Uva de mesa en la región del Maule: la opción tardía
Agrícola Ibes Cardoen mantiene un negocio atractivo con uva de mesa en la región del Maule. Desde un punto de vista comercial, hay un plus de precio por su llegada a Estados Unidos en momentos de escasa oferta. Desde el punto de vista técnico, el éxito se ha conseguido gracias al conocimiento de las condiciones climáticas, la elección de variedades apetecidas por el mercado y muy productivas en dichas condiciones, además de sistemas de manejo/protección para enfrentar los desafíos más complejos.
Nicolás de la Cerda es administrador del campo de Agrícola Ibes Cardoen ubicado en la localidad de Comalle, región del Maule. Los rubros principales en el predio corresponden a uva vinífera y, desde hace un par de décadas, también a uva de mesa. Adicionalmente De la Cerda posee un campo propio en la región de O’Higgins.
–En la región del Maule somos pocos los que tenemos uva de mesa –indica De la Cerda–, y creo que cada día somos menos, han ido bajando las hectáreas. La zona de Curicó, donde nos encontramos, se caracteriza por una producción tardía. Cosechamos a fines de marzo o principios de abril, siendo los últimos en llegar al mercado estadounidense. Eso nos da un plus de mejores precios. Además, el color siempre fue mejor acá, principalmente Crimson se ha dado muy bien.
El entrevistado destaca la resistencia de esta variedad tradicional: “soporta lluvias de 20 mm sin problemas”.
También tuvieron 10 hectáreas de Red Globe, pero, sin el mismo éxito. Por la humedad de la zona, esta última permanentemente enfrentaba la posibilidad de condensaciones matinales y lluvias a cosecha, por lo que sufría pudriciones, partiduras, piel suelta; y terminaron arrancándola.
¿QUÉ TANTO IMPACTAN PRECIPITACIONES Y HELADAS?
Alrededor de 2015 comenzaron a sumarse al recambio varietal, orientados por las exportadoras y asesores como Gabriel Marfán. Introdujeron Allison, “una especie de Crimson mejorada, más grande, lo que está exigiendo el mercado estadounidense”, apunta el entrevistado. Más recientemente incorporaron Autumn Crisp.
–¿Cómo ha sido el comportamiento de Autumn Crisp?
–Es firme, resistente, pero al ser una variedad blanca se le debe tener respeto. En esta zona necesita techo obligatoriamente. Nos ha dado buen resultado, aunque hay que seguir conociéndola.
La cubierta plástica aporta beneficios adicionales, que van más allá de la defensa frente a la lluvia, dice De la Cerda, en el sentido de que mejora la temperatura de brotación, favorece un mayor calibre y protege -hasta cierto punto- contra las heladas:
–Yo lo he visto, te cae una helada y si estás brotando te quema los brotes del canal de ventilación, pero más allá no te quema nada. Han tenido heladas en el campo, señala el entrevistado, pero varios factores aminoran los años. En primer lugar, las uvas brotan desde el 18 de septiembre en adelante, se saltan la época con más probabilidad de heladas. La posición de los racimos en parrón es alta, la menor temperatura se encuentra más abajo. Las heladas son fenómenos muy locales, a solo 4 km de distancia del predio de Ibes Cardoen hiela mucho más.
Este año -2026- enfrentamos una lluvia de 100 mm en plena cosecha, “provocando un desastre”, excepto en los cuarteles techados de Autumn Crisp:
–La cubierta funcionó, el día de la lluvia yo me ponía abajo y no me mojaba, era impresionante. Como es una variedad fácil de cosechar, porque se ven todos los defectos rápidamente, la sacamos en tres a cuatro días.

En todo el tiempo que lleva produciendo uva de mesa, fue la primera ocurrencia de un evento de esa magnitud en cosecha: “uno en 20 años”. Precipitaciones de 20 mm en marzo sí son recurrentes, aunque manejables.
