SAG activa campaña de erradicación de mosca de la fruta en Huasco tras nueva detección
La detección de un segundo ejemplar de mosca de la fruta en la zona urbana de Huasco llevó al SAG a activar una campaña de erradicación que incluye monitoreo intensivo, inspecciones domiciliarias y restricciones al traslado de frutas frescas para evitar la propagación de la plaga.
La detección de un segundo ejemplar adulto de mosca de la fruta en la zona urbana de Huasco llevó al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) a activar una campaña de control y erradicación en la comuna. El operativo contempla inspecciones domiciliarias, monitoreo de árboles frutales y restricciones al traslado de frutas frescas, con el objetivo de evitar la dispersión de una de las plagas de mayor impacto para la producción agrícola y las exportaciones frutícolas.
Desde el año 1995, Chile mantiene el país libre de mosca de la fruta (Ceratitis capitata). Sin embargo, las autoridades han advertido que el ingreso de fruta por pasos no habilitados o el transporte de productos no declarados por parte de viajeros continúa representando un riesgo permanente para el país.
De acuerdo con información difundida por medios locales y antecedentes entregados por el SAG, la primera captura se registró a fines de enero en el sector de pasaje San Luis. Posteriormente, un segundo ejemplar fue detectado en una trampa ubicada en calle Sargento Aldea, situación que motivó la puesta en marcha de los protocolos de emergencia fitosanitaria.

CONTROL EN TERRENO
Como parte de las medidas adoptadas, brigadas especializadas del SAG ya se encuentran trabajando en distintos sectores de la comuna. Los funcionarios, debidamente identificados, realizarán visitas a viviendas ubicadas dentro del área bajo vigilancia para determinar el alcance de la situación y reforzar las acciones de control.
En la práctica, las labores consideran un catastro de árboles frutales presentes en patios y jardines, la toma de muestras de frutas hospederas para análisis de laboratorio y el fortalecimiento de la red de monitoreo mediante trampas distribuidas en distintos puntos de la comuna. A ello se suma la aplicación de tratamientos compatibles con el entorno y, en etapas posteriores, la eventual liberación de machos estériles; una herramienta ampliamente utilizada para interrumpir el ciclo reproductivo de la plaga y acelerar su erradicación.
Según información entregada por la directora regional (s) del SAG, Mei Maggi Achu, actualmente existen cerca de 240 trampas instaladas en Huasco como parte del sistema de vigilancia permanente, las que son revisadas periódicamente por equipos técnicos del servicio.
La autoridad recordó además que la mosca de la fruta no representa un riesgo para la salud humana, pero sí constituye una amenaza económica relevante debido a la rapidez con que puede reproducirse y al daño que provoca en frutas y hortalizas, afectando su comercialización.
RESTRICCIONES Y LLAMADO A LA COMUNIDAD
Junto con las labores de monitoreo y control, el SAG hizo un llamado a la comunidad a colaborar con el trabajo de los equipos técnicos y respetar las medidas preventivas establecidas para la zona. Entre ellas destaca la prohibición de trasladar frutas frescas cosechadas en viviendas particulares fuera del área afectada, una medida destinada a evitar que la plaga pueda expandirse hacia otras localidades de la provincia, como Freirina o Vallenar.
Al mismo tiempo, comerciantes y transportistas de frutas y verduras deberán cumplir con exigencias fitosanitarias especiales, incluyendo la acreditación del origen de los productos mediante documentación formal y el cumplimiento de medidas de manejo y transporte.
Desde el servicio recalcaron que la colaboración de vecinos, productores y comerciantes será clave para contener el brote en sus etapas iniciales y avanzar lo antes posible en la erradicación de la plaga.
Todo esto ocurre mientras Chile busca mantener uno de sus principales atributos sanitarios frente a los mercados internacionales. Precisamente por esto, las autoridades insistieron en que una detección temprana y una respuesta coordinada permiten reducir los riesgos para la actividad agrícola y proteger el acceso de la fruta chilena a los principales destinos de exportación.