Nombre del autor:Redagrícola

Consideraciones en el control de enfermedades infecciosas

Julio Retamales1*, Romina Alvarado1, Pablo Núñez1 1Laboratorio Agroadvance Ltda. Camino a Melipilla 26200, Peñaflor, Región Metropolitana – Chile.  www.agroadvance.cl *Autor correspondiente: jretamales@agroadvance.cl La producción agrícola a gran escala incrementa la agregación y uniformidad genética de cada cultivar de interés. En Chile se ha privilegiado el cultivo de dos variedades de nogal: Chandler (55%) y Serr (36%). La preferencia de aumentar el cultivo Chandler radica en su robusta producción (90% de flores femeninas laterales) además de desarrollar una nuez fácil de procesar y la semilla presenta un color muy claro, dando valor agregado al producto final. No obstante y en forma paralela, aumenta la vulnerabilidad del cultivo a agentes infecciosos facilitando la aparición y propagación de estos. La elección de la variedad de nogal a cultivar es una decisión clave para el agricultor, ya que debe considerar las características del fruto para la exportación y así mismo la máxima reducción de los costos de producción. Algunos aspectos importantes de incluir en la toma de decisiones en la elección de una varietal de nogal para evitar el desarrollo de enfermedades infecciosas pueden ser: i) niveles de resistencia intrínseca a enfermedades previamente reportadas (Vagelas et al., 2012), ii) época de brotación y floración para evitar riesgos de heladas primaverales, neblinas o lluvias tardías en primavera que facilitan la entrada de patógenos (microheridas), iii) tipo de suelo que permitan un buen drenaje y el escurrimiento–dilución del agente infeccioso, iv) un programa de nutrición efectivo podría restringir la aparición de enfermedades infecciosas potenciando las estrategias intrínsecas del cultivar evitando al mismo tiempo el uso de agroquímicos de control. Para el establecimiento de una enfermedad infecciosa en plantas productivas deben conjugarse una triada de aspectos: susceptibilidad del hospedero, abundancia y virulencia del agente etiológico así como una condición medioambiental favorable para la interacción patógeno-planta (Sundström et al., 2014). ENFERMEDADES PRODUCIDAS POR HONGOS EN EL NOGAL  Las especies del género Phytophthora (Oomycota) son hongos fitoparásitos ubicuos de suelo. Existen más de 10 especies de Phytophthora reportadas generando daño en el nogal a nivel mundial. Sin embargo, en Chile se han detectado sólo tres especies: P. cinnamomi(pudrición de raíces), P. cactorum y P. citrophthora (ambas generando pudrición de cuello).  El impacto ecológico y económico de la infección por Phytophthora es impredecible bajo condiciones ambientes favorables para su infección. En este sentido, el aumento de humedad y un rango de temperatura entre 5°C a 30°C en el suelo puede incidir en la severidad de la infección debido a la generación de heridas en las raíces (asfixia radicular), lo cual es una puerta de entrada para el hongo. Una situación similar ocurre durante los eventos de floración y/o golpes de sol en la superficie aérea del cultivar. La presencia de nemátodos así como un uso excesivo de fertilizantes nitrogenados favorece el establecimiento de flora patógena acompañante a nivel radicular. Más aún, Phytophthora sp. en presencia de alta humedad y una temperatura entre 25-28°C desarrolla estructuras de resistencia llamadas clamidosporas (incluso en ausencia del