La carrera por la cereza más temprana del hemisferio sur continúa: Jujuy ya cosecha a fines de septiembre
En su segunda temporada productiva, un ensayo con variedades de bajo requerimiento de frío en Monterrico comenzó a cosechar en la semana 39, con más volumen que en 2025 y fruta de entre 25° Brix y 28 °Brix. Si la experiencia escala a nivel comercial, Argentina podría ofrecer cerezas desde fines de septiembre hasta fines de febrero.
Oscar Machuca (Finca Machuca) y Fernando Güizzo (Gerente Comercial – Güizzo Frutas Frescas S.A).
Cuando en la mayoría de las zonas productoras del Cono Sur la cosecha de cerezas todavía está a semanas de distancia, en los Valles Templados de Jujuy, en el extremo norte de Argentina, ya se recoge fruta. A cuatro años de su plantación, el proyecto de cerezas ultratempranas que lidera Güizzo Frutas Frescas S.A. inició su campaña 2026 en la semana 39 —entre el 21 y el 27 de septiembre— y confirmó que la precocidad registrada en la primera cosecha, en 2025, no fue un hecho aislado.
La iniciativa es encabezada por esta empresa argentina especializada en la producción, empaque y comercialización de cerezas tempranas, y cuenta con la dirección técnica de la Dra. Ing. Agr. Viviana Curzel, directora del Centro de Investigaciones en Fruticultura (CIF) de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy. El ensayo se desarrolla en Finca Machuca, propiedad del productor Oscar Machuca, en la localidad de Monterrico.

MÁS FRUTA Y MEJOR FLORACIÓN
El ‘test block’ reúne cerca de 2.200 plantas de variedades de bajo requerimiento de frío y maduración ultratemprana. Se trata de una superficie de 2 hectáreas donde este año se obtuvieron, en promedio, 630 kg/ha. Esta temporada se cosecharon Minnie Royal, Royal Lee y Royal Lynn, todas del programa de mejoramiento de Zaiger Genetics, materiales que han mostrado una buena adaptación a las condiciones agroclimáticas de la zona y una evolución favorable en productividad.
El avance de 2026, sin embargo, va más allá de la precocidad. El equipo registró un aumento significativo de la producción respecto de la primera cosecha y mejoras en distintos aspectos del manejo, entre ellos una mejor sincronización de las variedades durante la floración, un factor clave para asegurar la polinización y el cuajado.

DULZOR, COLOR Y CONSISTENCIA
La calidad de la fruta también arrojó resultados positivos. Las cerezas alcanzaron niveles de sólidos solubles de entre 25 y 28 °Brix, muy buen color —con predominio de las categorías 3 y 4 de la escala CTIFL, la carta de referencia que usa la industria para clasificar el color de la piel— y buena consistencia.

EL CALIBRE, EL MAYOR DESAFÍO
El proyecto sigue en etapa de evaluación. Los próximos objetivos apuntan a incrementar la productividad de las variedades que han demostrado mejor adaptación y a seguir avanzando en calidad, especialmente en calibre, considerando las características genéticas propias de estos materiales.
En paralelo, el equipo evalúa incorporar mallas de sombra como herramienta para favorecer una inducción más rápida a la dormancia. La idea es analizar si otras variedades presentes en el test block, que hasta ahora no han rendido lo esperado, pueden mejorar su comportamiento productivo bajo estas condiciones.

UNA VENTANA DE CINCO MESES
Los resultados adquieren una relevancia que trasciende al propio ensayo. De consolidarse a escala comercial, la experiencia podría representar un hito para la fruticultura argentina, al adelantar el inicio de la oferta nacional de cerezas a la semana 39, es decir, a fines de septiembre.
Articulada con las demás regiones productoras del país, cuyas cosechas se suceden durante los meses siguientes, esta nueva ventana permitiría proyectar una presencia argentina considerablemente más temprana en los mercados y una oferta nacional de cerezas que se extendería desde fines de septiembre hasta fines de febrero.
En la carrera por la cereza más temprana del hemisferio sur, donde cada semana de anticipación cuenta, Jujuy acaba de sumar un argumento más.