Reportajes . ...
Kiwi en condiciones de cambio climático:

Predicción de calibre y manejo de microclima

El uso de coberturas y nuevas herramientas de modelación permite anticipar la distribución de calibres y enfrentar los desafíos productivos asociados a escenarios climáticos cada vez más variables.

10 de Agosto 2026 Dra. Catalina Pinto y Dra. Karen Mesa, Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3), Universidad de O’Higgins
Predicción de calibre y manejo de microclima

En kiwi, el calibre es uno de los principales parámetros que determinan el valor comercial de la fruta y la rentabilidad del huerto. La proporción de frutos que alcanza los calibres objetivo influye directamente en la clasificación en packing, el rendimiento exportable y el retorno económico por hectárea.

Sin embargo, el tamaño final del fruto no depende únicamente de factores genéticos o de la carga productiva, sino también de las condiciones ambientales que regulan la dinámica de crecimiento durante la temporada.

Factores como temperatura, radiación, disponibilidad hídrica y estrés térmico pueden modificar tanto la tasa de crecimiento como la uniformidad de los frutos dentro del huerto. En consecuencia, huertos con rendimientos similares pueden presentar distribuciones de calibre completamente distintas hacia la cosecha, afectando la proporción de fruta comercializable.

En este contexto, herramientas de predicción de calibre y tecnologías orientadas al manejo del microclima, como coberturas y mallas fotoselectivas, adquieren una creciente relevancia en la producción moderna de kiwi. Estas estrategias no solo permiten evaluar el potencial de crecimiento del fruto, sino también comprender cómo evoluciona la heterogeneidad de calibres durante la temporada y cómo esta responde a distintas condiciones de manejo y ambiente.

DEL PROMEDIO A LA DISTRIBUCIÓN: UNA NUEVA FORMA DE ESTIMAR EL CALIBRE EN KIWI

En la producción de kiwi, el calibre determina en gran medida el valor comercial de la fruta. Un huerto puede presentar buenos rendimientos en toneladas por hectárea, pero si la distribución de tamaños no es adecuada, el retorno económico disminuye considerablemente. Por esta razón, cobra cada vez más relevancia la capacidad de anticipar cómo evolucionará el tamaño de los frutos a lo largo de la temporada.

Tradicionalmente, la estimación de calibre se ha basado en promedios. Es decir, se mide un grupo de frutos y se proyecta el peso promedio esperado a cosecha. Sin embargo, en condiciones comerciales esta aproximación suele ser insuficiente. Dos huertos pueden presentar el mismo peso promedio, pero con distribuciones completamente distintas: uno con fruta homogénea y otro con alta variabilidad de calibres. Para el productor y la exportadora, esa diferencia es clave.

Actualmente, las decisiones comerciales y de manejo requieren información más precisa. Saber cuánta fruta llegará a un determinado calibre permite planificar la cosecha, logística, embalaje, contratación de mano de obra e incluso estrategias comerciales. En otras palabras, no solo importa cuánto crecerá la fruta, sino también cómo se distribuirán los calibres dentro del huerto.

Con este objetivo, en un trabajo conjunto del Comité del Kiwi junto con investigadores de la Universidad de O’Higgins, Dra. Catalina Pinto y Dr. Emilio Vilches, se desarrolló un modelo estadístico para estimar la distribución completa del peso de frutos de kiwi ‘Hayward’ durante la temporada. El estudio se realizó en huertos comerciales de la zona central de Chile durante cinco temporadas consecutivas, utilizando mediciones no destructivas del diámetro y modelos de regresión distribucional.

La principal diferencia respecto a modelos tradicionales es que esta metodología no se enfoca únicamente en el promedio, sino también en la variabilidad y asimetría de los calibres. Esto permite representar de mejor manera lo que realmente ocurre en un huerto comercial.

En la práctica, el modelo permite estimar cómo evoluciona la proporción de las distintas categorías comerciales de calibre a medida que avanza la temporada. Por ejemplo, es posible detectar tempranamente si un huerto tenderá a generar una mayor proporción de fruta bajo el calibre objetivo, lo que podría aportar información relevante para ajustar manejos de riego, carga o nutrición.

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que se utilizaron mediciones simples y rápidas de obtener en terreno. A partir de diámetros longitudinales y ecuatoriales del fruto, el modelo fue capaz de estimar con alta precisión el peso fresco. Posteriormente, mediante herramientas estadísticas conocidas como GAMLSS (Generalized Additive Models for Location, Scale and Shape), fue posible modelar la distribución completa del crecimiento del fruto en el tiempo (Figura 1).

Aunque el nombre puede parecer complejo, la idea detrás del modelo es bastante simple: los frutos no crecen todos igual y esa variabilidad cambia durante la temporada. Por lo tanto, los modelos modernos deben ser capaces de representar esa dinámica real.

