Por Carolina Salazar-Parra1; Gabriel Selles1; Bruno Defilippi1 Camila Montano1; Alexis Vergara1; Valeria García2; Gabriel Marfan2 1 Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA. Centro de Investigación La Platina. Santa Rosa 11610. La Pintana, Santiago. Chile.2 Exportadora Subsole S.A. Av. Luis Pasteur 5655. Vitacura, Santiago. Chile Las cubiertas plásticas se han desarrollado con fuerza en Chile los últimos 8 años. Su masificación se debe principalmente a la necesidad de proteger las frutas frente a las inclemencias climáticas y asegurar el flujo productivo en el largo plazo. Adicionalmente el aumento de las exigencias de calidad y sanidad del producto, como también la necesidad de producir fruta con menor presión de pesticidas, ha incentivado su uso. Las cubiertas usadas en uva se agrupan principalmente en: Mallas (monofilamento) para control de viento, exceso de radiación y control de pájaros o insectos. Las rafias (tramado de polietileno de alta densidad), que se usa principalmente para proteger la fruta de la lluvia por periodos cortos de tiempo ya que limitan la radiación en el mediano plazo. Los films de polietileno de baja densidad, que cumplen con proteger de la lluvia y granizo, heladas en primavera, viento y radiación excesiva. En la zona centro-sur de Chile la tecnología más utilizada es el film de polietileno de baja densidad (LDPE). El espesor de la lámina varía desde las 70 micras hasta espesores mayores a 150 micras. La elección de la lámina deberá permitir siempre el paso de la mayor radiación posible (sobre el 85% al inicio). En cuanto a los parámetros ambientales el uso de cubiertas plásticas disminuye la radiación total, lo que puede ser beneficioso en zonas donde es muy alta. La calidad de la luz también se modifica aumentando el porcentaje de luz difusa. El viento disminuye fuertemente lo que es beneficioso, pero puede hacer más lento el secado del follaje frente a condiciones de agua libre. La temperatura ambiental al interior de la cubierta tiende a aumentar al inicio de la temporada, con poco follaje presente. Al final de la campaña tiende a ser más baja si el vigor es alto y se produce sombra. La humedad relativa (%) por lo general es menor al inicio de la temporada y tiende a aumentar a medida que la temporada avanza. Si el diseño es correcto se mantiene en niveles similares a la humedad al aire libre. Debido a la modificación climática, a nivel de planta se modifica también la actividad fotosintética, la conductancia estomática y el vigor de la planta por lo general aumenta. En cuanto a la fenología se puede lograr adelantos importantes (2-3 semanas) debido a la mayor acumulación térmica al interior de la cubierta. En variedades que necesitan radiación directa alta para desarrollar color, este último puede retrasarse, aunque la respuesta es varietal. EFECTO DE LAS COBERTURAS PLÁSTICAS INIA en conjunto con la empresa Subsole y con el apoyo de Corfo han desarrollado durante los últimos 3 años un estudio para analizar los efectos del uso de estructuras plásticas en el cultivo de variedades de uva de mesa en la Región de O’Higgins. El proyecto se enfoca en determinar los cambios en las condiciones microclimaticas que produce el uso de cubiertas plásticas en relación a parrones que permanecen al aire libre. Además analiza como las variaciones microclimaticas influyen sobre el crecimiento y fisiología del cultivo, destacando los efectos en los estados fenológicos. Los ensayos fueron realizados en parrones comerciales de uva de mesa, en la variedad Thompson seedless y Timco en un sistema de conducción en parrón español. Una zona del parrón fue provista con cobertura plástica, con una ventilación central entre las hileras y un grupo de plantas, fueron mantenidas sin cobertura plástica. Al analizar las temperaturas promedios, máximas, mínimas y medias durante la etapa de crecimiento de las vides comprendida entre octubre y marzo, no se logra identificar que las cubiertas plásticas tengan efectos sobre las temperaturas (Cuadro 1). Sin embargo, cuando observamos en detalle lo que ocurre durante 24 horas continuas es posible observar los efectos de la cubierta. En la figura 1, se representa la variación diaria de la temperatura del aire durante dos días representativos de los meses de Octubre (izquierda) y diciembre (derecha), en diferentes alturas de medición bajo el parronal. Durante el mes de octubre (Figura 9, izquierda), a 45 días post-brotación el parrón se encontraba con un 25% de sombreamiento y se observa una diferencia entre las temperaturas bajo cubierta (TEMCC) respecto a sin cubierta (TEMSC) independiente de la temperatura. Así, fue posible observar que la diferencia máxima de temperatura entre los tratamientos fue de 14°C a 2.2 metros de altura (SF) y de 8,7°C a 1.8 metros de altura (AR). En diciembre (Figura 1, derecha), a 104 días post-brotación y con una cobertura del 85%, la situación fue diferente, la diferencia de temperatura máxima a 2.2 m de altura (SF) fue de 6.6°C, en tanto que a 1.8 m (AR) fue de 1°C. Por otra parte, es posible analizar la relación entre la temperatura del aire sin cubierta y la temperatura del aire con cubierta plástica (Figura 2). En el mes de octubre (Figura 2, derecha) la temperatura del aire bajo cubierta es superior a la temperatura del aire sin cubierta, independiente de la altura de medición, por sobre la pendiente 1:1. En el mes de diciembre (Figura 2, derecha) en tanto, las diferencias térmicas no son tan marcadas. En ambos niveles los valores se distribuyen más próximos a la relación 1:1. Las mayores diferencias de temperatura entre los tratamientos con cubierta plástica y sin ella se producen a fines de invierno, entre brotación y floración (Figura 3). Este periodo se caracteriza por un menor desarrollo del follaje del parronal, donde la luz solar ingresa calentando todo el volumen de aire dentro del parronal. Posteriormente el aumento de la masa foliar hace que las diferencias de temperatura bajo cubierta y al aire libre sean menores. La vid inicia su latencia invernal a fines de otoño, mientras esta dure la vid no crecerá. La latencia se