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Jordi Casas, asesor y productor de cereza

Qué hacer cuando termina el glamur

El cerezo es como un gigante que va corriendo y tropieza, el momentum resulta muy potente, tomará un tiempo para recuperar el equilibrio. No es la primera crisis de una especie frutícola en Chile; Jordi Casas y la industria han vivido fenómenos similares en uva de mesa, kiwi, manzano, ciruelo. Con toda su experiencia apunta a los caminos de salida, recalcando un hecho esencial: “me gusta siempre decir primero lo positivo: hasta el momento somos solo Chile, no dependemos de lo que hagan los competidores”.

01 de Julio 2026 Francisco Fabres
Qué hacer cuando termina el glamur

Jordi Casas, productor, asesor en cerezo, kiwi y carozos, es director/cofundador de CA-DUCOS, empresa de asesorías I + D, miembro de UVANOVA, e integrante de la mesa fitosanitaria del kiwi.

Para contextualizar la situación en cerezo, le preguntamos si ha visto productores que todavía estén con resultados económicos similares a los de hace 3 o 4 años.

Jordi Casas

–Creemos que ninguno. Se podría decir que hoy las cerezas, desde las primeras a las más tardías, están con menor precio que el año pasado. Probablemente la baja afectará más fuerte desde la media estación en adelante. Incluso frente a la menor oferta en el Año Nuevo Chino, dado lo tardío de este, la subida fue muy sutil. Si bien todavía no disponemos de los números definitivos, ya se sabe que habrá liquidaciones bajo los costos de producción. Nos encontramos en una crisis muy grave, aunque la industria sabía que en algún momento iba a llegar, no se sabía el cuándo. Quedó demostrado que el consumo de cereza es lo que es, y es mucho menor que el volumen enviado.

La sobreoferta y también temas de calidad, tuvieron un impacto “terrible”, dice Casas, sobre un factor determinante:

–El producto al parecer perdió el glamur. Ya no es un regalo de elite, dejó de deslumbrar. En China se ve en las tiendas el esfuerzo por sobresalir de frutas como kiwi, frutilla, uva, manzana, entre otras, presentándose en cajas preciosas para disputarle el puesto. Un productor me comentó: “Ahora es como un producto común. ¿Quedarías bien llevando un racimo de plátanos de obsequio de Año Nuevo?” Ese es el peor escenario en mi opinión.

–¿Hay gente haciendo negocio todavía, a niveles razonables para el sector frutícola?
–Productores tempranos pueden recibir US$2,5 a US$4,0/kg. Si son ordenados y tienen costos controlados, del orden de US$1,50 a 1,60/kg, podrían seguir siendo rentables. El problema se ubica principalmente en la época
de salida del gran volumen; muchos van a tener resultados negativos. 

–En la fase de cosecha masiva, ¿el panorama será igual para los buenos productores?
–Con un buen rendimiento y distribución de calibres, hablemos de una Lapins con 15.000 kg/ha sobre un 90% de 2 J, dependiendo de cuánto le liquiden, supongamos unos US$2/kg, un productor puede lograr un negocio comparable a otras especies de exportación, ya sea uva de mesa, manzana, ciruela o nueces. Pero se trata de una
especulación, no conocemos ese número todavía.

SIN AMBAGES: LA TRANSICIÓN SERÁ DOLOROSA

–Si bien se habla de arranque para disminuir superficie, en los próximos años entrarán en producción huertos plantados recientemente, ¿cómo va a evolucionar esto?
–El cerezo chileno hoy es como un gigante que va corriendo y tropieza, el momentum es muy potente, tomará un tiempo para recuperar el equilibrio. La agricultura es cíclica, pero ajustar esas 83.000 hectáreas estimadas, tal vez más o tal vez menos, va a demorar. Sin embargo, si nuestro huerto está en un riesgo alto de seguir con resultados negativos, no puedo quedarme esperando a ver si los vecinos arrancan los suyos; mejor asumir la pérdida de inmediato. Por supuesto, existe un amplísimo abanico de situaciones. Por ejemplo, quien ya tenía todo pagado versus quien se endeudó y aún no entra en producción; quien cuenta con capital de trabajo versus quien se lo debe conseguir con el banco o con la exportadora. No podemos apostar a un año milagroso. Somos viejos en el negocio y sabemos que no se va a arreglar en una temporada. Ya está claro: debemos sacar las variedades que no rentan o el huerto que no funcionó ni esta temporada ni la anterior. Es fácil decirlo y duro de realizar, pero se deben analizar las posibilidades y alternativas de recambio, de lo contrario la crisis puede ser peor.