huésped) constituyendo una de las principales fuentes de inóculo para nuevas infecciones. Las infecciones por Phytophthora inciden en pérdida de vigor y crecimiento de ejemplares de nogal. Además, el follaje verde va tomando con el tiempo una coloración amarillenta hasta la pérdida de éste facilitando así la generación de daños por golpes y la muerte del árbol (Figura 1). Esta situación es evidente en plantas jóvenes dada su alta sensibilidad a infección por hongos, desencadenando efectos típicos en la corteza del nogal y más específicamente en cuello, corona y/o raíces (cancro o chancro). El control de Phytophthora sp. se basa en el manejo y uso de agroquímicos. Respecto del manejo se consideran todos aquellos procedimientos que evitan el establecimiento del patógeno en terreno. Por ejemplo: drenaje del suelo, planificación de riego, control de malezas, eliminación de árboles infectados (reservorio), desinfección de herramientas durante los procedimientos de curación de cancros, entre otros. Por otra parte, se ha demostrado que las diferentes especies de Phytophthora presentan susceptibilidad frente a fenilamidas (Metalaxil) y fosfonatos (Fosetil-aluminio). Estos últimos se aplican de manera foliar y pueden traslocarse al sistema radicular mostrando alta eficiencia en el control de P. cinnamomi. En pos de una agricultura sustentable y orgánica, se ha demostrado antagonismo microbiano sobre el crecimiento de Phytophthora sp. (Biocontrol) empleando la bacteria Enterobacter aerogenes y/o los hongos Trichoderma sp., Cordyceps bassiana, Paecilomyces sp. y Gliocladium spp.  ENFERMEDADES PRODUCIDAS POR BACTERIAS EN EL NOGAL  En nuestro país, la producción de nogal se ve enfrentada principalmente a tres agentes bacterianos produciendo agalla del cuello (Agrobacterium tumefaciens), cáncer bacteriano (Pseudomonas syringae pv. Syringae) y peste negra (Xantomonas arboricola pv. Juglandis), siendo esta última la infección más recurrente en nogal. Xanthomonas arboricola pv. Juglandis es una bacteria Gram negativo cuya característica es la generación de pigmentación amarillenta bajo condiciones de crecimiento en laboratorio (xanthomonadina), siendo considerado a su vez un carácter diagnóstico del patógeno (Figura 2B). Esta bacteria de distribución mundial presenta siete patovares, siendo tres de estos los más importantes en términos económicos: X. arborciolapv. Pruni asociado a daños a frutos de carozo (patógeno cuarentenario), X. arborícola pv. Corylina en avellano y X. arboricola pv. Juglandis en nogal (walnut blight). Sin embargo, la cercanía filogenética entre estos patovares y las variaciones genéticas que ha sufrido la especie dependiendo de la zona geográfica de aislamiento de Xaj (Kaluzna et al., 2014) ha dificultado el desarrollo de técnicas moleculares específicas para su detección.   Se estima que Xanthomonas arborícola pv. Juglandis (Xaj) es capaz de generar pérdidas por sobre el 50% de la producción y en casos extremos, entre el 70 al 100%. El daño por Xaj se caracteriza por un efecto necrótico sobre tejidos suculento (flores y frutos jóvenes) que avanzan hasta el fruto en formación (Figura 2A). La penetración de Xaj en el nogal se da principalmente por aberturas naturales (estomas y lenticelas) pero también mediante estigmas florales y heridas. Los primeros síntomas de la enfermedad se dan a inicios de la brotación pudiendo desarrollar una infección latente por más de un año, situación

