En este artículo el especialista Marco Mattar, máster en citricultura de la Universidad Politécnica de Valencia y máster en fertilizantes y medio ambiente de la Universidad Autónoma de Madrid, se refiere a la importancia de la nutrición nitrogenada en citricultura y derriba de paso algunos ‘mitos’ sobre el uso del nitrógeno, los que en muchos casos son importados de escuelas de citricultura extranjeras. Según el especialista en Chile se da más importancia a la aplicación de productos para solucionar los problemas por sobre la preocupación de construir un buen fruto desde las reservas del árbol, acción que comienza el verano anterior a la floración de la temporada en curso. En el mismo sentido manifiesta que en Chile se improvisa mucho ante errores de manejo. Para Mattar la base del modelo productivo está en la floración y en las reservas nutricionales que se construyen desde el verano y otoño anterior a la floración. “Para construir el modelo lo primero es entender la fenología de la especie cultivada. Por ejemplo la Murcott da tres floraciones al año y tiene dos a tres brotaciones. Por su parte las mandarinas no porque sean tempranas en cosecha van a florecer antes que las de cosecha más tardía, el naranjo Fukumoto tiene características distintas a la Spring Navel o a una Washington. El problema es que muchas veces aplicamos un mismo programa nutricional a todas las variedades por igual. No diferenciamos si son tardías o son tempranas, si se cultivan para consumo local o para un mercado lejano, etc”. Según el experto en los manejos se debe considerar la producción estimada, el destino de la fruta y la calidad de la esta. UN BUEN MOMENTO PARA COMENZAR ES LA FLORACIÓN ¿Qué pasa en un huerto cítrico los primeros años?, se pregunta Mattar, y sugiere recordar el antiguo concepto de ‘topófisis’. “El árbol es juvenil cerca de las raíces, la zona media del árbol será intermedia y a medida que nos alejamos de la raíz entramos en la zona adulta. Pero según el concepto de topófisis, ese tejido es más adulto porque hormonalmente está más balanceado la producción que la juvenilidad”, dice el asesor. Explica Mattar que muchas veces cuando se plantan cítricos, al principio se le aplica mucho fertilizante para que crezcan rápido y es sabido que en las primeras etapas las frutas cítricas son de muy mala calidad; porque son rugosas, no tienen color, son muy juveniles, etc. “Pero una vez que empiezan a producir se comienza a disminuir el nitrógeno por miedo a que no tome color la fruta. El mito en citricultura dice que el exceso de nitrógeno retrasa la toma de color, pero no dice que si se aplica nitrógeno hasta tarde se va a retrasar la toma de color. En los huertos de cítricos encontramos niveles foliares de nitrógeno de entre 1,8 a 2,2. Sin embargo, el exceso de nitrógeno está definido en sobre 2,8. Nunca he visto en Chile huertos con 2,8”. Entonces, en la etapa juvenil por más que se trate de que el árbol produzca, este es juvenil y va a producir poco. Pero, “sí tengo que dar las condiciones para que crezca cómodo y que crezca rápido para que se alejen las ramas de las raíces y estas empiecen a cargar fruta. Una vez que empieza a producir y con el paso de los años comienzan a envejecer las ramas, tengo que tratar de llevarlo a la etapa juvenil porque un huerto que se fertiliza poco y se le exige mucha fruta, se va envejeciendo. Por lo tanto se le quita el nitrógeno y el huerto empieza con problemas de alternancia productiva, baja productividad y piel muy delgada de fruta”. En la figura 1 se aprecia que tienen dos crecimientos vegetativos, dos crecimientos radiculares y una floración. • Primera brotación en primavera con tres tipos de brotes: vegetativos, florales y mixtos. • Segunda brotación en verano con prácticamente sólo brotes vegetativos. • Tercera brotación en otoño con solo brotes vegetativos. Si el cuajado es muy alto, el segundo o tercer flush de crecimiento son muy pequeños o incluso imperceptibles si no hay un buen manejo nutricional. En el segundo y tercer flush no hay condiciones inductivas y además está el fruto presente, por lo que corresponden solo a brotes vegetativos. Pero si la cuaja es baja en primavera, pueden aparecer flores también en el segundo o tercero. Con el paso de los años y la edad, los árboles, que son vigorosos, comienzan a perder el vigor, por lo que cuando empiezan a hacerse adultos son de alto requerimiento nutricional. Son alternantes en la producción, pero “me atrevo a afirmar, dice Mattar, que la alternancia está inducida en un 80% por el factor humano. Esto porque a los huertos de cítricos los podan mucho. Termina la cosecha y empiezan las podas, pero el huerto no todos los años se necesita el mismo tipo e intensidad de poda y generalmente se saca todo el material que había para producir fruta. O sea, yo mismo estoy induciendo el añerismo”. Por esto, según el experto, se debe introducir otro factor de análisis. “Si no estoy seguro de que el huerto está estabilizado en su producción, por ejemplo en 50 ton, y presenta altibajos, no debe ser podado hasta después de la floración. No hay ningún problema en podar después de la floración”, dice Mattar. Es importante podar antes de flor solo cuando se persigue mejorar el tamaño del fruto. Se va envejeciendo el follaje y afirma el agrónomo que se debe considerar que, en general, los huertos de cítricos tienen un alto potencial productivo (de hasta 70 ton dependiendo de la especie y variedad). “El mandarino es el que menos produce porque la fruta es más pequeña, sin embargo, en un huerto de mandarinas no es descabellado producir 50 ton/ha como promedio de varios años o en un huerto de naranjas producir 70-80 ton/ha como promedio. Hay variedades, como la Spring Navel, una alternativa muy interesante, en la que hemos