EVALUAR LAS CARACTERÍSTICAS CLIMÁTICAS QUE HAY QUE EVITAR
Los suelos del predio, arcillosos, gruesos, pesados, con una napa freática alta en invierno, obligan a establecer las vides sobre camellones. Un par de parrones a los cuales no se les efectuó esta preparación vieron afectado su vigor. Para plantación que se están realizando este año fue necesario realizar obras importantes de drenaje.
enfrentaba la posibilidad de condensaciones matinales y lluvias a cosecha, por lo que sufría pudriciones, partiduras, piel suelta; y terminaron arrancándola.
¿QUÉ TANTO IMPACTAN PRECIPITACIONES Y HELADAS?
Alrededor de 2015 comenzaron a sumarse al recambio varietal, orientados por las exportadoras y asesores como Gabriel Marfán. Introdujeron Allison, “una especie de Crimson mejorada, más grande, lo que está exigiendo el mercado estadounidense”, apunta el entrevistado. Más recientemente incorporaron Autumn Crisp.
–¿Cómo ha sido el comportamiento de Autumn Crisp?
–Es firme, resistente, pero al ser una variedad blanca se le debe tener respeto. En esta zona necesita techo obligatoriamente. Nos ha dado buen resultado, aunque hay que seguir conociéndola.
La cubierta plástica aporta beneficios adicionales, que van más allá de la defensa frente a la lluvia, dice De la Cerda, en el sentido de que mejora la temperatura de brotación, favorece un mayor calibre y protege -hasta cierto punto- contra las heladas:
–Yo lo he visto, te cae una helada y si estás brotando te quema los brotes del canal de ventilación, pero más allá no te quema nada.
Han tenido heladas en el campo, señala el entrevistado, pero varios factores aminoran los años. En primer lugar, las uvas brotan desde el 18 de septiembre en adelante, se saltan la época con más probabilidad de heladas. La posición de los racimos en parrón es alta, la menor temperatura se encuentra más abajo. Las heladas son fenómenos muy locales, a solo 4 km de distancia del predio de Ibes Cardoen hiela mucho más.
Este año -2026- enfrentamos una lluvia de 100 mm en plena cosecha, “provocando un desastre”, excepto en los cuarteles techados de Autumn Crisp:
–La cubierta funcionó, el día de la lluvia yo me ponía abajo y no me mojaba, era impresionante. Como es una
variedad fácil de cosechar, porque se ven todos los defectos rápidamente, la sacamos en tres a cuatro días.
–¿Qué características climáticas locales son necesarias para producir uva de mesa en Maule?
–Yo pensaría en las características que hay que evitar. Uno dice: somos tardíos, increíble, nos va a ayudar el precio. Pero tienes una espada de doble filo, en cualquier momento te caen 35 mm de lluvia. La fruta se debe sacar apenas está lista. En la cereza hay terror ante la partidura provocada por las precipitaciones, sin embargo, me atrevo a decir que la uva de mesa es más perecible. En 10 años nosotros hemos tenido más pérdida en uva que en cereza. En 2017 techamos una Allison, pensando en protegerla de la lluvia… No nos funcionó, porque no tomaba color.
–¿Convendría poner techo en todas las variedades y no solamente en la blanca?
–En 2017 techamos una Allison, pensando en protegerla de la lluvia… No nos funcionó, porque no tomaba color, le quedaba una aureola. Esperando coloración empezábamos la cosecha el 20 de abril para terminar el 27. Bueno, los techos ya se fueron, ahora se colorea sin dificultad y cosechamos desde el 15-20 de marzo. Una opción sería utilizar una cobertura transparente, nosotros la probamos en un par de hileras y anduvo bien. Otra alternativa que está empezando en uva de mesa en Chile corresponde a los techos retráctiles. Vamos a ver cómo operan, sopesar los resultados y analizar el costo. Entiendo que todavía no hay proyectos 100% con esa tecnología.
–¿Cómo enfrentan el aspecto fitosanitario, dadas las condiciones de alta humedad?
–Hay que hacer un manejo sí o sí de la ventilación (los techos retráctiles serían un aporte en eso), hacemos canales de ventilación, cortamos al medio de la hilera. Ejecutamos programas de aplicaciones de fitosanitarios cada 8 días durante la temporada. Si se pronostica lluvia aplicamos antes y después. En los últimos años hemos usado helicóptero para secar los parrones ante precipitaciones importantes. Hacemos packing de limpieza. Funciona bien.
