Nombre del autor:Redagrícola

Manejo integrado de la mosquita blanca del fresno en olivos en Chile (Parte I).

La presencia de la mosquita blanca del fresno o “MBF” (Siphoninus phyllireae, Hemiptera: Aleyrodidae) fue informada por primera vez en Chile a mediados de la década de 1990, asociada a fresnos, en la región Metropolitana y luego en otras regiones de la zona central. También se detectó ocasionalmente en peral europeo y asiático, granado y membrillero, entre otros hospederos. Alrededor de 10 años después, en 2007, se reportaron altas poblaciones en olivares del valle de Azapa. Lo mismo ocurrió posteriormente en Copiapó y Huasco en (2008), y ello se ha repetido en las regiones más al sur, hasta la del Maule, donde se ha detectado a la MBF afectando huertos, en 2010-2011. En todas estas regiones, al igual que lo observado durante su “invasión” en zonas olivícolas de Argentina desde 2002, se convirtió en la principal amenaza del cultivo, aunque esta situación ha decrecido significativamente en los últimos años en el vecino país. La revisión de literatura permite concluir que a la MBF se le considera plaga del olivo sólo en Chile y Argentina, sin considerarse en tal categoría en otras zonas olivícolas (EE.UU, Europa), donde la MBF está presente. Las MBF son insectos con aspecto de pequeñas “polillas o mosquitas blancas” al estado adulto, cubiertas de cera que le dan su aspecto característico y nombre común, la cual cubre el cuerpo de los diversos estados de desarrollo, formando una barrera protectora contra la deshidratación. Las ninfas (estados juveniles) y adultos poseen un estilete que penetra la hoja hasta alcanzar el floema, desde donde se alimentan de savia elaborada, parte de la cual es eliminada en forma de gotas de mielecilla, generando el desarrollo de “fumagina” sobre hojas y frutos. Poblaciones altas de la MBF, y la consecuente fumagina, generan defoliación y disminución de la calidad y productividad del olivo de mesa y para aceite. Ello es el principal problema que enfrentan actualmente los olivicultores chilenos, lo que hace necesario manejar esta plaga de la forma mas eficiente posible.      Fumagina en follaje y fruta, causada por alta infestación de la MBF (Huasco, abril de 2010). Infestación de la MBF (y fumagina asociada) en plantación nueva de olivos (Lolol, octubre de 2010). Estos insectos se reproducen sexualmente y una hembra puede producir más de 100 huevos. Ovipone, casi siempre, en el envés de las hojas, usualmente en ramas bajas o brotes vigorosos. Las ninfas de primer estado (ninfa 1) nacen y generalmente se fijan próximas al sitio donde quedó el corion o “cáscara” del huevo. Aunque estos insectos son sésiles, es decir la ninfa permanecerá en el mismo sitio el resto de su vida, las sucesivas generaciones pueden luego colonizar completamente las plantas, especialmente árboles emboscados. La MBF pasa en total por 4 estadíos ninfales, donde los más desarrollados presentan una franja dorsal y longitudinal blanca en el centro del cuerpo, la que también corresponde a secreción de cera. Esta característica permite diferenciarla de otras mosquitas blancas, aunque la MBF es la única especie de este grupo que se ha encontrado en olivos en Chile. Del último estadio ninfal (también llamado “pupa”) emerge el adulto, el cual luego vuela a otras áreas para encontrar pareja y reproducirse. Este estado es capaz de dispersarse activamente entre plantas y huertos vecinos. Sin embargo, las infestaciones de nuevas localidades y regiones se asocian a plantas de vivero con MBF o al transporte accidental de follaje infestado. Desde su detección en Copiapó, en agosto de 2008, la MBF ha sido monitoreada periódicamente mediante la colecta de ramillas infestadas revisadas bajo lupa estereoscópica. Los resultados evidencian la existencia de varias generaciones por temporada, con traslape generacional. El desarrollo es más lento en invierno, con menor presencia y actividad de pupas y adultos.  Las sucesivas generaciones se suceden más rápidamente durante la primavera, y más aún en verano. De acuerdo a los requerimientos térmicos de la MBF se estima que habrían hasta 5 generaciones por año (Atacama), y probablemente hasta 4 generaciones en las regiones más al sur (Maule), afectando severamente al cultivo durante el verano y principios de otoño. El control químico de la MBF con detergentes agrícolas y aceites minerales al 1 % v/v ha sido satisfactorio al usar altos volúmenes de agua y total cobertura del follaje. Estos compuestos tienen varias ventajas; presentan bajo riesgo ambiental y son prácticamente inocuos para las personas (trabajadores), son relativamente baratos y no tienen restricciones de residuos o carencias. Además, su modo de acción es muy compatible en programas de manejo integrado, evitando la aparición de poblaciones resistentes de plagas. Sin embargo, se han detectado problemas de fitotoxicidad cuando se usan en concentraciones mayores al 1%, o al usarlos en forma reiterada (más de dos veces aplicados semanalmente), o durante la floración. También los frutitos pequeños (recién cuajados) son susceptibles de daño al usar concentraciones mayores al 0,25%. En otras épocas, especialmente en postcosecha, el uso del concentraciones de hasta el 1% resultan ser tratamientos eficientes y no afectan la planta. Varios aceites minerales cuentan con registro para el control de plagas en olivos en Chile, pero aún no hay registro para detergentes agrícolas, los que si pueden usarse para lavar árboles. Por otra parte, entre los productos convencionales, varias formulaciones de imidacloprid, clorpririfos, buprofezin (entre otros) están registradas en el cultivo para control de la MBF, y resultan altamente eficientes. Estos compuestos tienen la ventaja de ofrecer efecto residual (que no proporcionan los tratamientos con aceites y detergentes) y de ofrecer un mejor control de estadios más difíciles de controlar como son el huevo y la pupa. Sin embargo, su uso debe considerar resolver el problema de los residuos que puedan generar en aceitunas y aceite. Los principales enemigos naturales de la MBF son la chinita depredadora Clitostethus arcuatus y la microavispa Encarsia inaron. Ambas especies se introdujeron durante la campaña de control hecha por INIA en la región Metropolitana, a mediados de la década de 1990. Sin embargo, sólo la chinita se ha establecido exitosamente en huertos de olivos. En la región de

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“Se debe actuar pensando que la Escama está presente en todos los huertos”

