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Ventanas que se cruzan

Productores de uva buscan alternativas frente a los desafíos logísticos de la campaña

Con volúmenes que superan los 86 millones de cajas proyectadas, la uva peruana enfrenta tensiones logísticas por la coincidencia de picos de campaña que se traslapan inclusive con otros cultivos, como el caso del arándano, y la limitada disponibilidad de contenedores. Ante este escenario, los productores ensayan nuevas estrategias, como el uso de buques cámara desde Paita, mientras el gremio Provid impulsa acciones conjuntas para mantener la competitividad del sector.

04 de Diciembre 2025 Marienella Ortiz
Productores de uva buscan alternativas frente a los desafíos logísticos de la campaña

“Muchos retos, muchas coordinaciones que son comunes en ambos cultivos”, comenta Luis Miguel Vegas, quien asumió hace unos seis meses la gerencia general de Provid, cargo que se suma al que ya ocupa desde hace siete años en Proarándanos. De hecho, esa frase la lanza en medio de la carretera rumbo a Lima, tras participar en un taller de capacitación en Ica con Senasa en uva de mesa. El ritmo intenso de su agenda en los últimos meses se ha intensificado a medida que cada día se traslapan y llegan a sus picos de exportación la uva de mesa y también los arándanos.


“En realidad tenemos equipos distintos para cada gremio, pero hay muchos temas que se cruzan”, comenta Vegas. Y enumera casi sin pausa: la coordinación con Senasa, los protocolos fitosanitarios, la logística, la promoción. “Los retos son los mismos y las oportunidades también”, dice. Tanto en uva como en arándano el desafío pasa por seguir creciendo, pero también por lograr que más gente en el mundo los consuma. De ahí su insistencia en impulsar inversiones conjuntas en promoción internacional: “No se trata solo de producir más, sino de que aumente el consumo global”, remarca. Su agenda reciente confirma el alcance de sus nuevas responsabilidades: viajó a Piura e Ica para coordinar con productores y Senasa, encabezó misiones técnicas en campo, participó en el IBO Summit en Sudáfrica y acompañó la presentación del Global Grape Group —la alianza entre Chile, México y Perú— durante la Global Produce & Floral Show 2025 en Anaheim (EE. UU.), creada para dinamizar el consumo mundial de uva de mesa. A ello se suma que asumió el cargo a pocos meses del 2do Congreso Internacional de la Uva de Mesa, organizado por Provid. Todo mientras monitorea de cerca el avance de las campañas frutícolas que marcan el pulso de las agroexportaciones peruanas.

Como buen ingeniero industrial, está acostumbrado a mirar los procesos y encontrarles orden incluso en medio del caos Esa capacidad hoy la pone en práctica frente a la presión logística que enfrenta el sector. Los números lo explican por sí solos: solo la uva fresca demandará más de 42.000 contenedores refrigerados esta campaña, equivalente al 38 % del total nacional, mientras que el arándano exige el 19 %. Ambos productos coinciden en sus picos de envío entre noviembre y enero, saturando la disponibilidad de equipos y transporte. A eso se suma la concentración en los puertos de salida: Callao y Paita movilizan casi el 90 % de todos los contenedores refrigerados del país, lo que evidencia la necesidad de diversificar terminales y rutas. Esa es precisamente una de las prioridadesen la agenda de Vegas: promover alternativas como los buques cámara desde Paita y fortalecer la coordinación con Senasa y las navieras para evitar cuellos de botella en plena temporada.

Total de contenedores refrigerados por semana y producto

Los volúmenes exportados de uva de mesa y arándanos siguen creciendo, ¿eso es siempre una buena noticia?

Sí, claro, crecer siempre es bueno. El arándano lo sigue haciendo a un ritmo incluso mayor que la uva, y eso genera empleo, inversión, movimiento económico. Pero también trae sus retos. A veces el crecimiento puede ser tan rápido que la logística no alcanza. En uva, por ejemplo, la primera proyección de esta campaña está en 86 millones de cajas, más que el año pasado, y todo apunta a que en algún momento no tan lejano llegaremos a los 100 millones. Y eso implica más contenedores, más camiones, más mano de obra, más coordinación. Si no estamos preparados, se generan cuellos de botella.

