Pese a anuncio del Gobierno, persiste incertidumbre entre agroexportadores del Proyecto Olmos
Yuri Armas, presidente de Cultivando, advierte que a cuatro meses del fin de la concesión del trasvase, los productores no saben quién asumirá la operación ni cómo se garantizará el abastecimiento de agua para 43.500 hectáreas agrícolas.

El 25 de setiembre vence el contrato de concesión del componente de trasvase del Proyecto Olmos.
Pese al convenio suscrito entre el Ejecutivo y el Gobierno Regional de Lambayeque para asegurar la continuidad del Proyecto Olmos, las empresas agroindustriales instaladas en la zona mantienen su preocupación. A menos de cinco meses del vencimiento del contrato de concesión del componente de trasvase, aún no está claro quién asumirá esa operación clave para la irrigación de 43.500 hectáreas agrícolas.
“El convenio ha servido para que, al menos, ambas partes —el gobierno central y el regional— se sienten en una misma mesa y hablen el mismo idioma, con el acompañamiento técnico de Proinversión. Pero lo cierto es que no tenemos nada claro”, señaló Yuri Armas, presidente de Cultivando, la asociación civil que agrupa a gran parte de las 22 empresas agroindustriales que operan en el Proyecto Olmos.
Armas advirtió que lo que predomina entre los empresarios es la incertidumbre. “No sabemos quién será el nuevo operador, cómo lo van a hacer ni en qué tiempo. Necesitamos que nos aclaren todas estas dudas, porque de esta infraestructura depende la sostenibilidad no solo de nuestras inversiones, sino de más de 67.000 puestos de trabajo directos”, afirmó, en conversación con Redagrícola.
“PLAZO DE 18 MESES ES INVIABLE”
Según el presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, se impulsará una concesión de corto plazo –de entre 12 y 18 meses– mientras se organiza una licitación internacional de mayor alcance. Pero Armas considera ese plazo inviable: “Una salida real no puede ser menor a tres años. Se requieren estudios técnicos, legales, de ingeniería y evaluación del estado real de la represa. Nada de eso se resuelve en 18 meses”.

El líder de Cultivando recordó, como ejemplo, el caso del Proyecto Chavimochic, cuya tercera etapa estuvo paralizada siete años. “Incluso después de tomada la decisión política, ha tomado casi tres años reactivarla. ¿Qué nos hace pensar que aquí será diferente?”, cuestionó.
El panorama es especialmente crítico por el estado de la presa Limón. “El peor escenario ya lo vivimos en agosto del 2024, cuando se cerró el túnel de trasvase. De una capacidad de 11 millones de metros cúbicos, solo se pueden usar ocho, porque tres millones deben mantenerse como reserva”, advirtió Armas. Peor aún, señaló que no hay certeza técnica sobre el nivel de colmatación del embalse. “El actual operador dice en su carta de intención que es 78%, en sus presentaciones habla de 60% y la prensa dice 75%. Así no se puede planificar”.
PREDOMINA LA INCERTIDUMBRE
Para Armas, el peor escenario posible es que no se encuentre ningún operador dispuesto a asumir el manejo del trasvase. En ese caso, sostuvo, tendría que hacerse cargo el Proyecto Especial Olmos Tinajones (PEOT), aunque subrayó que esa opción solo debería considerarse en último término.
La incertidumbre ya está afectando decisiones empresariales. “Hace 12 años nos dijeron que aquí había buen clima, buen suelo y agua. Con eso convencimos a nuestros directorios para invertir. Hoy el clima sigue siendo bueno, el suelo lo hemos mejorado, pero ya no hay seguridad sobre el agua”, lamentó. “El plan A de riego hoy son los pozos tubulares, el plan B es la represa. Así de grave es”.
Cultivando ha solicitado reuniones con el presidente del Consejo de Ministros, el ministro de Economía y el director ejecutivo de Proinversión, sin obtener aún respuesta. “Necesitamos conversar. Hemos dominado el desierto para convertirlo en fuente de trabajo. Hay 67.000 familias que dependen del agua que pueda tener esta irrigación”, concluyó Armas.