La Escama de San José (Quadraspidiotus perniciosus) continúa provocando rechazos de fruta y daños en los huertos, especialmente en manzanas y ciruelas (hasta un 40%), también en otros frutales. La novedad es que hoy está afectando a huertos en producción de nogales, que se descontinúa la comercialización de algunos plaguicidas o se restringe su uso y que algunos productos han vuelto a registrarse Como ya establecimos la temporada pasada, esta es una plaga que cuando no se maneja desde el principio puede llevar a situaciones incontrolables. “Los agricultores deben entender que la Escama está presente en todos los huertos y por lo tanto se la debe someter a tratamiento”, señala el entomólogo de la Universidad de Chile, ingeniero agrónomo Luis Sazo. La pasada temporada hablamos de niveles de rechazo del SAG cercanos al 22%, considerando todas las especies frutales. A la fecha de esta entrevista (principio de septiembre) todavía no se disponía de toda la información pero en opinión de Luis Sazo el impacto se ha mantenido o incrementado. “En manzanas de exportación algunas empresas han sufrido hasta un 37% de rechazo. Es un asunto grave, en particular cuando se va a algunos mercados latinoamericanos que están siendo muy estrictos en lo que respecta a Escama”. La plaga afecta principalmente a la producción de manzanas y ciruelas, sin embargo, “la diferencia es que hoy se acentúa la presencia de escamas en otros frutales, entre los que destaca el nogal, cultivo en que la plaga ha aumentado notablemente en plantaciones en plena producción”, apunta Sazo. Este frutal no está orientado a la exportación en fresco por lo que la presencia del insecto no causa rechazos, pero -explica el investigador- en nogales el insecto puede llevar a la pérdida de ramillas y con el tiempo impacta negativamente la producción.            Si bien el problema incide principalmente entre la RM y la Región del Maule, “sorprende la intensidad con que se está presentando en el Maule, donde hay huertos de manzano que están completamente destruidos por Escama. Incluso hemos detectado unidades que han sido sometidas a tratamiento durante la temporada anterior con aceites + polisúlfuro de calcio en invierno y tres aplicaciones de metidation, pese a lo cual algunas variedades no se cosecharon”, afirma el entrevistado. La explicación a este fenómeno estaría en una potencial resistencia a los plaguicidas organofosforados y a que las aplicaciones de aceite en invierno son insuficientes para controlar la plaga cuando existe un alto nivel de infestación. “Hay que complementar las aplicaciones de aceites con tratamientos de primavera y eventualmente de poscosecha. Hoy no recomiendo los tratamientos de verano, dice Sazo, ya que en la mayoría de las especies frutales no existen herramientas efectivas que cumplan con las exigencias de los mercados en términos de residuos”. Según el experto la referencia que debería llevar al productor a pensar que enfrenta una posible resistencia es cuando se produce un aumento explosivo de las poblaciones del insecto. Es decir, “no obstante se realiza todo el programa de tratamiento aumenta la población de escamas en las ramillas, lo que deja a los árboles improductivos al cabo de tres temporadas. Por ejemplo, en casos de Curicó o de Quinta de Tilcoco, cerca de un 40% de la fruta se ha quedado acá y no se ha comercializado por problemas de Escama”.              Novedades sobre herramientas de control La temporada pasada ya advertimos sobre los reportes de resistencia de Escama de San José a clorpirifos, diazinon y metidation (organofosforados). La novedad este año es que metidation, bajo la marca comercial Supracid, dejará de comercializarse en Chile y que para metidation como tal aumentaron las carencias en algunos mercados. Otra novedad que menciona Luis Sazo es que hoy hay más información respecto a los aceites de primavera. “Además de controlar las ninfas móviles y la gorritas blancas (los primeros estados y también los sensibles) esta temporada descubrimos que el aceite tiene un efecto antifeeding. Es así que los individuos no se fijan porque no reconocen el sustrato. Algunos de nuestros alumnos están desarrollando memorias de título que apuntan a entender este efecto, a determinar las concentraciones de referencia (que generan el efecto antifeeding) y cuánto tiempo permanece en el tiempo”. Explica el investigador que algunas de las referencias sobre el uso de aceites están publicadas hace mucho tiempo. “Toda la información está guardada en las bibliotecas, pero solo le ha interesado a los agricultores orgánicos. Los fruticultores convencionales, que hoy están complicados por opciones de uso y por la eficacia (debido a resistencia), en la actualidad tienen que echar mano a estas herramientas que existen hace mucho tiempo”, dice. En aquellos lugares en que se ha detectado resistencia y en que se ha cambiado el esquema de manejo, según Sazo, fundamentalmente se ha cambiando el modo de acción de los plaguicidas. “Estamos usando reguladores de crecimiento en poscosecha y/o invierno y han resultado ser una efectiva alternativa para el control de Escama. Algo importante es que por la época de aplicación estos productos no presentan problemas de residuos”. Los reguladores de crecimiento deben estar registrados y se ha definido niveles de tolerancia en los diferentes mercados. Según nuestro entrevistado estos productos presentan costos comparables a los de un insecticida convencional efectivo y hoy están disponibles en el mercado. “Desde hace un par de meses está disponible el Pyriproxyfen (Admiral), producto que se encontraba en el mercado hasta hace 5 años pero que caducó su registro en Chile. Hoy ya se ha vuelto a registrar”. Pero al comprobado desarrollo de resistencia de la plaga -a nivel local- a organofosforados, se suma que en las últimas dos temporadas han habido problemas de oportunidad de tratamiento, en especial en las aplicaciones de primavera. Según el entomólogo, “los cambios en los patrones de temperatura en primavera han provocado que todos los eventos se retracen y por tanto quienes aplicaron por calendario, erraron. Esto ya ha ocurrido en dos temporadas consecutivas. Hemos observado un desfase de dos y hasta tres

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FMC Corporation Chile junto a COPEVAL S.A. Crean un servicio de muestreo y análisis de nemátodos