Ante el evento de 100 mm nos gastamos todas las balas, pero no tuvimos éxito, fue demasiado. Tuvimos de todo: pudrición ácida, botritis, partidura… Quedó tanta agua en el suelo que las bayas seguían reventando luego de varios días.
Otro factor que no se puede descuidar es la disponibilidad de agua. Se deben garantizar 9.000 m3/ha/ temporada.
En síntesis, hay que conocer la variedad y la condición climática específi ca a nivel predial para determinar la factibilidad de plantarla. Se puede evaluar la posibilidad de sistemas de protección, como las coberturas y torres de control de heladas, entre otros.

PRODUCTIVIDAD DE LA UVA EN COMPARACIÓN CON LA CEREZA EN LA ZONA
–¿De qué rendimientos estamos hablando en esta ubicación geográfica?
–Las variedades nuevas son muy productivas; en Autumn Crisp, del orden de 4.000 cajas por hectárea (ha), el año pasado fueron 4.400/ha. Allison, 4.000 a 4.500 cajas. Tengo conocidos en áreas más benignas de la región de O’Higgins que han sacado 5.000 cajas/ha. No se puede descuidar la disponibilidad de agua. Se deben garantizar 9.000 m3/ha/ temporada.
–¿Cómo se comparan dichos rendimientos con los de Crimson?
–Con Crimson creo que, entre tener suerte y haber hecho bien las cosas, hemos tenido buenas producciones, de 4.000 cajas/ha sostenidas; 4.500 también. Pero requiere de un esfuerzo mayor, hay que presionar más a la planta, cuesta llegar a esos rendimientos con el buen calibre que te exigen. Entonces empiezas a caer a 3.700, 3.500 cajas/ha. Ahora estoy arrancando un huerto de Crimson, no porque sea de mala variedad, sino porque ya tiene 12 años. Actualmente seguimos con cuarteles de Crimson mientras los números den.
La agrícola también cuenta con plantaciones de cerezo. De la Cerda compara ambos cultivos: –Nosotros fuimos uveros antes que cereceros. La cereza ha sido un negocio extraordinario, todos lo saben. No obstante, ha estado pasando por momentos complicados en los últimos años. Hemos arrancado huertos por razones productivas, cumplimiento de su ciclo, que fueron rentables en su momento. En otros casos, aun cuando haya altas producciones, los estamos sacando porque los calibres no son competitivos en su fecha de cosecha, como nos ocurre con Lapins en las semanas 51-52. Los huertos buenos se mantienen. En este minuto estamos sacando cerezo y poniendo uva de mesa, para que veas que le creemos a la uva de mesa.
Valora la estabilidad productiva de la uva:
–Podas tantos cargadores y te entrega tantas cajas, eso no debería cambiar. A diferencia del cerezo, No dependes de una cuaja ni de las horas frío, la fertilidad de las yemas, la temperatura de la fl oración, el vuelo de las abejas… el año pasado huertos de cerezo de 14.000 kg/ha nos dieron 7.000 kg/ha. Otro aspecto: en uva de mesa se saca fruta al año siguiente de la plantación, mientras en cerezo con suerte logras una muestra el tercer año. En 2016 sacamos 1.000 cajas/ha con Crimson plantada en 2015, en 2017 obtuvimos 3.500 cajas/ha. Resulta atractivo para el fl ujo de caja. Y aunque yo creo que la uva es más perecible, valoro su estabilidad. No estoy diciendo que sea mucho mejor negocio que la cereza, aunque sí puede ser en variedades puntuales, como alternativa para este nicho tardío.
NO ES PARA CUALQUIERA: SE NECESITA CABEZA DE UVERO
–¿Quiénes son los competidores en su ventana en EE.UU.?
–Llegamos justo cuando Perú está terminando, lo cual es una gran oportunidad. Tal vez nos podríamos topar con México, pero no es 100% seguro. Otro punto favorable para seguir analizando: de acuerdo a lo que me comentan las exportadoras, Autumn Crisp se da mejor en esta zona que en el norte. Al menos en Comalle -productivamente- los resultados han sido buenos.
