¿Será una temporada de grandes precios? No lo sé, pero se anticipa ordenada
De no mediar un imprevisto, Chile tendrá una producción de normal a buena, algo inferior a la temporada pasada, y a nivel mundial se ve una oferta cuyos totales no variarán significativamente. La amenaza principal parece venir del arancel adicional de EE.UU., pero el presidente de Uvanova invita a ser optimistas, porque la cifra de productividad por hectárea va en alza y, aunque la superficie se ha reducido, confía en el gran know how de la industria chilena.
En blancas, la Autumn Crisp se halla en un nivel muy alto de capacidad productiva e interés comercial.
Rafael Rodríguez se encuentra muy ligado al mundo de la uva de mesa, como presidente de Uvanova y asesor en Evolución Frutícola. Sin embargo, su currículo muestra una amplia experiencia en distintas especies frutales:

–Empecé a trabajar en exportadoras de fruta, y a los 25 años ya tenía el título de jefe de programa: en ese tiempo te sacaban de la universidad y te ponían jinetas. Me especialicé inicialmente en uva de mesa, después tomé los programas de kiwi y de carozos, luego trabajé en una compañía donde fui gerente de producción de todas las especies. Pero cuando se decidió comprar campos, terminé asumiendo en paralelo la gerencia agrícola. En esta exportadora llegamos a manejar poco más de 6 millones de cajas, entre Chile y Perú y en la agrícola sumamos 11 campos, con un poco más de 1.100 ha plantadas. En ambas exportadoras siempre me tocó involucrarme en la poscosecha y en la parte industrial de las plantas. En las exportadoras uno hace de todo. ¡Para qué te digo la cantidad de inventos y desarrollos que hicimos en esos años! En lo comercial participé siempre visitando mercados y defendiendo la fruta con clientes en EE.UU., Europa, China, Japón, Corea, Inglaterra, todos los principales mercados para nuestros envíos. Además de vides hoy asesora en cerezos, y en menor medida en carozos frescos o de industria, ciruelo D’Agen, e –incluso– nogales.
Esto último como parte de un negocio donde “soy doctor de cabecera, no me dejan no asesorarlos”, comenta. La lista no termina ahí:
–Actualmente trabajo como Operating Partner en un importante fondo de inversión, Toesca Farmland. Es un proyecto muy ambicioso que estamos consolidando y al que se están sumando nuevos proyectos. No se trata de administrar esos proyectos, aporto como una contraparte en lo técnico y con mi experiencia general en la industria para llevar a cabo proyectos rentables, sustentables, con la mejor tecnología, que tengan un buen operador y buenos asesores; esa es mi misión.
YA HAY MÁS CONOCIMIENTO DE LAS VARIEDADES QUE FUNCIONAN Y LAS QUE NO
–¿Cómo ves la evolución de la temporada en uva de mesa?
–La temporada anterior fue bastante buena productivamente y con buenas calidades. Los tropiezos fueron más bien logísticos, en principio, con marejadas que complicaron los primeros envíos en el norte, después costó conseguir espacio para cargar y, al mismo tiempo, desde Perú se apuraron algunas cargas por la amenaza de huelga en los puertos de EE.UU. Esto generó una sobreoferta que mantuvo precios bajos hasta finales de marzo y complicó a ambos países en este importante mercado. Este año las dotaciones de agua en general van a ser suficientes para los parrones en todos los valles, incluida la región de Coquimbo. Las brotaciones han andado bien, con buena fertilidad. El cambio vendrá por el lado de una fuerte reducción en el volumen de exportación de las variedades tradicionales, como la Thompson, la Superior, algunas variedades negras. Se encuentran muy complicadas comercialmente, ya se ubican en una categoría inferior. Adicionalmente están lejos de los niveles productivos de las variedades nuevas. Por otra parte, hay variedades licenciadas que tampoco han dado el ancho y se sitúan igualmente abajo. Las esperanzas de algunos productores de mantenerlas están quedado sepultadas porque los supermercados priorizan para sus programas las variedades más apetecidas, por lo tanto, las exportadoras no tienen mucho espacio para incluirlas en sus programas.
–¿Cuáles son las más demandadas?
–Ya tenemos más conocimiento de las variedades que funcionan y las que no funcionan. Eso nos fortalece como industria. En blancas, la Autumn Crisp se halla en un nivel muy alto de capacidad productiva e interés comercial. La variedad Sweet Globe con buena producción y calidad de fruta anda bien. Después hay variedades como Pristine, Timpson, Ivory y se puede sumar alguna otra puntualmente. Las demás son menos solicitadas. Por supuesto hay excepciones, gente que tiene sus nichos y hace buenos negocios con otras opciones. En rojas, yo diría que Allison, Sweet Celebration, Jack’s Salute y Scarlotta funcionan muy bien en el balance de producción y aceptabilidad comercial. Hay otras entrando, como Ruby Rush, pero recién estamos conociéndolas. Timco todavía es buen negocio para algunos. Red Globe consigue buenas producciones, corre por otro carril, con mercados en Latinoamérica, el sur de Europa, algo en Japón, un poco en EE.UU., y logra mantenerse rentable. Las negras ocupan un nicho más pequeño. Autumn Royal es el estándar, pero no resulta fácil obtener la productividad necesaria para alcanzar buenos números por hectárea. En algunas ecozonas hay variedades negras comportándose bien, pero no es posible indicar alguna en particular que dé seguridad, como las que nombré en blancas y rojas. Hay algunas variedades de sabores especiales en las cuales, aunque son de nicho, Chile tiene una clara ventaja por su clima mediterráneo.