La Alianza entre FMC Corporation Chile y COPEVAL S.A. ha desarrollado un servicio de toma de muestras para análisis de nematodos. Los análisis se realizan de manera exclusiva en el Laboratorio de Nematología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile. FMC Corporation, una de las grandes empresas norteamericanas de agroquímicos, ofrece en Chile dos eficaces ingredientes activos para el control de nematodos, estos son Cadusafos (Rugby 200 CS y Rugby 10G) y Carbofurano (Furadan 4 F y Furadan10 G). Sin embargo, su experiencia en el país hizo ver que, más allá de la calidad de los productos, existe una gran necesidad de acompañamiento en el control de nematodos en terreno. Por esta razón, hace tres años la empresa tomó una innovadora decisión: unirse con su distribuidor, Copeval,y crear un servicio de toma de muestras de suelo para análisis nematológico, el cuales realizado por el Laboratorio de Nematologíade la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile. “En el medio agrícola hay una gran falencia de conocimiento respecto de cómo enfrentar esta plaga, al punto que muchos productores incluso ignoran que tienen el problema”, señala Ignacio Díaz, representante de desarrollo de mercado y producto de FMC. En casi todos los sectores agrícolas hay una alta probabilidad de enfrentarse con nematodos, confirma el Dr. Erwin Aballay, nematólogo de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile. “Son en general bastante polífagos, entonces más de alguno va a causar problemas. Lamentablemente, algunos productores no se preocupan del tema al inicio del cultivo y reciénlo enfrentan cuando sufren bajas de rendimientoo disminución del vigor de las plantas. Yo creo que el punto clave es hacer un muy buen diagnóstico antes del establecimiento, y asegurarse de contar con plantas de muy buena calidad sanitaria. Con ambos elementos puedes estar más tranquilo, aunque muy a menudo los dos factores no son bien manejados”. ERRORES QUE LLEVAN A RESULTADOS INEXACTOS Otra dificultad común corresponde a una inadecuada toma de la muestra. Sucede que la muestra queda durante largo rato en el potrero o se va todo el trayecto hasta el laboratorio en el pickup dela camioneta –describe Díaz–, expuesta al sol, en una bolsa de papel. Ocurre, asimismo, que se saca suelo de solo tres o cuatro puntos en un paño, lo cual es muy poco representativo. Incluso hay empresas que piden a un trabajador que tome la muestra sin explicarle en mayor detalle el procedimiento; a veces simplemente porque no lo conocen. Esto podría parecer anecdótico, salvo porque se traduce en que el agricultor obtiene una información completamente inexacta respecto de lo que ocurre en su predio. Debido a malas condiciones de muestreo y almacenaje posterior, los nematodos mueren antes de llegar al laboratorio, por lo que son indetectables y el informe puede dar cero nematodos cuando la plaga es grave. O bien las escasas submuestras arrojan un nivel de infestación menor que el promedio del huerto. Finalmente, tampoco basta con tener un diagnóstico bien realizado y aplicar nematicidas, pensando que estos resuelven todos los problemas. En realidad, se necesita una estrategia integrada de manejo, donde cuenta tanto la oportunidad como la forma de uso de cada herramienta. UNA RED ACCESIBLE A NIVEL NACIONAL El servicio está abierto a todo tipo de productores y viveros. Quien necesite saber si tiene un problema de nematodos puede solicitarlo a través de la red de distribución de Copeval. Luego recibe la visita de un profesional capacitado, quien, después de un registro de datos técnicos relevantes del cuartel, toma las muestras siguiendo un estricto protocolo para evitar contaminarlas y para conservarlas adecuadamente. Las muestras extraídas se guardan en bolsas plásticas herméticas y se depositan en una nevera para mantener las condiciones óptimas de temperatura. Copeval se encarga de enviar las muestras al laboratorio, las cuales se despachan overnight en cajas especiales, protegidas para mantenerlas apropiadamente y llegar temprano en la mañana del día siguiente. El laboratorio se compromete con un tiempo máximo de 10 días hábiles para tener el resultado una vez ingresada la muestra, de manera que todo el proceso, desde la toma de la muestra hasta que la información se encuentra disponible para el productor, no debiera tomar más de 14 días. Solo en el caso de Arica las muestras son analizadas en un laboratorio local, debido a la distancia. Las de todo el resto del país se envían a la Universidad de Chile. Para superficies productivas se toma una muestra por cada 2 a 4 hectáreas, dependiendo de las características del huerto o potrero. Para los viveros se toma una muestra cada media hectárea, pero esta superficie puede ser aun menor porque cada especie debe muestrearse por separado. Una muestra se compone de 20 a 25 submuestras, localizadas aleatoriamente siguiendo un esquema de recorrido para representar todo el paño o cuartel. Se utiliza georreferenciación con un equipo GPS, de forma que, junto con los resultados del análisis, el cliente recibe una imagen donde aparecede limitada el área de las muestras y los puntos donde se tomaron las submuestras (verimagen) y las coordenadas quedan guardadas en un sistema computacional. Esto último es de especial importancia pues permite volver en un segundo muestreo a la misma submuestra y así lograr una trazabilidad y seguimiento más certero. CAPACITACIÓN PARA ASEGURAR QUET ODO ESTÉ BIEN HECHO El Laboratorio de Nematología de la Universidad de Chile se encuentra reconocido oficialmente por el SAG, y ha efectuado un importante trabajo de capacitación con los encargados del servicio de muestreo. “Cuando llegan muestras que usan el Servicio de Nematodos de FMC-Copeval, uno tiene la confianza de que están bien extraídas, porque fueron tomadas bajo normas estrictas por personas capacitadas”, apunta Erwin Aballay, quien ha liderado técnicamente el proceso. RELACIÓN SIMBIÓTICA CON LA INVESTIGACIÓN Hasta antes de su unión con FMC y Copeval, el Laboratorio de Nematología no contaba con un servicio formal de toma de muestras, de manera que prácticamente actuaba como receptor de muestras. La posibilidad de contar con una entidad que tiene una gran presencia en casi todo Chile

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Algunas consideraciones sobre adultos de Curculiónidos en frutales y vid

