Avances tecnológicos del avellano en Chile
Dr. Miguel Ellena Dellinger INIA-CARILLANCA: fellena@inia.cl. Durante los últimos años el avellano europeo ha experimentado un fuerte desarrollo en Chile, particularmente en la zona centro sur y sur del país, con fuertes incrementos de superficie plantada, la que hoy supera las 19.000 ha plantadas y produjo del orden de las 16.000 ton durante la temporada 2015/2016. El ”trend” de las plantaciones seguirá aumentando significativamente y por consecuencia los volúmenes de avellanas producidas. Los principales problemas técnicos actuales del cultivo por resolver son: un manejo más sustentable de plagas subterráneas, poda-manejo del vigor, nutrición, gestión del suelo y riego. Se espera que el país llegue a sobrepasar las 30.000 ha con un volumen de producción cercano a las 60.000 ton, lo que posicionaría a Chile dentro de los principales productores a nivel mundial, probablemente en el 4 lugar ya que Estados Unidos posiblemente continué como tercer productor en importancia dado que en este país presenta un crecimiento interesante. Sin embargo, actualmente Chile es el único productor de contraestación con importancia en el concierto mundial lo que es una gran ventaja para la industria del avellano en Chile. La industria mundial del avellano europeo se encuentra muy activa, en Italia por ejemplo, hay un plan para establecer alrededor de unas 20.000 ha e incorporar el cultivo en nuevas áreas que actualmente no se cultiva comercialmente el avellano, por ejemplo, como Emilia-Romagna, Toscana, Umbria, Basilicata, con el objetivo de diversificar la producción frutícola y por la alta demanda de la industria. Según los expertos en el mundo no existen riesgos de un “super-plus productivo”. No obstante Chile, como lo ha realizado para la fruta fresca de exportación, tiene que apuntar a producir avellanas de alta calidad. Ese será nuestro mayor desafío en los próximos años. Por otro lado, también será necesario ir pensando en incorporar valor agregado, con producción de materias primas semi-elaboradas para la industria y productos terminados tanto para el mercado interno como de exportación. Lo anterior considerando los importantes volúmenes de avellanas que se producirán dentro los próximos años. En relación al sur de Chile, esta es una especie frutal de gran relevancia y representa un cultivo clave para el desarrollo de las regiones del Bío-Bío, la Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, siendo una alternativa a rubros tradicionales como cultivos anuales, ganadería y lechería, estos últimos con problemas de rentabilidad y que requieren ser manejados a gran escala para lograr márgenes interesantes. De ahí el gran interés en plantar avellanos por parte de productores e inversionistas. DE LOS ERRORES INICIALES A LOS RECORDS PRODUCTIVOS En la actualidad es necesario recalcar que en Chile los productores están incorporando tecnologías que apuntan a mejorar la producción y calidad de la fruta. De hecho los rendimientos son superiores a la mayoría de los principales países productores, significativamente más elevados, por ejemplo, a las producciones de países como Turquía (1.200 kg/ha), principal productor mundial; en Chile muchos huertos superan los 2.500 kg/ha y algunos han llegado a producir sobre los 4.500 kg/ha. Lo anterior gracias a la investigación sistemática que se ha llevado a cabo por más de 10 años de la mano con los productores y empresas asociadas al rubro y validación de tecnologías del exterior que han sido posible gracias a una serie de misiones tecnológicas realizadas tanto en Europa como Estados Unidos por parte de productores e investigadores y también por aportes tecnológicos tanto de productores de vanguardia como de la industria del avellano en Chile. Como en toda nueva actividad, en los inicios del sector (a partir del 2005-2007) se cometieron muchos errores debido a la falta de información y tecnología “made in Chile”. Se utilizó en su gran parte información técnica proveniente de Europa, generada bajo condiciones de cultivo diferente a las nuestras y por lo tanto no apropiadas para nuestro medio ya que los problemas del cultivo son diferentes y muchas veces son específicos como es el caso de plagas y enfermedades. Un ejemplo clásico es el ataque de plagas subterráneas nativas como los burritos o cabritos (Aegorhinus superciliosus y A. nodipennis). LOS PRINCIPALES DESAFIOS DE LA ACTUALIDAD Los principales problemas técnicos actuales del cultivo por resolver son: un manejo más sustentable de plagas subterráneas, poda-manejo del vigor, nutrición, gestión del suelo y riego. ¿Cómo los vamos a abordar? En el caso de plagas subterráneas, actualmente la incidencia de burritos es menor por los programas de control químico implementados en la mayoría de los huertos comerciales. Esto no significa que el problema se haya solucionado como creen algunos productores y asesores, más aun, no es una solución sustentable en el tiempo. Las plagas subterráneas siguen siendo un problema latente para el cultivo y a la larga la constante aplicación, principalmente de insecticidas, genera la resistencia de los insectos a estos químicos, obligando cada vez al uso creciente y con mayores dosis, así como a la búsqueda y obtención de moléculas más tóxicas para las plagas. La consecuencia de corto plazo es el agravamiento de los problemas y el surgimiento de nuevas plagas, la alteración y contaminación del ambiente, poniendo en peligro la salud humana. Es necesario poner una alerta sobre la gravedad en el uso indiscriminado de los pesticidas y también es necesario crear conciencia del peligro que implica el uso de substancias tóxicas para el control de plagas, enfermedades y malezas. Por ello, nuestra sugerencia es desarrollar estrategias y tácticas de control, de acuerdo a los principios del Manejo Integrado de Plagas (MIP). En la actualidad no se concibe la producción de alimentos sin la aplicación del MIP para mantener las poblaciones de fitófagos en niveles que no afecten la rentabilidad del cultivo. La acción de control bajo el criterio de MIP debe considerar, no solamente la implementación de un método de control, sino que la utilización coordinada e inteligente de varios métodos (físico-mecánico, cultural, etológico, biológico, químico). El objetivo es conseguir una reducción poblacional significativa, donde el control químico debería utilizarse como último recurso y con una elección adecuada del producto, prefiriendo aquel que
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