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Uva en el norte

Boro y micronutrientes: el ajuste fino que define la productividad en Piura

En el norte peruano, donde los suelos alcalinos, la radiación y la salinidad imponen condiciones limitantes, la diferencia entre una campaña promedio y una de alto rendimiento pasa por el equilibrio nutricional. El nutrifisiólogo brasileño Fernando Warpechowski explica por qué el boro, el manejo de micronutrientes y el monitoreo permanente son claves para elevar el techo productivo sin comprometer calidad.

27 de Mayo 2026 Equipo Redagrícola
Boro y micronutrientes: el ajuste fino que define la productividad en Piura

En Piura, producir uva de mesa es un ejercicio de precisión. A diferencia de zonas como Petrolina, en Brasil, donde es posible obtener dos cosechas al año, el común de los productores del norte peruano concentra todo su potencial en una sola campaña. Esa condición, sumada a un clima cálido, alta radiación y suelos con pH elevado y abundante calcio, obliga a manejar la nutrición con un nivel de detalle mayor.

Fernando Warpechowski, nutrifisiólogo con experiencia en Brasil y Perú, ha acompañado en los últimos años procesos de ajuste técnico en fundos del norte. Sostiene que el incremento sostenido en productividad no responde a mayores dosis de fertilizantes, sino a una mejor comprensión de la fisiología de la planta y al uso permanente de análisis para ajustar decisiones.

En un escenario marcado además por episodios de sequía, la estrategia debe integrar macronutrientes, micronutrientes y herramientas complementarias que permitan sostener el funcionamiento fisiológico bajo estrés.

Fernando Warpechowski, nutrifisiólogo con experiencia en Brasil y Perú

—¿Cómo llegaste a trabajar en la uva de mesa peruana?

—Yo vivía en el sur de Brasil, en Río Grande do Sul, donde se produce uva de vino. Trabajaba con nutrición y fisiología vegetal, y allá creé un curso por Internet sobre esos temas. En ese tiempo atendía productores de uva y también grandes productores de granos, como soja. Un profesional de Petrolina me llamó, Roberto Bezerra, quien es asesor de campos, para atender Rapel (Piura). Ahí empecé a trabajar con ellos. Yo ya tenía experiencia con productores de uva en Brasil, entonces comencé con Rapel y después con otros productores.

—¿Cómo ves la diferencia en la producción, a nivel nutricional, entre la uva de Brasil y la de Piura?

—Perú trabaja con uva de alto potencial productivo y alta calidad. Son uvas que tienen un clima mejor que Petrolina. Aquí se produce una vez por año y en Petrolina se produce dos veces. Entonces no se logra la misma calidad. Gran parte de la uva de Petrolina es para mercado interno, no para mercado externo. Sin duda, la uva peruana es superior por el clima y porque se produce una vez por año.

—En Piura se ha intentado lograr dos cosechas. ¿Qué ha ocurrido en esos casos?

—Sí, algunas veces se ha intentado. Inclusive en Fundo Bravo yo intenté hacer dos campañas. Muchas veces se logra producción, pero no da la misma calidad que cuando se produce una sola vez.

El control del nitrógeno, el adecuado suministro de boro y magnesio, y el refuerzo de potasio y micronutrientes como cobre, manganeso y zinc en la etapa final son claves para alcanzar calibre, grados Brix y color en uva de mesa.

BORO, EQUILIBRIO Y POTENCIAL GENÉTICO

El nutrifisiólogo sostiene que en el norte peruano el principal desafío no es aplicar más fertilizante, sino ajustar el balance entre boro, magnesio y nitrógeno, reforzar los micronutrientes en etapas críticas y sostener un manejo que permita a la planta expresar su potencial productivo sin sacrificar calidad.

—¿Qué manejos que venía haciendo en Brasil ha incorporado en Piura?

—En Brasil el clima es distinto, es más caluroso y con más lluvia. Hay más variación climática. Aquí llueve poco y la temperatura no oscila tanto, salvo algunos años con temperaturas nocturnas más altas. Aquí se tiene agua para irrigar y se consigue un mejor equilibrio que en Brasil.

—¿Y a nivel nutricional hay diferencias?

—Sí, claro. Aquí en el Perú los suelos en general son alcalinos, con pH alto. Donde se hace uva antes fue fondo marino y tiene alto contenido de calcio. En Brasil no es así, los suelos son más arcillosos y con menos caliza. La nutrición es bien distinta. Aquí tiene que ser más equilibrada, es un trabajo más delicado. En Brasil se puede hacer un manejo más grueso y se consigue producir, pero aquí el trabajo tiene que ser más fino para lograr calidad.

—En el norte del país, ¿cuáles son los nutrientes más difíciles de manejar adecuadamente?

—En todo el Perú el gran problema que tenemos es el boro. No es solo acá, es en todos los lugares. Después, el segundo nutriente que tenemos que manejar bien es el magnesio. Esos son los dos más importantes. Y también hay que cuidar muchas veces el exceso de nitrógeno.