A la familia Curculionidae del Orden Coleoptera pertenecen una gran cantidad de especies dañinas para la agricultura. En Chile se conocen como burritos, capachitos, cabritos, marineritos, gorgojos cuyas larvas en el suelo y adultos en follaje consumen tejidos afectando la producción de las plantas afectadas. Características Generales Los adultos de curculiónidos se destacan por tener el rostro prolongado (rostrum) en el cual se insertan las antenas y en el extremo las piezas bucales (Fig. 1). Las antenas son características, acodadas (geniculadas) y  el aparato bucal con poderosas mandíbulas le permiten al adulto consumir la lámina de las hojas, brotes,  tejido de ramas, ramillas y frutos. Algunos en su proceso alimenticio provocan profundas hendiduras en tejidos lignificados de árboles y arbustos leñosos. Son insectos robustos y duros  y la mayoría de las especies que encontramos en nuestro medio agrícola tienen los élitros sobre el abdomen fusionados   en su línea media por lo tanto no vuelan pero con sus poderosas patas con garras caminan grandes distancias y pueden  desplazarse  y trepar sobre   todo tipo de superficies. También  contribuye a su distribución su superficie impermeable lo que les permite flotar y ser llevados a otros lugares en el agua de riego. La reproducción puede ser sexual o partenogenética y los huevos son depositados en hendiduras del tronco o pegados al suelo cubiertos por una sustancia mucilaginosa que los protege de la desecación y depredadores. Hay especies de hábitos diurnos pero la mayoría son nocturnos lo que debe tomarse en cuenta al efectuar el muestreo y control, además de la costumbre de “hacerse los muertos” y dejarse caer desde el follaje apenas sienten alguna alteración de su medio. En la Tabla 1 mencionamos las especies de curculiónidos más comunes en nuestro sistema frutal, incluyendo en este término berries y vid. Notamos que de las nueve especies mencionadas solo dos, el gusano de la frutilla y el gorgojo de los invernaderos  es introducido. El aumento de la superficie frutal con su condición de permanencia ha traído cambios en el agroecosistema ya que se han reemplazado especies vegetales nativas especialmente fagáceas por  árboles y arbustos introducidos alterando por lo tanto el equilibrado sustrato alimenticio de los “burritos” en su mayoría autóctonos que se adaptaron a su nueva dieta  afectando económicamente a sus hospederos mono específicos. Es de color negro mate, su tamaño varia de 12 a 21 mm de largo, posee antenas gruesas y tiene manchas blancas tipo bandas en sus patas, además se caracteriza por tener dos protuberancias en la parte posterior de cada élitro. Hospederos. Avellano, Canelo, Coigüe, duraznero, maqui, membrillo, nogal, ñirre, palto. Importancia Económica. No se ha comprobado su significancia económica. Se presenta en bajas densidades generalmente a partir de Noviembre en conjunto con A. superciliosus. Se colecta desde Biobío a Los Lagos. Descripción: Adulto 21,5 mm longitud negros tres franjas blancas en élitros,  curvada, Hospederos: Duraznero, almendro, ciruelo, membrillo, nogal, sauce. Ciclo Vital: Aproximadamente 20 meses. Adultos emergen de octubre a diciembre, y oviponen de Enero a Mayo. Daño: Adulto consume brotes y follaje. Descripción: 15 a 20 mm de longitud, gris oscuro a negro, rugoso y duro. El rostrum se dirige hacia abajo y no hacia a delante, como en otros curculionidos. El torax es más largo que ancho con escamas blancas esparcidas en la superficie. Los élitros presentan siete bandas o filamentos blancos transversales, a veces no muy visibles.  Hospederos: Arándano, Ciruelo, Frambuesa, Avellano europeo, Maitén, Coihue, Canelo. Ciclo Vital: Una generación anual, los adultos aparecen en el follaje a partir de fines de Octubre y viven entre 5 a 6 meses depositando huevos continuamente. Daño: El adulto se alimenta en la parte alta del árbol y consume frutos y tejido de ramillas escarificando longitudinalmente quedando una característica cicatriz de tejido suberizado. Foto 4. Descripción: 9 mm de longitud pardo-grisáceo, base de la antena se extiende más allá del ojo. Lateralmente presenta una banda blanca que alcanza hasta la mitad del élitro doblándose abruptamente hacia arriba. El extremo posterior del cuerpo con cerdas tiesas en forma de escamas blancas dirigidas hacia atrás. Hospederos: Polífago, consume especies agrícolas y silvestres. Alfalfa, frambuesa, frutilla. Ciclo Vital: Adultos aparecen desde fines de Noviembre, tienen una generación anual y son bisexuados. En invierno se encuentran adultos bajo los terrones y hojas. Daño: Posee hábitos nocturnos y durante el día permanece escondido entre la hojarasca o en la axila de las hojas. Brotes y ramillas son atacados con mordeduras profundas y seguidas, las hojas son emarginadas en semicírculo e irregularmente. Foto 6 Descripción: Hembra partenogenética 10-12 mm. gris castaño. Protorax más ancho que largo con dos bandas claras paralelas que se continúan desde los ojos. Ápice de los élitros más claro que el resto. Base de las mandíbulas amarillentas. Hospederos: Polífago. Ciclo Vital: Adultos aparecen desde diciembre a abril y depositan masa de huevos resistentes al pié de las plantas bajo terrones. Larvas en otoño .Ciclo de un año con generaciones traslapadas debido a la continua eclosión de los huevos. La hembra pone hasta 1000 huevos. Daños: Adultos se alimentan, de preferencia en la noche, de hojas, brotes y tallos. Cuarentenario Descripción. Adulto 12 a 18 mm. duro, oval, grueso, gris con líneas amarillenta verdosas y cubierto densamente por hileras de escamas grises. Este tono grisáceo les confiere el nombre de “burritos”. Cabeza con un rostro pequeño, antenas largas, acodadas.  Hay escamas blancas en el pronoto, la línea media y extremo de los élitros. Hospedero. El hospedero primario es la vid pero también afecta: acacio, alfalfa, betarraga, cerezo, chirimoyo, ciruelo, damasco, duraznero, frejol, frambueso, guindo, kiwi, maíz, manzano, naranjo, níspero, nogal, papa, peral, remolacha rosal, tomate, trébol. Ciclo Vital: Los adultos empiezan a emerger en Agosto y caminan a la planta donde se produce la cópula y la hembra ovipone entre las rugosidades del tronco y hendiduras de la planta cerca del suelo. Los huevos se ponen en  placas gelatinosas hasta Abril o Mayo. En verano se observan todos los estados de desarrollo.   Daños: En vid y frutales se le considera plaga

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Escama de San José: Actualización de Herramientas de Control en Pomáceas

