El precio atractivo, las condiciones de comercialización que han sido favorables, los costos comparativamente bajos en comparación a otros frutales, la facilidad de manejo y la adaptación a las condiciones del sur, han impulsado el desarrollo del avellano en Chile, superando las inquietudes que genera un poder comprador dominante. Los mejores productores ya superan rendimientos de 4 toneladas por hectárea, gracias al avance de los conocimientos técnicos de manejo. Nuevas variedades amplían las alternativas productivas y hasta inversionistas del gran productor mundial, Turquía, han venido a integrarse a este boom.*