Tecnologías innovativas para la gestión de huertos de castaño
Las aplicaciones de osmoprotectores (glicina betaína 2%) antes y después de la ocurrencia de heladas en primavera durante el periodo de brotación en árboles jóvenes de castaño (3 años de edad) han permitido mitigar daños, con una rápida recuperación de las plantas mediante la brotación de yemas y un buen crecimiento vegetativo del eje central. La aplicación de bioestimulantes (algas marinas) + ácidos fulvivos, húmicos y microorganismos como trichodermas y Bacillus subtilis durante los peaks de crecimiento radicular en primavera y otoño son herramientas válidas para potenciar el desarrollo de los árboles, particularmente en huertos nuevos en formación. Estas y otras prácticas relevantes son analizadas en el presente artículo.
La agricultura tradicional de la zona centro sur y sur de Chile enfrenta desde hace varios años una creciente presión por la baja rentabilidad de los rubros convencionales, especialmente cultivos anuales, por el aumento sostenido de los costos de producción y por una elevada exposición a los mercados internacionales poco favorables.
La pequeña y mediana agricultura (menos de 200 ha) tienen poca competitividad en los sistemas extensivos tradicionales, debido a la baja superficie disponible, elevados costos de producción y escasos o nulos retornos a productor, lo cual los hace inviables económicamente.
Este escenario lleva a buscar nuevas opciones que permitan diversificar la producción agrícola. Además, es preciso integrar agricultores de diferentes realidades productivas (pequeños, medianos y grandes), generar condiciones atractivas para el encadenamiento productivo, contar con instalaciones de manejo de la fruta en poscosecha para su llegada en buenas condiciones a destino, e impulsar una agroindustria de transformación para agregar valor con orientación exportadora.
En el contexto descrito, el cultivo del castaño para fruto se posiciona como un rubro con alto potencial productivo, comercial e industrial. La condición necesaria es el establecimiento de huertos modernos con variedades europeas tipo marrón, vale decir fruta sin tabicado o con niveles muy bajos.
Resultan muy apropiadas las zonas geográficas del valle central, precordillera y algunos sectores hacia la costa de la Araucanía con suelos profundos, alto contenido en materia orgánica y bien drenados, sin encharcamientos prolongados que afectan la sanidad y pueden llegar a provocar la muerte de las plantas.
En la Araucanía se ha formado el grupo de transferencia tecnológica GTT-Castaño-Sustentable, cofinanciado por los agricultores y la Corfo. Los GTT han sido una herramienta clave en Chile al posibilitar el aumento de los rendimientos unitarios, la mejora de calidad de los productos y la generación de un mayor retorno a los productores.
A través del GTT, más los programas de innovación tecnológica financiados por los productores, empresas del agro y la Corfo, estamos potenciando el desarrollo de este nuevo rubro, complementario al avellano europeo en la región.
Se requiere establecer unas 20.000 a 25.000 ha de castaños con variedades tipo marrón con el fin de satisfacer la demanda del mercado y atraer nuevas inversiones a la zona sur. Para ello será muy importante contar con apoyo en recursos de bonificación de nuevas plantaciones y financiamiento de programas de transferencia tecnológica, que permitan la incorporación de tecnologías de última generación para la competitividad de la agricultura regional.
TECNOLOGÍAS INNOVATIVAS EN UN ESCENARIO DE VARIABILIDAD CLIMÁTICA
La variabilidad climática observada durante los últimos años ha provocado efectos negativos de estreses ambientales, y gatillado enfermedades en las plantas, particularmente hongos de la madera. Se hace imprescindible contar con un sistema integrado para la gestión de los huertos de castaño, desde antes de su establecimiento, en la plantación, en la formación del sistema de conducción, en toda la etapa productiva y en la poscosecha de la fruta, con el objetivo de favorecer el crecimiento, producción, longevidad de los árboles y la calidad del producto.
Los frutos no deben sufrir pardeamiento ni tener presencia de hongos como Gnomoniopsis castanea en poscosecha, el cual provoca pérdidas de producto para su comercialización y transformación industrial.
Para la prevención de este hongo, los antecedentes bibliográficos señalan la importancia de tratamientos con fungicidas y productos biológicos en floración (Vannini y Rodriguez, 2020; Vanini, 2025, comunicación personal), entre los cuales tebuconazol (25-40gL de ingrediente activo, Bacillus subtilis ( 4 tratamientos de 8 L/ha en floración, cada 5 días), y productos fertilizantes basados en zinc (1%), manganeso (1%), molibdeno (0,02%).
Se están comenzando a realizar estudios a nivel del GTT-Castaños Sostenibles Araucania, de los que contaremos con información validada bajo las condiciones climáticas especiales de la región.
ELECCIÓN DEL SITIO DE PLANTACIÓN Y CLIMA
El castaño es una especie mesófila. Se adapta a suelos profundos, bien drenados, alto contenido en materia orgánica, ácidos o subácidos, como los suelos tipo trumaos de precordillera, suelos de transición, libres de compactación.

