La lluvia que cayó recientemente sobre los campos de uva de mesa en Piura y otras zonas del norte generó preocupación momentánea entre los productores, pero los especialistas aseguran que no tendrá consecuencias para la fruta. Ambos coinciden en que se trató de una precipitación aislada y de corta duración, sin la continuidad ni la intensidad necesarias para causar daños en los parrones de vid.
Roberto Bezerra, asesor técnico en uva de mesa en el norte, explicó que la lluvia fue esporádica y no debería tener un impacto relevante. “El problema sería si se registrara una segunda o tercera lluvia, pero no creo que ocurra porque no es usual en octubre o noviembre”, indicó. Calcula que menos del 1% de las bayas pudo haberse partido, en su mayoría aquellas que ya tenían cicatrices previas.
Bajo la misma lógica, Bezerra descartó la posibilidad de un brote de mildiu. “Para que eso ocurra tendría que haber agua corriendo por muchas más horas”, comentó. Más bien, considera que la lluvia fue beneficiosa: “Ha bajado un poco la temperatura y eso reduce el estrés en los parrones, además de favorecer el color en las variedades rojas”.
Desde otra perspectiva, Fabio Da Silva Cunha, asesor de Fruitxchange, coincidió en que la lluvia fue mínima y sin consecuencias. “Estamos cosechando y no hay impacto porque fue poca el agua que cayó. Cuando son lluvias seguidas y fuertes se aplican productos preventivos para pudrición, pero esta vez no es necesario”, señaló.
BUEN AVANCE DE LA CAMPAÑA 2025/2026
Ambos técnicos destacan que las condiciones actuales son estables y que la campaña avanza sin sobresaltos. De acuerdo con Da Silva Cuhna, ya se ha completado cerca del 40% de la cosecha, con fruta de buena calidad. “Las uvas verdes en Piura y Olmos están protegidas con bolsas de papel para mantener un color uniforme. Los campos están cosechando entre 3.900 y 4.500 cajas por hectárea, con buena firmeza y fruta que viaja bien”, detalló.
Bezerra, por su parte, resalta que esta campaña representa un logro importante para los productores, considerando que Piura venía de enfrentar una sequía extrema a comienzos de año. “Se temía que las plantas no concentraran reservas suficientes, pero eso solo ocurrió en un porcentaje pequeño. Hay buenos volúmenes exportables y los rendimientos llegan hasta 5.000 cajas por hectárea, con productores satisfechos por los resultados”, sostuvo.
Da Silva agregó que los manejos realizados tras la sequía fueron determinantes para asegurar la productividad. “Se aplicaron bioestimulantes, enraizantes y materia orgánica para incentivar el desarrollo de raíces. También se trabajó con biológicos para hongos y nematodos, y todo eso ha funcionado muy bien”, comentó.
Ambos asesores estiman que la campaña en Piura se cerrará hacia el 20 de diciembre, con resultados dentro de lo esperado y una fruta que mantiene los estándares de calidad para su exportación.