Virus

Investigación revela cómo las plantas defienden sus semillas de virus

Un equipo de investigadores de la Universidad de California, Riverside, realizó un descubrimiento sobre el proceso que utilizan las plantas para evitar transmitir virus a sus descendientes. Avance no solo podría mejorar la salud o rendimiento de los cultivos, sino que incluso ofrecer estrategias de prevención para enfermedades humanas.

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La consigna es comenzar con plantas sanas

Virus, hongos de la madera y bacterias pueden llegar en las plantas al momento de plantación, sin ser invitados. Muchas veces pasan inadvertidos hasta que un estrés hace visibles los síntomas y ya es demasiado tarde, solo queda asumir la pérdida. Esto puede ocurrir tanto en uva de mesa como de vino. Sobre la base de su experiencia en distintos países de América, la fitopatóloga Ph.D. Judit Monis plantea elementos estratégicos para enfrentar dichos problemas.

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Enfrentando los virus en Cerezos

Los portainjertos de origen ruso Krymsk® 5 y Krymsk® 6 se alzan como gran herramienta para tener plantas de Cerezos libres de virus, incluyendo el PNRSV. Además, con más de dos décadas de experiencia en Estados Unidos han demostrado excelente compatibilidad con casi todas las combinaciones de variedades de cerezos y texturas de suelo, destacando,  por ser tolerantes al estrés hídrico y exceso de calor en verano. El  emprendimiento Global AG® tiene licencia para su propagación y comercialización en Chile.

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El INIA publica dos informativos para manejo integrado de enfermedades de la papa

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) publicó recientemente el Informativo N°223 “Virus Mop Top de la papa (PMTV)” y el N° 224 “La Sarna Polvorienta de la Papa”, en los que entrega recomendaciones para el correcto diagnóstico de estas enfermedades y un manejo integrado a través de prácticas como el uso de semilla legal, una buena elección del suelo, utilización de cultivares menos susceptibles y evitar condiciones que las favorezcan, entre otras medidas.

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Producción de ajo a partir de plantas libres de virus podría potenciar la exportación en fresco de esta hortaliza