Lo favorecen climas sin veranos extremadamente secos, con buena disponibilidad de agua en el suelo tanto para el desarrollo de los árboles nuevos como para la etapa productiva fundamentalmente en el llenado del fruto al final de la temporada.

No soporta el encharcamiento o saturación del suelo durante un periodo prolongado, porque llega a causar la muerte de los árboles debido a pudriciones radiculares provocadas por la tinta (Phytophthora), y porque la disminución de la microbiota beneficiosa afecta la vitalidad, sanidad y longevidad de los huertos (fotos 1, 2 y 3).

extremadamente húmedo. El castaño no soporta encharcamientos prolongados ni suelos con mal drenaje.
En suelos con elevado contenido en arena, profundos, que dispongan de sistema de riego tecnificado, con un adecuado manejo de nutrición del huerto e incorporación de materia orgánica –como compost y ácidos húmicos– el cultivo se comporta adecuadamente, logra buenos crecimientos y buenas respuestas productivas. Un ejemplo es la serie Tijeral, en la comuna de Renaico, provincia de Malleco, Araucanía norte (foto 4).

La variabilidad climática está afectando a los árboles con daños en brotes nuevos por estreses ambientales como temperaturas bajas en brotación, particularmente en zonas precordilleranas más expuestas a heladas tempranas en primavera que pueden afectar el crecimiento, desarrollo y atraso de la formación de estructuras productivas de los árboles.
TECNOLOGÍAS PARA MITIGAR ESTRESES POR FRÍO EN ÁRBOLES JÓVENES EN ZONAS FRÍAS
Para la prevención de estreses ambientales como temperaturas extremas, bajas temperaturas en brotación (foto 5) y elevadas en verano, en el GTT-Castaños-Araucanía estamos empleando productos osmotrotectores en base a glicina betaína (2%). Para exceso de radiación, en especial en árboles jóvenes, utilizamos protectores solares en base a caolinita (5%).

La aplicación de glicina betaína (2%) ha permitido mitigar el efecto negativo en plantas nuevas sujetas a heladas tempranas durante la brotación, logrando una buena recuperación (foto 6). Asimismo ha posibilitado un crecimiento significativo de los árboles durante su fase de crecimiento, sobre todo del eje principal (enero 28%, febrero 24% y marzo un 25%), en comparación al tratamiento control sin aplicación de glicina betaína (figura 1).

El tratamiento consistió en la aplicación de glicina betaína (2%) en primavera luego de haber ocurrido una helada (-3°C) durante 3 horas bajo las condiciones agroclimáticas de la localidad de General López, comuna de Vilcún, Araucanía, en el predio de INIA Carillanca, en un huerto de castaño de la variedad Cittá di Castello conducida en eje piramidal, densidad de plantación de 187 plantas/ha (Ellena et al., 2023).

En relación a la fotosíntesis, se ha evidenciado que en enero y marzo los valores fueron mayores para el tratamiento con glicina betaína (16,48 y 13,40 µmol CO2 m2 s-1?) respecto al control (11,93 y 7,42 µmol CO2 m2 s-1). Estos resultados son interesantes ya que pueden influir positivamente en el
PARÁMETROS BIOQUÍMICOS
En relación a parámetros bioquímicos determinados, como muestra la figura 3, la peroxidación lipídica en hojas fue mayor en un 42% para el tratamiento control sin aplicación de osmotrotector (90,03 nmol MDA g-1 PF), una diferencia significativa respecto del tratamiento con glicina betaína (51,90 nmol MDA g-1 PF).

Un bajo nivel de malondialdehído (MDA) en los tejidos vegetales es clave debido a que este compuesto es un indicador directo del daño oxidativo en las membranas celulares. El MDA se forma cuando los lípidos de las membranas, particularmente ácidos grasos polinsaturados, sufren peroxidación lipídica, proceso causado por especies reactivas de oxígeno (ROS).

