El ambiente donde crece y se desarrolla el cultivo de Banano por su propio origen es de condiciones tropicales. A nivel global, estas zonas productoras ofrecen a la planta climas diversos, donde predomina las precipitaciones, altas temperaturas, vientos e inundaciones que, si bien es el ambiente donde la planta crece de forma idónea, dichas condiciones están influenciando y modelando la química de la solución del suelo de forma constante, generando de esta forma, retos químicos y nutricionales, que impactan de forma directa en la productividad, por tanto deben entenderse y establecer estrategias de manejo claras a la hora de abordarlos. En el presente artículo hablaremos de algunos de ellos y como desde la división agrícola de Corona, se plantean soluciones. pH El pH del suelo es un parámetro critico e indispensable de evaluar a la hora de hacer un diagnóstico de las condiciones químicas del suelo, ya que su valor favorece la solubilidad y disponibilidad en general de los iones. El rango de pH más ideal para el cultivo de banano se encuentra entre los 5,5 a 6,5. Un pH menor a 5,5 favorece la solubilidad del aluminio precipitado o que hace parte de los aluminosilicatos en el suelo. A medida que el valor del pH baja más de los 5,5, los valores de aluminio intercambiable se incrementan, desde 0,2; 0,5, 1 y hasta 2 Cmol (+)/Kg en suelos bananeros, siendo crítico para el cultivo de banano valores por encima de 0,5 Cmol(+)/kg. La disminución del pH, también favorece las formas más solubles de metales como el hierro y manganeso, que terminan teniendo valores tóxicos para el cultivo. En la figura 1, se puede observar cómo valores altos de Al3+ están asociados a bajos valores de pH < 5,5. En la figura 2, se observa con facilidad, cómo valores de pH<5.5 se correlacionan con la especie química más soluble de manganeso (Mn2) en suelo. Valores de más de 10 ppm de Mn en suelo y en hoja de 400 ppm o más, ya no son adecuados para el cultivo de banano (figura 3). La solubilidad del hierro en el suelo se ve influencia por condiciones de oxido-reducción, muy propio de los ambientes tropicales y favorecido de gran forma por bajos pH. La especie química donde es más soluble es reducida como Fe2+ con valores donde puede ser toxico al igual que el manganeso. Para banano, valores de 10 a 50 ppm en suelo resultan adecuados y en hoja no más de 200 ppm. Sin embargo, en suelo se pueden encontrar valores muy superiores a 50 ppm que, sumados a manejos inadecuados del agua en el perfil, se traducen en expresiones foliares de toxicidad (figuras 4 y 5). Volviendo al aluminio, se resaltan los principales efectos nocivos en el cultivo de banano: Muerte de los puntos meristemáticos de las raíces, llamados cofia. Reducción del crecimiento, acortamiento de las raíces. Bifurcaciones de las raíces e interferencia en la adsorción, transporte y uso de elementos como el fósforo, potasio, calcio y magnesio. Existe una relación directa entre los niveles de pH y Aluminio en el suelo versus el vigor de la planta, expresado el vigor de una planta de Banano, en la circunferencia del pseudotallo (CP) a la altura de un metro del suelo así: Bajo Vigor ó Vigor C : < 65 cm ; Vigor medio ó Vigor B: de 65 a 74 y Vigor Alto ó Vigor A > 75 Cm. En la figura 5 es fácil ver, como los en los mayores vigores o vigor A de 3 fincas evaluadas en la región de Urabá, se correlacionan con los mejores valores de pH y los vigores C, se correlacionan con los valores de pH más bajos o ácidos. Al mirar el Al+3 en la figura 6, es coherente con el mismo hallazgo, ya que en los vigores más bajos o tipo C, presentan los valores de Aluminio más altos, mostrando la correlación que existe de estos dos parámetros a la hora de evaluar el vigor de un lote, sector o finca. Contreras (2020), por su parte, reportó la correlación que existe entre la circunferencia del pseudotallo de plantas de banano (CP) y el peso del racimo, mostrando de esta forma la relación que existe entre estos dos parámetros, indicando así, que valores de circunferencia del pseudotallo más altos o Vigor A, se correlacionan muy bien con racimos más grandes. Todo lo anterior para entender que en banano no podemos convivir con pH ácidos, es uno de los tantos factores que afectan productividad, además de que valores altos de Al+3 Fe+2 y Mn+2 se convierten en indicadores que deben prender las alarmas, a la hora de tomar la decisión de hacer aplicaciones de enmiendas, con el agravante de que el Al+3 favorecido por las 3 cargas positivas que tiene, compite más fuertemente los sitios de intercambio, desplazando a la solución las bases con menos cargas positivas como K+1, Ca+2, Mg+3, P2O5 y de esta forma se pierden con gran facilidad, empobreciendo química el suelo. ¿Qué hacer entonces? Lo que debemos hacer ante estos escenarios químicos, es hacer uso de las enmiendas, con el fin de subir el pH a valores de 5,5 a 6,5, precipitar el Al+3, llenar la solución del suelo con elementos como el Ca, Mg, SO4 y que ese rango de pH, facilite la disponibilidad del fósforo. Para eso desde Corona en su línea Agrícola Crento tiene soluciones variadas de enmiendas compuestas pensando en esto, pero además en las relaciones de bases como Ca/Mg; Mg/K Ca/K, enmiendas con valores de PRNT altos, producto de la pureza en las materias primas y moliendas finas que garantizan que el 98% del producto es pasante malla 100 o 150 micras. Esta es la línea es conocida como la Línea Equilibrio con 3 productos principales los cuales son: Pentax, Equilibrio Ca y Equilibrio Mg. El PRNT (poder relativo de neutralización total de la acidez) se convierte entonces, en el principal atributo que se debe tener en cuenta a la hora de