El valor de los suelos y de los huertos no han sufrido el impacto de esta crisis, hasta ahora. Dicha situación debería cambiar, estima Jordi Casas, probablemente a partir del invierno, de manera dolorosa:
–Habrá personas sin acceso a financiamiento ni posibilidad de cambio; para otras, con capacidad de inversión, se abrirán oportunidades.

El gran trabajo de sacar una cereza grande va acompañado de buena calidad.

LOS CAMINOS DE LA ADAPTACIÓN: VOLUMEN, MERCADOS, GENÉTICA

–Durante tu trayectoria has visto ciclos similares en distintos frutales, ¿qué aprendizajes puedes transmitir?
–Lo hemos vivido en manzano, uva de mesa, kiwi, entre otras especies. Un ejemplo: el negocio de la uva de mesa ahora se mantiene en Chile gracias a la genética. Ya no se escucha de una variedad Thompson, una Flame; se habla de Autumn Crisp, Sweet Globe o Allison, que producen más kilos, más fácilmente, en forma más económica, con mejor calidad, rentables. También la genética nos salvó en las manzanas, en varios carozos. Si me
preguntas: ¿la genética va a hacer el cambio en cereza? Sí, aunque tomará su tiempo.

–¿No es contradictorio decir que se necesita arrancar para reducir la oferta y al mismo tiempo buscar variedades que produzcan más?
–Se debe entender como una secuencia: hoy, disminuir las hectáreas y bajar la oferta país. Luego, seguir incrementando otros mercados. EE.UU. aumentó considerablemente su participación manteniendo el precio, lo cual es una maravilla. Se debe seguir desarrollando destinos como Europa, Inglaterra, en forma prudente. Vamos redirigiendo de a poco una parte de ese 93% de China, ese va a seguir siendo un camino. Frutas de Chile y las exportadoras lo tienen muy claro y están haciendo un trabajo notable con India, apuntando a futuro, donde será necesario solucionar el tema de la duración del transporte en el caso de la cereza. Paralelamente debemos ir probando nuevas variedades, no solo enfocándose a lo temprano, sino también a media estación, con mayor productividad y calibre. Volviendo al ejemplo de la uva, los que plantaron las nuevas variedades exitosas pasaron a ser rentables.

–Existe bastante escepticismo por los insatisfactorios resultados de algunas nuevas variedades.
–Al llegar al país, las variedades vienen evaluadas por productividad y cualidades distintas de las que necesitamos nosotros. Se requieren al menos 5 años, por parte baja, para tener los primeros resultados acá, y una década para evaluar su consistencia en el mercado. A veces los productores y asesores nos entusiasmamos con una variedad, por las ganas de avanzar y plantamos precipitadamente. En el camino quedan muchos heridos. A fines de los 90 se introdujo una treintena de variedades de cerezas, entre ellas las estrellas actuales, Lapins y Santina. ¡Recién las conocimos verdaderamente a fines del 2010! De las otras variedades ya nadie se acuerda, ni de lo que se perdió en el camino. No debemos jugar a la ruleta rusa en este tema para después culpar al “empedrado”. Lo más racional sería que, con equipos de poscosecha y producción independientes, multidisciplinarios, se evaluaran las características completas de las variedades en nuestras condiciones para entregar información garantizada en el plazo necesario para ello. Y obviamente financiado por la industria de alguna manera, algo similar a lo que hace un board o comisiones en otros países. Esto actualmente lo realizan productores grandes o exportadoras.