—¿Cuál sería entonces la base del manejo?

—Cuidar el exceso de nitrógeno, colocar boro y manejar bien el magnesio. Eso es lo que permite producir bien. Y para terminar la fruta con buen calibre, buena dulzura y buenos grados Brix, ahí entra el potasio. Y más principalmente los micronutrientes que dan calidad final, como boro, cobre, manganeso y zinc, que ayudan al color.

—¿El requerimiento cambia según la variedad?

—Sí. Por ejemplo, una Sweet Globe no necesita tanto cuidado en color porque es blanca. Pero en variedades rojas o más negras hay que tener mucho más cuidado. Cada característica de uva tiene una necesidad nutricional distinta, conforme a su genética y su necesidad.

En Piura, la uva de mesa concentra todo su potencial en una sola campaña al año, lo que exige un manejo nutricional preciso para maximizar rendimiento y calidad.

TRAS CALIDAD DE LA FRUTA

—¿Qué nutrientes deben ajustarse para mantener la calidad de la fruta, en términos de firmeza?

—Lo que quiero recalcar es que el primer nutriente en cualquier situación es el boro. Es el primer nutriente en la secuencia bioquímica de la planta. Si no se acierta con el boro, todo lo demás se afecta. Si el boro está bajo, la planta no expresa su calidad genética, se desarrolla más lentamente, hay menos fruto, menos fecundación y menor calidad de pared celular.

—¿Cómo se relaciona con la firmeza?

—El boro ayuda a fijar el calcio. Si falta boro, también faltan estructuras de pared. Entonces la firmeza y toda la fenología de la planta se ven afectadas.

—¿Cuál es el nutriente que más se minimiza o no se aplica con la debida dosis?

—Se piensa mucho en nitrógeno. Pocos trabajan bien con micronutrientes. Ahora estamos abriendo los ojos. Yo vine para trabajar en eso. Rapel cosechaba en más de dos mil hectáreas alrededor de cuatro millones de cajas y el último año cerró con 8,1 millones, batiendo récord de producción.

—¿A qué atribuyes ese resultado?

—A la nutrición correcta y a la ejecución. Trabajamos con datos analíticos para hacer el proceso y dar confianza de que se está haciendo bien.

—¿El análisis es permanente?

—Sí. Se analiza agua, suelo, hoja, raíz y también fruto. En el fruto se ve la cantidad de calcio y el calcio ligado, para evaluar la calidad final.

—¿Cuántos análisis se pueden hacer en una campaña?

—Hasta 12 análisis durante el ciclo. Foliares, de raíz y de fruto. Antes casi no se hacían.

MANEJO EN CLIMA ADVERSO

Ante temperaturas más altas y mayor exigencia fisiológica, el manejo nutricional en uva se orienta a reforzar micronutrientes y monitorear de forma permanente el estado de la planta. La prefloración y la etapa de pinta concentran los momentos más sensibles para definir volumen y calidad de fruta.

El control del nitrógeno, el adecuado suministro de boro y magnesio, y el refuerzo de potasio y micronutrientes como cobre, manganeso y zinc en la etapa final son claves para alcanzar calibre, grados Brix y color en uva de mesa.

—En los últimos años, con un clima más agresivo y temperaturas más altas, ¿han tenido que afinar el manejo nutricional?

—Con un clima más caluroso, la planta exige más nutrientes para poder refrigerarse. Ahí entran cobre, manganeso, zinc y hierro. Los micronutrientes activan los “ventiladores” de la planta. Si no están bien, la planta gasta más energía y produce menos.

—¿En qué momento se aplican esos nutrientes? ¿Al suelo o vía foliar?

—Depende de cómo estén los análisis foliares. Hay que analizar constantemente. Se hace un análisis detrás de otro para ver cómo está la planta y, según eso, se define la ruta: ajustar aquí, ajustar allá. No es algo fijo, depende de la analítica.

—¿Cuál es el momento más crítico dentro de esta situación de mayor exigencia climática?

—Hay dos momentos críticos. Primero, la prefloración, cuando se forma la fruta. Y segundo, cuando entra en pinta, en la etapa final para terminar el fruto. Esos son los momentos más críticos. Ahí se define la calidad, el volumen de racimos y el volumen de semillas. Es donde hay que ser muy estratégico para lograr buena fruta, con color y dulzura. Son momentos clave en los que hay que estar muy pendientes.

ESCENARIO CLIMÁTICO 2026

El escenario para la próxima temporada de uva de mesa en Piura dependerá del comportamiento climático. Ante la posibilidad de un otoño más cálido o un evento de El Niño, el manejo se orienta a reforzar la nutrición y el uso de compuestos que ayuden a la planta a enfrentar el estrés térmico, explica el especialista.

—¿Cómo ves la próxima campaña, considerando que se anuncia un posible fenómeno de El Niño?

—No se sabe. Hay muchas suposiciones. Se verá cómo viene y cómo se comporta. Hay que estar preparados para enfrentar lo que venga.

