturas plásticas. De esta manera, las características que responden a condiciones agroclimáticas, como lluvia, temperatura e intercepción de luz son las que acusarán las mayores diferencias entre el uso y no uso de la cobertura, afectando principalmente la calidad de la fruta y, en consecuencia, su duración de postcosecha. Podemos reconocer como variables afectadas por condición de evento climático a la incidencia de partiduras, russet y pudriciones, mientras las más afectadas por temperaturas e intercepción de luz serían color, acumulación de cera (Bloom), sólidos solubles y firmeza, como revisaremos más adelante. La producción de arándano presenta limitaciones durante la etapa productiva, donde muchas de ellas se expresan sólo en la calidad y condición de la fruta que llega a destino. Lo anterior ocasionadas frecuentemente por eventos climáticos ocurridos en épocas críticas del cultivo, y que sin duda limitan la competitividad en esta importante área de producción. Dentro de éstas, las precipitaciones en floración y en período de cosecha son las causas de mayores pérdidas de productividad y condición de fruta en destino, especialmente para la zona sur del país. Al respecto, estudios realizados por INIA han determinado que lluvias de primavera tienen una directa relación con la productividad del cultivo. Dependiendo de la distribución y frecuencia de las precipitaciones en floración -período más vulnerable- se producen caídas importantes en el rendimiento. De acuerdo con Abel González, especialista de INIA-Carillanca, precipitaciones mayores a 60 mm en pleno estado de floración ocasionan fuertes caídas en el número de yemas cuajadas, con pérdidas de rendimiento del orden de un 20% a un 45%, respecto a un año normal. Por otra parte, en verano existen probabilidades altas de precipitación. Así, dependiendo del número e intensidad de las precipitaciones, ha sido posible evaluar que hasta un 40% del total de la fruta de un huerto es destinado a IQF luego de 4 eventos mayores a 10 milímetros de precipitación. Otro aspecto negativo atribuible a las precipitaciones en verano es la influencia de estas en la frecuencia de cosecha. Al producirse un evento de lluvia las labores de cosecha deben detenerse hasta que la fruta sea secada por el sol, produciéndose colateralmente sobre madurez y ablandamiento de los frutos cosechados en un verano lluvioso. Sumado a lo anterior, la fruta embalada para fresco en años con altas precipitaciones en cosecha presenta problemas de condición en destino expresados principalmente en la presencia del micelio de Botrytis cinerea, ablandamiento y deshidratación. La interacción de todos los eventos mencionados sin duda influye y limitan la obtención de una fruta con buena calidad en destino, y no existe tecnología de postcosecha que pueda solucionar un problema generado durante la precosecha. ¿CÓMO AFECTAN LAS COBERTURAS EL MANEJO DEL ARÁNDANO? Conocer en profundidad los cambios que ocurren bajo protección, permitirá establecer mejores prácticas de manejo agronómico bajo cada condición de microclima en particular. Así, el uso de cubiertas afecta las variables agroclimáticas, disminuyendo la disponibilidad de luz, incrementando la temperatura y humedad relativa del aire. Dichos cambios sin duda tienen efectos sobre la fisiología de las plantas, la productividad del cultivo y condición de fruta en destino. Resultados obtenidos en INIA, muestran que la evaluación de dos tipos de films impermeables: (1) LDPE (lámina de plástico de baja densidad) y (2) Rafia (tejido de fibras de polietileno de alta densidad), en estructuras tipo capilla, muestran una sostenida disminución de la radiación incidente (Mj/h/m2) bajo las cubiertas, respecto a la condición no protegida (Gráfico 1, Figura 1). En general los plásticos transparentes tienen un poder absorbente que varía entre un 5-30% en los espesores utilizados en agricultura y su poder de reflexión de la luz alcanza valores de entre un 10 – 15%. En efecto, la transparencia del plástico está comprendida entre el 70-85%. Por lo tanto, es preciso aclarar que no todos los films plásticos son iguales, y bajo este tipo de cubiertas, se percibe un 15-30% menos de luz aproximadamente que en el exterior. Por otra parte, los plásticos de polietileno que se utilizan comúnmente para cubrir invernaderos, túneles o capillas, pueden reducir entre un 20 y 30 % la transmisión de luz fotosintéticamente activa (PAR) respecto de la luz incidente en condiciones no protegidas. La radiación fotosintéticamente activa (PAR) captada por un vegetal está positivamente correlacionada con la producción de fotosintatos, influyendo sobre el crecimiento o vigor de la planta, rendimiento de fruta por unidad de área, el tamaño y color de los frutos. La relación de equilibrio entre desarrollo vegetativo y reproductivo, requerida para una planta altamente productiva, está influenciada por la disminución de la radiación fotosintéticamente activa (PAR) bajo una condición cubierta. Así, la disminución de la disponibilidad de luz PAR puede ser un factor limitante