El escenario frutícola exportador actual exige una mirada global que aborde de manera integrada los diversos desafíos planteados. Por un lado, existe una fuerte presión relacionada a la inocuidad alimentaria, que se transfiere a como una exigencia, ya no sólo de dar cumplimiento a las tolerancias o límites máximos de residuos sino también cumplir, por ejemplo, con un delimitado y cada vez menor número de ellos, tomando particular relevancia los requerimientos impuestos por clientes puntuales, tales como los supermercados. A su vez, se adiciona el cuestionamiento toxicológico y consecuente salida del mercado de algunos plaguicidas, lo que ha ido disminuyendo el número de alternativas compatibles desde el punto de vista de residuos que pueden ser utilizados en el diseño de un plan de manejo fitosanitario. Por otra parte, debemos dar cumplimiento a los requisitos cuarentenarios planteados para cada destino, de la mano de los protocolos de exportación, que en conjunto no dan tregua a la presencia de plagas claves en los productos frescos a comercializar. Sobre esto destaca el aumento de rechazos ocasionados por detección de Escama de San José, una plaga primaria en pomáceas y carozos, que actualmente también se encuentra establecida en arándanos. El incremento en las detecciones relativas a esta plaga no pueden ser explicadas por sólo una causa, pero sin duda es hoy en día una plaga clave en términos de definir un programa fitosanitario para dichos frutales. La competencia por presentar nuevas y diversas alternativas de control de Escama de San José exigen un comprador informado y crítico, conocedor de su realidad productiva, y que además pueda tener acceso a la realidad de las ventajas -y desventajas- de las distintas herramientas disponibles. Tal y como no podríamos abordar los desafíos de la exportación según los requerimientos de un solo mercado, no podemos plantear la respuesta sin integrar distintas herramientas, complementarias entre sí. La solución sanitaria no puede ser responsabilidad de un sólo pesticida sino de un conjunto de estrategias que conduzcan al éxito. Existen excelentes alternativas de control, pero que no aportarán al resultado final si alguna de nuestras decisiones no fueron tomadas de manera oportuna y compatible con el objetivo planteado. El monitoreo de plagas es una herramienta fundamental para la oportuna y correcta toma de decisiones y es primordial para determinar el posicionamiento de las aplicaciones, así como el requerimiento real de intervención respecto a la importancia relativa de la plaga detectada, la severidad del ataque, entre otros parámetros. BIOLOGÍA Y CONTROL DE LA ESCAMA La especie se reproduce por ovoviviparía. Presenta tres generaciones durante la temporada agrícola. Una generación está definida como el período entre dos nacimientos de larvitas (ninfas móviles). La primera generación, es habitualmente evidenciada en monitoreo de ramillas o cintas doble adhesivas a fines de octubre hasta comienzos de diciembre, la segunda se inicia en enero y se prolonga hasta febrero,  y, finalmente la tercera, a comienzos de marzo hasta abril. Atraviesa el invierno principalmente en la fase de gorrita negra, un estadío que marca el inicio de los estados de difícil control con productos químicos de contacto. En invierno corresponde al período en el cual carozos y pomáceas se encuentran en pleno receso, y con ello las alternativas sistémicas no pueden ser incorporadas vía foliar. Al ser aplicadas vía riego la baja demanda nutricional hacia la parte aérea limita su movilidad y por ende su eficacia, razón por la cual no se recurre a ellas. La evidencia indica que si el invierno es benigno, la hembra continúa la parición durante los días favorables del invierno prosiguiendo hasta fines de octubre (González, 1989), situación que ha sido también detectada durante la actual temporada en algunos huertos de alta infestación ubicados en la Región de O´Higgins. Por esta razón sería posible encontrar ninfas móviles en distintas etapas del invierno, de las cuales algunas morirán por condiciones naturales, y otras temprano en la temporada se encontrarán colonizando de manera anticipada las yemas. Daño que no corresponderá a la primera generación de la temporada, sino a la última generación anterior. Por lo anterior, huertos que presenten un problema relevante con Escama de San José no deben descuidar los tratamientos de postcosecha, denotando dos oportunidades de intervención. La primera, temprana, recién ocurrida la cosecha, cuando aún hay actividad en la planta y por ende, con diversas alternativas químicas disponibles; y la segunda, en pleno receso del frutal, en que las alternativas de control por contacto -a salvedad del polisulfuro de calcio- poco podrán aportar sobre los estadíos protegidos. Sobre esta alternativa química para el control de escama hay que señalar que debe ser utilizada en pleno receso del frutal, a una dosis de 4% (rango de 3-5%) con un adecuado cubrimiento de los árboles, por lo cual se prefiere la utilización de pitón. Si bien la intervención de postcosecha no eliminará el problema del huerto, contribuirá en homogeneizar y disminuir la población presente, alejándola paulatinamente de los puntos de crecimiento de la temporada, es decir, yemas y brotes. En la medida que avanza el ataque en un huerto, la colonización temprana de estos tejidos es más evidente, dejando menor período en el cual es posible intervenir para evitar el daño en frutitos recién cuajados, ya que el trayecto a recorrer por una escama neonata desde su origen a los frutos será mínimo. Los machos por otra parte, vuelan desde septiembre (para copular con hembras provenientes de la temporada anterior), luego en diciembre a enero y finalmente en marzo, por un período entre 3 a 4 semanas. Este estado es monitoreado por medio de trampas pegajosa más feromonas, y su detección en ella más el registro térmico permite estimar los períodos de nacimientos de ninfas. En el control químico durante la temporada, si se aplica -por ejemplo- un producto sistémico dirigido al control de escamas pero su población se encuentra mayormente en estado de ninfa II o hembras adultas, no evitará el daño cosmético ocasionado por la inyección de toxinas. Es decir, si esto ya se ha producido en frutos no evitará la

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Escaldado: Esas peligrosas manchas superficiales

Diferentes normas y exigencias comerciales han puesto cerco en Europa al uso de antiescaldantes tradicionales para el tratamiento del escaldado superficial. La presión es tal, que podrían desaparecer en poco tiempo, situación que tiene en jaque a los productores de manzanas y peras. ¿Se podrá controlar el escaldado superficial en el futuro?   Buena apariencia, óptima calidad y alto valor. En cuestión de poco tiempo, esas tres cualidades de las manzanas pueden desaparecer y dejar a productores y exportadores con los nervios de punta ante la imposibilidad de colocar su fruta en los mercados internacionales. El causante de esta debacle comercial es el escaldado superficial, un desorden que limita los almacenajes prolongados de esta fruta y que afecta únicamente a la piel del fruto, manifiestándose por una pérdida de color y empardecimiento de la zona afectada, aunque sin alterar el sabor ni la textura de los frutos. El escaldado superficial es la oxidación del compuesto  α-farneseno, un hidrocarbono sesquiterpeno acíclico, que está en la superficie de manzanas y peras. Afecta a variedades como Granny Smith y las rojas estadounidenses (Top Red, Early Red One, Oregon Spur…), pero otras como Golden Delicious presentan normalmente una menor predisposición a este desorden. Las causas pueden ser de dos tipos: de campo, donde tienen incidencia la variedad, las condiciones climáticas, el abonado y la nutrición mineral y el estado fisiológico del fruto en cuanto a su madurez al momento de la cosecha, “hay una mayor sensibilidad de escaldado cuando el fruto es más inmaduro”, apunta Ignacio Calavia, experto en poscosecha de carozos de Decco Ibérica. En packing, incide el retraso de la entrada en frío, la composición de la atmósfera en la cámara, los componentes volátiles, el contenido de O­2 y CO2, etc. Hasta ahora, su control se basa en sustancias antiescaldantes que impiden la oxidación de compuestos generados por la fruta de variedades sensibles, en respuesta al frío de conservación. “Esto puede suceder incluso con un bajo contenido de oxígeno en la cámara, como es el caso de la atmósfera controlada”, precisa Josep Giné, investigador del Institut de Recerca i Tecnología Agroalimentària (IRTA), de Cataluña.  Si no se trata, el daño deja a la fruta no apta para ser comercializada, ocasionando graves pérdidas económicas.   La pérdida de color y empardecimiento de la zona afectada son los principales síntomas del escaldado superficial en las manzanas. Fotos: Centro de Pomáceas. DPA, con los días contados Por más de cuatro décadas la industria mundial de la manzana ha confiado en la Difenilamina (DPA) para el control de escaldado, aplicándola antes de almacenar la fruta retardando así la autoxidación de α-farnaseno. Aunque el DPA tiene los días contados en Europa, el Grupo de Defensa de DPA, al cual pertenece Decco, empresa especializada en productos de poscosecha, ha aportado estudios complementarios a la Comisión Europea de Evaluación (EFSA) y toda la información para que el sector frutícola europeo no pierda esta herramienta. El verano marca la época de tratamiento de la fruta, pero el plazo de uso de esta sustancia venció en mayo pasado, para lo cual el sector tuvo que  solicitar una ‘autorización excepcional’ para el DPA, ante la inexistencia de alternativas válidas globales. El plazo extendido fue de 120 días, entre el 15 de julio al 15 de noviembre, cubriendo así toda la temporada 2011. “En Portugal se podría dar la paradoja de que no se puede usar el DPA sobre una gran parte de la producción de pera Rocha, destinada a la exportación a Canadá y Brasil, donde sí está autorizado”, explica Calavia. Asimismo, aunque su uso no estuviera autorizado en la UE, su LMR (10ppm en pera y 5ppm en manzana) seguiría vigente un cierto tiempo. ¿Qué podría ocasionar esta restricción? “Que EE UU, Sudáfrica o Chile y otros países donde el DPA ha sido revisado y continúa empleándose, podrían exportar manzanas a un mercado europeo desabastecido por su propia producción”, explica el profesional de Decco. Eso ocurriría porque productores y exportadores no podrían garantizar la ausencia de escaldado en larga conservación frigorífica. La situación inquieta en Europa, más aún cuando se estima que el escaldado superficial afectaría a 3,5 millones de de toneladas de peras y manzanas y, que sólo las pérdidas económicas de la fruta que no podría ser comercializada superaría los 1.000 millones de euros al año. Así, la producción de bastantes variedades disminuiría a niveles que pueda absorber el mercado de corta conservación y sin tratamiento. El DPA no es la única materia activa que tiene los días contados en Europa. La otra es la Etoxiquinina, aunque ésta sólo se puede usar en peras. En Europa tiene un plazo de comercialización actualmente prorrogable hasta el 3 de marzo de 2012 y de uso hasta el 3 de septiembre del mismo año, es decir, sólo cubrirá la temporada 2011 de forma completa. Alternativas al DPA En Europa se ha impulsado un debate sobre cómo se controlará el escaldado en el futuro. ¿Existen alternativas? ¿Son viables? Fueron las preguntas que motivaron la jornada organizada por el IRTA de Cataluña, donde se presentaron una serie de alternativas. 1-Metilciclopropeno o 1-MCP: es un bloqueador de los receptores de etileno creado en 1996 y comercializado bajo el nombre de SmartFresh, un producto que disminuye la producción de etileno y reduce la producción de farneseno y trienos conjugados, previniendo así el desarrollo de escaldado. Para muchos especialistas, es la mejor alternativa para reemplazar el DPA en la industria frutícola. Los investigadores del IRTA, de Cataluña, han buscado alternativas de control contra el escaldado. Jordi Giné explica que el 1-MCP es una herramienta interesante para evitar el escaldado en atmósfera controlada, sin la necesidad de aplicar ULO (ultra bajo oxígeno, en sus siglas en inglés). “Es un tratamiento con una eficacia igual o superior que DPA, aunque ésta disminuye notablemente con el número de días entre tratamiento y recolección, por ello es que el tratamiento debe realizarse entre cero y siete días después de la recolección para tener un efecto óptimo”, explica. En Cataluña, permite

