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Investigación en nuevas variedades

En busca del portainjerto clonal que se adapte mejor al palto peruano

Westfalia Fruit Perú señala que el crecimiento de esta tecnología en el país es “pausado” y “estratégico”, a diferencia de la rapida expansión que ha tenido en otros países. Además de seguir sus investigaciones con Dusa, la compañía viene realizando ensayos con una docena de variedades de portainjertos clonales, en la búsqueda de aquellas que demuestren alta productividad y calidad de fruto ante los desafíos que plantean las distintas zonas productoras de palto en nuestro país.

10 de Marzo 2025 Óscar Miranda
En busca del portainjerto clonal que se adapte mejor al palto peruano

Westfalia Fruit Perú es el mayor exportador de paltas en el país y uno de los más importantes productores de portainjertos clonales.

Con 32 mil toneladas despachadas en 2024, Westfalia Fruit Perú es el mayor exportador de paltas en el país. Pero es, además, uno de los más importantes productores de portainjertos clonales, una tecnología surgida a mediados de los años setenta en California y potenciada por Westfalia Group en sus laboratorios en Sudáfrica, que viene desarrollándose en el país por lo menos desde inicios de la década anterior y que promete a los agricultores de palto plantas vigorosas, uniformes y resistentes a enfermedades, así como altas productividades y uniformidad en el calibre de fruta superior a las convencionales. Se trata de una tecnología que se está adoptando y con resultados muy interesantes en determinadas zonas en distintas partes del Perú.

En Colombia, donde la comercialización de plantas clonales de palto o aguacate es relativamente reciente, su llegada ha sido un ‘boom’. Los productores están fascinados con estas plantas, las cuales son comercializadas por Westfalia Fruit Colombia y otros viveros en el país, que señalan que la demanda superó a la oferta. “En Colombia las plantas clonales han sido un boom”, dice Cinthia Canales, subgerente del Área Técnica de Westfalia Fruit Perú. “La demanda superó a la oferta. Las plantas se han adaptado muy bien a las condiciones climáticas y de suelo, teniendo muy buena respuesta a nivel de la producción en comparación con plantas de semilla. Asimismo, se observa menor mortalidad y mayor homogeneidad de las plantas en el campo”. Las plantas están demostrando potenciales buenos resultados, los cuales –remarca– se encuentran en constante evaluación.

EL FACTOR DE LA ALTA INVERSIÓN

El panorama no es el mismo en Perú. Si bien, las plantas clonales han sido acogidas con entusiasmo por muchos productores locales, entre ellos varios de los cientos que trabajan con Westfalia en diversas zonas del país, su uso, en proporción, sigue siendo reducido. Según Cinthia Canales, contando todos los campos abastecidos por los viveros que operan con esta tecnología en el Perú, en el mejor de los casos solo el 3% del total de hectáreas dedicadas al palto tiene plantas clonales.

“En Perú, lo que hemos tenido ha sido un crecimiento estratégico, pausado, no tan acelerado. Por parte de Westfalia, ha sido un crecimiento que ha ido evolucionando, viendo resultados por parte de los productores en nuestros campos propios y experimentales, ir conociendo cómo se adapta nuestro portainjerto en las distintas zonas del Perú, evaluando en distintas condiciones el comportamiento”, dice la especialista.

Portainjertos clonales de palto
La compañía realiza ensayos con Dusa y otras 11 variedades en sus cuatro campos experimentales.

Una de las razones que ha hecho que las compañías agroindustriales prefieran esperar un poco más antes de apostar por las plantas clonales es el precio. Según Canales, una planta convencional, que usa un portainjerto de semilla, cuesta unos U$ 4 aproximadamente, mientras que una planta clonal cuesta alrededor de US$ 12. Muchos productores sienten que pueden tener productividades importantes con las plantaciones convencionales –Hass sobre semilla– con una menor inversión.

Sin embargo, afirma, las diferencias y beneficios que conlleva usar plantas clonales son evidentes, a partir del primer y, sobre todo, segundo año. “Por varias razones, entre ellas la homogeneidad de la plantación, productividad, homogeneidad en los calibres, mayor adaptabilidad a largo plazo, una planta clonal siempre va a ser una inversión acertada”, dice. Resalta al mismo tiempo, que este tipo de tecnología necesita condiciones para que el potencial genético se exprese, como no salinidad, calidad de agua y suelo, uso de camellones, cortinas rompeviento al inicio de la plantación, mulch, entre otros.

“Debemos tener en cuenta que el objetivo de tener de las plantas clonales está ligado a obtener un portainjerto que supere los desafíos y pueda adaptarse bien a las distintas zonas productivas”, subraya.

UN 30% MÁS DE MASA RADICULAR

Una de las principales características de las plantas clonales es que se desarrollan con una estructura muy homogénea foliar y radicularmente. “Generalmente, cuando uno tiene una plantación convencional de cualquier tipo, puede haber árboles más grandes y otros más pequeños, porque tú sabes quién es la planta ‘madre’, que es la planta que tiene la flor, pero no quién es el ‘padre’, de dónde vino el polen que puede venir de una planta genéticamente más débil. En una plantación clonal el pie o portainjerto son genéticamente iguales, ya que fue clonado a partir de una sola variedad, por lo que todas ellas son homogéneas”, explica Canales.

