La innovación en packaging se hace de a dos
Germán Gambini es el presidente y CEO de Argentina, Chile, Colombia, Perú y Ecuador del Central Cluster de Smurfit Westrock, la mayor empresa de empaques de papel y cartón corrugado del mundo. En conversación con Redagrícola, explica que la innovación en embalaje es un trabajo conjunto entre el cliente y la compañía, que pone a disposición una red global de más de 2.000 diseñadores y décadas de experiencia en mercados de todo el mundo para resolver, caja a caja, los desafíos de la exportación agrícola.
Gambini lleva más de 20 años en la compañía. Comenzó como gerente comercial en Argentina, fue escalando posiciones hasta liderar las operaciones de Argentina y Chile, y desde enero de 2024 asumió el Central Cluster: diez países que van desde Perú, Ecuador y Colombia hasta Centroamérica y el Caribe, con sede en Cali. Visitó Lima en el marco del Innovation Day Perú, el evento anual con que Smurfit Westrock reúne a clientes, diseñadores y equipos comerciales para mostrar sus desarrollos tecnológicos. La fusión entre Smurfit Kappa y WestRock, concretada en junio de 2024, creó una compañía con más de 500 centros productivos, presencia en más de 40 países y 100.000 colaboradores.
— ¿Cuál es tu trayectoria profesional en la compañía?
Llevo más de 20 años en Smurfit. Ingresé como gerente comercial en Argentina, fui creciendo hasta ser CEO de Argentina y de Chile, y desde enero de 2024 me invitaron a liderar el Central Cluster. Fue principalmente por la combinación que hicimos entre Smurfit Kappa y Westrock, que se concretó en junio del mismo año. Recientemente fui nombrado CEO para Argentina, Chile, Colombia, Perú y Ecuador. Viajo muchísimo, porque nuestro estilo de liderazgo es descentralizar: los gerentes generales de cada planta tienen bastante autonomía, y nosotros los visitamos para ver sus planes y entender tendencias.
— ¿Qué significó la fusión entre Smurfit Kappa y WestRock?
Creamos la empresa líder mundial de empaques de papel y cartón corrugado, con presencia en más de 500 centros productivos, más de 40 países y 100.000 colaboradores. El gran beneficio es el know-how interconectado. Los problemas que aparecen en un mercado como el peruano son similares a los que han aparecido en otros mercados, y ese aprendizaje acumulado llega al cliente. Más allá de ser los más grandes, lo que queremos es ser los mejores para nuestros clientes.
— ¿Producen solo cajas, o también el papel?
Producimos en distintos puntos de la cadena: desde la recolección de papel reciclado —que procesamos y convertimos en papel— hasta tener áreas forestales propias en Colombia y Brasil, con las que producimos pulpa y papel de fibra virgen. Pero al final del día, el negocio real está en trabajar junto a los clientes para identificar sus oportunidades —muchas veces conocidas, muchas veces no— y aplicar conocimientos de otras regiones para ayudarlos a vender más, ser más sostenibles y mejorar sus costos.
— ¿Qué peso tiene Perú en la región?
Perú es una de nuestras últimas adquisiciones —ingresamos en 2021 con la compra de Cartones del Pacífico— y ha tenido un desarrollo sostenido muy interesante. La primera etapa fue estabilizar y traer la excelencia operacional que tenemos en otras plantas. Desde ahí hemos crecido. Perú es muy importante para nosotros por el volumen que vendemos, pero sobre todo por el mercado: viene creciendo a dos dígitos en lo agrícola. Y hay una avenida mayor: el consumo de cartón corrugado por habitante todavía está lejos de lo que se ve en Europa o Estados Unidos, y creemos que eso va a converger.
— ¿Cuál es el país de Latinoamérica que más cartón corrugado consume por habitante?
Chile. Por su gran exportación agrícola. Pero creo que en cualquier momento Perú lo va a superar, con la variedad de especies que tiene y el dinamismo de su agroexportación. Obviamente acá no está el potencial del vino, pero estará el de otros productos. La cereza probablemente no se desarrolle en Perú por clima, pero en el arándano vemos lo que está pasando, y la palta y la uva siguen aportando. Hay mucho mercado por ahí.
— Smurfit invirtió alrededor de 20 millones de dólares en la planta de Paramonga. ¿Qué viene ahora?
Tenemos planes para seguir creciendo en los próximos años. Queremos crecer en Perú, pero no tenemos ningún apuro. Somos una empresa de 92 años a nivel de grupo. Sabemos lo que hay que hacer y lo haremos bien.
— ¿Cómo ves el mapa competitivo en Perú? ¿Habrá nuevos entrantes?