A tener en cuenta para un recambio a otras especies

–¿Qué hacer con la superficie que se arranque?
–Supón, aunque sea utópico, que arrancamos 30.000 hectáreas de cerezo. ¿Con qué recambiamos? Muchos lo preguntan. Si estás en una zona fría y con suelo relativamente bueno, es fácil pensar en manzanos; si estás en un suelo medianamente complicado, con arcillas, pensar en ciruelos sobre un portainjerto adecuado; o pensar en kiwi, de disponer con el clima cálido o medio y suelo adecuado de buen drenaje; pensar en avellanos en el caso de los sureños o suelos más rústicos o extremos. Existen varias alternativas en la actualidad para poder optar a un negocio rentablemente razonable, dado que ya no existirá la desproporción que producían las cerezas. Pero no debes cometer el error de elegir el cultivo equivocado para tu condición edafoclimática, porque vas a terminar peor. No conviene olvidar que la cereza es un monstruo de más de 80.000 hectáreas. ¿Qué pasa si aumentamos 10.000 hectáreas de ciruelas, manzanos o kiwis? Corremos el riesgo de destruir esos negocios. En el caso del avellano está el tema de un solo comprador, algo parecido a lo ocurrido con China y las cerezas, e incluso más concentrado. Debemos tener mucho cuidado, la decisión no es fácil, se debe estar atento a toda la información, no solamente a tu campo y a lo sucedido el año pasado. El SAG posee la información de todos los huertos de Chile, con edades, variedades y superficies en cada caso, no sería mala idea que un grupo de personas con el conocimiento necesario la trabajara, analizara e hiciera disponibles los resultados, contribuiría mucho a ser una industria más madura. 

LA CEREZA NO TIENE COMPRADA LA ETERNIDAD

–Además de la sobreoferta, un aspecto influyente en la pérdida del glamur corresponde a la fruta que llega en mala condición a destino. ¿Cómo evitarlo?
–Yo te diría que el gran trabajo de sacar una cereza grande va acompañado de buena calidad, porque tú regulas la carga y, al hacerlo, además de potenciar el calibre, favoreces una mejor condición. El riego y el control de la carga son los dos manejos que yo pongo arriba. Hemos tenido la oportunidad de revisar cajas en China y los calibres grandes 3 J y 4 J normalmente están espectaculares. Sin embargo este año hubo algo que ayudó a empeorar el negocio en destino. 

–¿A qué te refieres?
–Se guardaron cajas de fruta en China para venderlas más tarde, cerca del Año Nuevo Chino, y obtener un posible mejor retorno. La condición se deterioró; el precio fue todavía peor. La ambición rompe el saco, la cereza no tiene comprada la eternidad, sigue siendo muy perecible. Ya se encuentra al filo con el viaje de 25 días en un cherry express, de 35 días en un barco normal.

–Profundicemos en el tema del riego. ¿Estás de acuerdo con quienes dicen que el pecado chileno es regar en exceso?
–El error más común es regar de más al inicio de la temporada y de manera deficiente en poscosecha. Las hojas son las grandes consumidoras de agua, no la fruta. Si comparas la proporción de hojas (área foliar) en la primera semana de octubre, es muy baja en relación a diciembre, cuando la planta ya está en el 100% de su consumo. Por lo tanto el Kc a inicios de octubre es un 0,1 y en diciembre y enero el mismo factor es de 0,9, determinando directamente lo que está consumiendo la planta. Por el contrario, suele descuidarse el riego después de la cosecha, cuando el cerezo alcanza su mayor necesidad de consumo hídrico y obviamente tienes que mantener un riego de acuerdo a la evapotranspiración y el Kc, porque estás fabricando la fruta de la siguiente temporada.