Consideraciones en el control de enfermedades infecciosas Leer más »

Ideas para mejorar la gestión del agua

Aunque es inevitable toparse con trabas, la Junta de Vigilancia de la 1° Sección del río Cachapoal ha logrado trazar un camino de éxito basado en la innovación, para desarrollar una mejor gestión del recurso hídrico. Muchas veces, más con ingenio que con recursos, sus ideas han sumado adeptos en una región que no escapa a los problemas de escasez hídrica. Lo que hace falta es una idea, y comprometerse para que ésta pueda salir adelante. Eso parece tenerlo claro Robert Hilliard, gerente de la Junta de Vigilancia de la 1° Sección del río Cachapoal, quien en más de una oportunidad, por iniciativa personal, ha logrado sacar adelante ideas que se han transformado en beneficio para los regantes. Así es como se ha involucrado personalmente en algunos proyectos para después compartir ese objetivo con otras organizaciones. Y esas ideas van resultando, algunas antes y otras después.   Una de ellas era estimular las nubes para lograr mayores precipitaciones. Y la idea no la tuvo hace pocos “Nuestra intensión en un primer momento era poder hacer el trabajo con TRC, pero el presupuesto estaba fuera de nuestro alcance y decidimos hacerlo con la empresa Hidromet, estableciendo un  programa piloto de cuatro años, con una inversión de UF4.000 al año. La inversión de los equipos corrió por cuenta de la Seremi de Agricultura y también de Emergencia Agrícola, porque estábamos en una condición media de escasez de agua”, explica.meses. El primer contacto con esa tecnología fue en 1999 cuando pensaba con Miguel Martínez, de la empresa Hidromet, en reactivar un programa similar que se había hecho años atrás, con resultados dispares, en Talca y Arica. “En ambos sitios se había hecho con avión, con resultados bastante malos en Talca y bastante aceptables en Arica. La idea era reactivarlo aquí en la región, pero no con aviones, sino con equipos terrestres”, explica Robert Hilliard, gerente de la Junta.  En el año 2000 levantaron un programa piloto de estimulación de precipitaciones, instalando ocho equipos terrestres, algunos de ellos ubicados en el valle y otros en la cordillera. Lo lograron hacer con la colaboración del Seremi de Agricultura de entonces y con TRC, una empresa de EE UU que tiene más de 50 años de experiencia en trabajos de este tipo, principalmente en Utah. El programa se concretó y cuando llegó el momento de evaluarlo, tomaron los cuatro años de ejecución, “aun cuando para que una evaluación sea considerada válida, se deben tener informaciones de por lo menos 30 años, pero lo hicimos igualmente. E hicimos cuatro evaluaciones de precipitaciones y buscamos estaciones meteorológicas en la región y había dos: Sewell, que es muy de precordillera y Graneros, que está en el valle, y establecimos un coeficiente de correlación. Es decir, si en valle llovían 100 mm, cuánto llueve arriba y se estableció que la relación era 2 a 1, es decir, en Sewell llovían 200 mm”, explica. SEGUNDO PROGRAMA CON DURACIÓN DE 7 AÑOS Tras eso se dieron cuenta de que en Sewell había llovido un 15% más, “gracias a este nuevo elemento que era la estimulación de las precipitaciones”, recuerda Hilliard. Y el programa piloto concluyó, pero ante los resultados obtenidos debían reactivarlo. “Lo hicimos dos años después en 2006, aprendiendo todas las lecciones de ese programa piloto. Lo primero era que no sacábamos nada que lloviera en el valle porque no teníamos un embalse, que sí teníamos en la cordillera, que es nuestro gran embalse natural”, explica. Así que reordenaron los equipos, colocándolos en la cordillera, incluso en una cota más alta e iniciaron un segundo programa, esta vez, con duración de siete años. “Había que sacarle punta al lápiz. Nos parecía interesante saber cuánto llovía, pero la lluvia como tal no nos sirve, sino lo que nos sirve es saber cuánta agua viene en el río. Queríamos tener un resumen y el mejor sitio para eso es Puente Terma, que está al lado de las Termas de Cauquenes. Del mismo modo que la vez pasada, donde buscamos un punto que tuviera correlación como lluvia, buscamos esta vez un punto que tuviera correlación como río, y concluimos que eran Bajo Briones, Puente Terma y La Obra. Son homólogos, y teníamos una correlación con ambos puntos. Si el Maipo subía, también lo hacían el Cachapoal y el Tinguiririca. Llegamos a la conclusión de que el Maipo no se estimulaba ni estimula hasta ahora y el Tinguiririca no se estimulaba, pero hoy sí y en el Cachapoal tenemos agua hasta en los años más críticos, entonces supusimos que era la estimulación de precipitaciones la que estaba alterando la correlación histórica en un 15%”, explica. Como los resultados eran halagüeños, Hilliard explicó la situación a otras juntas de vigilancia, “porque en este río, en años malos ningún agricultor deja de regar, en cambio los otros ríos en años buenos tienen escasez”, afirma. Y finalmente desarrollaron un proyecto en la VI Región para hacerlo en todo el frente cordillera, de norte a sur, incluyendo los ríos Peuco, Codegua, Cachapoal, Claro de Rengo, Estero Zamorano, Tinguiririca y Chimbarongo. “Logramos convencer al Gobierno Regional de que era un programa dable, con rentabilidades muy difíciles de medir, pero positivas desde el punto de vista de que si hay un 15% más de agua, es un embalse barato. Y la cordillera es nuestro gran embalse. El Gobierno Regional nos creyó y comenzamos un proyecto a dos años y este es el segundo, donde el Gobierno Regional invirtió en equipamiento, con el compromiso de que nosotros seguíamos 5 años más”. Hoy tienen 25 equipos instalados en la región y el programa pasó a la Federación, con dos coordinadores: Robert Hilliard y Miguel Ángel Guzmán; quienes se encargan del correcto funcionamiento de la red. “Debíamos tener un tener un manual de ruta, que nos indicara cuándo encender el equipo, cuándo apagarlo y qué hacer cuando la situación no es muy clara”, subraya. Pusieron los equipos a 2.500 m.s.n.m. y ha funcionado. “En 2013 llevamos cuatro lluvias y cuando estamos en alerta

Ideas para mejorar la gestión del agua Leer más »

