No se entiende un huerto de arándanos, ya sea establecido en suelo o en contenedores, sin riego tecnificado. El agua y el aire son necesarios para el crecimiento de las plantas y las raíces, sin embargo, a medida que aumenta el contenido de agua, puede disminuir la disponibilidad de oxígeno en el suelo. Debido a esto, en suelos de baja macroporosidad, se hace necesaria optimizar la relación agua – aire en el suelo, ya que un inadecuado manejo del riego puede disminuir el oxígeno en la rizosfera, sobre todos en suelo con pocos macroporos. Para que el arándano tenga un adecuado desarrollo y crecimiento de la parte aérea y raíces, es necesario evitar que las plantas estén sometidas a falta de agua o de oxígeno. La idea, que si bien parece sencilla, es compleja de implementar. Ello porque cada vez que se riega, se aumenta el contenido de agua y se disminuye la aireación en forma importante. Esto es algo que nos obliga a ser muy precisos en la aplicación del agua de riego, para así evitar déficit o exceso de humedad especialmente en suelos pesados. En general, las imprecisiones en el manejo de riego se deben a tres causas: la primera, es que los equipos están mal sectorizados; la segunda, que estos están descalibrados y la mantención es deficiente (por ello entregan caudales variables y diferentes a lo proyectado) y la tercera, se debería a errores en la aplicación del agua de riego, especialmente en suelos con limitantes de aireación o retención de humedad. Por lo indicado anteriormente es necesario preocuparse de los siguientes factores: Sectorización de los equipos de riego: En la mayoría de los equipos de riego se encuentran sectores de riego (superficie que se maneja a partir de un mismo mando), con diferentes tipos de suelo (textura, profundidad, pendiente Y exposición, entre otros). Esto dificulta la optimización de la relación agua-aire en el suelo ya que, mientras se está favoreciendo una parte del sector de riego, se está perjudicando otra. Por ello, la sectorización de los equipos de riego es de vital importancia, sobre todo en suelo de textura fina (franco arcillosos a arcillosos), donde hay que ser muy preciso con el manejo del riego para mantener el suelo en buenas condiciones de humedad y aireación. Uniformidad de descarga de los emisores: Es fundamental considerarlo para que así todas las plantas reciban la misma cantidad de agua y fertilizantes. Para conseguirlo, es necesario tener en cuenta dos aspectos: evitar sobre todo en plantaciones en pendiente, que los sectores más bajos reciban mayor cantidad de agua que los sectores altos, ya que es en estos lugares (sectores bajos) es donde se descarga el agua que está en las tuberías cuando los equipos han dejado de funcionar. Esto toma mayor importancia cuando se utiliza riego de alta frecuencia (pulso), donde el equipo tiene varias partidas y detenciones durante el día, problema que se puede minimizar utilizando emisores antidrenaje y diseñar con subsectores pequeños. El segundo aspecto es la calibración y mantención en forma periódica de los equipos de riego, de manera que todos los emisores entreguen caudales similares. Selección del método de riego (volumen de suelo mojado): Una serie de estudios y trabajos han considerado que, para aplicar el agua, los métodos de riego por microaspersión y goteo son los que mejor se adaptan a las plantaciones de arándano. Respecto al riego por aspersión, no se recomienda su utilización por sobre la canopia, excepto para control de heladas (Foto 1), ya que al mojar el follaje puede aumentar la incidencia de enfermedades. Al momento de elegir un equipo de riego localizado, es muy importante tener en cuenta el volumen de suelo a mojar, que en el caso del arándano fluctúa entre un 40% y 70%. En caso de que el suelo donde se plantará el arándano tenga baja macroporosidad (suelo pesado), debemos intentar mojar un volumen cercano al máximo (70%). Con microaspersión, microjet o doble hilera de goteo se moja -en la mayoría de los casos- un volumen cercano al 70%. Con una línea de goteros por hilera de plantación el volumen de suelo que se moja es de alrededor de un 40%. Por esto, para los suelos pesados con baja macroporosidad, si se utiliza goteo, es recomendable utilizar doble línea de riego por hilera de plantación. La ubicación de los goteros en la línea de riego, la recomendación es que estén entre distanciados por 30 a 50 cm, para así mojar en su totalidad el camellón, ya que en el arándano las raíces en muchos casos están ubicada principalmente en los primeros 50 cm de suelo. Si los emisores estuviesen más separados, quedan zonas en el camellón sin humedecer donde el suelo se mezcló con un sustrato para favorecer el desarrollo de raíces. Programación y control del manejo del riego: Es fundamental conocer de la forma más exacta posible, la cantidad de agua que se debe aplicar al cultivo. Para esto es necesario saber cuáles son los requerimientos de agua de las plantas; disponer de elementos que permitan controlar si las cantidades de agua que se aplican son las correctas; manejar el riego con frecuencias que permitan optimizar la relación aire – agua en el suelo. En cuanto al manejo del riego, es importante tener presente los periodos críticos del cultivo, los que están relacionados principalmente con los periodos de división y elongación celular del crecimiento de raíces y acumulación de reservas. Programación del riego: La programación del riego localizado se realiza a partir de la estimación de las necesidades hídricas de la planta, lo que incluye la evapotranspiración de referencia (ETo); el coeficiente de cultivo (Kc) del periodo vegetativo correspondiente y la eficiencia del método de riego (Efa). Existen varios métodos que permiten estimar ETo, donde se encuentra la bandeja de evaporación clase A y los modelos matemáticos de variables climáticas. La evapotranspiración de un cultivo (ETc), en tanto, no solamente depende de la demanda de la atmósfera, sino que es altamente dependiente del estado