Figura 1. Comparación entre la distribución observada (azul) y la distribución predicha (rojo) del peso de frutos de kiwi ‘Hayward’ a cosecha utilizando el modelo GAMLSS (Generalized Additive Models for Location, Scale and Shape) en dos huertos (A y B). El modelo permitió representar adecuadamente la dinámica de crecimiento y los cambios en la distribución de calibres durante la temporada, incluyendo la variabilidad y asimetría observada hacia cosecha. 

Los resultados mostraron que la distribución de calibres cambia significativamente desde cuaja hasta cosecha. En etapas tempranas existe una baja variabilidad entre frutos, mientras que a cosecha la dispersión y asimetría de los calibres aumentan progresivamente (Figura 2).

Figura 2. Ejemplo de evolución de la distribución de peso de frutos de kiwi ‘Hayward’ en un huerto durante la temporada 2021-2022, expresada en función de los días después de plena flor (DDPF). Las distribuciones muestran un aumento progresivo tanto del tamaño promedio de los frutos como de la variabilidad y heterogeneidad de calibres hacia cosecha, evidenciando cambios en la dispersión y asimetría de la fruta durante el desarrollo. 

Este tipo de herramientas abre nuevas posibilidades para la fruticultura de precisión. En un escenario de creciente variabilidad climática y mayores exigencias comerciales, disponer de modelos predictivos robustos puede transformarse en un apoyo importante para la toma de decisiones. Además, el enfoque podría extenderse a otras especies frutales donde el calibre determina el valor comercial, como cereza, manzano o arándano. La integración futura con variables climáticas, sensores y plataformas digitales permitiría avanzar hacia sistemas de predicción cada vez más precisos y aplicables en tiempo real.

La tendencia mundial apunta hacia una agricultura basada en datos. En ese contexto, entender no solo el promedio, sino toda la distribución de la fruta representa un cambio relevante en la forma de analizar y manejar los huertos modernos.

COBERTURAS Y MANEJO DEL MICROCLIMA EN HUERTOS DE KIWI 

Proteger la producción de kiwi frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes se ha convertido en uno de los principales desafíos de la fruticultura moderna. En los últimos años, el aumento en la ocurrencia de lluvias intensas, olas de calor, sequías y tormentas de granizo ha generado un escenario de mayor incertidumbre para los productores. En este contexto, el kiwi destaca por su sensibilidad a diversos factores climáticos, especialmente durante etapas críticas de su desarrollo, dónde daños en hojas, brotes, flores y frutos pueden comprometer tanto el rendimiento como la calidad de la cosecha.

Frente a esta realidad, el uso de cubiertas y mallas de protección ha surgido como una estrategia eficaz para reducir la exposición de los huertos a condiciones ambientales adversas. Estos sistemas actúan como una barrera física frente a factores como el granizo, el viento o el exceso de radiación, pero sus beneficios van más allá de la protección. Dependiendo de sus características de fabricación y diseño, las cubiertas pueden modificar el microclima dentro del huerto, regulando variables como la temperatura, la humedad y la calidad de la luz que reciben las plantas. Estas modificaciones influyen directamente en procesos fisiológicos relacionados con el crecimiento, la acumulación de biomasa y el desarrollo de los frutos.

Las investigaciones realizadas en kiwi han demostrado que las cubiertas pueden transformarse en una herramienta de manejo con efectos tanto protectores como productivos. Diversos estudios han reportado mejoras en atributos de calidad asociados a una mayor acumulación de materia seca, sólidos solubles y vitamina C, además de cambios en el crecimiento vegetativo y en la productividad de las plantas. Los resultados indican que la selección adecuada del tipo de cobertura no solo contribuye a mitigar los efectos del cambio climático, sino que también ofrece oportunidades para optimizar el desempeño agronómico y la calidad de la fruta producida. 

Con el objetivo de evaluar el potencial de las cubiertas como herramienta de adaptación frente a condiciones climáticas adversas, entre los años 2019 y 2022 se desarrolló un proyecto de investigación en huertos de kiwi por investigadoras del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), Dra. Catalina Pinto y  Dra. Karen Mesa, orientado a determinar el efecto de distintos tipos de coberturas sobre el microclima del cultivo, el crecimiento de las plantas, la productividad y la calidad de la fruta. La iniciativa buscó generar información local que permitiera apoyar la toma de decisiones de productores y asesores respecto al uso de estas tecnologías en las condiciones productivas de Chile. 

