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Al tercer trimestre de 2025, las actividades no minero-energéticas concentraron cerca del 73% de la inversión extranjera directa en Colombia, con un creciente peso del agro y la agroindustria.

La inversión extranjera mantiene su apuesta por el agro colombiano de cara a 2026

El sector agrícola ha mostrado una evolución sostenida durante la última década, impulsada en parte por la llegada de capital extranjero a cultivos orientados a la exportación. Rubros como la palta y el arándano han concentrado inversiones destinadas a mejorar productividad, infraestructura y cumplimiento de estándares internacionales, en un mercado global de frutas frescas que entre 2018 y 2023 creció a una tasa promedio anual del 3,4% en valor.

09 de Enero 2026 Melanie Maxwell R.
La inversión extranjera mantiene su apuesta por el agro colombiano de cara a 2026

En un escenario internacional de menor dinamismo económico y mayores restricciones financieras, la inversión extranjera directa ha tendido a concentrarse en destinos capaces de ofrecer estabilidad, escala de mercado y proyección de largo plazo. En ese contexto, Colombia ha logrado sostener el interés de capitales internacionales, con una particularidad cada vez más visible: el creciente peso de actividades no minero-energéticas, entre ellos, el sector  agrícola y el agroindustrial.

Las cifras de la Balanza de Pagos del Banco de la República muestran que, al tercer trimestre de 2025, estos sectores concentraron cerca del 73% de la inversión extranjera directa en el país. Este comportamiento no responde únicamente a condiciones macroeconómicas, sino también a transformaciones estructurales en la forma en que se conciben los proyectos productivos, donde la sostenibilidad, la generación de valor agregado y la inserción en cadenas globales de suministro han ganado protagonismo.

AGROEXPORTACIÓN COMO FOCO DE ATENCIÓN DE CAPITAL 

Dentro de este marco, el sector agrícola y el agroindustrial ha mostrado una evolución sostenida durante la última década, impulsada en parte por la llegada de capital extranjero a cadenas orientadas a la producción y exportación de frutas frescas. Cultivos como la palta y el arándano han concentrado inversiones destinadas a mejorar productividad, infraestructura, prácticas tecnológicas y cumplimiento de estándares internacionales, en un contexto donde el mercado global de frutas frescas creció entre 2018 y 2023 a una tasa promedio anual del 3,4% en valor; lo que ha ido posicionando al agro como un componente cada vez más relevante dentro del perfil de la inversión extranjera que llega al país.


El contexto agrícola, sin embargo, no ha estado exento de contrastes. Según distintos análisis sectoriales, 2024 fue un año de crecimiento para el agro colombiano, favorecido por la estabilidad en los precios internacionales de insumos y condiciones climáticas que beneficiaron a varios cultivos. Al mismo tiempo, el sector enfrentó desafíos relevantes, como problemas de seguridad en zonas rurales, eventos climáticos extremos, bloqueos logísticos y pérdidas de cosecha, factores que han puesto de relieve la necesidad de políticas públicas y esquemas de inversión que fortalezcan su resiliencia.

CAPITAL LABORAL Y FORTALECIMIENTO DEL SECTOR AGRÍCOLA

En esa misma línea, el acceso a capital se ha consolidado como una variable tremendamente importante. Según análisis de plataformas especializadas como ProducePay, la disponibilidad de financiamiento externo permite a los productores invertir en tecnologías, prácticas poscosecha, almacenamiento en frío y logística; elementos decisivos para asegurar continuidad, calidad y cumplimiento de los estándares exigidos por los compradores internacionales, lo que esencialmente reduce riesgos y fortalece la estabilidad de las cadenas de suministro agrícolas. 

Por lo tanto, la composición sectorial de la inversión extranjera durante 2025 refleja esta lógica de transformación. Las energías renovables lideraron los proyectos acompañados, seguidas por software y servicios tecnológicos, mientras que el sector agroindustrial se posicionó como uno de los ejes relevantes dentro del portafolio, en un contexto donde los inversionistas privilegian proyectos con impacto productivo, sostenibilidad y proyección de largo plazo.

De las 7, 1 millones de has de uso agrícola en el territorio Nacional que generan una producción anual aproximada de 807.924 toneladas, el 7% se produce en el Valle del Cauca.

Mientras tanto, a nivel territorial, esta dinámica se tradujo en una mayor dispersión de la inversión. Si bien Bogotá concentró la mayor proporción de proyectos, cerca de veinte departamentos recibieron iniciativas de inversión extranjera, lo que vuelve a establecer la función de las regiones como espacios de desarrollo productivo, encadenamientos locales y generación de empleo formal, especialmente en actividades vinculadas al agro.

En este contexto, los resultados acompañados por ProColombia durante 2025 (178 proyectos de inversión extranjera que proyectan la creación de más de 48.800 empleos) funcionan como un indicador del tipo de iniciativas que siguen llegando al país. Para el agro colombiano, este escenario abre oportunidades relevantes, pero también plantea el desafío de traducir el interés del capital internacional en inversiones sostenibles, competitivas y capaces de fortalecer el desarrollo rural en el mediano plazo.

 

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