La propuesta de fertilizantes orgánicos detrás de más de ocho millones de gallinas de La Calera
Lo que comenzó como una forma de aprovechar el guano generado por más de ocho millones de gallinas ponedoras hoy abastece con fertilizantes orgánicos a agricultores de 14 departamentos del país. A través de Terrasur, una de las empresas con razón social independiente pero perteneciente a la misma familia empresarial, se ha convertido un residuo avícola en una alternativa para mejorar la fertilidad de los suelos y reducir la dependencia de fertilizantes importados.
Cada día, las más de ocho millones de gallinas ponedoras de La Calera generan cientos de toneladas de guano. Lo que para una operación avícola podría representar un residuo, hoy se ha convertido en la materia prima de una línea de fertilizantes orgánicos que abastece a agricultores de 14 departamentos del país, siendo Chanchamayo y Huancayo (Junín) las zonas con casos de éxito muy visibles.
A través de Terrasur, perteneciente a la misma familia empresarial, ese subproducto se transforma diariamente en abonos sólidos y bioles destinados a cultivos como café, palto y otros frutales. La empresa procesa más de 300 toneladas diarias de guano con el objetivo de ofrecer una alternativa local frente a los fertilizantes importados y contribuir a mejorar la fertilidad de los suelos.
“Vimos dos problemas que se resolvían con una sola solución. La industria avícola generaba un excedente de guano que no se estaba aprovechando y, por otro lado, el agricultor necesitaba un fertilizante rico en nutrientes y de bajo costo. Aprovechamos más de 300 toneladas diarias de guano y lo convertimos en un abono orgánico de alto valor”, afirma Luis Málaga Rubio, gerente general de Abonos Terrasur.
La disponibilidad permanente de materia prima constituye una de las principales fortalezas del modelo. El guano proviene exclusivamente de las gallinas ponedoras de La Calera, donde el sistema de producción permite recolectarlo sin mezclarse con materiales de cama, como ocurre en la crianza de pollos de engorde. Según la empresa, ello permite obtener un producto con una composición nutricional más uniforme y un abastecimiento continuo durante todo el año.

Dos productos para la nutrición del cultivo
Actualmente, Terrasur comercializa dos líneas principales. La primera es un abono sólido elaborado a partir del guano procesado, orientado a mejorar la estructura del suelo y aportar nutrientes de liberación gradual. La segunda corresponde a un biol líquido fermentado, utilizado principalmente mediante aplicaciones foliares o fertirriego cuando el cultivo requiere una absorción más rápida de nutrientes.
Ambos productos están diseñados para trabajar de manera complementaria. Mientras el abono sólido busca construir fertilidad y mejorar las condiciones físicas del suelo en el largo plazo, el biol funciona como un refuerzo nutricional en etapas específicas del desarrollo del cultivo.
¿Qué diferencia al guano de gallina de postura del de pollo de engorde?
El guano que utiliza Terrasur proviene exclusivamente de gallinas ponedoras de La Calera. Según la empresa, este presenta una ventaja frente al guano de pollo de engorde porque se recolecta sin mezclarse con materiales de cama, como cascarilla de arroz o viruta.
Esta condición permite obtener una materia prima más homogénea y con una composición nutricional más constante. En el caso del pollo de engorde, el estiércol suele mezclarse con la cama durante la crianza, lo que genera una mayor variabilidad en el producto final.
Ganar espacio frente a los fertilizantes químicos
Uno de los principales retos para la empresa ha sido lograr que los agricultores incorporen fertilizantes orgánicos dentro de su manejo agronómico. Para ello, Terrasur ha centrado su estrategia en el acompañamiento técnico y en demostrar resultados obtenidos en campo.
Al respecto, mencionan el caso de la productora María Vásquez, de Chanchamayo, Junín, que incrementó su producción en 40%, redujo sus costos en 10% y elevó su margen de rentabilidad en 16% luego de incorporar el fertilizante orgánico en su manejo. La empresa considera que este tipo de experiencias ha permitido acelerar la adopción de sus productos entre los agricultores.

Una alternativa con mayor demanda
Para la empresa, el crecimiento del mercado de fertilizantes orgánicos responde tanto a razones económicas como agronómicas. La dependencia del Perú de fertilizantes importados ha expuesto a los agricultores a la volatilidad internacional, mientras que el deterioro de los suelos ha incrementado el interés por productos que aporten materia orgánica y mejoren sus propiedades físicas.
Según Málaga, cada vez que hay una crisis geopolítica, el precio de la urea se dispara y el agricultor peruano queda expuesto. “Nosotros vemos a Terrasur como parte de esa respuesta: una alternativa que no depende de una cadena de suministro internacional inestable”, señala Málaga.
Además de suministrar nutrientes, la empresa sostiene que sus fertilizantes contribuyen a mejorar la estructura del suelo, incrementar la retención de agua y favorecer la recuperación de áreas degradadas. Según Terrasur, sus productos ya han participado en la recuperación de más de 200 hectáreas de suelos dañados.
En los próximos años, la compañía proyecta ampliar su capacidad de distribución hacia nuevas regiones del país y fortalecer el desarrollo de nuevas aplicaciones del guano orgánico mediante alianzas con universidades. La meta es consolidar una propuesta de fertilización que aprovecha un subproducto de la producción avícola para responder a una demanda creciente de la agricultura peruana.
Terrasur ha comercializado más de 2,5 millones de sacos desde el inicio de sus operaciones.