Más del 40% del área de arándanos y el 22% de la uva de mesa aún esperan recambio varietal en el Perú
El potencial de crecimiento de la agroexportación peruana de arándanos y uva de mesa está directamente asociado al reemplazo de variedades tradicionales por genética mejorada, un proceso que todavía no se ha completado. Por el momento, son 8.000 hectáreas de arándanos y 5.218 de uva de mesa pendientes de recambio varietal que suman 13.218 hectáreas con capacidad de elevar la productividad sin ampliar el área agrícola, según reporte del BCRP.
El recambio varietal se ha convertido en uno de los principales motores de crecimiento de la agroexportación peruana. De acuerdo con el último reporte de inflación del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), este proceso explica buena parte del posicionamiento del país como primer exportador mundial de arándanos desde 2019 y como líder global en uva de mesa desde 2023, pero también revela que aún existe un margen importante para seguir incrementando la productividad y la competitividad del sector. Existen 8.000 hectáreas de arándanos y 5.218 de uva de mesa pendientes de recambio varietal, lo que suman 13.218 hectáreas con capacidad de elevar la productividad sin ampliar el área agrícola.
En arándanos, el Perú alcanzó en 2024 exportaciones por 326 mil toneladas, equivalentes al 31% de la oferta mundial. Este desempeño se apoya en un crecimiento sostenido del área cosechada, que entre 2015 y 2025 se incrementó en promedio 44%, y en un aumento de los volúmenes de producción cercano al 34% en el mismo periodo. A ello se suma una tasa de crecimiento promedio de 18,5% anual en la producción entre 2021 y 2025, incluso considerando los efectos climáticos adversos asociados al fenómeno de El Niño en 2023.

Sin embargo, el BCRP advierte que el mayor potencial de expansión no está en la superficie, sino en la genética. Al 2024, más de 8 mil hectáreas certificadas —alrededor del 42% del área sembrada de arándanos— aún están plantadas con variedades libres. Aunque inicialmente el cultivo se sustentó en Biloxi y Ventura, hoy seis variedades concentran el 76% de las exportaciones: Ventura, Biloxi, Sekoya Pop, Rocío, Sekoya Beauty y EB-92. En paralelo, las variedades patentadas vienen ganando peso, al mostrar un mayor potencial de rendimiento que las variedades libres, especialmente luego de los tres primeros años de desarrollo vegetativo.
El informe destaca que variedades patentadas como Eureka Sunrise y Eureka Gold pueden ofrecer incrementos relevantes en productividad, siempre que se acompañen de tecnología adecuada y se desarrollen bajo condiciones climáticas neutras. En ese sentido, el recambio varietal aparece como una herramienta clave no solo para elevar rendimientos, sino también para extender ventanas comerciales y atender mercados con mayores exigencias en calidad, firmeza y vida poscosecha.
Uva de mesa: mercado maduro pero aún con áreas por renovarse
En uva de mesa, el escenario es similar. Aunque se trata de un mercado maduro, con una demanda mundial que se mantiene en torno a los 4,7 millones de toneladas anuales, el Perú ha logrado consolidar su crecimiento gracias a la adopción de nuevas variedades. Entre 2020 y 2025, el área de uva licenciada para exportación pasó de aproximadamente 50% a 78%, sobre una superficie certificada cercana a las 23 mil hectáreas.
A pesar de este avance, el BCRP identifica un remanente de 5 218 hectáreas certificadas que aún pueden renovarse, lo que representa el principal foco de crecimiento futuro del cultivo. Las variedades licenciadas muestran, en promedio, mayores rendimientos que las tradicionales, aunque el informe subraya que los resultados finales dependen del manejo agronómico, la tecnología aplicada y las condiciones locales de cada zona productiva.

El cambio varietal en uva de mesa ha estado marcado por la transición hacia uvas verdes sin semilla, con bayas más grandes y crujientes, mayor vida de anaquel y mejor aceptación comercial. En la campaña 2024-2025, destacan variedades como Sweet Globe y Autumn Crisp en uvas verdes sin semilla, y Allison en uvas rojas sin semilla, dentro de un portafolio que ya supera las 30 variedades en proceso de adopción.
Para el BCRP, el seguimiento del recambio varietal —tanto el ya ejecutado como el pendiente— será determinante para anticipar la evolución de la agroexportación peruana.