Región de Coquimbo se prepara para una temporada de contrastes: sus cerezas más tempranas, pero con fuerte caída productiva
De acuerdo al asesor y productor Jorge Astudillo, este año proyectan la fecha más temprana desde que tengan registro en la zona, aunque estima que la producción este año caiga un 50%, por debajo de las mil toneladas, versus la producción que se alcanzó en 2025/26 con cerca de 1.500 toneladas.
Huerto de variedad Brooks en Ovalle, región de Coquimbo. Foto del 22 de septiembre cortesía de Jorge Astudillo.
De forma muy similar a lo ocurrido en 2023, esta campaña para los productores de cerezas de la región de Coquimbo será compleja.
En aquella campaña, consiguieron una cosecha ultra temprana que comenzó el 13 de octubre, aunque por dificultades climáticas, tuvieron una producción mucho menor a lo esperado, con comportamientos incluso erráticos. Esta campaña, el panorama aparece de forma similar.
De acuerdo al asesor y productor Jorge Astudillo, las cosechas podrían comenzar este año tan temprano como el 10 de octubre hasta el 15 de octubre, que podría ser la fecha más temprana desde que tengan registro en la zona, aunque estima que la producción este año caiga un 50%, por debajo de las mil toneladas, versus la producción que se alcanzó en 2025/26 con cerca de 1.500 toneladas en esta zona nortina.
A pesar de el comportamiento y la caída de producción, Astudillo señala que el ‘vaso medio lleno’ está en que al haber menor producción, habrá mayores calibres y mejor azúcar en la fruta.
Astudillo detalla que “los riesgos de partiduras obviamente son permanentes, tanto para variedades como Nimba o Brooks, que son las más susceptibles. Y frente a lluvias que puedan venir de aquí adelante, obviamente hay que estar muy atentos. En términos de azúcar vamos a andar bien, porque las temperaturas altas y días de sol como los estamos teniendo, con noches más bien frescas, permiten un buen trabajo en la planta. Estoy viendo que tanto en la fase 1, que fue la fase de división celular, la fruta llegó a buen calibre, vi Brooks por lo menos de 16 a 17 milímetros en algunos casos, algo que se duplica cuando termina la fase 2. Entonces podemos pensar sobre 30 milímetros de todas maneras. Esas son las ventajas que nos ofrece la menor fruta y el fenómeno ‘El Niño’, salir temprano, con mejor calibre, mejor azúcar, obviamente regando y nutriendo, bioestimulando y controlando la sanidad todo el tiempo”.
Pese a esto, la principal diferencia con la campaña compara es que este año los focos por mosca de la fruta impedirán a mucho viajar a China con sus cerezas, por lo que la búsqueda de nuevos mercados será clave para obtener buenos retornos.
“Los productores se han preparado con Systems Approach para ir a Corea, Japón o Vietnam, así que en eso hemos estado trabajando para que desde Ovalle, para que que tengamos la oportunidad de ir a otras partes del mundo, no solamente a China”, comentó Astudillo a Redagrícola.
PRESIÓN POR BOTRYTIS
Uno de los problemas que dejaron las abundantes lluvias registradas esta temporada ha sido la inusual aparición de Botrytis en huertos de la zona. De acuerdo a Astudillo, la presión por el patógeno tiene que ver con huertos que no fueron estrictos en su programa sanitario a vista de las lluvias que cayeron y las altas temperaturas registradas.
“Hay que tener mucho cuidado y mantener los programas bien al dedillo, bien finos, conociendo la residualidad de los productos y la carencia, para tomar las mejores decisiones respecto a los calendarios”, finalizó Astudillo.