Fresh Trends 2026: cómo se reconfigura la propuesta de valor de frutas y hortalizas en el 'retail'
Explicar por qué las frutas y hortalizas importan para el consumidor más allá del discurso genérico de la 'alimentación saludable' sigue siendo uno de los principales desafíos del sector.

Uno de los hallazgos más consistentes del informe, preparado por The Packer y Primer46, es el potencial de crecimiento asociado al consumidor masculino. Durante los últimos 12 meses, los hombres reportaron mayores tasas de compra en productos diferenciados: desde orgánicos hasta especialidades, y una mayor disposición a pagar por atributos que consideran relevantes.
El análisis muestra que, frente a la tensión entre presupuesto y alimentación saludable, los hombres tienden a priorizar la calidad percibida incluso cuando el precio pierde centralidad. Esta actitud también es posible que se refleje en una menor percepción del alza de precios, en comparación con las mujeres, y en una disposición más alta a asumir sobreprecios en determinadas categorías, particularmente en productos orgánicos.
Sin embargo, las motivaciones detrás de estas decisiones también difieren. Mientras los hombres asocian lo orgánico principalmente a beneficios nutricionales y de salud, la encuesta revela que las mujeres tienden a vincularlo con seguridad alimentaria y reducción de químicos. Para Jonna Parker, vicepresidenta del área de alimentos frescos de Circana, estos patrones hablan de que la industria continúa operando bajo supuestos que ya no describen con precisión al mercado actual.
Según Parker, el hogar promedio en Estados Unidos tiene hoy menos presencia permanente de niños y un número creciente de hogares liderados por hombres, con y sin hijos. En ese contexto, pequeños ajustes en comunicación, como imágenes, vocerías o énfasis en beneficios específicos, pueden ampliar el alcance del mensaje sin debilitar su efecto en otros públicos.
GENERACIONES JÓVENES Y DEMANDA POR DIFERENCIACIÓN
Dentro del análisis por categorías, Fresh Trends 2026 identifica a las bananas, junto a las papas, como el producto fresco más comprado, con una equiparación casi universal. El 92% de los encuestados declaró haberlas adquirido en los últimos 12 meses. El informe describe una recuperación del consumo respecto de años anteriores y sostiene que, por su precio y densidad nutricional, las bananas se alinean con la tendencia de vida saludable y con hábitos de compra rutinarios.
Por otro lado, el informe vuelve a corroborar que la Generación Z y los ‘millennials’ lideran la compra de productos nuevos, orgánicos, locales y de especialidad. Por ejemplo, en categorías como pimientos dulces para snack, hongos especiales, arándanos jumbo o frutillas ‘premium’, los consumidores jóvenes concentran una mayor participación que las generaciones mayores.
Entre quienes compran frutas y hortalizas orgánicas, el informe muestra que la disposición a pagar un sobreprecio es significativa, aunque se concentra mayoritariamente en márgenes moderados. Una parte relevante de los consumidores acepta pagar un precio algo mayor respecto de los productos convencionales, mientras que un grupo más reducido, compuesto principalmente hombres, declara estar dispuesto a asumir incrementos mucho más altos. En este segmento extremo, la proporción masculina duplica a la femenina, lo que refuerza la idea de un comportamiento diferenciado por género en la valoración del atributo orgánico.
Parker observa que este patrón presenta un sesgo hacia el consumo masculino, asociado a hábitos consistentes, y sugiere que el crecimiento futuro no pasa por cambiar el producto, sino por ampliar las ocasiones de uso. Por lo tanto, surge el propósito de vincular las bananas a categorías funcionales como batidos de proteína, barras nutricionales o suplementos permitiría reforzar su rol sin desplazar su consumo tradicional.
Esta preferencia se extiende también a la compra de productos locales, especialmente en hogares con niños, y se explica en parte por procesos de innovación y reinvención dentro de categorías tradicionales. Cambios en formatos, tamaños y presentaciones, como ocurrió en el caso de la palta, han permitido ajustar la oferta a patrones de consumo más precisos y reducir la percepción de desperdicio.
¿Qué es el Fresh Trends 2026?
La encuesta Fresh Trends 2026 de The Packer, realizada junto a Prime46, consultó a más de 1.000 consumidores sobre hábitos de compra en 50 categorías y muestra que las prioridades cambian de forma relevante según género, edad y composición del hogar. En ese escenario, el informe observa cambios relevantes en la forma en que distintos perfiles valoran los productos frescos, abriendo oportunidades concretas para el ‘retail’ y los proveedores.
Entre los encuestados, a pesar de que un 75% declara encargarse de la totalidad o la mayor parte de las compras del hogar, los roles tradicionales están cambiando, y con ellos, también las estrategias de marketing que históricamente han dominado la categoría.
CONVENIENCIA Y CONSUMO EN EL HOGAR
En paralelo, el aumento de las comidas en el hogar refuerza el potencial de las frutas y hortalizas como base de la alimentación cotidiana. Sin embargo, el informe advierte que la industria todavía comunica poco su valor en términos comparables con otras categorías, como el costo por porción, por ocasión o por uso.
En este contexto marcado por la percepción de alza de precios, el consumo de frutas y hortalizas muestra una resiliencia mayor a la esperada, aunque muchos consumidores ajustan su presupuesto mediante compras en oferta o reducción de productos de especialidad y otros priorizan la conveniencia y el ahorro de tiempo, incrementando la compra de productos pre-cortados.
UNA PROPUESTA DE VALOR AMPLIADA
Fresh Trends 2026 concluye que la propuesta de valor de productos agrícolas debe articularse en torno a tres ejes complementarios: energía, snack y preparación de comidas. Más que depender exclusivamente de promociones, el desafío pasa por conectar estos atributos con situaciones concretas de consumo y segmentos específicos de consumidores.
Desde esta perspectiva, el informe plantea que la industria debe abandonar la idea de que los ‘commodities’ no requieren marketing. La oportunidad está en sostener el volumen entre consumidores tradicionales y, al mismo tiempo, crecer con nuevas generaciones mediante formatos, variedades y mensajes ajustados a sus expectativas y hábitos reales.