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Entrevista a Augusto Baertl, gerente general de Agrícola Chapi

“No queremos la uva perfecta para la foto, sino la que garantice calidad y rentabilidad”

En un mercado global cada vez más competitivo, Agrícola Chapi busca el balance entre productividad y buena condición de fruta. Con fuerte presencia en Estados Unidos y México, y aproximadamente el 90% de su superficie en variedades verdes como Autumn Crisp y Sweet Globe, la empresa consolida su modelo técnico y comercial desde el corazón de Ica.

04 de Diciembre 2025 Equipo Redagrícola
“No queremos la uva perfecta para la foto, sino la que garantice calidad y rentabilidad”

En un negocio tan dinámico como el de la uva de mesa, Augusto Baertl, gerente general de Agrícola Chapi, afirma que el equilibrio lo es todo, sobre todo en un escenario cada vez más competitivo. “El reto es mantener el rendimiento sin sacrificar la calidad”, apunta. Con años de experiencia en el sector, explica cómo han ajustado su estrategia para adaptarse a los nuevos escenarios: adelanto de podas, revisión varietal y el foco en la calidad de fruta que el mercado realmente valora.

Agrícola Chapi maneja actualmente 240 hectáreas de uva sin semilla y una superficie similar de palta Hass, ambas en Ica. Aproximadamente el 90% del área está dedicada a variedades verdes, principalmente Autumn Crisp y Sweet Globe, con una menor proporción de rojas y unas pocas hectáreas de negras.

Desde 2023, la compañía viene ajustando su calendario de producción para adelantar la ventana de cosecha, que antes se concentraba entre enero y marzo, para evitar riesgos climáticos. En particular, en esta campaña, este adelanto fue una respuesta directa a las lluvias inéditas del último verano, especialmente la del 6 de febrero, que afectó gravemente la calidad y generó pérdidas significativas en la región. Ese episodio, recuerda Baertl, marcó un antes y un después para muchos de los productores de Ica.

La campaña 2025 arrancará el 10 de noviembre para Chapi y se extenderá hasta el 15 de febrero. Sin embargo, cerca del 80% del volumen estará concentrada hacia la segunda semana de enero.

¿Cómo va caminando la campaña y qué expectativas tienen para esta temporada? ¿Imagino que tienen los racimos contados para proyectar cómo viene?

Eso que dices de tener los racimos contados es cierto, pero sigue siendo un arte. En la estimación nunca hay una fórmula exacta. Venimos con una campaña que apunta a más del millón de cajas, y el equipo va encontrando cada año la ruta y el manejo correcto. Es un proceso continuo, un aprendizaje que no se detiene, porque el clima siempre impone nuevos retos. Los resultados de productividad y calidad que alcanzamos el año pasado, y los que ya vemos en esta campaña, son muy favorables para la compañía. Nuestro objetivo no es tener la fruta para la foto, sino una uva buena, comercialmente sólida y rentable. Hay empresas que buscan racimos perfectos, tipo Asia, y está bien, es su estrategia. Pero no creemos en perseguir la perfección visual a cualquier costo, porque eso puede volverse insostenible. A veces, en Perú somos demasiado exigentes con la forma del racimo, muy meticulosos, y en ese afán terminamos elevando los costos de manera innecesaria. En todo caso, buscamos un equilibrio: racimos de buena conformación, con fruta de calidad y una productividad eficiente. Esa es la fórmula que estamos afinando campaña a campaña.

Por mucho tiempo se apostó por una fruta estéticamente bonita para ir a mercados más exigentes. El mercado ha cambiado y hay que adaptarse. Antes, cuando los precios eran altos, quizás tenía sentido invertir más en esa estética “perfecta”, pero hoy las dinámicas son distintas. Incluso el mercado chino, que era el gran destino para la uva premium, ha reducido su demanda. Si uno revisa la data, el volumen de fruta peruana hacia China ha disminuido en los últimos años, y eso nos obliga a repensar la estrategia. Los mercados evolucionan, las preferencias cambian y los costos se ajustan; por eso, mantener flexibilidad es clave. No se trata de dejar de cuidar la calidad, sino de enfocarse en la calidad que el mercado realmente valora.

REACCIÓN DE LOS MERCADOS

El principal destino de la fruta de Chapi es Norteamérica, especialmente Estados Unidos y México, con una presencia menor en Canadá. Allí, la empresa ha consolidado relaciones comerciales estables y una buena reputación gracias a la calidad y condición de su fruta. Los programas en esos mercados valoran precisamente lo que distingue a la compañía: ese equilibrio entre productividad y calidad comercial que guía cada una de sus decisiones en el campo, dice Baertl.

¿Cómo perciben el mercado esta temporada? ¿Estados Unidos podrá absorber la fruta peruana en un contexto tan cambiante?

Puede seguir leyendo la nota completa en el siguiente link.

 

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