El agua bajo control

La escasez de agua no es algo nuevo en Copiapó y la agricultura que se desarrolla en la parte baja del valle vive en permanente alerta. Para hacer un mejor uso del recurso y una administración más eficaz de éste, la Comunidad de Aguas Subterráneas de Copiapó, Piedra Colgada y Desembocadura (Casub) ha emprendido una serie de proyectos que hoy están viendo la luz, y que se suma al interés de los propios agricultores por ser más eficientes en el uso del agua. En una gran pantalla está la información de todas las zonas de riego bajo la administración de la Comunidad de Aguas Subterráneas de Copiapó, Piedra Colgada y Desembocadura (Casub). Es una herramienta que su gerente, Carlos Araya, anhelaba desde hacía tiempo y que se está haciendo realidad. Su objetivo prioritario: hacer una correcta administración del recurso hídrico subterráneo del valle. – Los puntos de color amarillo son los pozos que se están monitoreando hoy en día y en rojo aquellos que se incluirán al sistema. – Muchos de ellos están instalados, pero faltan obras en terreno para incorporarlos definitivamente. – Y los blancos, como el que acaba de aparecer, son los pozos que están bombeando agua ahora. – Si pinchamos en el sistema, podemos ver que ese pozo, en este preciso momento, está sacando 27,73 l/s. Vemos que el nivel estático es de 42 m, el nivel dinámico de 60 m, la profundidad está en 72 m y el pozo es de 85 m. – También podemos ver datos como los volúmenes de extracción diarios, semanales, mensuales y anuales; que son los que nos ayudarán a hacer una mejor administración del recurso hídrico en Copiapó. En este diálogo, Carlos Araya, gerente de la Comunidad de Aguas Subterráneas de Copiapó, Piedra Colgada y Desembocadura (Casub) y Marcelo Ossandón gerente general de Osmatic, grafican lo que pueden ver hoy en día gracias a la telemetría que están implementando en los sectores V y VI del Valle de Copiapó y que, según Araya, “es un proyecto vital para esta comunidad, porque podemos ver en tiempo real si un alguno de nuestros miembros está sacando más agua de la que le corresponde sacar”. Si ocurre eso, saltaría de inmediato una alarma del sistema, que incluso podría enviarse a un teléfono celular y, además, todos los datos quedarían registrados en una serie de gráficos”. NO ES LO MISMO MONITOREAR UN POZO DE 10 M QUE UNO DE 200 M El proyecto no es nuevo. Llevan ya dos años implementándolo, primero con la empresa Wiseconn y ahora con Osmatic, una empresa local dedicada a la automatización y control de procesos, que ha creado una plataforma libre y hecha a la medida de la Casub.  “Es nuestra”, recalca Araya. Así, no dependen de un servidor externo. “Y todos los datos se pueden revisar desde cualquier parte y en cualquier momento”, añade Ossandón. En cada uno de los puntos de monitoreo, es decir, en cada pozo, cuentan con un caudalímetro y un tablero de control, que se conecta de forma inalámbrica a través de la red GPRS. Toda la red contempla 220 pozos, de los cuales hoy están en funcionamiento 130. Los 90 pozos restantes se añadirán paulatinamente a través de proyectos de la Ley de Fomento al Riego e Indap, cuando se trata de agricultores pequeños, y aquellos que no son de agricultores (minería y sanitarias) se ejecutarán con recursos propios de esas empresas. “En 2014 debiéramos tener el 100% de los pozos con sistema de telemetría”, sostiene Araya. El costo de incluir cada pozo al sistema es variable, y ronda entre los 9 y 14 millones de pesos. “Hoy hemos presentado un proyecto a la Comisión Nacional de Riego por 20 pozos que involucraría una inversión de 280 millones de pesos. El equipo es estándar y es el mismo para un pozo que de 10 m que saque 1 l/s como para un pozo de 200 m que saque 140 l/s. Esa profundidad del pozo es lo que hace la variabilidad del proyecto, porque no es lo mismo instalar una sonda a 10 m o a 200 m y no es lo mismo tener un caudalímetro de 2” que uno de 12”, explica Araya. Uno de los principales problemas es el que provoca el artículo 110 del Código de Minería, que crea la figura que se conoce como el ‘agua del minero’. Allí se define que el agua que las empresas mineras encuentren en sus explotaciones la puede usar sin restricciones y sin dar cuenta a nadie. “están usando un caudal que es legal, pero que no es informado. Como es un agua que no sale en ningún balance, nosotros como Casub desconocemos qué daño podría estar produciéndose”, sostiene el gerente de la Casub. Pero a partir de ahora podrán saber qué pasa con esa agua porque las empresas mineras estarán incluidas en el programa de telemetría, al igual que las empresas sanitarias. Comprobar el comportamiento del acuífero y aventurar ciertas tendencias, es otro de los usos que darán al sistema. Con esta herramienta podrán identificar cuándo un pozo tendrá problemas. “En función de lo que va bajando el agua, podremos decirle a un usuario cuánto tiempo le queda hasta que tenga que profundizar su pozo. Ahora es difícil que se den cuenta de ello, pero gracias a esto podremos entregar esa información con tiempo suficiente para que ellos puedan tomar las medidas del caso”, explica. Y el comportamiento del acuífero lo podrán comprobar en cada una de las zonas en que han dividido el sistema, “podemos incluso subdividir cada una de ellas y ver cuantos litros se están extrayendo al minuto. Eso es administración del recurso hídrico, y para eso hemos invertido en un proyecto como éste”, añade Araya, sobre un proyecto que en el corto tiempo podrá monitorear la calidad del agua. Germán Palaviccino es un agricultor dedicado a la producción de uva pisquera y olivos, además de director Casub, y conoce en carne propia el real estado del agua

El agua bajo control Leer más »

Para la provisión de agua en cantidad y calidad: La importancia de la cobertura de vegetación nativa

