Sorpresiva lluvia de verano: recomendaciones para enfrentar potenciales enfermedades en uva de mesa
En entrevista con Héctor García, gerente general de Daignofrut, señaló que si bien las aplicaciones para un evento de lluvias en pleno verano, con fruta en madurez de cosecha o cercana a esta son fundamentales, hay que preparar el huerto con algunos manejos. A continuación algunas de las claves para prepararse y prevenir el daño de patógenos.

Se espera que la primera semana de febrero, específicamente el próximo 4 de febrero, vuelva a registrarse una lluvia de verano para la zona central de Chile.
Un evento poco usual, pero además complejo para productores de fruta, que pueden enfrentar enfermedades en momentos cercanos a la cosecha de su fruta ya madura, principalmente para los productores de uva de mesa.
Por ello es que expertos recomiendan, ante la posibilidades de este evento climático, realizar un análisis crítico del estatus de los parrones en términos de ventilación e iluminación. “Hoy es el momento de intervenir, las temperaturas subirán rápidamente una vez que el frente pase, y no deseamos generar un invernadero para patógenos dentro del parrón ni tener alimento fácil para su desarrollo”, señala Héctor García, gerente general y fundador de Diagnofrut, empresa especializada en análisis e investigación para la industria agrícola.
Las enfermedades que se pueden registrar luego de un evento de lluvias en verano son pudrición gris (Botrytis), pudrición ácida acompañada de Drosophila actuando como vector, y finalmente pudrición del racimo con especies de hongos como Penicillium que causan pudrición aprovechando heridas y partiduras.
Por esto es que García, consultado por Redagrícola, señala que si bien las aplicaciones para un evento de lluvias en pleno verano, con fruta en madurez de cosecha o cercana a esta, son fundamentales, hay que preparar el huerto con algunos manejos y “ser muy críticos a la hora de autoevaluarme, en relación a cómo está el desarrollo de mi canopia: si es muy densa, debo generar un manejo de poda en verde, abrir ventanas para enfrentar las horas o días posteriores a las lluvias con buena ventilación y luz”.
Agrega que en caso de identificar pámpanos y racimos débiles, que no llegarán a ser exportables, deben ser eliminados y retirados del cuartel. “Es común que este tipo de frutos sean colonizados más fácilmente por patógenos y sean una fuente de inóculo en las próximas semanas; si bajo mi población de racimos, hay menos probabilidad de contagio”.
Llama a poner especial atención si es que aún quedan aportes de nitrógeno o aplicaciones de reguladores de crecimiento: “Hay que ser muy meticuloso, y solo si es muy necesario el uso de reguladores de crecimiento y nitrógeno tardío, debemos dar todo el equilibrio necesario al parrón”.

CLAVES PARA LA PROTECCIÓN CONTRA PATÓGENOS
-¿De qué forma se puede maximizar la protección en las aplicaciones y cuánto tiempo antes es necesario hacer la aplicación?
-Lo primero es utilizar las dosis altas de etiqueta, vamos a aumentar probablemente el número de aplicaciones pre-establecidas y eso podría generar piso para resistencia a fungicidas en las poblaciones de patógenos que estamos atacando, debido a la repetición de activos o grupos químicos. Siempre debemos procurar hacer la aplicación 48 a 24 horas antes del evento. En otras palabras, entre lunes y martes deberíamos estar con los fungicidas puestos; muy encima de la lluvia o del evento crítico los fungicidas tienden a fallar más, debido a que estos necesitan un tiempo para establecerse en el fruto, porque hay una interacción con las células de la epidermis y probablemente la cutícula. Finalmente, debemos dar tiempo para la penetración de los activos en esa primera línea de células que es la barrera contra la infección.
-Además de mas enfermedades por hongos, ¿en qué zonas hay presión de Drosophila y qué enfermedades transmite?
-Drosophila es un vector de la “pudrición ácida”. Esta pudrición comienza en algunas bayas en el cuartel, bayas que han sido picadas o mordidas por pájaros o avispas. El aroma atrae a distintas especies de Drosophila, las que comienzan dejar sus huevos cerca de la lesión. Aaparecen las larvas, que son muy voraces, y el tema es que al dejar los huevos, también le deja los “cereales” para el desayuno a las futuras larvas, ya que bacterias y levaduras ayudan al desarrollo de estas, aportando proteínas y otros nutrientes que no están en las bayas, que esencialmente son una bomba de azucares simples. Lo que observamos es una coevolución entre especies, que debe llevar muchos miles de años, por lo que su adaptación a nuestros cultivos se les hace muy fácil, y al mismo tiempo muy perjudicial para nosotros. Para disminuir la probabilidad de contagio, manejar lo más bajo posible las poblaciones de Drosophila es parte del trabajo de la temporada, que se hace mucho más necesario en un escenario de alta humedad, calor y presencia de partiduras.
-¿Cómo se controla esta crisis durante y después del evento lluvioso?
-En el evento de hace algunos años, con lluvia intensa en los últimos días de enero, había dos patrones que marcaban la presencia de pudriciones posteriores: el estado de madurez de la uva, por lo tanto ciertas variedades sufrieron más que otras, y el otro fue el nivel de lluvia (milímetros caídos). De acuerdo a esto, sabemos donde concentrar los esfuerzos, las variedades más maduras y en aquellas zonas sobre 30 mm, que necesitarán de aplicaciones previas y posteriores a la lluvia. Apenas se de la opción de meterme con tractores, debo hacerlo. Se debe aplicar fungicidas de síntesis previo al evento, y luego alternar con productos biológicos (Bacillus, extractos de toronja, canelo y del árbol del té, por mencionar algunos) y de síntesis, donde no puede faltar Fludioxonil como primera línea, para luego avanzar con otros botryticidas como Fenhexamid, carboxamidas y Pirimetanil, pensando en Penicillium, un hongo que se aprovecha de cualquier fisura en la piel para penetrar generar un pudrición de difícil control en postcosecha.’
-¿La protección de la fruta puede significar tener problemas de residuos en destinos de exportación?
-Primero, esperamos que el evento no nos golpee como se predice, pero independiente de esto, debemos prepararnos, con las medidas que aquí se mencionan y otras que por experiencia propia, asesores o técnicos de exportadora o agroquímicas, puedan sumar. La conversación es muy valiosa y ayuda a disminuir las probabilidades de infección, lo que se logra con la sumatoria de medidas. En un escenario adverso, no rotar fungicidas (activos o grupos químicos), que puede ser un disparo en los pies, por lo tanto hay que seguir un plan muy cuidado en términos de número de qué moléculas escogeré para evitar generar resistencia en la fruta. Ahí es cuando debemos tomar decisiones en conjunto con la exportadora y analizar qué es más importante para una producción sostenible. Quizás este año no podamos cumplir para mercados exigentes en residuos, pero no por una política común, sino por un clima que no nos da tregua en relación a fenómenos de alto impacto.