Nicolás de la Cerda calcula un retorno, descontados los costos, del orden de 10.000 a 13.000 dólares por hectárea, en promedio de variedades y años, con Autumn Crisp como la número uno. Sin embargo, advierte, el negocio no es para cualquiera: “hay que tener cabeza de uvero para producir uva, corresponde bastante a un estilo de vida, es un negocio súper sacrificado”. Además, se necesita invertir en un packing:
–En esta agrícola lo tenemos, porque se trata de un factor totalmente determinante en el negocio. si no, debes enviar la fruta a terceros, donde te cobran los servicios e intervienen muchos factores extra. Si vas a tener cuatro hectáreas, la inversión resulta demasiado grande. Nosotros somos tres productores y nos ayudamos entre todos. Unimos fuerzas para tener más cajas, atraer a los contratistas de la cosecha y del packing.
–¿Los costos de inversión son similares a los de otras zonas?
–Sí. Estamos plantando Autumn Crisp y Allison en este minuto, así es que tengo la información bien afinada. Aquí, hoy, plantar un parronal de uva de mesa, sin techo, cuesta alrededor de 20.000 dólares/ha, considerando materiales para la estructura, plantas, preparación de suelo, drenaje, riego y mano de obra. La decisión sobre el techo se toma en 2 o 3 años más, no lo necesitas si el huerto está en formación.

camellones.
GUARDAR EN LOS TIEMPOS BUENOS PARA LOS TIEMPOS MALOS
–¿Situarse en el límite geográfico de la zona de producción complica la logística, por ejemplo?
–No tenemos problemas, despachamos desde el packing a las plantas de las exportadoras, no hay drama. Sí nos ha sucedido no disponer de suficiente capacidad en packing y tener que enviar parte de la fruta para hacer el proceso en una exportadora. Lo que más costó, en su minuto, fue contar con gente experta en el cultivo en la región del Maule, que dominara las labores de campo y de packing. No fue fácil, finalmente logramos dar con una persona que trabaja mano a mano con nosotros y nos soluciona el problema; trae gente de Bolivia, todo en regla, somos muy exigentes en ese aspecto. Y hay tareas específicas que no las hace cualquiera, acá estamos con las luces del árbol de Navidad encendidas y haciendo arreglo de racimos. Los arregladores de uva de mesa normalmente vienen trabajando desde el norte y nosotros somos los últimos al sur.
–¿Hay mucha competencia por captar mano de obra en los momentos de las labores que más la requieren?
–Para el packing, no; fíjate que es gen- te muy especializada, viene a esa tarea específica. En otras labores tampoco necesitamos multitudes, en cosecha y limpieza de parrón acá 24 personas son suficientes… A no ser que tengas lluvia y haya que meter el doble de trabajadores para hacerla en el mínimo tiempo. Tampoco se debe sacar todo en 5 días, como en la cereza, tenemos un plan de cosecha por pasadas. Por ejemplo, este año partimos con Allison, después nos fuimos a Crimson, luego una segunda pasada de Allison, a continuación Autumn Crisp, una vez más Crimson, se va de a poco. Iniciamos el 3 de marzo, terminamos el 20 de abril. Las podas son tranquilas, las hacemos con gente que lleva años trabajando acá, se ha generado confianza. En algún momento nos sucedió que se toparon la cosecha de nuestras cerezas con los arreglos de racimo, dos tareas que necesitan mucha exactitud en la realización y mucho control. No es que nos faltara mano de obra, pero sí se ponía más bravo. Ahora que hemos ido hacia la cereza más temprana, vamos a terminar la cosecha antes y no se van a topar.
–¿Qué le dirías alguien interesado en incursionar en uva de mesa en Maule?
–Conviene tener claro en lo que uno se está metiendo, preguntar, asesorarse muy bien. Aquí todos estamos para ayudar y aconsejar. Se trata de un negocio productivamente bastante estable, pero habrá minutos difíciles y, como a mí me enseñaron, en los tiempos buenos hay que guardar para los tiempos malos. Por otra parte, todo el equipo de trabajo de Agrícola Ibes Cardoen ha sido fundamental en el éxito del proyecto, así como también cuando debemos superarnos ante las dificultades. Con equipos trabajando correctamente siempre se sale adelante.