Jaime G. Cuevas, Investigador INIA, Oficina Técnica, Los Ríos Christian Little, Postdoctorante, Centro de Estudio del Clima y la Resiliencia CR2 Carlos Oyarzún, Profesor, Universidad Austral de Chile   Las cuencas hidrográficas son unidades naturales del paisaje delimitadas por las divisorias de aguas que ocurren en los puntos altos del relieve y cuyas aguas convergen a un punto en común. El agua es el elemento que integra los flujos de materia, energía e información que fluyen desde las partes altas de las cuencas (cabeceras) hasta su desembocadura. En este espacio coexisten actividades productivas y económicas, al mismo tiempo que se desenvuelve el accionar social y político del ser humano. Asimismo, el medioambiente natural, tanto vivo como inerte, ejerce sus complejas redes de interacción que nos proveen de los recursos naturales necesarios para la ejecución de todas nuestras actividades. Estos son conocidos como bienes y servicios ecosistémicos. LA COBERTURA DE BOSQUE NATIVO EN LAS CUENCAS Vivimos en tiempos en que el cambio climático ya se ha instalado y continuará evolucionando, expresado como un alza de las temperaturas y una menor precipitación en la mayor parte del país. Esto resentirá la provisión de agua, especialmente para aquellas comunidades rurales que usan agua proveniente de la misma zona en que viven. Estudios realizados durante la última década han revelado el papel de los bosques nativos de la zona sur del país como una esponja que retiene parte de la precipitación en su vegetación y en el suelo asociado, y la entrega gradualmente hacia los cursos de agua (Lara y colaboradores, 2009). Según dichos estudios, al aumentar un 10% la cobertura de bosque nativo en la cuenca, los caudales aumentan en un 6% sobre una base anual, mientras que en verano lo hacen en un 14%. Resultados opuestos se obtienen cuando las cuencas son forestadas o reforestadas con árboles exóticos como pinos o eucaliptos.   En apoyo de lo anterior se ha comprobado que la disminución en los caudales que se observa en décadas recientes en la Cordillera de la Costa del Maule y del Bío Bío obedece a los rápidos cambios en el uso del suelo donde extensas áreas de bosques nativos han sido reemplazadas por plantaciones de especies exóticas de rápido crecimiento a partir del año 1974 (Little y colaboradores, 2009). Los escenarios de disminución en las precipitaciones proyectados por diversos investigadores (p.ej., Fuenzalida y colaboradores, 2006) exacerbarían el patrón antes señalado. Otro estudio (Oyarzún y colaboradores, 2007) ha determinado la retención de nutrientes en cuencas con distintas proporciones de bosque nativo y plantación forestal exótica (pinos y eucaliptos), a través de mediciones de la química de las aguas en la lluvia y en los arroyos. Se estudiaron las cuencas San Juan, Las Minas, Guindos, Joaquines 1, Joaquines 2 y La Plata, ubicadas en la Cordillera de la Costa al sur de Valdivia. Se concluyó que los bosques nativos están asociados a una mayor retención de nitrógeno y fósforo a nivel de cuencas, y a la inversa con las plantaciones exóticas (Figs. 1, 2, 3). Esto tiene gran importancia para las actividades agrícolas y forestales, debido a que estos macronutrientes son limitantes para el crecimiento vegetal, obligando a fertilizar cultivos y plantaciones. Si se pierden hacia los cursos de agua, se está dilapidando el capital natural y/o aquél producto de la fertilización, ocasionando problemas de sobrecarga de nutrientes en ríos y arroyos (eutroficación). USO DE FRANJAS DE VEGETACIÓN RIBEREÑA Ya que no siempre es posible mantener grandes zonas cubiertas de bosque nativo en una cuenca, estudios recientes han mostrado que es posible conservar la calidad y cantidad del agua haciendo uso de franjas de vegetación ribereña. Este patrón ha sido validado por INIA en campos de cultivo de maíz irrigados con purines provenientes de planteles porcinos, donde se encontró que franjas de especies gramíneas y de árboles plantados con un ancho de 15 m, resultaban eficientes para remover sólidos en suspensión, sólidos sedimentables, herbicidas y nitrato del agua de riego (Tapia y Villavicencio, 2007).   Desde el año 2006, investigadores de la Universidad Austral de Chile vinculados a la Facultad de Ciencias Forestales y al Centro de Estudio del Clima y la Resiliencia CR2, en conjunto a INIA Los Ríos, han estudiado pequeñas cuencas forestales en la Reserva Costera Valdivia (Chaihuin). Se han monitoreado la cantidad y calidad del agua en varios arroyos sin nombre insertos en el predio conocido como Reserva Costera Valdiviana. Estas cuencas muestran que al aumentar el ancho de la vegetación ribereña nativa que crece en forma natural en las quebradas, son menores las concentraciones de nitrógeno, así como las de algunos tipos de sedimentos, en el agua de los arroyos. Para el nitrógeno disuelto en forma inorgánica, las concentraciones decrecen desde 62 hasta 15 μg/L (donde 1 μg/L equivale a una parte en mil millones), mientras que la fracción más relevante del nitrógeno, el nitrato, lo hace desde 55 a 4 μg/L. Estos resultados se obtienen al comparar cuencas con 15 m de ancho de vegetación ribereña nativa a cada lado del arroyo (donde el resto está forestado con eucaliptos) con una cuenca referencia que es casi 100% bosque nativo. En el caso de los sedimentos, los cuales son indicadores de erosión, éstos han sido recolectados quincenalmente en trampas ubicadas bajo el nivel del agua en la desembocadura de las cuencas (Fig. 4). Los resultados para sedimentos arenosos muestran una disminución desde 77 mg/L por hectárea para una cuenca con una zona ribereña de 15 m de ancho, hasta 11 mg/L por hectárea para una cuenca con 100% de cobertura nativa.   En el caso de los sedimentos más finos (limo/arcilla), estos declinaron desde 17 a 2 mg/L por hectárea (Little y colaboradores, manuscrito en preparación). Dependiendo de la variable evaluada pueden ser necesarios hasta más de 36 m de ancho de vegetación ribereña para alcanzar la calidad de agua de cuencas con 100% de bosque nativo. Del mismo modo, Little y colaboradores muestran que cuando el ancho de la vegetación ribereña se incrementa en las