NO BASTA CON EL NOMBRE DE LA VARIEDAD, DEBES SACARLE LAS CAJAS
–La productividad promedio de Chile es baja…
–Dejando claro que la calidad y condición de la fruta “es el desde”, la productividad es un factor que te puede dejar fuera. Las cosechas tempranas en zonas donde se hacía negocio sacando 2.000 cajas/ha ya no existen, porque tenemos competencia en todas las semanas. Nuestra ventana de producción es buena, aunque no estamos solos: nos topamos al principio con el sur de Perú y luego al final con la parte temprana de México, y todo el tiempo enfrentamos la oferta de Sudáfrica e India a nivel global. Cuesta mantener costos competitivos por caja si uno saca 2.000 cajas/ha; si me acerco a un promedio de 3.500-4.000 cajas los números cambian notablemente y muchos productores ya conocen la receta para lograrlo. Un proyecto con menos cajas/ha no se sostiene porque en el mundo hay alguien que lo consigue y es más competitivo. El mensaje está claro, no podemos mantener parrones de baja productividad o de variedades poco apetecidas esperando temporadas como la del año antepasado, en el cual se vendía todo muy bien porque alguna catástrofe en algunas zonas productivas redujo drásticamente la oferta.
–¿Ves diferencias regionales de productividad en el país?
–Más por zonas que por regiones, pero donde no se alcancen esos rendimientos no se podrá competir; donde sí se consigan, no habrá mayores problemas con nuestra competencia como Perú o México. Para los competidores tampoco esto es tan fácil, ya ves lo errático del norte de Perú: este año llovió la primera semana de noviembre, cada tres años tienen El Niño y entonces la confianza de los recibidores y hasta los créditos de los bancos se dificultan. En todas partes hay algo que te puede complicar.
–¿Por qué, cuando te refieres a las Sweet Globe, condicionas el resultado a aquellas “con buena producción y calidad de fruta”?
–Quiero decir que no solo se trata de plantar una buena variedad; debes sacarle las cajas. No basta con el nombre y punto, necesitas trabajar un parrón que produzca 3.500-4.000 cajas: el portainjerto, el suelo, la cobertura de malla o plástico, según la zona… Hay un paquete tecnológico acompañando la elección varietal, los desafíos exigen un huerto de alto rendimiento y los productores que no estén dispuestos o no puedan invertir y adoptar ese paquete, no van a seguir. Sin embargo hay muchos productores que lo están haciendo muy bien, hay mucho conocimiento. De hecho buena parte del avance de Perú se origina en el know how chileno, hay que decirlo sin pudor.

EL IMPACTO DEL ARANCEL Y LA SUSPENSIÓN DEL SYSTEMS APPROACH EN EE.UU.
–¿Cómo va a impactar el arancel del 10% que impuso EE.UU.?
–La solución es política. Claro que va a impactar. El flete a EE.UU. se paga collect [con cargo al comprador], por lo cual el arancel se aplica al FOB Chile. Si lo calculas, el 10% corresponde a US$1,3 o hasta más de US$2, dependiendo del valor FOB. En el caso de la uva de mesa de Perú y Chile no hay mucho espacio para discutir un acuerdo en un mayor precio con el cliente, solo podemos ser disciplinados para no ahogar el mercado y así sostener mejores retornos. Con precios altos en el supermercado, el impuesto va a pasar casi inadvertido, pero si llegamos a valores de US$21-22 la caja, el arancel nos deja sin utilidad. El tema es que todas las cuentas las paga el productor; ojalá el recibidor, el vendedor y los demás participantes de la cadena pudieran cooperar y asumir una parte, porque todos dependen de que el productor de uva siga vivo.
–Perú se ve afecto al mismo arancel que Chile.
–Sí, en ese sentido no mueve la aguja en cuanto a competitividad entre ambos países.
–Otro golpe ha sido la suspensión del systems approach para ingresar uva a EE.UU.
–No obstante, Chile ya ha hecho el trabajo, hay programas con los retails americanos y en todas partes entienden que nuestro país es un proveedor estratégico. No están por comprar todo a Perú, porque tiene una producción irregular. Chile les da garantías de buena fruta, de muy buen sabor, de food safety, y tenemos todas las variedades nuevas. Una buena fruta ha aguantado siempre la bromuración, seguiremos exportando como lo hemos hecho desde hace muchos años.
