uva de mesa

Arra 15: la experiencia de productores exitosos

Cinco destacados productores de cada una de las regiones desde Atacama a O’Higgins, explican las razones que los llevaron a elegir esta nueva variedad y las que los motivaron a aumentar la superficie inicial. Ya con algunos años de cosecha, revelan sus resultados a la fecha, analizan las ventajas y también dan recomendaciones sobre los aspectos en los cuales hay que ser especialmente cuidadosos para evitar caídas.

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Hacia un necesario cambio de estrategia productiva

La última campaña de uva de mesa dejó varias lecciones a los productores peruanos, que deberán ponerlas en práctica de cara a la próxima temporada. Diversificar, tener fruta ‘todo mercado’ y correr las cosechas, son los pasos que se deben seguir para no perder competitividad en los mercados. Eso lo tiene claro una empresa como Ica Fruta, que además, y por los dispares resultados, ha decidido recambiar las últimas 50 ha de Flame que aún producían, en favor de dos variedades licenciadas: Ivory y Allison, con las que esperan retomar los resultados positivos.

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El nuevo escenario de la industria de las pasas

¿Tiene plantadas uvas Flame y Thompson y no sabe si cambiarlas por otras variedades más rentables? ¿Se cansó de la incertidumbre del mercado de la uva de mesa? ¿O quiere un negocio seguro y de bajo riesgo? Dejar un huerto para pasas o plantarlo con este objetivo puede ser una buena opción en un país como Chile, que se ha ganado un nicho internacional por sus pasas de gran tamaño, pero que ha visto limitada su oferta en los últimos años.

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Experiencia en la producción de uva de mesa en Ica

Si bien los costos de producción han bajado en las últimas campañas, aún son necesarios ajustes en lo que se paga por algunas labores en el campo e incluso dejar de hacer ciertos trabajos que, por ejemplo, en otras zonas productoras del mundo, se abandonaron hace años. Eso, según el productor Darío Núñez, permitiría a los agricultores iqueños ser más eficientes y seguir entregando un producto de calidad a los mercados.

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“Lo esencial es invisible a los ojos”