Para la provisión de agua en cantidad y calidad: La importancia de la cobertura de vegetación nativa Leer más »

Fuentes de agua no convencional: LOS BENEFICIOS DE LOS COLECTORES DE AGUA LLUVIA

Los sistemas de cosecha de aguas lluvia se vienen instalando en las zonas de secano de la región de O’Higgins desde 2008. La última iniciativa está siendo impulsada y administrada por el INIA y beneficiará a 220 agricultores de las regiones de O’Higgins y del Maule. Hoy esta tecnología permite regar invernaderos de 48 metros cuadrados, pero sus potencialidades son mayores. Todo depende de la capacidad de acumulación de los estanques.

Fuentes de agua no convencional: LOS BENEFICIOS DE LOS COLECTORES DE AGUA LLUVIA Leer más »

Lobesia botrana en uva de mesa, arándano, ciruelo y… análisis y experiencia de la industria y proyecciones para la temporada 2015-2016

Carlos Barriga, ingeniero agrónomo de la Universidad de Chile y coordinador del Programa Nacional de Lobesia botrana de la ASOEX, ofreció una charla durante el pasado Seminario sobre Lobesia botrana de FDF, en la que explica cómo ha evolucionado la plaga en Chile y muestra cifras que indican un fuerte incremento de las poblaciones de polilla. “No estamos contentos con estos números”, dice Barriga, y entrega recomendaciones para mejorar los resultados. Carlos Barriga destaca la importancia que tiene para la industria mantener una baja población de Lobesia botrana y ojalá erradicar la plaga porque entre los principales mercados a los que llega la fruta chilena se cuentan, por ejemplo, EEUU, México y Canadá. Mercados que representan el 47% de las exportaciones de uva de mesa, el 56% de las de arándano y el 35% de las exportaciones de ciruelas de nuestro país. Si bien Lobesia botrana o Polilla del racimo de la vid (LB), está presente en cerca de 50 Países: 27 de Europa, 15 de Asia, 6 de África y 3 de América; en importantes mercados es considerada como no presente, en proceso de erradicación (EEUU) o directamente como plaga cuarentenaria. Dentro de los países donde la plaga no está presente también se encuentra a algunos gigantes del Lejano Oriente, mercados que concentran cada día mayor peso en varias especies frutales. Por ejemplo, la participación de esos países en uva de mesa, arándano y ciruela es muy importante (22,10%, 16.30% y 21,70% respectivamente) y además son mercados que van creciendo en importancia. Peor aun, porque a los frutales antes mencionados también hay que añadir a la cereza (cerca del 80% va a China). Todos estos frutales corren el peligro de sufrir nuevas regulaciones o de tener que fumigar la fruta, lo que implica un incremento importante de los costos y además tiene efectos negativos en la condición del producto.   SITUACIÓN DE LA PLAGA TEMPORADA 2014-2015  Los datos oficiales sobre capturas en trampas de feromonas, superficie, cantidad de predios, prospecciones y fruta larvada son indicadores que permiten medir la presencia y evolución de la plaga. “Esta es una plaga dinámica y a medida que vayamos aumentando la superficie bajo confusión sexual vamos a tener que ir cambiando de indicadores porque dicha técnica cancela las capturas en trampas de feromonas por lo que vamos a tener que incorporar otros indicadores para conocer el éxito o fracaso del programa y ya no solo el número de machos que caen en las trampas. Creo que un indicador que a futuro tendrá que ser muy importante es el de fruta larvada. Es un indicador muy útil para la fruticultura porque una fruta con un estado inmaduro, sea huevo o sea larva, deja a esa fruta fuera de los mercados. Las cifras denotan un fuerte incremento de las poblaciones de LB, pero según Barriga, a la hora de analizarlas hay que considerar que el programa enfrentó importantes limitaciones técnicas y presupuestarias la temporada pasada.    En la tabla 1 se aprecia el total de capturas por cada uno de los tres vuelo de la temporada pasada, la cantidad de huertos afectados y las vides segmentadas en uva de mesa, para vino y mixto. “Lo importante de estas cifras son las 450.000 polillas que se capturaron en el tercer vuelo ya que nos indica cómo podría ser el primer vuelo de esta temporada. Es una cantidad inmensa y es un número mayor a todas las polillas capturadas la temporada anterior”, advierte el especialista. Si bien el programa logró algunos éxitos al contener y evitar que se sumaran nuevas especies vegetales al control, “no estamos contentos con estos números”, dice Barriga. Pero afirma que las cifras sirven como pauta para hacer los ajustes necesarios de modo de bajar la población de esta especie de polilla en el país. En la tabla 2 se aprecia que las regiones en que la plaga está en contención se llevan un porcentaje muy alto de las captura (99,8% de capturas totales). Sobre el 99% en el caso de uva de mesa se capturó en esas tres regiones, pero especialmente en la de O’Higgins y del Maule, donde ocurre la mayor cantidad de capturas en vides. Así mismo la mayor cantidad de capturas en arándano se da en el Maule pero en el caso de las ciruelas el mayor número lo encontramos en la región de O’Higgins. Según las cifras del SAG, las capturas de adultos en uvas viníferas representan el 88,1% y la uva de mesa el 7,5%, el 99,8% de capturas de adultos se concentran en las regiones en contención, entre las que O’Higgins y Maule presentan el 94,5%. También según el SAG, en las regiones en erradicación se han mantenido los buenos resultados ya que representan solo el 0,11% de las capturas totales. CAPTURAS EN HOSPEDEROS BIBLIOGRÁFICOS Y ÁREAS URBANAS En los datos de capturas en hospederos bibliográficos (no vid, arándano o ciruelo), manzanas y peras presentan 33.800 capturas; nectarinos, duraznos y damascos 34.600 capturas; kiwi 10.690 capturas, etc. Pero entre los hospederos bibliográficos destaca el gran número de capturas en huertos de cerezo: 64.000 capturas. “El cerezo es un frutal en que a fines de diciembre ya está casi toda la fruta cosechada, pese a lo cual, las capturas superan los 64.000 individuos. Este es un número mayor a la cantidad de capturas en arándano y en ciruelo”, advierte Barriga.  En base a estas cifras, el especialista llama a que la industria no solo mantenga las medidas de control, sino que además aplique los filtros necesarios y refuerce los programas fitosanitarios para evitar tener un accidente que pueda complicar, por ejemplo, el mercado de la cereza. Gran parte de estas capturas en los hospederos bibliográficos mencionados, a los que se suman olivos y granados, obedecen a que estos frutales están ubicados en la cercanía de huertos de vides pero, según el experto, existe el peligro de que la polilla pueda terminar alimentándose de uno de estos frutales. En el caso de áreas urbanas se capturaron algo

