México: La necesidad de contar con una normativa de acuerdo a la ‘nueva realidad’ de los bioinsumos
Es un sector que crece y que, según se pronostica, lo seguirá haciendo a tasas de dos dígitos. Sin embargo, para avanzar, dicen los directivos de la Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos (AMPBIO), se necesita contar con una legislación moderna y adecuada a los nuevos tiempos que vive esta industria en el país.

El sector de los bioinsumos en México enfrenta un gran reto: la puesta en marcha de una legislación específica y una regulación equitativa para su uso eficiente y adecuado en el campo mexicano.
“Se necesita una regulación gradual y que se garantice un mercado en donde los bioinsumos den certeza a los agricultores. Las licencias sanitarias y registros deben ofrecer una regulación equitativa y justa”, sostiene Leopoldo Navarro, presidente de la Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos (AMPBIO), asociación que hoy agrupa a más de 30 empresas, con presencia en todas las regiones de México.
El sector de los bioinsumos crece, según los directivos de AMPBIO, a tasas cercanas al 10% anual, para llegar a los US$2.200 millones en ventas hoy en día. “Por eso, es necesario que hoy exista una regularización equitativa que promueva la producción de más bioinsumos en el marco normativo y no aleje a las empresas y productores que los producen. Hoy funcionamos con la misma ley de hace una década atrás”, explica y añade que este es un sector en el que, desde hace una década han surgido nuevas formulaciones, nuevas presentaciones, “y nos siguen manejando bajo una ley como si fuéramos químicos sintéticos. Por eso queremos que las autoridades nos permitan tener una normatividad que nos permita avanzar en los registros con más rapidez para poder ofrecerle al agricultor mexicano más alternativas en términos de nuevos productos”, continúa el presidente de AMPBIO.
Además, para AMPBIO es clave que la legislación se actualice, ya que de esta forma se podrán incluir más productos y agilizar los trámites de registro. “Este proceso puede tardar en promedio de dos años y medio a cuatro años”, dice y destaca que, el registro más rápido sería en dos años y medio y lo normal serían cuatro”, subraya Navarro.