Dr. Italo F. Cuneo y Miguel Tamayo, Facultad de Ciencias Agronómicas y de los Alimentos, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. La industria de uva de mesa en Chile pasa por un punto de inflexión. La consistente disminución de los retornos de las variedades tradicionales producto de la pérdida de competitividad de nuestra fruta en el mercado, así como el problema estructural de sobrestock en Estados Unidos, que ha afectado incluso a variedades nuevas, indican que se requiere un ‘apriete de tuercas’ a todo nivel de la cadena. En paralelo, como país, estamos inmersos en un cambio varietal inevitable, que no necesariamente va a ser la respuesta a todos los problemas, pero que es una oportunidad clara para hacer ajustes técnicos. En esto, la industria tiene a su disposición abundante información sobre las nuevas variedades y su comportamiento productivo en nuestro país. Todas las fichas están puestas en la parte aérea, perdiendo, en la mayoría de los casos, la extraordinaria oportunidad de escoger el portainjerto más adecuado para el medio (i.e. suelo y clima) donde se va a plantar; aspecto que puede hacer la diferencia en el largo plazo. El problema no termina ahí, tenemos un problema serio de calidad de planta, probablemente debido a la falta de protocolos unificados que permitan identificar de manera muy clara las plantas que van a llegar a los niveles de productividad y calidad de fruta que se necesita hoy en día. La alta demanda de plantas y la presión de los productores y el mercado por el recambio varietal, ha generado que se comercialicen un porcentaje considerable (i.e. ~30%) de plantas de mala calidad. En el esquema productivo-comercial actual, la industria no puede sostener las perdidas relacionadas a plantas que no logran el potencial productivo prometido por los programas de mejoramiento. En este escenario, es preponderante hacer investigación que nos permita entender las diferencias, a nivel fisiológico, de los sistemas radicales de distintos portainjertos. Lo anterior con el objetivo de mejorar aspectos técnicos como la nutrición y riego, y con el fin de lograr la exigente calidad de fruta que se demanda en las nuevas variedades. RAÍCES Y ELECCIÓN DE PORTAINJERTO El sistema de raíces es clave en la fisiología de la planta. Por una parte, es el encargado de absorber agua y nutrientes desde el suelo. Por otro lado, es el órgano en donde se sintetizan importantes reguladores de crecimiento (RC) como las citoquinas, considerada como un RC que interviene en muchos procesos fisiológicos, y en donde se almacenan las reservas necesarias para la siguiente temporada. En este sentido, las raíces de vid varían sustancialmente en su función fisiológica (i.e. captación de recursos y crecimiento), adaptación al suelo y de resistencia a bio-antagonistas dependiendo del portainjerto. Recientemente, hemos descubierto que ciertos portainjertos (Vitis berlandieri X Vitis rupestris) presentan un colapso biomecánico de las células del córtex de raíces finas, disminuyendo considerablemente la capacidad de absorción de agua y nutrientes, en un estado hídrico de la planta que no es considerado estrés a nivel de campo (i.e. -0.6 MPa Ψxilemático) y con las raíces sin daños externos en términos visuales (Fig. 1). Lo anterior significa que, en periodos críticos en que necesitamos la absorción de determinados nutrientes y agua a nivel de campo, la elongación radicular y nuevos puntos de crecimiento es absolutamente necesaria. Lo importante de toda esta información fisiológica, es que hoy sabemos que estas respuestas a nivel celular varían entre los portainjertos (Cuneo et al., datos no publicados), y podrían explicar, en parte, las notorias diferencias en el terminado de fruta de una variedad en uno u otro portainjerto. La ciencia nos dice que la elección del sistema radicular es, probablemente, una de las decisiones más importantes en un proyecto de plantación. Actualmente, una proporción mayor de las plantas comercializadas se encuentran injertadas sobre unos pocos portainjertos (i.e. Harmony, Freedom, 1103P, y Ramsey). La razón de esta hegemonía no es única. Por un lado, es claro que hay una presión de los viveros por ofertar estos portainjertos dado el porcentaje de éxito durante el proceso de propagación. Por otro lado, la agricultura chilena, en general, le cuesta romper ciertos paradigmas. A tal punto que los californianos miran con extrañeza que en Chile sigamos usando Harmony, Freedom y Ramsey (Salt Creek), cuando ellos hicieron todo el mejoramiento genético para cambiarlos hace décadas dado el alto vigor que poseen. Independiente de lo anterior, el poder de decisión -sobre qué portainjerto se utiliza- debería estar en lado de los productores, con el fin de sostener programas productivos competitivos. Al momento de elegir un portainjerto, hay que considerar los siguientes aspectos, en orden: 1) propiedad fisicoquímicas y biológicas del suelo en donde se quiere plantar y 2) efecto que se quiere lograr sobre la variedad (i.e. vigor, terminado de fruta, precocidad en madurez, etc). La elección del portainjerto es la principal herramienta técnica para enfrentar distintos problemas relacionados con el suelo: profundidad, porcentaje de cal activa, sales, texturas que lleven a problemas de asfixia, nematodos y aspectos relativos a la nutrición. Si bien es una característica difícil de estudiar, los sistemas radiculares de vid poseen una morfología, en términos de arquitectura y ángulos de enraizamiento, muy distinta dependiendo de los parentales (Fig. 2). En este sentido, los portainjertos que provienen de V. riparia (e.g. 101-14Mgt) tienen gran parte de sus raíces activas en los primeros 40-50 cm de suelo. Por el contrario, los portainjertos que provienen de V. berlandieri o V. champinii (e.g. Ramsey) son, en general profundizadores. En cuanto a características morfológicas, los portainjertos derivados de V. riparia tienen una proporción mayor de raíces finas con muchos laterales. Por el contrario, los portainjertos que provienen de V. champinii y V. berladieri tienen raíces finas más gruesas y con muy pocos laterales (Fig. 3). Esta información no es trivial, estas características están íntimamente ligadas y explican en gran medida el efecto que tienen sobre la parte aérea (e.g. vigor, terminado de fruta). En el caso de replante, la mayor limitante podrían ser los nematodos.

