A siete años del golpe que sufrió la caficultura nacional con la roya amarilla, en el que se afectó más de 290,000 hectáreas, los cafetaleros han adquirido mayor expertise para controlar la plaga. El control gira en torno a una balanceada nutrición, uso de fungicidas y un buen manejo del suelo. Sin embargo, existen limitantes financieras que dificultan el acceso a semillas de variedades resistentes a la roya amarilla, como los Sarchimores y Cavimores procedentes de Brasil. Junto a la roya amarilla, la broca continuará figurando como otro de los principales problemas fitosanitarios.