Es un mercado muy interesante para los clientes porque tienen opciones con qué comparar. A nosotros nos gustan esos mercados —decimos que los jugadores hablan en la cancha— y queremos que la gente vea el beneficio de trabajar con nosotros. Con la fusión tenemos 2.000 diseñadores en la compañía, todos interconectados a través de herramientas que les permiten intercambiar conocimientos y co-desarrollar soluciones. Los problemas que hoy aparecen en Perú ya los hemos visto en otros lados. Aprender de esos errores del pasado es muy bueno, y ayuda a que los clientes no pasen por el mismo lugar.
— ¿Con qué cultivos trabajan principalmente en Perú?
Estamos con todos, pero principalmente palta, uva y arándanos. El mango también. Para nosotros es muy importante que cuando un cliente compra cajas con nosotros los básicos estén: cantidad, calidad, en la fecha y hora pedidas. En el agrícola eso implica también flexibilidad —poder hacer una entrega parcial para que el packing no se detenga— y una voz amiga al otro lado del teléfono cuando hay un problema. Y cuando esa fruta llega a Rotterdam, nosotros también tenemos plantas cerca de Rotterdam. La innovación se hace de a dos: no es que vendemos un producto, sino que trabajamos juntos con el cliente.

— ¿Qué tan importante es el diseño a medida en el packaging agrícola?
El 100% termina siendo a medida, al menos en lo que respecta a impresiones específicas, descripciones legales, numeración del productor. Pero más allá de eso, en Alicante tenemos un centro de experiencia específico de cajas agrícolas donde co-creamos con los clientes y les permitimos experimentar cómo su producto y su caja van a comportarse a lo largo de toda la cadena de transporte. Ese know-how sirve porque no es lo mismo un producto que se empaca en España y va a un mercado español, que uno que se empaca en Perú, viaja por nuestras carreteras, pasa por el puerto, se carga en un contenedor y llega a Europa después de semanas.
— ¿Ven una tendencia a reemplazar el clamshell plástico del arándano por alternativas en papel?
Las hay. Hay formatos de boxboard o cartulina que son alternativas viables. Nosotros acompañamos y ofrecemos productos más sostenibles, pero la realidad es que el cambio definitivo lo va a impulsar el mercado consumidor. Las nuevas generaciones valoran cada vez más la sostenibilidad y eso va permeando hacia nuestros clientes. En algunas empresas ya se da, en otras están en proceso.
— ¿Qué innovaciones vienen en el diseño de cajas para fruta fresca?
Hemos descubierto que hay zonas específicas donde se puede perforar la caja para mejorar la ventilación sin debilitarla significativamente. Hay formas de combinar papeles que protegen mejor. Hay diseños que permiten armar o llenar la caja más rápido, lo que en especies con ventana de cosecha muy corta —como el arándano— puede ser determinante. También hay tecnología para predecir mejor el comportamiento de las cajas bajo distintas condiciones. Pero nada de esto se hace solo: hay que co-desarrollar con el cliente, entendiendo su proceso específico. A veces el cliente quiere mejorar su caja, y uno va al packing y descubre que la solución está en otro lado.
— AgroLife es una tecnología de absorción de etileno integrada directamente al corrugado. ¿Está disponible en Perú?
La hemos desarrollado y existen algunos productos de la compañía, pero acá en Perú todavía no está muy activa. Creo que hay que ir de la mano con los clientes y ver cómo son sus procesos, porque muchas veces le pedimos mucho al papel o a la caja, pero el proceso de packing o de refrigerado del cliente no lo requiere en esas condiciones. Hay que trabajar juntos para que la performance que ofrecemos se adapte a las necesidades reales.
— ¿Cuál es el mensaje central que quieres transmitir a los agroexportadores peruanos con este Innovation Day?
El Innovation Day tiene dos dimensiones para nosotros. Una es hacia adentro: celebrar y reconocer a nuestros diseñadores, mostrar que trabajar en Smurfit Westrock es lindo, que la gente puede desarrollarse y quedarse. La otra es hacia los clientes. Hoy vamos a tener más de 21 clientes, más de 30 personas, y el mensaje es que el exportador peruano tiene desde hace ya cinco años en Perú a un líder mundial —líder en Europa, uno de los líderes en Canadá y Estados Unidos— con presencia en prácticamente todos los países de Latinoamérica. Con mucho know-how, pero también mucha humildad para trabajar en conjunto. El éxito no es de uno solo: es de todos. Nuestro objetivo es crecer junto con nuestros clientes, y vamos a crecer nosotros con ellos.