NO HAY QUE MANDAR LA FRUTA QUE NO ESTÁN PIDIENDO
–¿Conviene desviar la uva a otros destinos?
–Más que desviar, hay que buscar negocios rentables. Estamos enviando a México, donde sí disponemos del systems approach. Norteamérica es un mercado sin espacio para errores: no hay que mandar la fruta que no están pidiendo para no forzar más un destino que va a estar estresado por la oferta de Chile y Perú juntos. Nosotros mismos nos hacemos trampa cuando mandamos volúmenes o calidades que no corresponden, o variedades que no caminan bien y que empujamos a la fuerza en un mercado o a un cliente. Respecto de Europa, Sudáfrica viene con una producción normal, mientras India ha estado súper complicada con las lluvias, posiblemente exporte la mitad del volumen del año pasado. Dejará un espacio atractivo, aunque Europa es un mercado bastante estable, no se disparan los precios. Lo de India nos aporta la seguridad de que el mercado va a fluir normalmente. Y en EE.UU. Chile trabaja ahora junto a México y Perú en promociones. Creo que va a haber una transición bastante tranquila de fruta local californiana a fruta importada, si no se comete el error de mandar un montón de fruta –como hizo Perú el año pasado– por el riesgo de strike. ¿Será una temporada de grandes precios? No lo sé, pero pinta para ordenada. Los volúmenes sumados de los países exportadores en total serán más o menos los mismos. Aunque no resultará fácil, por lo menos estamos en condiciones similares o mejores que las del año pasado.
–¿Cómo va la situación fitosanitaria?
–En la uva de mesa, súper bien. Las lluvias de primavera no han afectado. Hay cierto adelanto fenológico, lo cual incluso ha sido favorable. Vamos a partir con una temporada de desarrollo normal a bueno.
LA PREGUNTA MÁS POPULAR, PERO INCÓMODA
–Considerando la experiencia que tienes en distintas especies, ¿qué opciones ves para quienes buscan alternativas a la uva de mesa?
–Esa es la pregunta más popular que me hacen. Es incómoda, porque nadie quiere recomendar algo que después te pase la cuenta. Sin duda que hay cultivos rentables, el palto, algunas variedades de ciruela japonesa, de ciruela europea (como D’Agen y otras que permiten un mix de cosecha en fresco y para industria), cerezas y, en cítricos, algunas variedades de mandarinas y naranjas son alternativas naturales por la zona en que está plantada la uva de mesa. También lo puede ser una plantación bien conceptuada para la producción de pasas. Cualquiera sea la especie, es imprescindible verificar que la variedad camine y alcance una alta productividad. No olvidemos que en uva hay variedades notables. Más que cambiarse por cambiarse, el productor debe hacer un proyecto junto al comercializador analizando las opciones rentables en el tiempo, con inversiones adecuadas a su capacidad de gestión y de levantar recursos. En ocasiones hay que invertir dos o tres veces el valor del suelo. A una hectárea de 25 millones de pesos puede ser necesario ponerle de $50 o $60 millones hacia arriba. Con la garantía del suelo el banco pone solo una parte, y la otra tiene que salir del propio bolsillo. Por eso soy muy cauto al hablar del asunto.
VEAMOS LOS EJEMPLOSDE GENTE QUE LO HACE FANTÁSTICO
Rafael Rodríguez agrega a la prudencia el optimismo respecto del futuro, y da sus argumentos:
–Los chilenos tenemos un patrimonio muy importante en el capital humano, el conocimiento del negocio. Hemos desarrollado una industria notable y muy bien valorada a nivel global. Por eso vamos a Perú y hacemos negocios exitosos, visitamos España, Italia, EE.UU., Sudáfrica y nos abren las puertas. Pienso que siempre hay recursos para financiar buenos proyectos. Estamos además en un país con condiciones increíbles. Cuando nos pongamos pesimistas escarbemos un poquito, veamos los tremendos ejemplos de gente que lo está haciendo fantástico, gana plata y sigue invirtiendo en uva de mesa. Chile no prduce mucho menos que Perú, no es verdad. Actualizando la superficie de Chile a las 23.000-24.000 ha actualmente en producción para exportación, ya estamos cerca de las 3.000 cajas/ha. Cada vez la cifra mejora porque van saliendo los huertos o cuarteles poco productivos. Vamos a tener menos hectáreas, sin duda. Es lo que corresponde en esta etapa de adaptación. En el fondo de inversión en el cual participo, tenemos la visión de que el mundo necesita comida. En el largo plazo las inversiones en cultivos permanentes han resultado más rentables que en cultivos anuales, y más rentables que los bonos del tesoro o soberanos u otros vehículos de inversión. Pero este negocio no es para amateurs, el proyecto que hagas tiene que ser el equivalente a un deportista de alto rendimiento, logrando buenas marcas.