La agricultura es bíblica

–¿Quiénes están en mejor pie actualmente?
–Los productores ubicados en zonas muy tempranas, de condiciones climáticas ventajosas; los de superficies grandes con rendimientos y calidad competitivos, con medios para enfrentar la tormenta; los diversificados en distintas especies frutales; los previsores que entienden que la agricultura es bíblica…

–¿Bíblica?
–Por la narración de los siete años de vacas gordas que permitieron al faraón enfrentar los siete años de vacas flacas en Egipto. El cerezo ofreció eso y los productores avezados guardaron tres cosechas: una en el colchón,
otra colgando y la tercera en el banco.

LA CALCULADORA Y EL BIEN COMÚN

–Sobre regulación de carga algunos postulan la conveniencia de usarla para bajar la producción en pro del calibre, mientras otros sostienen que se puede apuntar a volúmenes altos y tamaño grande de fruta al mismo tiempo. ¿Cuál es tu idea?
–Ambas ideas son válidas. Estás escuchando dos personas con huertos y situaciones distintas. Es posible producir 20.000 kilos con muy buen calibre en algunas variedades, por ejemplo si tienes Lapins en un suelo y clima óptimos, manejas la carga con exactitud, haces todo bien, riegas adecuadamente y repones la extracción de nutrientes. Por el contrario, si tu suelo es complicado, en una zona menos favorable, con dificultades para el manejo, la opción será bajar la carga y apuntar a menos con la misma variedad para obtener una relación rentable entre carga y calibre. La recomendación sería hacer el cálculo en cada caso dentro de los potenciales de la variedad y el huerto en particular que se esté analizando para determinar básicamente la rentabilidad de las distintas situaciones, considerando la posibilidad de aumentar el potencial productivo vía manejos o si corresponde eliminar el huerto.

–En tu escala de prioridades, ¿qué sigue al riego y la regulación de carga?
–En segundo lugar pongo la fertilización. Gracias a lo aprendido en el manejo del riego, hoy aplicamos en forma mucho más ajustada, de acuerdo a la extracción de las plantas. Después viene el manejo en verde, las podas de iluminación para abastecer las yemas en el verano a través de las hojas. Buena iluminación no significa a todo sol, sino un equilibrio entre sol y sombra: la hoja a pleno sol todo el día deja de hacer fotosíntesis por saturación, la que queda siempre a la sombra no produce porque le falta luz.

–Veamos un tema de gestión: si no tienes un alto porcentaje de 2 J o más, está la tentación de rellenar con calibres menores, a veces porque se juega la supervivencia. ¿Es válido hacerlo, a ver si pasa?
–Sobre la gestión, no lo mencioné antes, pero es clave el momento de ejecución de las labores, o sea hacer las tareas en el momento preciso. Si partes la poda de regulación de carga en julio y la terminas en septiembre, o si haces raleo de yemas y terminas con floración, por ejemplo, no es buena gestión, porque no logras el objetivo de potenciar el máximo calibre. El momento de cosecha también es clave. Si cosechas la fruta pasada de madurez, no va a tener la poscosecha adecuada. Por otro lado, si para salir antes cosechas sin el contenido de azúcar apropiado, la calidad de fruta va a ser no deseable, lo cual daña principalmente los inicios de temporada en el mercado y deja un precedente negativo de calidad de la fruta chilena. Ahí las exportadoras son claves, deben tener la capacidad para cortar lo malo, cumplir los parámetros, clasificar el producto por calidad y condición, no solo calibre. La mayoría de ellas lo hace y hoy todas se van a poner mucho más estrictas en esto, porque la calidad final gana el precio. Sin embargo, hablando como productor, creo que debemos elegir a la exportadora que potencia el embalaje de calidad por sobre el volumen. Hay que pensar que si la liquidación llega en cero, es porque ya se pagó a la naviera, al importador, al exportador, al que fabricó los materiales, etc. Todos ganaron en la cadena, el único que perdió es el productor. Además, dañamos el mercado, entonces perdemos todos sin excepción. Debemos procurar cuidar la imagen país en conjunto, considerando al consumidor final como nuestro objetivo, cuidar el bien común.

En China se ve en las tiendas el esfuerzo por sobresalir de frutas como kiwi, frutilla, uva, manzana, entre otras, presentándose en cajas preciosas para disputar el puesto cereza.


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