La mano de obra también debe ser un dolor de cabeza cuando las campañas coinciden.

Totalmente. En Ica, por ejemplo, es donde más se siente. Es la principal región productora de uva y, al mismo tiempo, el arándano ya se está convirtiendo en uno de los cultivos fuertes de la zona. Hoy representa alrededor del 15% de todo el arándano que exporta el país. Entonces, durante varias semanas hay un traslape importante entre las dos campañas, y eso dispara la demanda de personal y de servicios logísticos. El reto es gestionar bien los recursos en esos picos, porque todo ocurre al mismo tiempo.

Y ya están en esos picos

Sí, justo ahora. En arándano estamos prácticamente en el punto más alto de la temporada, con entre 55% y 60% de la campaña ya avanzada. Desde la semana 39 venimos con volúmenes muy fuertes, cerca de 20 millones de kilos por semana, y así seguiremos al menos una semana más antes de empezar a bajar gradualmente. En paralelo tenemos la campaña de uva de mesa, que empezó en octubre con las exportaciones desde el norte. La proyección es que se exporten 86,1 millones de cajas de 8,2 kg, un 4% más que la campaña pasada.

SEGUNDO AÑO CON BUQUES CÁMARA

La temporada pasada, en diciembre de 2024, se dio un hito histórico: Perú realizó por primera vez el envío de fruta fresca en buques con cámaras refrigeradas. El primer embarque, de 4.500 toneladas de uva de mesa, partió desde el puerto de Paracas rumbo a la costa este de Estados Unidos. La experiencia fue bien recibida por los exportadores y el propio Senasa, que acompañó el proceso técnico y validó los tratamientos de frío aplicados. Este año, la iniciativa se traslada al norte, con embarques semanales desde el puerto de Paita y ha comenzado en noviembre.

¿Por qué se usarán este año los buques cámara en el puerto de Paita?

Es una alternativa para enfrentar la falta de contenedores. Son embarcaciones refrigeradas donde se cargan palets completos; cada cámara puede llevar unas 400 y en todo el buque entran cerca de 6.000 palets. El año pasado hicimos el primer envío desde Paracas, en Ica, con muy buenos resultados, y ahora la experiencia se traslada al norte, desde Paita. Se replicará la experiencia de Ica, del año pasado. El año pasado, la falta de contenedores fue un dolor de cabeza. En Chile este sistema es bastante común, así que decidimos adoptarlo. No se trata de reemplazar los contenedores, sino de tener más opciones. En el comercio exterior hay que diversificarse: destinos, puertos de salida, puertos de llegada… todo ayuda a estar preparados. Si algo falla, como la huelga del puerto de Filadelfia el año pasado, tener otra vía marca la diferencia.

¿Qué empresas se animaron a probarlo?

Rapel es la que más volumen enviará por buque cámara, pero también están Pura Fruit y Ecosac. Todo será uva, por ahora. El primer barco salió la primera semana de noviembre y luego fueron seis más, uno cada semana. En arándanos todavía no se usa, pero a futuro seguro lo probarán. Entiendo que esto fue todo un reto en Ica en cuanto al aprendizaje. Sí. Para hacerlo, el Senasa tuvo que capacitarse en el manejo de frío de este tipo de envíos. Organizamos una misión técnica a Ecuador, al puerto de Machala, donde estas operaciones son frecuentes. Aprendieron allá y luego se aplicó en Paracas el año pasado. Este año el turno es del norte, con Cool Carriers como naviera a cargo de los primeros embarques desde Paita.

¿También se repetirá la experiencia en Ica?

Tengo entendido que también hay la posibilidad de que Seatrade vuelva a repetir el servicio este año quizá tanto en el sur como en el norte. Veremos las próximas semanas.

Total de contenedores refrigerados por puerto de salida y semana

VENTANAS QUE SE CRUZAN

En la línea de la presión logística uno de los temas que preocupan a Vegas en esta campaña es el traslape entre las cosechas del norte y del sur. La coincidencia de ventanas no solo incrementa la presión sobre la logística, sino también sobre la mano de obra y los servicios asociados.

¿Y cómo vienen las ventanas entre el norte y el sur esta campaña?