Lobesia botrana en uva de mesa, arándano, ciruelo y… análisis y experiencia de la industria y proyecciones para la temporada 2015-2016 Leer más »

Comportamiento biológico, sintomatología de daño y análisis de puntos críticos

Como lo señala Carlos Barriga en el artículo anterior sobre Lobesia botrana, el conocimiento de la plaga es una de las clave para mejorar los resultados de los programas de control. En este artículo David Castro, ingeniero agrónomo de la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF), describe los diferentes estadios de desarrollo de la plaga, los factores que inciden en su desarrollo y señala los puntos críticos de control.

Comportamiento biológico, sintomatología de daño y análisis de puntos críticos Leer más »

Principales problemas fitosanitarios de la fruta del cerezo en Chile

La fitopatóloga Blancaluz Pinilla expone las principales  pudriciones que afectan a la fruta del cerezo en nuestro país. Estas  se pueden manifestar tanto en el huerto como en la postcosecha. El presente artículo se basa en la presentación que la experta ofreció durante el pasado Seminario Nacional de Cerezas organizado por Corporación Pomanova.

Principales problemas fitosanitarios de la fruta del cerezo en Chile Leer más »

Períodos de carencia: Factores que influyen en su estimación

La producción agrícola moderna debe cumplir con requerimientos de calidad tales como duración de poscosecha, inocuidad y sustentabilidad (ambiental, económica y social). De todos estos factores la inocuidad relativa a residuos de plaguicidas es en la actualidad uno de los aspectos más importantes para la industria hortofrutícola y es lo que analizamos en este artículo. Por: Claudio Alister, Manuel Araya, Kevin Becerra y Marcelo Kogan Estación Experimental SIDAL Limitada   Cuando se habla de residuos de plaguicidas en frutas u otro producto agrícola, inmediatamente se piensa en el término Periodo de Carencia, el que corresponde al tiempo necesario para que el residuo de un plaguicida en un fruto o producto comestible, alcance una concentración por debajo del Límite Máximo de Residuo (LMR) permitido por el país o mercado en que será consumido. Este parámetro es determinado utilizando curvas de disipación, para lo cual se aplica un agroquímico en su dosis máxima recomendada y se mide su concentración en el producto (fruta, verdura, etc.) a través del tiempo. Así, al tener la concentración máxima del plaguicida aplicado en el fruto (Depósito inicial), la pérdida diaria del residuo del plaguicida (Tasa de disipación) y el LMR, es posible estimar el Periodo de Carencia (PC). Mucho se habla respecto a los factores que estarían afectando el PC, sin embargo hay que tener claro que de los tres parámetros que se utilizan para determinarlo, sólo el depósito inicial puede ser manejado por el productor, siendo la tasa de disipación un proceso totalmente variable. Ahora bien, de todos los factores que están interactuando en la disipación de un plaguicida (figura 1), son cuatro los que presentan efectos más importantes en la estimación de un Periodo de Carencia, y corresponden al tamaño del fruto al momento de aplicación, especie, técnica de aplicación y zona agroecológica. La formulación del plaguicida, en general, no produce cambios significativos en la estimación del PC, con excepción de algunas formulaciones que permiten la liberación controlada del ingrediente activo, como son las micro-encapsuladas (Angioni et al. 2011).  