Plagas y enemigos naturales de la vid en Chile
En la red de interacciones agroecológicas de la vid se reportan 42 especies de plaga y 64 especies de parasitoides que controlan su abundancia y daños asociados. Esto evidencia la contribución de los parasitoides al manejo de plagas y llama a fortalecer su incorporación dentro de programas modernos de Manejo Integrado de Plagas (MIP).
La viticultura en el Reino de Chile, desde la Colonia hasta el presente, no solo ha sido una actividad de subsistencia, sino también un sistema complejo que combina herencia europea, adaptaciones locales, pequeñas producciones tradicionales y agroindustria. A diferencia de otros frutales, la vid (figura 1) posee una profunda carga simbólica y religiosa, central en la vida social y ritual de la época colonial, momento en que las vides arribaron al continente americano.
La base de la vitivinicultura americana se estableció con la introducción de la Vitis vinifera durante el proceso de colonización española. Las investigaciones de Amalia Castro (Castro et al. 2024) y otros autores precisan el origen de lo que hoy conocemos como variedades criollas, entre las que se cuentan Listán Prieto y Moscatel de Alejandría, dos variedades fundamentales que llegaron desde Europa y África.
De sus cruces genéticos naturales devienen las cepas mestizas, nuevas variedades nacidas en suelo americano. Aunque comúnmente se les llama “criollas”, técnicamente corresponden a cepas mestizas debido a este intercambio biológico.

