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Aprovechar la estadía en el 6° Congreso Bioestimulantes Latam & Redagrícola Biocontrol

¿Qué hacer en Ica? Turismo y gastronomía imperdible para el visitante

Serán dos días de innovación, difusión de investigación, nuevas tecnologías y enriquecedoras charlas, pero también una oportunidad para conocer este apasionante polo productivo de Perú: aquellos que tengan algo de tiempo alrededor de la agenda, pueden aprovechar para conocer el desierto, la historia, los viñedos y algunos de los paisajes más característicos de esta parte del país.

13 de Agosto 2026 Melanie Heather Maxwell
¿Qué hacer en Ica? Turismo y gastronomía imperdible para el visitante

Los días 2 y 3 de septiembre, Ica recibirá a investigadores, productores, asesores y empresas de distintos países  para una nueva edición del Congreso Bioestimulantes Latam & Redagrícola Biocontrol. Sin embargo, para quienes viajen desde otras ciudades de Perú o desde el extranjero, la visita también puede ser una oportunidad para conocer una región que tiene mucho más para mostrar fuera de sus grandes proyectos agrícolas.

El congreso se realizará en el Hotel Las Dunas y varios de los principales atractivos de Ica se encuentran relativamente cerca. Por eso, incluso una tarde libre permite recorrer algunos de ellos.

Para quienes tengan la posibilidad de llegar antes o quedarse después del encuentro, lugares como Paracas y Nazca amplían considerablemente las alternativas.

HUACACHINA: UNA TARDE ENTRE LAS DUNAS

Esta probablemente sea la imagen más reconocible de Ica. A pocos minutos de la ciudad se encuentra un lugar conocido como el oasis de Huacachina, una pequeña laguna rodeada por las enormes dunas que forman parte del desierto iqueño.

La cercanía al lugar del evento hace que sea uno de los panoramas más fáciles de incorporar durante una estadía breve. Además de caminar alrededor del oasis, es posible recorrer las dunas en ‘buggy’ y practicar ‘sandboarding’.

Los recorridos suelen durar alrededor de dos horas y uno de los mejores momentos para hacerlos es durante la tarde, cuando además se puede ver y apreciar la espectacular puesta de sol, desde el desierto.

Para quienes dispongan solamente de algunas horas después de las actividades del congreso, Huacachina probablemente sea una de las alternativas más sencillas para conocer algo distinto sin alejarse demasiado de Ica.

UNA REGIÓN DESTACADA POR EL PISCO Y EL VINO

La agricultura que rodea a Ica no solamente está vinculada a los cultivos de exportación que forman parte habitual de las conversaciones de Redagrícola. Esta región tiene también una larga historia vitivinícola y es uno de los territorios más estrechamente asociados a la producción de pisco en Perú.

Varias bodegas se encuentran a pocos minutos de la ciudad y muchas ofrecen recorridos por sus viñedos e instalaciones, además de degustaciones de vinos y piscos. Una de ellas es Viña Tacama, cuyos orígenes se remontan a 1540 y que es reconocida como la bodega más antigua de Sudamérica. También se pueden visitar bodegas tradicionales como Vista Alegre o propuestas como Bodega y Viñedo Sotelo.

Este es un panorama que funciona especialmente bien durante una tarde y que se puede combinar con Huacachina. De hecho, para alguien que cuenta con medio día disponible, recorrer una bodega y terminar la jornada viendo el atardecer desde las dunas permite conocer y experimentar dos caras bastante distintas de Ica sin tener que realizar grandes desplazamientos.

HISTORIA Y CULTURA SIN SALIR DE ICA

Por otro lado, también existen panoramas que no requieran tanta planificación o reservar una excursión. Quienes tengan un espacio más acotado pueden aprovecharlo para recorrer algunos puntos de la propia ciudad.

El Museo Regional de Ica Adolfo Bermúdez Jenkins conserva y exhibe piezas arqueológicas vinculadas a las culturas que ocuparon este territorio; con colecciones de cerámica, textiles y restos humanos momificados asociados, entre otras, a las fascinantes culturas Paracas y Nazca. Es una alternativa especialmente interesante para entender parte de la historia que luego aparece nuevamente al recorrer otros lugares de la región.

También se encuentra el Santuario del Señor de Luren, uno de los principales referentes religiosos de Ica, reconstruido luego de los grandes daños que sufrió durante el terremoto de 2007.

Algo más alejado del centro está Cachiche, localidad alrededor de la cual se desarrolló una conocida tradición de relatos sobre brujas y curanderas. Allí se encuentra el Parque Temático de las Brujas de Cachiche y la llamada Palmera de las Siete Cabezas, ambos ligados a las leyendas que han acompañado al lugar durante generaciones.