EL TAMAÑO DEL FRUTO ES UN FACTOR IMPORTANTE El tamaño del fruto es un factor importante al momento de fijar un PC, dado que el depósito inicial que deje la aplicación de un plaguicida dependerá del tamaño de este. En la figura 2 se puede ver una relación entre el diámetro de las bayas de uva y la concentración del residuo. En ella se puede ver que a medida que aumenta el diámetro de la baya va disminuyendo la concentración del residuo del plaguicida hasta, aproximadamente los 8 mm. Esta relación se explica dado que a medida que la baya, o el fruto, aumentan su diámetro la superficie especifica va aumentando, pero también su peso debido principalmente a la división y expansión celular (Pinta) y por tanto la concentración del plaguicida va disminuyendo, porque la cuantificación del residuo de un plaguicida se determina en base al peso fresco y se expresa en mg del plaguicida por kilo del fruto (mg kg-1 o ppm). Por eso, cuando el fruto se aproxima a su tamaño final, la superficie se mantiene constante y el cambio de peso es menor, lo que hace que la concentración prácticamente no varíe (figura 2). Al realizar la aplicación de un plaguicida al inicio del periodo de formación del fruto, y como ya se indicó, resultará en un mayor deposito inicial, se podría pensar que el PC seria mayor (mayor concentración inicial del plaguicida), sin embargo no siempre esto es así, dado que al aplicar en la etapa inicial de desarrollo del fruto, este tiene una tasa de crecimiento muy alta, lo que se traduce en una disipación mayor del residuo (degradación + dilución),  y por ende un menor PC  (cuadro 1).  Sin embargo, la relación tamaño fruto y PC presentado para manzana (cuadro 1) no es algo que se pueda extrapolar a todas las especies frutales, dado que puede depender de factores como tipo de fruto (forma, pubescencia, tasa de crecimiento), del plaguicida (propiedades físico-químicas) y de las condiciones agro-climatológicas. La interacción de estos factores puede en algunos casos generar cambios en el comportamiento del residuo del plaguicida y ese es un aspecto que habría que estudiar en más detalle. LA ESPECIE FRUTAL TAMBIÉN AFECTA EL PERÍODO DE CARENCIA La especie es otro factor que tiene un efecto sobre la estimación del PC, lo cual podría estar relacionado con la forma del fruto, tipo de superficie (piel, tipo y cantidad de ceras, etc.), velocidad de crecimiento del fruto, entre otros. Esto, como ya se indicó, produce un efecto directo sobre el depósito inicial de un plaguicida, pero no siempre en la tasa de pérdida del residuo. En la figura 3 se pueden ver las curvas de disipación para Lambda-cihalotrina y pirimetanil en manzana y uva. Al comparar los valores de tiempo necesario para perder el 50% del producto depositado inicialmente en el fruto (TD50) de ambos productos no se observaron diferencias, sin embargo si se vio afectado el PC ya que si existió un depósito mayor de plaguicida en la uva que en la manzana, esto dado el tamaño del fruto (mayor superficie específica de la uva en comparación a la manzana). De lo anterior resulta que el PC para llegar a un residuo de 0,01 mg kg-1 es mayor en uva que en manzana. POCA INFORMACIÓN SOBRE EL FACTOR TÉCNICA DE APLICACIÓN En la actualidad existen varios sistemas de aplicación de plaguicidas, los cuales buscan aumentar la eficiencia de la aplicación en términos de ahorro en el uso del agua, sin perder la capacidad de depositar el plaguicida en el sitio preciso. La información existente respecto al efecto de la técnica de aplicación sobre el PC de los plaguicidas es muy limitada.  En general los pocos trabajos publicados muestran que no existe un efecto de la técnica de aplicación sobre la disipación de los residuos de los plaguicidas (pérdida diaria), pero si en el depósito inicial. En el cuadro 2, se presentan los resultados de Giles y Blewett (1991), comparando la disipación de

Períodos de carencia: Factores que influyen en su estimación Leer más »

Select your currency

NEWSLETTER

Gracias por registrar tu correo

Registrate

* indicates required
Newsletters