Estos nuevos cultivares se adaptaron perfectamente al clima del Valle Central, en Chile, y Cuyo, en Argentina, permitiendo una producción constante y masiva. El manejo de las viñas coloniales integraba conocimientos tradicionales y heredados de saberes tradicionales de origen andalusí con innovaciones prácticas. Por ejemplo, los viticultores locales dominaban técnicas de injerto para mejorar la productividad y resistencia de las plantas.
Hacia mediados del siglo XIX, la viticultura chilena experimentó un punto de inflexión decisivo. El antiguo modelo hispano-criollo, basado en el consumo local y variedades tradicionales, fue desplazado por el paradigma del vino francés. La llegada de cepas como el Cabernet Sauvignon y el Merlot marcó el inicio de una transición que cambió el paisaje vitivinícola y desplazó la apreciación del vino en base a modelos europeos, particularmente franceses.
Ya en el siglo XX, un nuevo enfoque transformó al vino en una mercancía de precisión técnica, imponiéndose el denominado paradigma anglosajón del vino. Bajo la influencia del mercado global y el gusto internacional, Chile se consolidó como un referente del Nuevo Mundo vitivinícola.
PLAGAS Y PROTECCIÓN DE LA VID EN LA ÉPOCA COLONIAL
Un punto no menor se refiere a las plagas y enfermedades que afectaban a la vid, ya que inicialmente, en época colonial, la protección de la viña mezclaba lo práctico con lo espiritual.
Los principales atacantes documentados en dicho período fueron la perla de la vid (Margarodes vitis), considerada el enemigo histórico más persistente de la viticultura tradicional chilena, el burrito de la vid (Naupactus xanthographus), una plaga de origen sudamericano (descrita originalmente en la provincia de Buenos Aires) y el taladrador de la vid (Micrapate scabrata Erich.), un insecto xilófago descrito en Perú y Chile entre 1847 y 1851.
Originalmente, el burrito de la vid era una plaga primaria de los coligües (Chusquea quila), pero se dispersó hacia los viñedos debido al uso de estas cañas nativas como tutores para sostener las plantas. Su impacto en la madera fue estudiado posteriormente hacia fines del siglo XIX por agrónomos como René Le Feuvre (1892).
A comienzos del siglo XX, un Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) consigna al oídium como la gran plaga que afecta al viñedo. De hecho, para 1905 estimó pérdidas de alrededor de 25% en la zona centro-sur (p. 247).
LA VID CHILENA: TRANSFORMACIÓN DE UN CULTIVO ESTRATÉGICO PARA COMPETIR EN LOS MERCADOS DEL MUNDO
Durante las últimas décadas, la búsqueda de competitividad internacional ha impulsado cambios en la distribución de las plantaciones, el recambio varietal, los sistemas de conducción y el manejo agronómico de la vid, fortaleciendo la posición de Chile como productor y exportador de uva de mesa y vinos de calidad.
Actualmente, la vid constituye uno de los cultivos de mayor importancia económica para Chile, con una superficie que supera las 150.000 hectáreas.
Aunque el cultivo se encuentra presente desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de Aysén, la mayor parte de la superficie comercial se concentra entre las regiones de Atacama y Biobío (norte, centro y sur del país), donde se desarrollan tres grandes sistemas productivos con objetivos claramente diferenciados: la uva de mesa para el consumo fresco, destinada principalmente a exportación (19,88%); la vid vinífera orientada a la elaboración de vinos (74,22%); y la vid pisquera concentrada en el norte del país (5,89%).
Entre los cambios más significativos de los últimos años de este cultivo se encuentran la disminución de la superfi cieplantada -cercana a 20.000 hectáreas durante la última décaday el acelerado recambio varietal, particularmente en la industria de la uva de mesa.
La incorporación de nuevas variedades ha estado orientada a la obtención de calibres más grandes, rendimientos más altos y mejor sabor, asociado al aumento del dulzor y la crocancia.
Es así como hace un par de décadas predominaban variedades tales como Thompson Seedless, Sugraone, Red Globe y Crimson Seedless, las que se han ido reemplazando por otras patentadas tales como Sweet Globe, Autumn Crisp y Allison, siendo en la actualidad las variedades blancas las más importantes en términos de superficie.
Por su parte, las variedades de uva pisquera han perdurado en el tiempo y mantenido su distribución geográfica, en gran medida debido a la protección y regulación establecidas por la Denominación de Origen (DO).
Paralelamente, el manejo agronómico también ha evolucionado. Los tradicionales sistemas de conducción han dado paso a estructuras más eficientes, como Open Gable y otras variantes de espaldera moderna, diseñadas para optimizar la interceptación de luz, mejorar la ventilación de los racimos y facilitar labores de poda, raleo, cosecha y manejo fitosanitario.
Asimismo, la incorporación del riego tecnificado, la agricultura de precisión y las herramientas digitales de apoyo a la toma de decisiones, ha permitido incrementar la eficiencia productiva y promover un uso más racional de recursos como el agua, los fertilizantes y los productos fitosanitarios.
CONTROL BIOLÓGICO EN VIDES: DE HERRAMIENTA COMPLEMENTARIA A COMPONENTE ESTRATÉGICO DEL MIP EN CHILE
Las principales plagas de la vid han impulsado buena parte del desarrollo del conocimiento fitosanitario en Chile. Sin embargo, muchas de las soluciones que hoy sustentan el Manejo Integrado de Plagas (MIP) no surgieron únicamente de nuevos insecticidas, sino también de una mejor comprensión de la biología de las plagas, del papel de sus enemigos naturales y de las prácticas de manejo que permiten integrar eficazmente estos organismos benéficos en los sistemas productivos.
Mucho antes de la llegada de plagas invasoras, el burrito de los frutales, Naupactus xanthographus, (Coleoptera: Curculionidae), ya constituía uno de los principales desafíos fitosanitarios para la producción de vides en Chile.
Debido a que gran parte de su ciclo biológico transcurre protegido en el suelo, el control basado exclusivamente en insecticidas ha presentado limitaciones, impulsando tempranamente la investigación sobre sus enemigos naturales.
Entre ellos destaca el parasitoide de huevos Fidiobia asina (Hymenoptera: Platygastridae), cuyo desarrollo dentro de los huevos impide la emergencia de nuevas larvas y reduce el potencial de infestación de la siguiente generación.
La banda INIA redefinió el manejo del burrito de los frutales: convirtió el control de esta plaga cuarentenaria de una aplicación química generalizada en una solución MIP estratégica, localizada y de bajo impacto ambiental.
Uno de los primeros desafíos correspondió al manejo del chanchito blanco de la vid Pseudococcus viburni (Hemiptera: Pseudococcidae), una de las plagas más relevantes para la producción de vides. Su capacidad para refugiarse bajo la corteza, en grietas de la madera y entre los racimos reduce la eficacia de muchos insecticidas y dificulta su detección durante las inspecciones.

Estas características impulsaron el desarrollo de programas de control biológico basados en parasitoides como Acerophagus flavidulus (figura 2) y Leptomastix epona (Hymenoptera: Encyrtidae) (figura 3), capaces de localizar activamente sus hospederos incluso en sitios protegidos de la planta, además del depredador Cryptolaemus montrouzieri (Coleoptera: Coccinellidae).

La experiencia acumulada demostró que la eficacia de estos enemigos naturales depende menos de su liberación puntual que de decisiones de manejo como el monitoreo oportuno, exclusión y control de hormigas, y el uso de insecticidas selectivos, que permitan conservar sus poblaciones durante toda la temporada.
La detección de Lobesia botrana (Lepidoptera: Tortricidae) marcó un nuevo punto de inflexión para la producción de vides en Chile. Su condición de plaga invasora y cuarentenaria obligó a desarrollar un programa nacional basado en monitoreo, modelos fenológicos, confusión sexual, aplicaciones dirigidas y control biológico.