En la práctica, niveles bajos de MDA permiten la integridad de las membranas celulares. Por otro lado, niveles altos causan pérdidas de permeabilidad, fuga de solutos y por ende menor eficacia celular. Cabe destacar que un menor daño oxidativo posibilita un metabolismo más eficiente (fotosíntesis, respiración, transporte de nutrientes).
Los árboles con bajos niveles de MDA pueden tolerar mejor estreses ambientales tales como heladas, sequías, exceso de radiación. Respecto a la sanidad vegetal, un menor daño celular dificulta la entrada de patógenos oportunistas y los árboles presentan tejidos con mayor cohesión y funcionales.
Para lograr huertos más equilibrados y menos propensos a estreses ambientales se requiere contar con un plan de manejo de nutrición al suelo que incluya el empleo de microorganismos beneficiosos como trichodermas y Bacillus. Estos inducen resistencia sistémica, reducen estrés y con ello probablemente un más bajo contenido de MDA y menor daño oxidativo.
Aplicaciones en primavera de microorganisamos al suelo causan una reactivación de raíces. Aplicaciones de osmoprotectores como glicina betaína pre y posestrés por heladas son una herramienta válida bajo las condiciones agroecológicas del sur de Chile, con temperaturas más bajas y propensas a ocurrencia de heladas en primavera, particularmente en las zonas precordilleranas.
Realizar aplicaciones de calcio de acuerdo con lo indicado en los análisis foliares constituye una herramienta fundamental para mejorar la cohesión celular y dar mayor resistencia a la madera, con el objetivo de evitar desganches o roturas de ramas que ocurren frecuentemente en el sur de Chile cuando se presentan vientos fuertes.
En cuaja se deben considerar aplicaciones de boro y zinc. El primero resulta clave en cuaja y transporte de azúcares, mientras el segundo puede activar enzimas antioxidantes.
Por otro lado, es importante un manejo hídrico que evite períodos de sequía y riegos excesivos, manteniendo una humedad relativamente estable.
Es prioritario evitar el exceso de nitrógeno y buscar un equilibrio vegetativo-productivo pues un exceso de vigor produce tejidos más blandos y más susceptibles a daños mecánicos u oxidativos.
El empleo de bioestimulantes como extractos de algas marinas y glicina betaína (GB) en estados fenológicos críticos en pre y posestrés de tipo ambiental (heladas, temperaturas altas), vía foliar y al suelo, incluyendo la incorporación de ácidos húmicos y fúlvicos, permite mitigar los daños causados por estreses en los árboles.
ENZIMAS ANTIOXIDANTES Y CONDUCTANCIA ESTOMÁTICA
Respecto de las enzimas antioxidantes, se ha determinado que la glutatión reductasa fue un 65% incrementada con el tratamiento osmoprotector (GB) respecto al tratamiento control sin aplicación de GB (figura 3).
Las enzimas antioxidantes son determinantes para que los castaños puedan tolerar estreses ambientales como heladas, sequías, elevadas radiaciones y ataques de patógenos.
Bajo condiciones de estrés, las plantas generan un exceso de especies reactivas de oxígeno (ROS) como el peróxido de hidrógeno (H2O2) o el radical superóxido, que pueden dañar membranas, proteínas y ADN. Una alta actividad de la glutatión reductasa se asocia a una mayor tolerancia a estrés, menor acumulación de MDA y mejor estado fisiológico del árbol.
La mayor conductancia estomática se determinó en enero (2,16 nmol H2O m-2 s-1), un 44% mayor para el tratamiento con GB. En febrero y marzo se incrementó en un 39 y 33% respecto al tratamiento control sin GB (figura 4). La conductancia estomática indica la apertura de los estomas de las hojas, siendo clave en la regulación de la transpiración y fotosíntesis.

UN MANEJO MODERNO DE LOS HUERTOS DE CASTAÑO
Un manejo moderno de los huertos de castaño, en plantación, formación y en etapa de producción mediante una gestión integrada del suelo y los árboles, permite lograr un sistema equilibrado.
Esto contribuye a enfrentar en mejores condiciones los estreses ambientales y biológicos que finalmente debilitan a los árboles, reduciendo vida útil. En muchas ocasiones incluso se produce muerte de plantas gatillada por enfermedades de la madera, tanto hongos en la parte aérea como problemas a nivel de cuello y raíces.
La causa fundamental de esto último se encuentra en suelos con mal drenaje y bajos niveles de oxígeno. Ello favorece enfermedades como Phythopthora y fenómenos como la piel de sapo.
Un manejo prioritario corresponde se relaciona con la microbiota que habita en el suelo, pues los microorganismos interactúan con los árboles. Conviene evitar el uso prolongado de monocultivos que deterioran significativamente la población de microorganismos beneficiosos.
De ahí la importancia de establecer cubiertas vegetales entre las hileras y que sean de tipo momentáneas, es decir de corta vida, normalmente especies pratesenses anuales y bianuales que se establecen entre las filas de plantación en huertos jóvenes. Los árboles todavía en desarrollo (no adultos) permiten el cultivo de especies anuales que interactúan con los árboles, beneficiando la sanidad del suelo y los castaños.
En árboles adultos, sin suficiente disponibilidad de luz en el suelo en las entre hileras no es posible lograr un corto ciclo herbáceo de las especies pratenses. Adicionalmente, el uso de osmoprotectores y bioestimulantes a nivel foliar y de raíces, es una herramienta válida para lograr árboles sanos, con niveles productivos buenos y constantes en el tiempo.
En el Grupo GTT-Castaños-Araucanía, nuestro foco es la prevención de estrés desde la plantación para proteger los huertos de enfermedades de la madera y hongos al interior de la fruta en poscosecha.