Expectativas en el mercado asiático para las cerezas
Para un consumidor chino la cereza simboliza perfección, eternidad, fortuna y prosperidad. Es considerado un artículo de lujo que se regala en ocasiones especiales y que ha logrado conquistar a las clases media-alta y alta de ese país. Todo hace presumir que continuará por ese camino porque estos segmentos socioeconómicos continuarán creciendo. Por esto, lo que no se debe descuidar es la calidad porque la cereza chilena debe seguir siendo considerada un producto de lujo. En el momento en que se ‘comoditice’, algo que está sucediendo por ejemplo con la uva Red Globe, perderá todo el terreno que ha ganado en las últimas dos décadas. China ha cambiado. Ha cambiado el país. Ha cambiado su economía. Han cambiado sus consumidores. Han cambiado sus gustos. No es un misterio que las clases media-alta y alta hayan crecido y estén prefiriendo otro tipo de productos, en su mayoría lujosos, de acuerdo a su nuevo estatus. Y entre esos nuevos productos, también destacan algunas frutas. Quién iba a pensar que hace veinte o menos años los chinos iban a estar comiendo uvas, cerezas, arándanos o paltas. Y lo están haciendo, por ello es que anualmente llegan a los diferentes puertos millones de cajas de frutas, provenientes de diferentes países. Todas dispuestas a ganar una cuota de mercado. Todas, sin excepción. Porque los chinos compran, y lo hacen a buenos precios. Pero, ¿qué pasará con China? Esa es una pregunta común que se hace todo aquel que está en esta industria. ¿Se va a copar? ¿Qué evolucionará la demanda? China es el principal mercado para la cereza chilena, absorbiendo más del 96% de las exportaciones al Lejano Oriente. Sólo a China se enviaron la última temporada 70.077 toneladas, mientras otros países de la región (Taiwán, Tailandia, Vietnam, Filipinas, Corea del Sur…) recibieron solo 2.311 toneladas. “Hoy es el gran mercado para la cereza chilena. No siempre lo fue, pero hoy sí”, subraya Isabel Quiroz, de IQonsulting. Pero aunque la región es dominada por China, han saltado a la luz esos nuevos países que, según vaticina Quiroz, tendrán una incidencia importante en el futuro. ¿Serán relevantes? “Por supuesto que lo serán”, confirma. “Hay países que están dispuestos a pagar, continúa, son países que tienen un gran poder adquisitivo pero nosotros estamos tremendamente concentrados en China ya que todavía no se nos ha copado el mercado. Cada año hay una mayor proporción de consumidores en China que quieren nuestra cereza, los que han mantenido los precios a pesar del incremento en el tiempo del volumen colocado por Chile, y por lo tanto tenemos todavía mucho por crecer en los otros países”. Exportaciones de cerezas chilenas a Asia y foco en China. Fuente: SAG/ASOEX A los chinos les atrae la cereza. De eso no hay ninguna duda. Para saber el por qué, hay que buscar una explicación cultural. La cereza es redonda y roja, y en China la redondez es sinónimo de perfección y eternidad, en tanto que el color rojo por su parte significa prosperidad y fortuna. “Por eso, en el Año Nuevo Chino, se cuelgan sobres desde árboles con mandarinas. Son sobres de color rojo con dinero, que simbolizan la prosperidad y que cada niño los debe sacar. Nosotros, de alguna forma, con nuestras cerezas, vinimos a reemplazar algo que ellos ya estaban buscando con la Red Globe. Reemplazaban de esta forma este símbolo, sin embargo la belleza de la cereza chilena obviamente no se compara con la Red Globe, que puede ser muy bonita, pero el brillo de la cereza y la delicadeza que tiene con su pedicelo verde son únicos. Además, los exportadores chilenos entendieron que el consumidor chino asocia a la cereza con el lujo. Por eso es que se venden en una cajas de regalo pequeñas, transformándose en un símbolo de lujo, mucho más de lo que puede ser una Red Globe, que es más bien un commodity, una fruta más masiva, que no tienen la elegancia que tiene la cereza”. Ese, según Quiroz, es el gran sustento del éxito. Allá por 1995 nadie en la industria pensaba que la cereza chilena podía llegar por barco hasta China. Lo poco que se exportaba entonces se hacía vía aérea. En el año 2000 se enviaban algo menos de 1.000 toneladas a China. El gran salto ocurrió cuando se mejoró la tecnología de conservación de la fruta como los sistemas de refrigeración, la mejora en los buques y la inclusión de la atmósfera controlada. Sin embargo, con la aparición de la atmósfera modificada cambió completamente la forma de conservación de la fruta, lo que hizo que finalmente Chile pudiese contar con un volumen de fruta que se notara en el mercado chino. CUANDO EL TAMAÑO SÍ IMPORTA Para Quiroz, otro aspecto importante es el reconocimiento a la industria chilena como una industria de ‘lujo’. “Recuerdo que nuestra forma de producir cereza nos entregaba una gran proporción de calibres pequeños, calibre large y después venían los otros, y hoy creo que los productores entendieron que siendo China el objetivo el tamaño sí importa, ya que a los chinos sí les importa el tamaño. Y se han enfocado a producir bien”, explica. Eso ha permitido a la cereza chilena hacerse un espacio en el mercado chino y que esta pueda ser considerada un producto de lujo. “Eso no lo podemos soltar. No lo podemos cambiar”, subraya. Todo lo contrario, debe seguir intensificando la capacidad que tiene de producir y de exportar una cereza de calidad. “Hay que producir cada vez mejor, hacer que el producto sea más atractivo, que sea un producto más durable, más crocante, con un color rojo más atractivo y con un pedicelo que se mantenga verde hasta el momento en que el consumidor se lo va a echar a la boca. Eso no lo podemos sacar de nuestra cabeza, porque en el momento en que ‘comoditicemos’ nuestro producto de lujo, como le sucedió a la Red Globe, nuestros precios se vendrán abajo”, enfatiza. Ese reconocimiento a los exportadores chilenos
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