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Sustancias naturales: Un segmento en fuerte crecimiento en el mercado del biocontrol

Las sustancias naturales que se utilizan en fitosanidad y como bioestimulantes o para gatillar resistencia sistémica adquirida provienen de tres fuentes: vegetal, animal o mineral. Históricamente la primera descripción del uso de sustancias naturales para fines fitosanitarios data del año 234 a.c. cuando Marcus Portius Cato explicó el rol de los productos a base de aceites. Sin embargo, la primera evidencia científica aparece en el año 1690 cuando se comienza a usar en ciruelos una sustancia presente en el tabaco: nicotina. Desde entonces se han multiplicado las sustancias naturales para uso agrícola. En la actualidad se usan cerca de 200 de esas sustancias y los expertos anticipan que esta cifra debería alcanzar las 500 en el año 2020. En New Ag International hemos realizado una extensa cobertura a los principales temas del biocontrol: macro-organismos, semioquímicos, agentes microbianos y ahora es el turno de la cuarta y más controversial área de la industria mundial del biocontrol.  Nicotina, extractos de vacuno, extractos de camarón y de cangrejo, aceites vegetales, aceites cítricos, extractos de la familia Rutacae, caolina, silicato de potasio, diatomita, selenio, extractos de Reynoutria, aceite de Neem, extractos de ajos, extractos de cítricos, Piretrum, Laminaria digitata, Ascophyllum nodosum, Melaleuca alternifolia, etc. Detrás del nombre comercial de varios de los productos más conocidos en el mercado como Timorex –un fungicida de Stockton-, Ecoswing – un fungicida de Ecoflora-, Eradicoat de Certis –un ingrediente contra plagas-, Milsana –un fungicida de BioFa-, Ecoguard de Bioforsk, Bestcure de Futureco – un fungicida y bactericida-, Stimplex de Acadian Agritech – un estimulador de las defensas de las plantas-, Iodus de Goëmar –un fungicida- se puede encontrar en operación una o una combinación de varias sustancias naturales. SUSTANCIAS NATURALES: NUEVAS FORMULACIONES AVANZADAS Los minerales son una parte muy importante en el portafolio de productos biopesticidas. Se pueden dividir en tres grupos: (1) aquellos que generan barreras que separan al patógeno de la planta o interrumpen el acceso del patógeno al agua; (2) aquellos que generan un impacto físico como la abrasión o sofocación (3) los productos que son un “carrier” inerte para acompañar biopesticidas. Los productos a base de caolín son un buen ejemplo de biopesticidas que generan una barrera entre los insectos y las plantas. Actúan como un agente de cobertura que evita que las insectos pongan huevos o entren en contacto con la superficie de la planta. Las pequeñas partículas del caolín también se adhieren al cuerpo de los insectos, repeliéndolos. El caolín es un mineral inerte, que se ocupa como materia prima en una serie de productos como el papel, los cosméticos y productos farmacéuticos. En los cultivos sus residuos no se diferencian mayormente de los que provienen de otras fuentes de arcillas y son fáciles de lavar, si perduran hasta cosecha. La empresa Engelhard Corporation (EE.UU.) formula un producto polvo mojable a base de 95% de caolín activo. El producto genera una película que bloquea cantidades significativas de radiación ultravioleta e infrarroja, reduciendo el estrés por temperatura y por quemaduras a las plantas y frutos. En los últimos años ha habido un gran desarrollo de estos productos y hoy se pueden obtener partículas de caolín con tamaños menores a los 2 micrones. De esta forma se crea una película porosa que cubre toda la planta hasta la cosecha, y luego se lava. Esta delgada película no interfiere con el proceso de fotosíntesis de la planta, pero sí altera el comportamiento de las plagas. Esta nueva tecnología ya se usa en todo América del Norte, Latinoamérica, Australia, Turquía, Grecia, España, Italia, etc. El caolín es una sustancia mineral con un modo de acción que no es sitio específico. Por lo tanto, no se espera que genere problemas de resistencia. Ensayos realizados en Europa demuestran que los productos formulados a base de caolín obtienen controles iguales o superiores que aquellos logrados con insecticidas estándar (piretroides u organofosforados). El silicato de potasio es otro ejemplo de biopesticidas que generan barreras físicas y también sirven para disecar insectos con cuerpos blandos y ácaros. La diatomita es un bioinsecticida que combate plagas a través de la abrasión. La diatomita contiene plantas microscópicas fosilizadas. ¿Cómo opera? Estos microscópicos pedazos fosilizados son muy filosos y cortan el exoesqueleto de los insectos, causándoles la muerte. Los aceites minerales se utilizan para sofocar las plagas en etapas reproductivas. Finalmente, se utilizan minerales como “carriers” inertes que acompañan a los biopesticidas. En estas aplicaciones, se incluyen minerales en la formulación para mejorar la acción biopesticida, pero el mineral en sí es considerado una sustancia inerte. Hay varios ejemplos como la montmorillonita, caolín, attapulgita y talco, los que normalmente se usan como “carriers” de biopesticidas en formulaciones en polvo o granulares. Caolín es por lejos la más conocida y se usa desde hace muchos años. ¿Es el caolín la nueva sustancia milagrosa? Con certeza no, pero sí es una nueva herramienta para complementar o reemplazar tratamientos agroquímicos. ¿PERDIDO EN LA JUNGLA DE LOS EXTRACTOS DE PLANTAS? Las plantas son laboratorios naturales donde una gran cantidad de químicos son biosintetizados. Muchas plantas han desarrollado mecanismos naturales, bioquímicos para defenderse de la competencia por parte de las malezas y de los ataques de animales, insectos y hongos. Algunos de estos químicos desincentivan que los insectos u animales se alimenten de las plantas. Otros proveen protección e incluso inmunidad a las enfermedades provocadas por algunos patógenos. Y otros ayudan a que la planta compita mejor por recursos desincentivando a otras plantas. Al estudiar todos estos compuestos los científicos han podido descubrir muchos compuestos que pueden ser usados como biopesticidas. Los extractos de plantas se han usado por siglos para controlar plagas y enfermedades. Ya en el año 400 a.c. se utilizaba un polvo obtenido de las flores secas de piretrum (Tanacetum cinerarifolium). El primer insecticida botánico tiene sus orígenes en el siglo XVII cuando se demostró que la nicotina obtenida de las hojas del tabaco mataba los escarabajos del ciruelo. En la actualidad hay cientos de extractos de plantas comercializados como insecticidas. Estos productos se pueden