—Si se presenta un otoño más cálido, ¿ya se tiene definido un manejo?

—Sí. Se nutre considerando el efecto del calor. La planta necesita refrigerarse, entonces hay que manejar los nutrientes para eso. Se colocan compuestos para mejorar la capacidad de la planta frente al estrés: prolina, glicina betaína y algas marinas como Ascophyllum, Kappaphycus, Durvillaea, Ecklonia y otras. Se van usando según su capacidad para mejorar el funcionamiento de la planta.

—¿La planta necesita horas de frío para fructificar?

—Necesita algunas horas de frío, pero si las noches son cálidas, la planta igual puede trabajar. Lo importante es entender cómo viene el clima y ajustar el manejo con las herramientas que ya tenemos identificadas.

—¿Por qué se dificulta la acumulación de azúcares en condiciones tropicales?

—Porque la planta produce azúcar, pero también lo gasta. Si produce diez y gasta cinco, le sobran cinco. Si produce diez y gasta siete, le sobran tres. Entonces no es solo producir más, sino gastar menos. Para eso, hay que manejar la planta para que esté más confortable nutricionalmente, biológicamente y fisiológicamente. Si la planta está equilibrada, consigue acumular más azúcar, hacer mayor calibre y, en consecuencia, tener más grados Brix y mejor calidad.

—Cuando se incrementa la producción, ¿qué implica desde el punto de vista nutricional?

—Cuanto más aumenta la producción, tenemos que tener más cuidado y una nutrición más equilibrada. No es solo más cantidad, es mejor equilibrio.

—¿Hasta dónde se puede llegar en rendimiento? ¿Cuál es el límite?

—El límite lo marca la genética. Si tú tienes una planta bien equilibrada, con alto potencial productivo, puedes acercarte más a ese potencial. Por ejemplo, una variedad como Red Globe puede producir 6.000 cajas. Pero muchas veces no se está produciendo ni el 30% del potencial que podría manejar. Quizá en otro momento se podrá llegar a más cuando se tengan más herramientas en el manejo.

—¿Qué marca la diferencia entre una campaña y otra?

—Quien hace bien la nutrición, tiene la planta mejor. El problema es que muchas veces se piensa solo en macronutrientes y se olvidan los micronutrientes. Se piensa en nitrógeno, fósforo y potasio, y lo demás se deja de lado. Es como querer hacer un carro grande sin sistema eléctrico ni refrigeración interna. La planta necesita equilibrio.

SALINIDAD Y RECUPERACIÓN DEL CULTIVO

La sequía y la alta salinidad del agua obligaron a ajustar la estrategia nutricional en los campos de Piura, recuerda el experto tras la situación climática que afrontó la región en el 2024. El desplazamiento de sodio, el lavado de suelos, la restricción de fertilización y el uso complementario de aplicaciones foliares y bioestimulantes fueron parte de un manejo orientado a recuperar el equilibrio fisiológico de las plantas.

—En Piura hubo problemas de sequía y salinidad en el agua. ¿Cómo se pudo sobrellevar esa situación desde el punto de vista nutricional?

—Sí, tuvimos ese problema en uva y también en arándanos. En arándanos es peor porque el agua viene con más sal. La uva soporta un poco más. Hicimos un trabajo para desplazar esa sal. Condicionamos el agua para reducir al mínimo posible el efecto de las sales. Cuando volvió el agua de mejor calidad, hicimos lavado de suelo para sacar el sodio que estaba en exceso. La planta absorbía, pero después ayudábamos a que eliminara.

—Los fertilizantes también son sales. ¿Se tuvo que ajustar la fertilización en ese contexto de salinidad?

—Sin duda. Cuando el agua viene con mucha sal, hay que revisar la cantidad de fertilización. Se limita un poco, porque el problema grande es que el agua ya viene con sales y la planta igual necesita tomar agua. Entonces, restringimos el abono y colocamos nutrientes que realmente desplazaban el sodio, que competían con él. Fue un trabajo más lento, para ir pasando esa fase. Hay que entender cómo funciona la planta para saber qué colocar y qué no colocar.

—¿Se recurrió también a aplicaciones foliares?

—La aplicación foliar no se usa solo en esos problemas, se usa siempre, porque hay nutrientes que es más fácil colocar por hoja que por suelo. La fertilización foliar es una suplementación inductiva.

—¿Qué tipo de productos se aplican por vía foliar?

—Se colocan micronutrientes en pequeñas cantidades, compuestos bioactivos, hormonas, aminoácidos y algas. Es un proceso que combina nutrientes con compuestos bioactivos para mejorar el potencial de la planta.

—¿Podemos decir que la nutrición no es solamente fertilizantes, sino que también incluye estos productos adicionales?

—Es un trabajo al que se deben sumar aminoácidos, osmorreaguladores como prolina o glicina betaína, y otros compuestos específicos que se puedan aplicar. No es solo nutrientes, no es solo aminoácidos, no es solo hormonas. Es un proceso equilibrado, donde todo trabaja en conjunto para sacar adelante la campaña.

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