Un avance científico podría marcar un hito en la lucha contra el Huanglongbing (HLB), también conocido como la enfermedad del enverdecimiento de los cítricos, que ha amenazado la industria de cítricos en Florida desde su detección en 2005. Científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) y del Instituto de Ciencias Agrícolas y Alimentarias de la Universidad de Florida (UF/IFAS) realizan una investigación para desarrollar árboles de cítricos híbridos que no solo toleren el HLB, sino que también produzcan frutos con el codiciado sabor a naranja. La propagación del HLB ha sido una amenaza constante para la industria citrícola de Florida. Con ventas por casi US$7,000 millones en juego, la búsqueda de soluciones efectivas ha llevado a un equipo de científicos a explorar la resistencia y la calidad de la fruta en árboles híbridos. HÍBRIDOS TOLERANTES AL HLB Los esfuerzos de investigación, que se remontan a la década de 1960, revelaron que los híbridos creados utilizando la naranja trifoliada resistente al frío (Poncirus trifoliata) mostraban tolerancia al HLB. Sin embargo, los primeros intentos de aprovechar esta resistencia resultaron en jugo con sabores desagradables. Los científicos decidieron entonces identificar las sustancias químicas responsables del sabor deseado de la naranja y crearon un marcador de ADN para el gen maestro de estas sustancias, CsAAT1. Este marcador de ADN permitirá a los criadores evaluar tempranamente las plántulas para identificar perfiles de sabor deseables. Anne Plotto y Jinhe Bai, fisiólogos vegetales de la Unidad de Investigación de Cítricos y Otros Productos Subtropicales del ARS, destacan que al incorporar este gen en la composición genética de híbridos tolerantes al HLB, se asegura no solo la resistencia a la enfermedad sino también la retención del característico sabor dulce de la naranja. Este avance representa una nueva esperanza para revitalizar la industria citrícola de Florida, que ha experimentado una disminución significativa en la producción debido al impacto del HLB. La combinación de tolerancia a la enfermedad y calidad de fruta podría marcar un cambio crucial en la recuperación de esta vital industria agrícola.