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Seguro climático en vides, un sistema para protegerse ante lo inmanejable

Recogimos la experiencia de Elías Valdés y sus hermanos en viñas de Peralillo, VI región, quienes lograron sobreponerse a la helada polar de 2013 y a las lluvias en la cosecha de 2016 gracias a la contratación del seguro agrícola. También conversamos con Juan Carlos Sepúlveda, gerente de Fedefruta, sobre la importancia de expandir este modo de protección. Elías Valdés Fernández, ingeniero agrónomo, gestiona su empresa Agrícola y Ganadera Las Casas de Calleuque, ubicada en Peralillo, VI Región. Su campo proviene de un fundo que se dividió entre siete hermanos. Cada uno trabaja de forma independiente, sin embargo son socios en una octava empresa donde comparten temas como el seguro agrícola, que contratan desde hace alrededor de una década. Según comenta Valdés, la agricultura es una de las pocas actividades donde existe un factor externo casi 100% inmanejable, como es el clima, “por eso apenas surgió la posibilidad de limitar este riesgo, no dudamos en tomar los seguros. Ellos permiten asegurar un ingreso al menos equivalente al costo, frente a un evento climático que puede ir desde daños leves a pérdida total del cultivo”, explica.   Elías Valdés Fernandez  (Foto de arriba)  Juan Carlos Sepúlveda (Foto de abajo) DOS EVENTOS GRAVES EN MENOS DE CUATRO AÑOS El agrónomo recuerda dos eventos climáticos en los que pudo comprobar la importancia de estar asegurados. La gran helada polar de 2013 los alcanzó a inicios de brotación de los viñedos, afectando en distinta medida a las diferentes razones sociales que conforman el grupo. En conjunto con la Compañía de Seguros decidieron continuar con la póliza hasta la cosecha para ver la capacidad de las parras de rebrotar con yemas secundarias menos productivas. Terminado el proceso se compararon los kilos asegurados con los volúmenes cosechados. Las empresas que tuvieron diferencias entre los kilos asegurados y lo obtenido, recibieron la indemnización. “El proceso fue fácil y rápido”, atestigua Valdés. En abril de 2016 cayeron primero 200 mm y siete días después otros 40 mm, cuando todavía no cosechaban ni el 10% de la producción. Las enfermedades fungosas, en especial botrytis, aparecieron rápidamente, sin posibilidad de control químico, por la cercanía de la cosecha. En varios de los predios no se podía ingresar. “Nos visitó un liquidador, en dos oportunidades. En la primera constató la presencia agresiva de hongos y observó que la calidad de la uva daba para una pérdida total. Pero dado que la industria requería de la materia prima, acordamos hacer el esfuerzo por cosechar en la medida que la empresa compradora nos siguiera recibiendo, de manera que el seguro cancelara la diferencia con lo estipulado en la póliza. Aun así, nos quedó un 30% de la superficie sin cosechar. Por efecto del daño de los hogos en los racimos, con rotura de piel y deshidratación, sumado a la caída de granos por pérdida de firmeza, los rendimientos cosechados cayeron al comienzo de la cosecha a un 70% de lo proyectado y ya a finales de cosecha (principios de mayo) bajaron a un 50%. Además, lo cosechado fue de muy mala calidad. El liquidador presentó los informes a la compañía y estamos en espera de la resolución, pero no tenemos duda de su aprobación, dado que mantuvimos siempre un estrecho contacto tanto con la compañía como con el liquidador”, cuenta el entrevistado. –¿Vale la pena tomar seguros en momentos de retornos bajos para la vitivinicultura? –Los productores todavía podemos mejorar en la eficiencia de los costos, y con ello no privarnos de algo tan escaso en la agricultura como es la seguridad. Las tasas actuales de las pólizas son de aproximadamente 5%, y el Estado financia una parte de este valor, hasta un monto de 80 UF de subsidio. Es cierto que la industria vitivinícola pasa por un período de muy estrecha rentabilidad y es ahí donde uno tiene que tomar decisiones. Si uno persevera en el negocio, la gracia es sortear de buena manera los años difíciles a la espera de que la situación se revierta, y un seguro da certeza por el lado del clima. La pérdida total requerirá de muchas buenas temporadas para recuperarla. El seguro presenta una excelente oportunidad, no para ganar dinero sino para al menos salvar los costos. “OJALÁ ESTUVIERAN ASEGURADAS TODAS LAS HECTÁREAS PLANTADAS” Juan Carlos Sepúlveda, gerente de Fedefruta, coincide con lo señalado por Elías Valdés en cuanto a la característica distintiva que juega el clima en el negocio agrícola. –El seguro contra las inclemencias climáticas en las diferentes especies frutales, entre las que está la uva de mesa, es tan necesario porque la empresa está al aire libre y se trata de un factor incontrolable. Tenemos heladas, sequías, lluvias y todos los imponderables, particularmente ahora con el cambio climático, La Niña, El Niño, que producen distorsiones bastante seguidas– explica. –¿Por qué la penetración de los seguros climáticos todavía no llega al nivel de los países desarrollados? –Muchas veces el tema del costo del seguro tiene una relación directa con el número de asegurados; de eso depende la prima que se cobra. Ojalá estuvieran aseguradas todas las hectáreas plantadas, porque así tendríamos una prima más baja. Es justamente ese el trabajo que hay que hacer. A través de Weisser Corredores de Seguros y HDI Seguros, Fedefruta se incorporó como Aglutinador de demanda en Agroseguros y sus asociados tienen un 10% adicional de subsidio. –Mantenemos una relación estrecha con Agroseguros (ex COMSA) y con las empresas de seguros que están participando directamente –comenta Juan Carlos Sepúlveda–. Creemos que hay que difundirlo, no solo el Estado, sino también como gremio. Es un deber informar a nuestros asociados y en general a los fruticultores que existe este instrumento y que es necesario tenerlo dentro de los costos del negocio, justamente por lo que te comentaba inicialmente: este negocio no tiene techo ni ventanas, por lo cual se necesita poder atenuar esta variable o controlarla lo máximo posible. SEGURO AGRÍCOLA UVA DE VINO/UVA DE MESA El Seguro Agrícola HDI Seguros permite recuperar el capital de trabajo invertido en el

