Uva de mesa en Piura: la estrategia que busca sostener liderazgo más allá de la campaña
Más allá del resultado puntual de cada temporada, la uva de mesa de Piura consolida un modelo de gestión basado en calidad, inocuidad y sostenibilidad, con foco en la apertura de mercados, el acceso a financiamiento y la competitividad futura del sector.
A inicios de año, la campaña de uva de mesa en el norte del país se encuentra en una etapa de evaluación fina, marcada por un desempeño productivo estable hasta noviembre y una posterior concentración de cosecha en diciembre, especialmente en variedades blancas. Si bien se registró una baja cercana al 15% en algunos volúmenes respecto del año anterior, el sector confía en que la salida tardía de fruta permita acotar ese impacto y sostener las proyecciones de la temporada.
En este contexto, desde Piura se refuerza una mirada que trasciende el resultado puntual de la campaña. Así lo plantea Pedro Castillo Manríquez, gerente agrícola de Defrusa, quien señala que la competitividad de la uva de mesa hoy se construye sobre pilares innegociables: calidad, inocuidad y sostenibilidad. Estos factores, afirma, no solo determinan el acceso a los mercados internacionales, sino también la continuidad del negocio y las posibilidades de financiamiento de la industria.
La inocuidad se ha consolidado como una condición básica para exportar, explica en una entrevista a Provid Conexión. La gestión de la calidad y el cumplimiento riguroso de certificaciones permiten asegurar fruta sana, confiable y de alto estándar, resguardando tanto al consumidor final como la reputación del origen. En este proceso, el trabajo permanente de SENASA cumple un rol clave, mediante monitoreos constantes, alertas sanitarias y controles estrictos para mercados exigentes, especialmente en Asia.
En paralelo, la sostenibilidad ha dejado de ser un concepto aspiracional para transformarse en una herramienta concreta de competitividad. Desde el sector destacan que demostrar prácticas sostenibles abre oportunidades no solo comerciales, sino también financieras, en un escenario donde la banca internacional valora proyectos capaces de acreditar mejoras ambientales, eficiencia en el uso de recursos y responsabilidad productiva.
DESDE LO COMERCIAL
Desde el punto de vista comercial, Pedro Castillo refiere que Estados Unidos continúa siendo el principal destino de la uva de mesa de Piura, concentrando entre el 50% y 60% de los envíos, seguido por Europa y Asia. El consumidor estadounidense privilegia principalmente el color, con mayor demanda por uvas blancas y rojas, lo que explica el foco regional en variedades como Sweet Globe, Autumncrisp y Allison, por su desempeño productivo y calidad transversal.
La campaña actual también ha vuelto a poner en evidencia desafíos estructurales que condicionan el desarrollo futuro del sector, dice. La infraestructura hídrica sigue siendo un eslabón crítico, pese a que la superficie de uva de mesa en Piura —cerca de 8.000 hectáreas— cuenta con riego tecnificado. La experiencia de la temporada pasada reforzó la necesidad de mejorar la gestión del recurso, invertir en reservorios y avanzar en una planificación conjunta entre el sector público y privado.
A ello se suma la presión logística durante los meses de mayor concentración exportadora, cuando la competencia por espacio naviero eleva los costos. En este escenario, explica que el puerto de Paita se mantiene como un eje estratégico para la región, aunque el sector plantea la necesidad de una coordinación más clara con las navieras para reducir incertidumbre y mejorar la eficiencia.