Mónica Madariaga V., Marcelo Horta G., Edición textos: Alejandra Catalán F. La semilla es la base de la producción, pues una semilla de calidad permite expresar todo el potencial de la planta. El ajo no tiene semilla botánica, por lo cual su propagación se realiza vegetativamente utilizando el diente como  estructura reproductiva. Al no existir en Chile un sistema de producción comercial de “diente-semilla” de calidad, los productores generan sus propios “dientes-semillas” guardando material de su cosecha. Este sistema de producción favorece la diseminación de enfermedades causadas por hongos y nemátodos y perpetúa las infecciones causadas por virus. Chile no está considerado entre los principales países productores de ajo, pero el cultivo nacional de esta hortaliza genera un ingreso por exportación en fresco, que durante el mes de enero del año 2017 fue de USD 10.457.800 correspondiente a 7.630,4 ton. de ajo exportadas. La Región del Libertador Bernardo O´Higgins es la principal productora de ajo con el 43% de la superficie nacional plantada. La producción de ajo nacional está en manos de la pequeña y mediana agricultura y en la Región de O´Higgins los productores cultivan principalmente el ajo tipo chino (90%), con rendimientos de alrededor de 18 ton/ha, de las cuales aproximadamente el 85% se exporta y el 15% queda para mercado interno por no cumplir con los estándares mínimos en cuanto a calibre. La producción de semilla de calidad podría cambiar esta situación mejorando sustantivamente los rendimientos y los volúmenes de exportación. Virus en el cultivo del ajo Los virus son agentes infecciosos visibles solamente bajo un microscopio electrónico que tiene la capacidad de aumentar su tamaño 50.000 veces, pero su minúscula estructura no es un impedimento para colonizar plantas y luego cultivos pudiendo generar devastadores resultados en la producción.  Las enfermedades causadas por virus se manifiestan mediante síntomas, que  en la planta de ajo corresponden a enanismo, moteados difusos, estrías cloróticas y deformación de hojas (figura 1). Además, los virus son uno de los principales agentes responsables de la baja de rendimientos en el cultivo del ajo, pues afectan negativamente el calibre y peso del bulbo. La forma de propagación vegetativa, de este cultivo, favorece enormemente la diseminación de virus, pues cada diente de ajo que es utilizado para generar una nueva planta ya está infectado, por lo tanto las partículas virales aumentan su concentración desde un ciclo de cultivo a otro, perpetuando la infección en la especie. Los virus no pueden sobrevivir fuera de un hospedero, por lo cual, en campo se diseminan mediante vectores. En el caso de los virus que afectan el cultivo del ajo los vectores son principalmente áfidos y eriófidos. El cultivo regional se ve afectado por infecciones virales causadas por a lo menos 8 virus entre los cuales se encuentran los principales agentes reductores del calibre del bulbo: Virus del enanismo amarillo de la cebolla (Onion yellowdwarf virus, OYDV), Virus del estriado del puerro (Leek yellow stripe virus, LYSV), Virus A del ajo (Garlic virus A, GarV-A) y Virus filamentoso del ajo transmitido por ácaros (Garlic mite-borne filamentous virus, GaMbFV) los cuales reducen el calibre del bulbo entre un 28% y un 60%. Producción de plantas de ajo libres de virus Bajo el alero del proyecto “Valorización y diversificación del cultivo del ajo” financiado por el Gobierno Regional de O´Higgins, mediante el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC), investigadores de INIA se encuentran trabajando en el desarrollo de estrategias que permitan mejorar los rendimientos y calidad de este cultivo. En este contexto, desde el año 2017, el laboratorio de Virología  de INIA está trabajando en la generación de plantas libres de virus, a partir de cultivo de meristemos, mientras que especialistas fitopatólogos, nematólogos y entomólogos, trabajan en desarrollar estrategias de control químico para una producción de calidad sostenible. Las primeras plantas libres de virus generadas, por INIA, tuvieron su primer ciclo de cultivo en campo, bajo malla anti-áfidos, durante la temporada 2018  y sorprendieron por su calibre y peso promedio los cuales fueron de 65mm y 97grs. respectivamente con un 42% de bulbos de calidad extra flor (figura 3). Este material conformará una maternidad que será la base para que los productores  inicien un cultivo de calidad libre de virus. Según una comparación realizada del peso y calibre de bulbos cosechados en la Región (información entregada por agricultores y exportadores beneficiarios del proyecto), versus  resultados obtenidos en ensayos establecidos en INIA Rayentué con dientes-semilla libres de virus, los rendimientos podrían verse aumentados en aproximadamente 48% y valores cercanos al 100% de la producción estaría bajo estándares de calibre que aplicarían para exportación (figura 4). Mantención de la calidad sanitaria Un sistema de  producción comercial de ajo libre de virus debe considerar la obtención de “diente-semilla” de esta misma calidad sanitaria, la que se debe llevar a cabo bajo un sistema de exclusión, por ejemplo, utilizando malla anti-áfidos, o en zonas libres del cultivo de aliáceas para evitar la re-infección con áfidos portadores de los virus que afectan el cultivo. Durante un periodo de 4 años desde iniciado el cultivo con semilla libre de virus, el agricultor puede mantener su plantación en zonas productoras, sin requerir un sistema de exclusión y más aún, durante este periodo el agricultor puede generar sus propios “diente-semilla” de la manera tradicional, pues aunque durante este tiempo el cultivo se re-infectará mediante áfidos vectores, la concentración de virus en las plantas no será suficiente para generar un daño significativo en el cultivo. Al cabo de 4 ciclos de cultivo, el agricultor debería iniciar una nueva plantación con una nueva semilla libre de virus para poder mantener la calidad de su producto.

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El cultivo del ajo y enfermedades causadas por virus

En las principales regiones productoras de ajo se observa una baja en la calidad del cultivo, situación que es más evidente en el ajo tipo rosado, el que manifiesta pequeño calibre y bajo vigor de las plantas. Los virus son los principales causantes de la baja de rendimiento del cultivo y las medidas de control se basan en la prevención.

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Se han identificado más de 60 virus que infectan a la vid