La subgerente del Área Técnica de Westfalia Fruit Perú indica que las plantas clonales presentan un desarrollo radicular con un 30% más de masa radicular que una convencional, algo que se puede notar desde vivero y, sobre todo, cuando la planta se instala en el campo y a los pocos meses se observa cómo la raíz se despliega lateralmente invadiendo el camellón. La planta clonal presenta un crecimiento lateral y no pivotante evitando así el famoso “rabo de chancho”, una deformación de la raíz, que provoca desnutrición y limita parcialmente el desarrollo y calidad del plantón. Esto –recalca– siempre que se le de las condiciones que requiere la planta para que exprese su potencial genético.

Portainjertos clonales de palto
Las plantas clonales pueden tener hasta un 30% más de masa radicular, lo que les da mayor capacidad para absorber nutrientes.

El mayor crecimiento radicular –dice Canales–, con las condiciones adecuadas, podría aumentar la eficiencia de absorción tanto en nutrientes como en agua, ya que cada punto de crecimiento radicular se expresa en producción de hormonas naturales para el beneficio de la planta.

La vigorosidad es otra de las fortalezas que mencionan constantemente sus promotores. Según Canales, esa vigorosidad hace que sean plantas frondosas, con abundancia de ramas y hojas que protegen la fruta naturalmente de los golpes de sol y la radiación, resultando que no sean necesarias o se hagan en menor proporción labores como el tapado o el pintado de la fruta con protectores solares. Además, hace más eficientes las labores de aplicación de productos: “Cuando tienes mucha heterogeneidad en la copa del árbol, tienes pérdidas en las aplicaciones foliares , ya que al aplicar con una nebulizadora vas a tener espacios en blanco en los que el producto se va al vacío. En cambio, estas plantas forman hileras homogéneas, como pasadizos, que hacen más eficientes las aplicaciones”.

La especialista dice que la mayor vigorosidad de las plantas y cabellera radicular se manifiesta, a la postre, en calibres homogéneos: las paltas que se cosechan de los portainjertos clonales de Dusa, la principal variedad comercializada por Westfalia en Perú, producen frutos en su mayoría de calibres medianos a grandes. “Hay una buena concentración de calibres en la cosecha. La fruta sale muy homogénea en tamaños, de calibres medianos a grandes. Difícilmente se observa fruta que por su calibre no pueda ser exportada”, señala.

UN 20% MÁS DE PRODUCTIVIDAD

La vocera de Westfalia remarca que la productividad de las plantas clonales es otra de sus ventajas comparativas. Dice que, en el caso de las que tienen portainjertos Dusa, puede ser hasta un 20% mayor a partir del tercer año. “Eso lo hemos comprobado en las zonas en las que Dusa se ha adaptado exitosamente, por ejemplo, en zonas con quebradas en Nazca, Arequipa, Ayacucho y Cusco, suelos de valle entre otras. Allí se ha obtenido hasta un 20% más de producción en comparación con las plantas convencionales”. Añade que en el fundo ubicado en Chilca, en el que cuentan con una plantación clonal de 10 años de antigüedad, a pesar de que la zona presenta dificultades como presencia de sales, cloruros y sodio en el agua de riego, la productividad promedio siempre se ha mantenido sobre las 20 ton/ha. Asimismo –dice– ha sido evidente la autorregulación del árbol frente al estrés.

Cinthia Canales de Westfalia Fruit Perú
Cinthia Canales, subgerenta del Área Técnica de Westfalia Fruit Perú.

Cinthia Canales reconoce que estas altas productividades difícilmente se consiguen en otras zonas del país, o zonas donde no presentan las condiciones para el desarrollo de este portainjerto. Es por esta razón que en Westfalia continúan realizando pruebas de portainjerto no solo con Dusa, sino con otras variedades de portainjertos con potencial para adaptarse a los desafíos que existen en las diversas zonas productoras de palto en el territorio, como alta salinidad en el agua y el suelo, alcalinidad, suelos muy retentivos (pesados) y suelos con elevado ph, entre otros. Son en total 12 variedades las que están siendo testeadas en los cuatro campos experimentales que tiene la compañía: Chilca, Cañete, Paiján y Ayacucho. Entre las más prometedoras tienen dos portainjertos nuevos que hasta ahora presentan excelentes resultados.

“Es importante mencionar que realizaremos instalaciones de estos portainjertos en campos de productores estratégicos, con el fin de seguir estudiando su comportamiento bajo distintas realidades”, dice Canales. “Hay que recordar que el estudio de portainjerto puede durar un aproximado de diez años, para ver expresado el potencial productivo de la planta. Para el año 2025 vamos a evaluar los rendimientos de los distintos portainjertos injertados con la variedad Hass y, si hay resultados favorables en conjunto con la ‘casa matriz ’ [Westfalia Fruit Central], la última fase de una exitosa prueba de portainjerto sería la propagación comercial”, añade.

La especialista señala que uno de los objetivos como Grupo Westfalia es apoyar a sus productores con plantones de calidad, asegurando su crecimiento y volumen de producción con una excelente calidad de fruta. “Nuestro compromiso es seguir investigando y testeando nuevas variedades de portainjerto que se adapten a los distintos desafíos que enfrentan las diversas zonas agrícolas, para asegurar una mayor adaptación. Pero es importante entender que este tipo de tecnología necesita condiciones favorables en campo para que el potencial genético se exprese obteniendo los resultados esperados”.

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