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Nutrición de uva de mesa sobre portainjertos y en nuevas variedades

Prácticamente todas las plantas de las nuevas variedades de uva de mesa se comercializan sobre patrones. En esta entrevista, el Dr. Rafael Ruiz S., especialista en ciencias del suelo y nutrición vegetal, analiza cómo se diferencian de las plantas francas en términos de fertilización. Respecto de las variedades licenciadas, da luces acerca del conocimiento que se ha ido acumulando sobre la base de la experiencia, debido a la falta de estudios sistemáticos.

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No más ventanas para la uva de mesa, y ¿ahora qué?

John Pandol, de Pandol Bros., importante compañía productora y comercializadora de uva de mesa en el mercado Norteamericano, desmenuza la pasada temporada de la fruta en EEUU y analiza la evolución de la oferta y la demanda en los últimos años. Derriba algunos mitos, como el impacto de la menor exportación de uva californiana a China, y aporta algunos consejos sobre las características de producto en función a comercialización en los supermercados.

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Declinación y muerte de plantas en nuevas variedades de uva de mesa en Chile

Se han detectado casos, correspondientes a varios de los nuevos cultivares de mayor superficie plantada, en que huertos muy jóvenes comienzan a presentar síntomas aislados pero relevantes: lento desarrollo, muerte de brazos e incluso la pérdida total de la parte superior de las plantas. La investigación comprobó la causa: hongos de la madera, cuyo origen principal se halla a nivel de material injertado proveniente del vivero. Afortunadamente la solución se encuentra a la mano.

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Avance en el desarrollo de herramientas en el manejo de plagas claves en vid de mesa: caso ácaros de la yema