Uno de los principales resultados fue que las coberturas favorecieron el desarrollo vegetativo de las plantas. En ambos cultivares se observó un aumento de la fracción de radiación fotosintéticamente activa interceptada (PARf) respecto del tratamiento sin cobertura, evidenciando una mayor capacidad de captación de luz por parte de la canopia (Cuadro 1). Este resultado sugiere que las coberturas contribuyen a generar condiciones más favorables para el crecimiento y desarrollo de las plantas.Sin embargo, este mayor desarrollo vegetativo no se tradujo necesariamente en incrementos de producción medidos como número de frutos o peso total de fruta por planta. Los resultados mostraron que la respuesta productiva dependió tanto del tipo de cobertura utilizada como de las condiciones particulares de cada huerto, evidenciando que no existe una única solución para todas las situaciones productivas.

Aun cuando la producción total tendió a mantenerse estable, algunas coberturas mostraron efectos positivos sobre la eficiencia productiva y la calidad comercial de la fruta. Uno de los resultados más destacados se observó en el cultivar Jintao, donde la cobertura de rafia alcanzó los mayores niveles de productividad por unidad de radiación interceptada en el huerto de San Fernando, superando en más de un 60% al tratamiento sin cobertura (Figura 3). Este comportamiento sugiere una utilización más eficiente de la energía disponible para la producción de fruta.

Figura 3. Eficiencia productiva en función de PARf interceptada por m2 para el cultivar ‘Jintao’ en los huertos de Malloa y San Fernando (temporada 2021-22). Letras distintas para un mismo huerto, indican diferencias estadísticas significativas. p-values: n.s, no significativo; * <0,05; ** <0,01; *** <0,001.

En términos de calidad, las coberturas también generaron respuestas interesantes. En Jintao, las coberturas plásticas y de rafia produjeron frutos de mayor peso y diámetro respecto al tratamiento testigo, mientras que en Hayward la malla blanca mostró una tendencia favorable sobre el calibre de la fruta. Asimismo, se observaron diferencias en parámetros asociados a la madurez de los frutos, tales como firmeza de pulpa, contenido de sólidos solubles y materia seca (Cuadros 2 y 3). Los antecedentes obtenidos sugieren que las coberturas pueden influir en los procesos de maduración y en la calidad final de la fruta, efectos que incluso podrían mantenerse durante la poscosecha.

En conjunto, los resultados del proyecto mostraron que las coberturas representan una alternativa tecnológica con potencial para enfrentar los desafíos que impone el cambio climático a la producción de kiwi. Más allá de su función protectora frente a eventos climáticos adversos, estas tecnologías pueden contribuir a mejorar atributos de calidad, optimizar la eficiencia productiva y aumentar la resiliencia de los huertos frente a escenarios ambientales cada vez más variables.

DESAFÍOS Y PERSPECTIVAS FUTURAS 

Si bien el uso de coberturas y modelos predictivos representa un avance importante para la producción moderna de kiwi, todavía existen desafíos relevantes para su implementación a escala comercial. Uno de los principales retos consiste en comprender con mayor precisión cómo interactúan las condiciones ambientales, el manejo agronómico y la respuesta fisiológica de las plantas sobre la variabilidad de calibres y la calidad final de la fruta.

En este contexto, la nueva investigación de la Universidad de O’Higgins “Modelos GAMLSS para predecir crecimiento y madurez en kiwi bajo condiciones térmicas variables del valle central de Chile” apunta hacia el desarrollo de herramientas de agricultura de precisión capaces de integrar información climática, modelos predictivos y plataformas digitales de apoyo a la decisión. La incorporación de variables como tiempo térmico, radiación, humedad relativa en la dinámica de crecimiento permitiría mejorar la capacidad de estimar tempranamente la distribución de calibres y anticipar escenarios productivos durante la temporada.

Asimismo, uno de los grandes desafíos será avanzar desde modelos centrados únicamente en el promedio hacia enfoques capaces de representar la heterogeneidad real de los huertos comerciales. En un escenario de creciente variabilidad climática, comprender cómo evoluciona la dispersión de calibres podría transformarse en una herramienta clave para optimizar manejos, mejorar eficiencia productiva y aumentar la competitividad de la industria del kiwi.

Referencias

Basile, B., Giaccone, M., Cirillo, C., Ritieni, A., Graziani, G., Shahak, Y., & Forlani, M. (2012). Photo-selective hail nets affect fruit size and quality in Hayward kiwifruit. Scientia Horticulturae, 141, 91-97. 

Basile, B., Giaccone, M., Shahak, Y., Forlani, M., & Cirillo, C. (2014). Regulation of the vegetative growth of kiwifruit vines by photo-selective anti-hail netting. Scientia Horticulturae, 172, 300-307. 

Chiabrando, V., & Giacalone, G. (2018). Kiwifruit under plastic covering: impact on fruit quality and on orchard microclimate. Journal of Food, Nutrition and Agriculture, 1(1), 1-6. 

Select your currency

NEWSLETTER

Gracias por registrar tu correo

Registrate

* indicates required
Newsletters