La introducción del parasitoide larval Campoplex capitator (Hymenoptera: Ichneumonidae), capaz de parasitar larvas antes de que completen su desarrollo, junto con la evaluación de hongos entomopatógenos del género Beauveria, demostró que el control biológico alcanza su mayor impacto cuando se integra con otras herramientas dentro de una estrategia coordinada de MIP, más que cuando se utiliza de forma aislada.
Más recientemente, la expansión de Drosophila suzukii (Diptera: Drosophilidae) ha vuelto a desafiar al sistema productivo. Aunque su mayor impacto económico se concentra en los berries y los cerezos, su presencia en paisajes agrícolas donde coexisten diversas especies frutales ha impulsado la investigación de estrategias de control biológico.
Las primeras liberaciones en Chile del parasitoide pupal Pachycrepoideus vindemmiae (Hymenoptera: Pteromalidae), desarrolladas por investigadores del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), reflejan un cambio significativo en la forma de enfrentar las plagas emergentes: incorporar herramientas biológicas desde el inicio del desarrollo de los programas de manejo, fortaleciendo la capacidad de respuesta frente a nuevas invasiones y reduciendo la dependencia exclusiva de soluciones químicas.
El principal aporte del control biológico al desarrollo del MIP en la viticultura chilena no radica únicamente en la incorporación de nuevos parasitoides y depredadores, sino también en la generación de conocimiento aplicado para determinar cómo, cuándo y bajo qué condiciones estos organismos pueden contribuir eficazmente al manejo de las plagas.
Ese conocimiento ha permitido diseñar programas fitosanitarios donde el monitoreo, la utilización de insecticidas selectivos, la conservación de enemigos naturales y la integración de múltiples tácticas, como la aplicación al suelo de nemátodos y hongos entomopatógenos, funcionan de manera complementaria.

RED DE PLAGAS Y PARASITOIDES DE LA VID EN CHILE
Las interacciones entre plagas y enemigos naturales constituyen la base sobre la que se sustenta el control biológico. Visualizarlas como una red permite comprender que cada parasitoide actúa como parte de un sistema complejo de relaciones que contribuye al funcionamiento del agroecosistema.
Los resultados de la fi gura 4 y 5 revelan una elevada diversidad de plagas y parasitoides asociada a la vid, una distribución heterogénea del número de interacciones por especie, y una red de interacciones relativamente robusta a la pérdida de controladores biológicos.
Específicamente la figura 5 representa la red de interacciones entre las especies de insectos plaga y sus parasitoides, elaborado a partir de los registros disponibles en la literatura técnica y científica. El análisis de las métricas agroecológicas más relevantes de esta red de interacciones indica que existen 42 especies de plaga documentadas y 64 especies de parasitoides, lo que corresponde a 0,66 especies plaga por cada especie de parasitoide.
El nivel de control biológico, es decir, la fracción de plagas que son atacadas por al menos un parasitoide, es de 0,62. Por su parte, el riesgo de caída del nivel de control biológico, entendido como la probabilidad de que al menos una plaga que actualmente presenta control biológico quede sin controladores tras la remoción aleatoria de un parasitoide, es de 0,09.
Esta red representa una síntesis del conocimiento acumulado, generado durante décadas de investigación, y revela la estructura relacional del sistema de plagas de la vid en Chile y los parasitoides que controlan su abundancia y daños asociados.
Al mismo tiempo, pone de manifiesto la existencia de importantes oportunidades para comprender mejor el papel de muchos parasitoides nativos, cuantificar la contribución de los parasitoides al manejo de plagas y fortalecer su incorporación dentro de programas modernos de Manejo Integrado de Plagas (MIP).

Autoría de este artículo:
Amalia Castro (U. Mayor), Isabel del Real (U. Mayor), Ernesto Prado Cordero (Consultor senior), Rodrigo Ramos-Jiliberto (U. Mayor), Sharon Rodríguez Sandoval (U.C. del Maule). Ilustraciones: Pilar Salazar Littin. Edición periodística: Daniela Sirvent.
Referencias:
Bastian, Mathieu, Sebastien Heymann, and Mathieu Jacomy. 2009. “Gephi: An Open Source Software for Exploring and Manipulating Networks.” Proceedings of the International AAAI Conference on Web and Social Media 3: 361–62.
Castro, Amalia, Fernando Mujica, and Pablo Lacoste. 2024. “The History of Winemaking in Latin America and New Trends: Identity, Market and Consumption.” In Latin American Viticulture Adaptation to Climate Change, edited by Gastón Gutiérrez and Mercedes Fourment. Springer.
Duhart, Frédéric, and Sergio Corona Páez. 2010. Vinos de América y de Europa. 14 Miradas Desde Las Ciencias Del Hombre. Éditions Le Manuscrit.
Prado C., Ernesto. 1991. Artrópodos y Enemigos Naturales Asociados a Plantas Cultivadas En Chile. Boletín Técnico No. 169. Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Ministerio de Agricultura.
Ripa, Renato, and Paola Luppichini. 2010. Manejo de Plagas de La Vid. Colección Libros INIA 26. Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Ministerio de Agricultura.
Sociedad Nacional de Agricultura. 1905. Boletín de La SNA 15 (13 de abril): 247.