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ESPECIALISTA ADVIERTE SOBRE LOS EFECTOS DE LAS PRECIPITACIONES

Lluvias intensas podrían afectar la floración y la calidad de los frutos

Las precipitaciones pueden dificultar la polinización, reducir la cuaja y favorecer la aparición de enfermedades en los huertos. Sin embargo, un académico de la PUCV advierte que sus efectos dependerán del cultivo y de la etapa de desarrollo en que se encuentre, y que también podrían aportar beneficios a la disponibilidad de agua.

14 de Octubre 2026 Equipo Redagrícola
Lluvias intensas podrían afectar la floración y la calidad de los frutos

Las lluvias intensas y persistentes registradas durante las últimas semanas en Chile podrían tener consecuencias para la producción frutícola, especialmente en los huertos que se encuentran en plena floración. Aunque las precipitaciones pueden contribuir a recuperar la humedad del suelo, también representan un riesgo para la polinización, así como para el desarrollo y la calidad de los frutos.

DE FLOR A FRUTO

Carlos Huenchuleo, académico de la Escuela de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y director ejecutivo del Centro Regional Ceres, explicó que uno de los principales efectos de las lluvias durante esta etapa es la disminución de la cuaja, proceso mediante el cual las flores se transforman en frutos.

“Esto ocurre principalmente porque la lluvia disminuye la actividad de las abejas y dificulta la polinización. Además, las lluvias fuertes, especialmente si vienen acompañadas de viento, pueden dañar o desprender flores. La humedad prolongada también puede favorecer enfermedades causadas por hongos, cuyas consecuencias podrían manifestarse incluso durante la cosecha o el almacenamiento de la fruta”, indicó.

El especialista señaló que estos factores pueden afectar al rendimiento de los huertos, aunque no todas las especies responden de la misma manera. Mientras algunos frutales son especialmente sensibles a las precipitaciones durante la floración, en otros el mayor riesgo aparece cuando las lluvias coinciden con períodos cercanos a la cosecha, debido a la posibilidad de partiduras en los frutos y una disminución de su calidad comercial.

Por ahora, sin embargo, considera prematuro estimar posibles pérdidas. “Todavía no podemos precisar la magnitud de las pérdidas, pues dependerá de la especie, la variedad, la etapa de desarrollo, la duración de las lluvias y el manejo sanitario del huerto. Es importante observar la evolución de cada cultivo antes de anticipar consecuencias para la producción”, advirtió.

DISPONIBILIDAD DE AGUA A CAUSA DE LAS LLUVIAS

Más allá de los riesgos para los frutales, las precipitaciones también pueden tener efectos positivos, especialmente en zonas que han enfrentado períodos de escasez hídrica.

Según Huenchuleo, las lluvias permiten recuperar parte de la humedad del suelo y mejorar la disponibilidad de agua para los próximos meses, siempre que existan condiciones adecuadas para su infiltración y no se generen anegamientos en los huertos.

“Estas lluvias pueden representar un riesgo inmediato y, al mismo tiempo, aportar beneficios hídricos. Lo fundamental es cuándo ocurren, cuánto llueve y en qué estado se encuentra el huerto”, explicó.

De esta manera, el impacto de las precipitaciones estará determinado por el momento en que se producen y las condiciones particulares de cada zona productiva.

MONITOREO Y PREVENCIÓN EN LOS HUERTOS

Frente a estos episodios de lluvia, el académico recomienda a los productores prestar especial atención al estado de las flores y de los frutos, revisar las condiciones de humedad del suelo y mantener operativos los sistemas de drenaje. También plantea la necesidad de ajustar el riego y reforzar el monitoreo sanitario para detectar posibles enfermedades de manera oportuna.

“Los productores pueden reducir los efectos de las lluvias combinando distintas medidas. Primero, es importante seguir los pronósticos y revisar en qué etapa se encuentra el cultivo, para anticipar los riesgos”, indicó Huenchuleo.

En algunos frutales, agregó, es posible recurrir a cubiertas impermeables para disminuir el contacto directo de la lluvia con las flores y los frutos, siempre que su implementación se justifique económicamente y se mantenga una ventilación adecuada.

Asimismo, destacó la importancia de realizar un seguimiento técnico de cada cultivo y, cuando sea necesario, utilizar tratamientos autorizados para prevenir o controlar enfermedades.

Pese a los riesgos que pueden representar las precipitaciones para la producción frutícola, Huenchuleo insistió en que sus efectos deberán evaluarse caso a caso. “No podemos afirmar que estas lluvias serán exclusivamente perjudiciales ni anticipar pérdidas sin evaluar cada huerto”, concluyó.

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