Se están traslapando un poco más de lo habitual. En el norte el arranque ha sido ligeramente más tardío que el año pasado, por eso recién vamos a definir con claridad el nivel de traslape cuando hagamos la segunda actualización de proyecciones en los próximos días.

¿Y a qué se debe ese retraso?

Principalmente a podas más tardías en Piura que se hicieron a inicios de año. Cuando podas más tarde, naturalmente sales un poco después. Pero eso no necesariamente cambia toda la curva; hay que ver cuántas semanas se corre el pico. Ahora, siempre hay traslapes. Lo que queremos ver es si será más marcado que en campañas anteriores. Si el norte se retrasa y el sur no, sí podría haber más coincidencia. Pero también escuché en el sur que algunos creen que allá podría retrasarse un poco, así que todo depende de cómo se acomoden las curvas.

¿Y qué comentan las empresas del norte?

Algunas de las más grandes me comentaron que estarán en pico durante todo noviembre, con cuatro semanas consecutivas de alto volumen. Así que no creo que el pico se corra mucho; más bien se va a concentrar. Eso sí, hubo un arranque lento por temas de agua en el norte, pero ya se solucionó. No se trata de un retraso de fondo, sino de una concentración más intensa de fruta en menos semanas.

LOS CAMBIOS CONTINÚAN EN LA GENÉTICA

El recambio varietal no se detiene, según comenta Luis MiguelVegas, pese a ser un sector bastante maduro. Aunque la etapa más frenética ya pasó, la transformación sigue marcando el pulso de la uva peruana. En los campos siguen los ensayos, los empaques se adaptan y las preferencias del mercado van delineando qué variedades se quedan y cuáles se despiden. Vegas confirma que aún queda mucho trabajo pendiente en las empresas productoras.

¿El ritmo de renovación varietal sigue siendo fuerte?

Sí, totalmente. En uva todavía se está dando con fuerza, aunque ya no con la misma intensidad de hace unos años. Hoy calculamos unas 25.000 hectáreas certificadas en el país, y de todo ese mix varietal, cerca del 80% ya son variedades licenciadas y solo el 20% tradicionales. Hace diez años era al revés: 90% tradicionales y apenas 10% licenciadas. Ese cambio muestra la velocidad con la que ha avanzado el sector.

¿Y hacia dónde crees que va esa tendencia?

En poco tiempo la proporción se invertirá casi por completo: 90% de variedades licenciadas y solo un 10% tradicionales. En arándanos también se está dando el recambio, pero ahí la uva lleva más camino recorrido.

¿Y qué pasara con la Red Globe y las otras tradicionales?

La Red Globe tiene su propio mercado, un nicho muy estable. Pero fuera de eso, no veo otras tradicionales con gran proyección. Hoy las que dominan son las verdes: Autumn Crisp y Sweet Globe están en la preferencia de los productores. En la última campaña, casi el 60% de las exportaciones fueron de variedades verdes, 23% de rojas sin semilla y el resto de otros tipos. Cifras que confirman que la uva peruana, además de crecer en volumen, también sigue transformándose en identidad y sabor. Es como una corriente natural, aunque seguramente en unos años volveremos a ver un interés mayor por las rojas. Todavía falta encontrar esa roja ideal.

La lectura total debe incluir al arándano

Mientras la uva alcanza picos históricos, el arándano —el otro cultivo que también lidera Luis Miguel Vegas— continúa expandiéndose y ajustando sus proyecciones. “El año pasado hicimos 320.000 toneladas de arándanos y este año deberíamos cerrar por encima de ese volumen, aunque todavía es difícil saber cuánto exactamente”, comenta. La proyección inicial de 400.000 toneladas no se cumpliría, en parte porque el cultivo es complejo de estimar: depende de las fechas de cosecha y de pago de las empresas, y de la respuesta de variedades nuevas que aún no tienen historial productivo. Vegas insiste en que, más que los volúmenes, lo importante es mantener actualizaciones frecuentes para que la industria tenga visibilidad y pueda planificar mejor y esto lo dice para ambos cultivos. “El arándano cambia muy rápido; cada dos semanas la foto puede ser distinta”, explica.
Esa necesidad de actualización constante se parece mucho a lo que ocurre en la uva: dos industrias en crecimiento, con campañas cada vez más ajustadas y la logística como punto de encuentro entre ambos mundos.

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