Nuevas opciones para el control de Botrytis
Un estudio desarrollado con 15 aislamientos del patógeno analizó la eficacia de fluazinam, aportando nuevas luces sobre su potencial dentro de los programas de control.
La pudrición gris sigue siendo uno de los principales desafíos sanitarios en la producción de arándano. Su capacidad para infectar tejidos florales y permanecer latente hasta manifestarse en fruto convierte a Botrytis cinerea en una amenaza permanente para la calidad y la vida poscosecha, especialmente en campañas marcadas por condiciones favorables para la enfermedad.
Durante años, el control químico ha descansado sobre un grupo relativamente reducido de ingredientes activos. Entre ellos, fludioxonil se ha consolidado como una de las herramientas de referencia gracias a su eficacia y consistencia. Sin embargo, como ocurre con cualquier estrategia basada en repetir una misma molécula, la presión de selección obliga a mirar más allá y evaluar nuevas alternativas que permitan diversificar los programas de control.
CUANDO NO TODOS LOS AISLAMIENTOS RESPONDEN IGUAL
Uno de los aspectos que suele pasar desapercibido es que hablar de B. cinerea no significa hablar de un único organismo. Dentro de un mismo campo pueden coexistir poblaciones con comportamientos distintos frente a los fungicidas, resultado de años de exposición a diferentes programas de manejo.
Con el objetivo de representar esta diversidad, el estudio evaluó 15 aislamientos del patógeno obtenidos de la irrigación Chavimochic.
Los materiales seleccionados presentaban distintos antecedentes de sensibilidad y resistencia a fungicidas utilizados habitualmente en el cultivo, permitiendo construir un escenario cercano a lo que ocurre en condiciones productivas.
Figura 1. Distribución del porcentaje de inhibición del crecimiento micelial de B. cinerea.

| Tratamiento | Dosis |
|---|---|
| T1: Boscalid 500 g/kg | 0.15 kg/cil · 0.20 kg/cil · 0.25 kg/cil |
| T2: VENTURE (Fluazinam 500 g/L) | 0.2 L/cil · 0.3 L/cil · 0.4 L/cil |
| T3: Fludioxonil 230 g/L | 0.225 L/cil · 0.3 L/cil · 0.375 L/cil |
Bajo condiciones de laboratorio, los aislamientos fueron expuestos a tres ingredientes activos con modos de acción diferentes: boscalid, fludioxonil y fluazinam, en diferentes dosis.
Más que identificar un ganador, el objetivo fue comprender qué tan consistente era la inhibición micelial de cada molécula frente a una población diversa del patógeno.
FLUAZINAM ES EFECTIVO, INCLUSO EN DOSIS BAJAS
Los resultados mostraron que fludioxonil mantuvo una inhibición completa del crecimiento micelial en los 15 aislamientos evaluados. Pero más allá de este resultado, uno de los hallazgos más interesantes del estudio fue el comportamiento de fluazinam.
En su dosis más alta (0.4 L/cil) y la intermedia (0.3 L/cil) se logró un control igual de efectivo que fludioxonil. Incluso en la dosis más baja (0.2 L/cil), la molécula logró niveles de inhibición superiores al 90%, manteniendo una respuesta uniforme entre aislamientos y alcanzando un promedio de inhibición de 98.6%.
Desde el punto de vista práctico, esto significa que fludioxonil logró un control efectivo a pesar de las diferencias en sensibilidad y resistencia de los diferentes aislamientos.
Sin embargo, el panorama fue muy distinto para boscalid. Aunque algunos aislamientos respondieron favorablemente, otros mostraron niveles de inhibición considerablemente menores, generando una amplia variabilidad en los resultados. Esta heterogeneidad sugiere que no todas las poblaciones presentes en campo reaccionan de la misma manera frente a esta molécula.

UNA NUEVA HERRAMIENTA PARA DIVERSIFICAR ESTRATEGIAS
La presión de B. cinerea no depende únicamente de la presencia del patógeno. También está determinada por la capacidad que tienen los programas fitosanitarios para evitar una dependencia excesiva de un número limitado de ingredientes activos.
En este contexto, la evaluación mostró que fluazinam alcanzó niveles de control comparables a los obtenidos con fludioxonil bajo las condiciones del ensayo.
Más allá de los porcentajes observados, el hallazgo adquiere relevancia porque incorpora una alternativa, con un modo de acción distinto, ampliando las posibilidades de rotación dentro de programas de manejo integrado.
Para una enfermedad caracterizada por su elevada capacidad de adaptación, disponer de nuevas herramientas puede resultar tan importante como la eficacia individual de cada una de ellas.
Trabajo de investigación en colaboración con el Ing. M.S. Alejandro Llanos, del Departamento de Fitopatología – UNALM, Ing. Carlos Huamán y Ing. Pavel Córdova de Grupo Silvestre.

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Carolina Quintana
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