Dra. Karina Buzzetti, Directora Investigación Consultora Agri Development. Ing. Agr. Isabel Pérez, Directora de Fitopatología, Agri Development. Dr. Ian Homer, Profesor Asistente, Facultad de Ciencias Agronómicas, Universidad de Chile. Desde hace varias temporadas, las nuevas variedades de vid establecidas como parte de los programas de renovación varietal de los predios, han manifestado frecuentemente un problema que no solo ha afectado el normal desarrollo de las plantas jóvenes, sino que además retrasa su entrada en producción, disminuye el rendimiento, porcentaje de cuaja, condición de la fruta, calidad del racimo y estado de los brotes, entre otras sintomatologías. Lo anterior conlleva a un aumento de costo en los programas de manejo fitosanitario, con poca indulgencia a errores en la elección del producto empleado o del momento de aplicación escogido dada la rápida proliferación de los individuos, diferencias en susceptibilidades entre variedades de vid y otros manejos asociados al programa fitosanitario en sí, como son los programas de fertilización. Nos referimos entonces al ataque de ácaros de la yema: Calepitrimerus vitis y Colomerus vitis (Acari: Eriophyidae). Calepitrimerus vitis o el ácaro de la acariosis de la vid como es conocido vulgarmente en Europa, es causante del síntoma descrito como “escoba de bruja” dado que los entrenudos se atrofian produciendo un gran número de brotes laterales paralelos, con hojas que permanecen pequeñas o encrespadas. La infestación por esta plaga conduce a la apertura irregular, retrasada o incluso ausente de brotes. La migración de este ácaro para colonizar desde la yema invernante o incluso desde grietas del ritidoma a otros tejidos activos se inicia temprano en primavera, constituyendo un punto clave en el manejo estratégico de la plaga. Desde el inicio de yema algodonosa a brote 15-20 cm se observa un creciente aumento de hembras migratorias que rápidamente se incorporan al interior de yemas laterales de nuevos brotes, con cortos períodos de exposición a aplicaciones de pesticidas. A pesar de que su presencia en los huertos chilenos es menos numeroso que las poblaciones cuantificadas de Colomerus vitis, desde el inicio de migración (yema algodonosa) al período de pinta de variedades consideradas medias a tardías, se han cuantificado para la zona centro de Chile, hasta 10 generaciones completas. Por otro lado, en el caso de Colomerus vitis, diversas publicaciones coinciden en la existencia de 2 a 3 razas, las que se distinguen principalmente por el tipo de daño que producen. La raza de la erinea genera por ejemplo, el daño típico de agallas con alta pilosidad en el envés, mientras que la raza de la yema se concentra en dañar los nuevos brotes antes de su crecimiento, originando brotes en zigzag con entrenudos cortos. Durante el verano es posible cuantificar huevos y algunos estados móviles de la raza de la erinea en agallas del follaje, encontrándose estos últimos alimentándose de tricomas y generando el engrosamiento de los mismos, mientras que la raza de la yema tímidamente presenta períodos de migración para colonizar todo tipo de yemas presentes en la planta. Durante el invierno, ambas razas se concentran como estado adulto en yemas y en primavera-verano se han llegado a cuantificar un máximo de 9 generaciones para la zona centro de Chile. La especie más frecuente y cosmopolita corresponde a Colomerus vitis, no obstante, la presencia de Calepitrimerus vitis ha sido confirmada en Estados Unidos, Europa e interceptada en Sudáfrica al igual que Colomerus oculivitis, otra especie aún no reportada en Chile. La confusión en la identificación entre ellas es una de las aristas de la problemática, dado que en general el material infestado no presenta sólo una especie, pero sí existe predominancia de una de ellas (usualmente Colomerus vitis), lo que ha generado que en la cuantificación y descripción de poblaciones se ignore accidentalmente la coexistencia de otras especies. Adicional a lo anterior, es importante destacar que la confirmación de la presencia de una o más especies no significa necesariamente que la especie dominante sea la causa principal o directa de los daños económicos registrados en un determinado cuartel o variedad dado que, a diferencia de otras familias de ácaros, los ácaros de la yema responden a varios factores integrales en la vid, siendo uno de ellos, el grado de estrés del brote (ya sea por ataque de ácaros o por otras condiciones ajenas a las plagas). En esta condición, el presente trabajo busca describir algunas de las experiencias desarrolladas en la última temporada respecto al manejo integral de estas plagas, concentrándonos en la variedad Sheegene 12 cv (Krissy®) del Programa Genético Sheehan Genetics. Durante la reciente temporada agrícola 2018-19, en un huerto ubicado en la Región de O´Higgins, se realizó el seguimiento poblacional de Colomerus vitis y Calepitrimerus vitis bajo 4 condiciones de tratamientos: un testigo sin aplicaciones a partir del inicio de floración; un tratamiento correspondiente al uso de Springer® (60 cc/hL) aplicado en inicio de flor; uno de Springer® (60 cc/hL) más Optimat® (1 L/ha) aplicados en mezcla a inicio de floración y finalmente uno de Envidor® 240 SC (60 cc/hL), todos aplicados vía foliar con máquina hidroneumática calibrada para entregar 1000 L/ha. Previo a esta aplicación, todos los tratamientos recibieron aplicaciones de Sanmite® WP (80 g/hL) en brote de 5 cm; Danitol® 10 EC (100 cc/hL) en brote de 25 cm, siendo éstos considerados factores fijos entre los tratamientos, incluyendo el Testigo. Se cuantificó el total de la población de ácaros en estado móvil presentes en 4 brotes por tratamiento, con 4 repeticiones de 4 plantas por tratamiento. El diseño empleado fue al azar, y se realizaron dos evaluaciones, una previo a la aplicación y una transcurridos 35 días después de la aplicación. La longitud de los brotes desde la yema terminal hasta la base del brote fue cuantificada 35 días después de la aplicación, considerando que la composición de Optimat® corresponde a folcisteína más aminoácidos, los que han sido descritos como bioestimulantes antiestresantes y que el ataque de estas plagas genera estrés en la planta expresado como una reducción en la tasa de crecimiento, entre otros. Se descarta presentar la

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