OTRA FORMA DE CONOCER EL DESIERTO

Para quienes dispongan de algo más de tiempo, otra alternativa es el Cañón de los Perdidos, una formación natural ubicada en pleno desierto iqueño. Descubierto recién en 2011, el cañón se extiende por cerca de tres kilómetros y alcanza profundidades de hasta 150 metros en algunos sectores.

A diferencia de Huacachina, la visita requiere un mayor desplazamiento y normalmente se realiza como una excursión de varias horas. El recorrido permite internarse en un paisaje marcado por formaciones rocosas y paredes modeladas por la erosión, por lo que puede ser una buena alternativa para quienes quieran dedicar parte de su estadía a conocer el desierto más allá de las dunas que rodean Ica.

UN DÍA MÁS: PARACAS

Para quienes puedan reservar medio día o, idealmente, una jornada adicional, una de las principales alternativas es viajar hacia Paracas, aproximadamente 70 kilómetros al norte de Ica.

La Reserva Nacional de Paracas reúne en un mismo paisaje el desierto y la costa del Pacífico. Su recorrido incluye distintos miradores y formaciones naturales, además de lugares como Playa Roja. La zona alberga también una importante diversidad de fauna marina y aves.

Desde el muelle de Paracas parten además las excursiones hacia las Islas Ballestas. El recorrido en bote dura aproximadamente dos horas y permite observar lobos marinos, pingüinos de Humboldt y distintas especies de aves guaneras. Por las condiciones del mar y los horarios de salida, es un panorama que conviene realizar durante la mañana.

En esa dirección existe además otra parada bastante diferente. Cerca de la localidad de Pisco se encuentra Tambo Colorado, uno de los complejos incas construidos en adobe mejor conservados de la costa peruana. Parte de sus estructuras todavía mantiene restos de la pintura original en tonos rojos, blancos y amarillos.

NAZCA PARA QUIENES PUEDAN EXTENDER EL VIAJE

Hacia el sur, Nazca requiere más tiempo, pero abre la posibilidad de conocer algunos de los sitios arqueológicos más conocidos del Perú.

Las Líneas de Nazca son, naturalmente, el principal atractivo. Los geoglifos, declarados Patrimonio Mundial por la Unesco, se extienden sobre el desierto y su dimensión se aprecia principalmente desde el aire. Los sobrevuelos en avioneta duran alrededor de 30 a 35 minutos y permiten observar figuras como el colibrí, el mono y la araña. Para quienes prefieran permanecer en tierra, existe también un mirador junto a la Panamericana desde el cual se distinguen algunas de las figuras.

Pero las líneas no son la única razón para llegar hasta esta zona. El Centro Ceremonial de Cahuachi conserva pirámides y construcciones de adobe de la cultura Nazca y continúa siendo objeto de investigación arqueológica. También puede visitarse el Cementerio de Chauchilla, conocido por sus tumbas abiertas y restos momificados conservados gracias a las condiciones extremadamente secas del desierto.

Otra muestra particularmente interesante de la adaptación de esta cultura a un territorio árido son los acueductos de Cantalloc. El sistema fue desarrollado para aprovechar aguas subterráneas y parte de sus estructuras continúa funcionando en la actualidad.

Y PARA TERMINAR EL DÍA, COMER EN ICA

Ica cuenta con alternativas que van desde cocina peruana tradicional hasta propuestas contemporáneas y opciones pensadas para compartir en grupo. Entre las recomendaciones cercanas se encuentran Lagunilla, con una propuesta de cocina peruana-nikkei que incorpora insumos iqueños; El Cordón y la Rosa, orientado a la cocina criolla y con espacios amplios para grupos. Finalmente, se encuentra Doña Clarita, como alternativa de comida peruana más casera e informal.

Para la noche aparecen opciones como Tatá Rooftop, enfocado en brasas y ahumados, o Bistrot Bastille, que combina cocina francesa con elementos peruanos. En una visita breve, la gastronomía puede ser también una forma bastante sencilla de conocer algo de Ica sin agregar otra excursión a la agenda.

APROVECHAR EL VIAJE

Entre actividades cercanas a la ciudad y destinos que requieren algunas horas más de recorrido, las alternativas permiten adaptar la visita al tiempo disponible antes o después del congreso. Una tarde puede alcanzar para conocer una bodega y terminar el día en Huacachina, mientras que una jornada adicional abre la posibilidad de llegar hasta Paracas o recorrer con más tiempo algunos de los sitios arqueológicos de la región.

Para quienes ya tienen programado el viaje a Ica, reservar algunas horas fuera de la agenda puede ser suficiente para conocer otra parte de la región y entender también algo de la historia, el paisaje y la cultura que rodean a uno de los principales polos agrícolas del Perú.

 

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