La vid (Vitis vinifera L.) es una de las especies más cultivada en el mundo y al mismo tiempo hospedante de numerosos patógenos, entre los que destacan los virus, cuya peligrosidad es acentuada por la existencia de eficientes métodos de transmisión, principalmente vectores tales como nemátodos e insectos. Sin embargo, la principal causa de la diseminación a grandes distancias de los virus se debe a la propagación y comercialización de variedades y portainjertos infectados. Actualmente ha sido posible identificar a más de 60 virus que infectan a la vid, aunque solo algunas especies son importantes por el daño económico que generan, tanto por su intrínseca agresividad como por su amplia diseminación en los viñedos. En plantas con síntomas visibles, infectadas por Grapevine leafroll-associated virus 1, Grapevine leafroll-associated virus 2 (GLRaV-1, GLRaV-2), y Grapevine virus A (GVA), se ha observado una reducción de producción del 23% en promedio, con un decremento del contenido en azúcares del 5%. Con Grapevine fanleaf virus (GFLV) las pérdidas de producción varían entre 5% y 10 %, pudiendo llegar hasta 90%; con los GLRaVs el promedio es de 10% pero puede llegar a 60% ó 70%; con los virus involucrados en el complejo de la “Madera rugosa” (Grapevine virus A – GVA; Grapevine virus B – GVB; Grapevine rupestris stem pitting-associated virus – GRSPaV) la disminución de producción es de 20% ó 30%. Es difícil poder definir el nivel de daño causado por Grapevine fleck virus (GFkV), debido a su estado latente, aunque es un virus muy frecuente en todas las áreas de producción de la vid. De toda manera, se ha podido demostrar que causa una disminución del porcentaje de éxito de los injertos, limita la producción de raíces y reduce el vigor de las plantas. Las infecciones virales en plantas que no presentan síntomas causan un decremento anual de productividad del 5%. Los principales síntomas de virosis La revisión de los principales síntomas causados por los virus más importantes, junto con los datos anteriormente expuestos, nos da una indicación de la peligrosidad de estas enfermedades. GFLV induce deformación y alteración de color en las hojas. Es muy común la aparición de hojas asimétricas con nervaduras principales muy juntas y con abolladuras de la lámina. Los sarmientos presentan entrenudos cortos, nudos dobles, fasciaciones y bifurcaciones. La alteración del color consiste principalmente en la aparición en primavera de fuertes amarilleces, mosaicos, manchas lineales y anulares que reducen notoriamente la actividad fotosintética de la planta. Los racimos son a menudo más pequeños y menos numerosos de lo normal, maduran irregularmente y pueden mostrar varios grados de corrimiento. Todo esto se traduce en una reducción de la vida útil de las plantas afectadas, del porcentaje de éxito de los injertos y del número de plantas barbadas obtenidas durante la propagación en viveros. El vector de GFLV es el nemátodo Xiphinema index. La enfermedad conocida como “Enrollado de la hoja de la vid” es probablemente la más diseminada en el mundo y están involucradas a lo menos nueve distintas especies virales. Los virus que se encuentran con mayor frecuencia en los viñedos del mundo son GLRaV-1, GLRaV-2 y GLRaV-3. Los síntomas en las hojas consisten en un encarrujamiento hacia el envés, con leve amarillez de la lámina foliar en variedades de uva blanca y enrojecimiento en la de uva tinta, en la cual normalmente la modificación del color no incluye a las nervaduras. Este síntoma comienza a aparecer al final del verano y tiende a acentuarse en otoño. También hay corrimiento de racimos, los que son más pequeños, con bajo contenido en azúcares y mayor acidez. Siempre en variedades tintas es muy frecuente la decoloración parcial o total de las bayas al acercarse el periodo de cosecha, problema que afecta en manera especial a las variedades Crimson Seedless (foto 1), Red Globe, Black Seedless, Autumn Royal y Flame Seedless. También se han observado casos de incompatibilidad en plantas injertadas, relacionados con una variante de GLRaV-2 (GLRaV-2 RG) en la varieidad Red Globe. Los portainjertos híbridos americanos, aunque infectados, no muestran síntomas, lo que sin duda ha contribuido a favorecer la propagación de la enfermedad en todo el mundo. Los estudios de epidemiología realizados en diferentes zonas productoras han dado a conocer la presencia de insectos vectores solo para cuatro de los virus (GLRaV-1, GLRaV-3, GLRaV-5 e GLRaV-9) que inducen el “Enrollado de la hoja de la vid”. Cóccidos y pseudocóccidos (conchuelas y chanchitos blancos), son los responsables de la transmisión. La “Madera rugosa” es una enfermedad compleja que se manifiesta sobre todo en plantas injertadas. Los virus involucrados son GVA, GVB y GRSPaV. Inducen disminución del vigor de las plantas, decaimiento generalizado y atraso en la brotación. A nivel del punto de injerto, en la madera bajo la corteza, tanto en la variedad como en el portainjerto, pueden aparecer los síntomas más específicos de esta enfermedad que consisten en acanaladuras de profundidad variable, a las cuales corresponden protuberancias en la zona del cambio. Finalmente, estas anomalías reducen la funcionalidad de los tejidos conductores, por lo que a veces es posible observar una marcada diferencia de diámetro entre el portainjerto y la variedad, como es el caso de infecciones por GRSPaV en la variedad Superior injertada en Freedom (foto 2). Se conocen especies de cóccidos y pseudocóccidos vectores de GVA y GVB. GFkV, el agente de la enfermedad conocida como “Marbruna” o “Fleck”, es latente en Vitis vinifera y en muchos híbridos americanos, manifestándose sólo en V. rupestris St.George, con esclarecimientos de las nervaduras secundarias, deformaciones de las hojas y reducción del crecimiento vegetativo. Las alteraciones cromáticas son más patentes en primavera. Ha sido evidenciada la transmisión natural en campo pero no se ha identificado al vector responsable. “Control de las virosis”. El primer paso para realizar el control de estas enfermedades consiste en realizar un monitoreo o prospección para poder conocer cuales son los virus de mayor prevalencia en los viñedos de un país. Con estos datos disponibles será posible optimizar las técnicas de detección que permitirán obtener

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