-Es decir, ¿Desde la AMPBIO esperan que se den una serie de cambios en el sector de los bioinsumos?
-El 70% de las acciones que hacemos en la Asociación las estamos haciendo en términos regulatorios. Si no logramos un marco regulatorio adecuado para los bioinsumos, no vamos a poder avanzar al ritmo que quisiéramos y no le vamos a dar el beneficio que estos traen ni a la agricultura mexicana y ni al consumidor final.
-¿Cuál es el panorama actual de los bioinsumos en el país?
Actualmente tenemos dos fuentes de bioinsumos, los que fabricamos en la industria local y los que vienen de las transnacionales. Nosotros como industria estimamos que tenemos crecimientos aproximados del 10% en el uso de bioinsumos, que es un dato mucho más pequeño que el que tiene Brasil. Los datos que nos presenta la FAO, indican que en América Latina venimos creciendo a un ritmo de un 18% en el uso de bioinsumos y el jalón más importante lo da Brasil.
-Cómo ha cambiado el uso de bioinsumos en la última década?
-Leopoldo Navarro (LN): El desarrollo de los bioinsumos en México está vinculado principalmente a cultivos tecnificados de alto valor cuyo foco está en la exportación, partiendo por el aguacate, las berries y el tomate. Estos son productos que van a mercados donde hay disposición a pagar por mayor calidad de procesos. En términos generales, los productos biológicos en México se consumen principalmente en cultivos intensivos como frutales que apuntan al mercado internacional.
-Saúl Barrientos, gerente general de AMPBIO (SB): En esta tendencia no se incluye a los cultivos extensivos como el maíz, pese a su enorme potencial. No lo vemos como nuestro gran mercado porque en México la producción de maíz está decreciendo, mientras que la producción de frutas y hortalizas sigue en aubviamentmento y oe los fabricantes de bioinsumos se inclinan más por los mercados que más crecen. Y esto se explica porque, a partir del Tratado de Libre Comercio (TLC), la producción de granos básicos viene a la baja, mientras que las importaciones vienen al alza. Por ejemplo, hoy somos el principal importador de maíz del mundo, además importamos trigo, sorgo, oleaginosas y soja. Por ello, la agricultura comercial en donde se ha apalancado el uso de los bioinsumos está pensando en productos de mayor valor en los mercados de EE UU y Canadá. Y en general, esto ha hecho que, el uso de bioinsumos se apalanque a partir de los aumentos en la producción orgánica, aumentos en la agricultura protegida y aumentos en productos de alto valor en la exportación.
-(LN): Sin embargo, el día de hoy, con incentivos del gobierno y de financiamiento, como industria de los bioinsumos estamos viendo ese mercado y tenemos la convicción de que hay que desarrollar productos y tener registros para cultivos como maíz, frijol y caña de azúcar.
– ¿Qué tendencias se observan hoy en el uso de bioinsumos? ¿qué es lo que más se está usando?
-(LN): Dentro de bioinsumos lo que más ha venido creciendo al igual que en el resto del mundo, es el uso de los bioestimulantes, es decir, los productos que se usan en la nutrición, y, además, el uso de productos para el biocontrol, como hongos entomopatógenos. En México se usa mucho la Beauveria bassiana debemos tener como 16 o 20 registros. También algo que ha crecido mucho en México es la polinización y hay dos empresas internacionales que se han instalado en el país. Además, de los abejorros, producen en México diferentes insectos benéficos.
-¿Ha sido complicado este tránsito de usar un producto convencional a un producto biológico?
-(LN): Ha sido todo un proceso. Tenemos agricultores que, como exportan y necesitan certificaciones, tienen un especial interés en usar este tipo de productos. Sin embargo, cuando les explicamos sobre los productos, el proceso de adopción no es fácil. Por otro lado, los productores orgánicos sí están obligados a usar este tipo de herramientas. Este tipo de productores es un mercado natural para nosotros.
-¿Detrás de todo esto hay todo un trabajo de ‘educación’ y ‘transferencia’ con los agricultores?
-(LN): Así es. Nosotros realizamos talleres, foros y conferencias para que los agricultores aprendan más sobre los bioinsumos y los beneficios que estos traen a sus cultivos. Pero, además, creemos que en el tema de educación tenemos una gran limitante. Las universidades mexicanas no están enseñando esto. Por ello, nuestro foco está en ir a las universidades, hacer convenios con el área de agricultura, de protección vegetal para que se entrene a los nuevos profesionistas.
-A parte del tema regulatorio ¿Qué otros retos y desafíos está enfrentando hoy el sector de los bioinsumos para seguir creciendo?
Más allá del tema regulatorio, hay una idiosincrasia importante en torno a los químicos, la propia industria y los propios estímulos que se manejan dentro de la industria, están muy alineadas a los químicos.
Otro reto importante es la variabilidad de los mercados. Si bien si necesitamos un término regulatorio que es nuestro punto prioritario, también necesitamos adaptarnos a los mercados en términos de poder ofrecer otro tipo de alimentos o mejores alimentos. Ese es el reto y nosotros como industria de bioinsumos tenemos que acompañar a los agricultores mexicanos en ese camino.
-Superados estos retos, ¿Creen que México podría llegar a consolidarse como un referente en bioinsumos a nivel global?
SÍ. Actualmente en América Latina, el líder es Brasil y nosotros ya nos pusimos el objetivo de seguirles los pasos.

Una apuesta por producir mejorando las condiciones de los suelos
De acuerdo a Saúl Barrientos, gerente general de AMPBIO, el crecimiento en el uso de bioinsumos también ha estado promovido por el interés de las grandes compañías por temas relevantes como la degradación de los suelos y la sequía en el país. “Todas las industrias coinciden en que estos problemas están presentes y están viendo cómo generamos mejores condiciones, reduciendo el uso de químicos, pero, además, por las mismas tendencias del mercado, sobre todo porque los consumidores cada vez valoran más las prácticas amigables con el medio ambiente y la agricultura sustentable”, puntualiza el directivo.