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Biofertilizantes TWIN N y su impacto en el rendimiento de cereales

La producción de trigo en el país se concentra mayoritariamente entre la VIII y IX región, con una superficie sembrada en la temporada 2014/2015 según ODEPA, de 79.240 y 107.869 hectáreas, respectivamente. Dentro de los costos de producción del trigo la fertilización representa cerca del 35% del total(ODEPA, 2015), en donde el nitrógeno está directamente relacionado con el rendimiento y calidad del cultivo. La fuente nitrogenada más utilizada por los agricultores es la urea, principalmente por un tema de precio, con dosis que varían desde 250a 500 kg/ha. El uso de urea en la zona sur plantea problemas como la acidificación del suelo que, si bien se da de manera natural por el lavado de bases como consecuencia de las precipitaciones, se ve incrementado por el uso de fertilizantes amoniacales y amídicos (Campillo y Sadzawka, 2002). Estos fertilizantes inducen una disminución del pH del suelo por la liberación de protones durante el proceso de nitrificación al que se ven expuestos. La acidificación del suelo puede generar problema de toxicidad en los cultivos, por Al+3 o H+, y también nutricionales al disminuir la disponibilidad de calcio, magnesio y fósforo. Esta condición puede ser incluso más severa ensuelos que presentan naturalmente un pH ácido (p.e. Andisoles). Por otra parte, la elevada pluviometría de estas regiones favorece las pérdidas de nitrógeno del suelo por procesos de lixiviación, disminuyendo la eficiencia de las aplicaciones. En AMecological hemos evidenciado en los últimos 8 años, que la utilización del biofertilizante Twin N, permite realizar una producción más sustentable, aumentar los rendimientos y mantener o reducir los costos de los cultivos. Twin N es una mezcla de bacterias fijadoras de nitrógeno(Azospirillium spp. y otros) presentes en un formato liofilizado de última tecnología (Figura 1.A). ESTUDIO DE CASOS En la temporada 2015-2016 se realizaron siete ensayos comerciales con el biofertilizante desde la VII a la IX región del país. Se evaluó una aplicación de Twin N, al inicio de macolla, en remplazo de 100 kg de urea y su efecto sobre el rendimiento. Las aplicaciones se compararon y evaluaron estadísticamente contra controles no tratados. Para determinar el rendimiento, se midieron dos de sus componentes principales: número de espigas/m2 y peso de los granos. Las mediciones se realizaron con 5 repeticiones por tratamiento, en cuadrantes de 1m2 seleccionados al azar (Figura 1.B). El trigo variedad Orvantis de Retiro tratado con Twin N presentó diferencias significativas para el número de espigas, con un incremento de un 23,6% respecto del tratamiento control (Figura 2). En promedio, el número de espigas por metro cuadrado en el trigo con Twin N fue de 734, mientras que el control promedió 594. El peso de los granos del trigo tratado fue un 14% mayor que el peso calculado para el tratamiento testigo, con diferencias estadísticamente significativas. Este aumento generó una diferencia de 12,7 qq/ha en el rendimiento estimado del trigo con Twin N respecto del control. Por otro lado, en Yungay el trigo variedad Maxwell, no presentó diferencias significativas para ninguno de las mediciones entre los tratamientos (Figura 3). Pese a lo anterior, el trigo con Twin N promedio 448 espigas por metro cuadrado, siendo un 9% mayor que T0, mientras que el rendimiento estimado fue un 6% mayor, equivalente a un incremento de 5 qq/ha, respecto del tratamiento control. El trigo Orvantis tratado con Twin N en Yungay presentó un 5% menos de espigas, sin diferencias significativas, respecto del control(Figura 4). Si bien disminuyó el número de espigas, el peso de granos del trigo tratado presentó diferencias significativas en relación al control, con un incremento de un 29%. Este mayor peso de granos se tradujo en que el rendimiento estimado del trigo con Twin N fuese 19,5 qq mayor que el testigo. En el trigo variedad Bueno la aplicación de Twin N no generó diferencias estadísticas para el número de espigas, en donde el trigo tratado tuvo en promedio 615 espigas, mientras que el control 498 (Figura5). Twin N incrementó significativamente en un 32% el peso de los granos, con una media de 920 g en comparación con los 696 g del trigo control. De igual forma, el rendimiento estimado presentó diferencias significativas entre los tratamientos, con un aumento de 22,4 qq/ha para el trigo tratado. Por su parte, en el caso del trigo Barredorde Victoria, si bien no se encontraron diferencias significativas para ninguno de los parámetros evaluados, el tratado con TwinN presentó un 11,45% más de número de espigas promedio por metro cuadrado respecto del control (Figura 6). A su vez, el promedio del peso de los granos del trigo tratado fue 124 g más pesado que el testigo, lo que se tradujo en que el rendimiento estimado fuese un 21% mayor. Esta variación fue equivalente a 12,8 qq más de trigo por hectárea para el con Twin N. En Lautaro el trigo Orvantis tratado con TwinN presentó diferencias estadísticamente significativas tanto para el número de espigas como para el rendimiento estimado, respecto del control (Figura 7). En promedio el número de espigas fue de 676 para el trigo tratado, lo que implica un incremento de un 22% respecto del control. De igual manera, el peso promedio de los granos fue mayor en un 30% para el trigo con Twin N en relación al testigo. Esta diferencia en el peso se tradujo en un incremento de 28,8 qq/ha en el rendimiento estimado para el trigo con la aplicación del biofertilizante. Por último, para la avena, el tratamiento con Twin N aumentó el número de espigas en un 27%, sin diferencias significativas respecto del control (Figura 8). Por su parte, el rendimiento estimado tampoco mostró diferencias significativas entre los tratamientos, con 2,75 qq/ha más para la avena tratada. DISCUSIÓN Las bacterias de Twin N fijan el nitrógeno atmosférico(N2) no disponible para las plantas y lo transforman a una forma asimilable(NH4+), esto permitió que la reducción de100 kg de urea no afectara el rendimiento. Además, sintetizan sustancias promotoras del crecimiento de la planta como auxinas(Steenhoudt y Vanderleyden, 2000), lo que explicaría el efecto del biofertilizante

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