“La exigencia de calidad del consumidor en Asia subió varios peldaños”
La campaña 2025/26 fue menos rentable para todos los productores, de todas las zonas y, aunque aún renta la fruta de noviembre, debemos estar atentos. Cada sector productivo en la cereza debe estar claro en que se compite con calidad, con atributos cada vez más exigidos por los consumidores.

“Comparado con otras temporadas, la campaña 2025/26 fue menos rentable para todos los productores, en todas las zonas, pero se observan diferencias. La fruta de noviembre todavía alcanza valores que hacen rentable el negocio. Hay que cuidar la producción de noviembre, no hay que cometer los mismos errores que hemos cometido en ventanas posteriores. Aun con menos retorno económico, la fruta de noviembre es todavía competitiva para la especie”, enfatiza la experta en poscosecha.
-¿Incidió en los precios de noviembre la lejanía del año nuevo chino o la fruta temprana ya obedece a su propia lógica?
-Claro que afectó la lejanía al ANC, pero también el crecimiento de volumen en busca de la ventana de precios más interesante. Si bien hemos incrementado el volumen en todas las ventanas, en las últimas dos temporadas se aprecia un importante crecimiento en la oferta de noviembre. Obviamente que esta mayor oferta es incidente porque llega más volumen y cuesta más vender. Finalmente, la pasada temporada se logró vender la fruta a un precio adecuado, pero con mayor dificultad.
A CUIDAR LA OFERTA DE NOVIEMBRE
-¿Cómo se comportó en términos de calidad y condición la fruta que viajó aéreo?
–Respecto de los aéreos, creo que como industria estamos cometiendo un error conceptual del que hemos insistido a los productores y exportadores que llegan en noviembre. La fruta vía aérea debe ser 100% premium y debecumplir todos los atributos que requiere el consumidor, entre otros parámetros, son clave firmeza y nivel de azúcar. Hay que tener cuidado con la oferta inicial, porque a veces no están esos dos atributos en lo que sale muy temprano.
-¿El problema se asocia a fruta anticipada con el uso de cubiertas plásticas?
-En parte, pero el problema no se limita a la fruta que se produce bajo plástico. Respecto del uso de plásticos, si bien al principio el objetivo era proteger la fruta de los eventos de lluvia, lo que es lógico en cereza temprana, esta herramienta luego se comenzó a utilizar para adelantar la cosecha y me parece que todavía estamos en plena curva de aprendizaje respecto de esa tecnología porque, en ocasiones, incide negativamente en los parámetros clave mencionados, firmeza y dulzor. Pero, sin importar la causa, si el resultado es un producto que no cumple con los atributos, se debe asumir que no es para embarque aéreo y menos para China. A inicio de la pasada temporada enviamos fruta que no cumplía con los requisitos, en parte porque es producida bajo cobertura para acelerar el ciclo, pero también fue el caso de fruta de algunas variedades nuevas que definitivamente no cumplían con los requisitos.
-¿Los problemas de calidad se mantuvieron toda la ventana temprana?
-Al inicio llegó vía aérea una gran gama de variedades y el mercado reaccionó de forma inmediata. Fue tanto que hubo que sacar del aéreo toda la fruta que no era Santina. En el mercado quedó esta última variedad, más otras dos variedades nuevas que cumplían. Además de sacar fruta calidad insuficiente se eliminó envíos de fruta pequeña para ajustar los despachos a fruta de 2J para arriba. La fruta que no calificaba se llevó a otros mercados o debió esperar los embarques marítimos, de otra forma, iba a seguir cayendo el precio. Esa fue la dolorosa estrategia para mantener una buena venta de la fruta de noviembre, cuando todo lo que llegaba a China era aéreo, ya que el primer barco llega a China alrededor del 10 u 11 de diciembre. La idea era no bajar el precio, pues es difícil que vuelva a subir. Si bien, se cometió ese error al inicio, la industria reaccionó súper bien ya que en esa ventana definitivamente no hay cabida para errores, entre otras cosas, porque la fruta se recibe de inmediato. El aéreo es un producto premium por excelencia y la fruta tiene que cumplir esos estándares porque los consumidores asiáticos lo van a exigir sí o sí, sobre todo con el incremento de la oferta. Gracias a que la industria reaccionó, terminamos bien, lo que nos permitió partir bastante bien con los primeros arribos marítimos.
-¿Con todo, los aéreos aumentaron o disminuyeron?
-En términos absolutos hubo una mayor oferta, porque tenemos más fruta en noviembre, incluso debemos haber enviado más volumen que el año anterior, porque -además-, se nos adelantaron las variedades. Salimos antes, desde el inicio hasta el final, de forma natural, aún sin plástico, solo por clima, por lo menos cinco o siete días antes y el adelantamiento lo tuvimos hasta el final. La fruta del sur también salió cuatro o cinco días antes.

BUEN COMIENZO DE LOS MARÍTIMOS PESE A DEFECTOS
-¿Cómo estuvo la calidad en los primeros envíos marítimos?
-Como en el aéreo también se sacaron los calibres chicos, por ejemplo, de Santina, y solo se envió de 2J hacia arriba. En los primeros marítimos llegaron calibres medianos y pequeños junto a la fruta de las variedades nuevas. Yo te diría que la calidad general fue buena. No hubo grandes problemas. Aunque fruta no alcanzaba los requerimientos de super firmeza premium que nos exigen. No era fruta extra firme, pero encontró mercado en China. En diciembre el mercado siempre nos hace observaciones sobre algún defecto en la fruta, pero este año no fue gravitante en el precio o -al menos- no al nivel de llamar a cada rato para reclamar.
-¿Qué defectos principalmente?
-Machucones, pitting y, finalmente, partidura. Aunque en Santina vimos mucha incidencia de machucones, el pitting no lo vimos tan claro. Desde los primeros arribos marítimos nos empezaron a reportar mucho pitting y Santina con machucones. En principio, sin levantar mayores alertas, pero después apareció la partidura en Santina. Un problema que nos costó detectar al momento del em- balaje por lo que esas partiduras se debieron desarrollar en tránsito. Aun así, las partiduras fueron minoritarias y en la mayoría de los casos se pudo co-
mercializar la fruta sin mayor dificultad. Diría que hasta la semana de arribo no tuvimos mayores problemas. Con precios que, aunque inferiores a otras temporadas, todavía en rango con la rentabilidad del negocio.
-¿Hay alguna pista sobre las causas más incidentes en los machucones y el pitting?
-Este año aumentaron los problemas a cosecha, lo que es es-perable ante el crecimiento del volumen. Necesitamos cada vez más gente, la que -en muchos casos- no estará capacitada, contexto en que, además, por el sistema de pago por kilo cosechado, induce a maximizar el ingreso recolectando el mayor volumen posible. En función de eso se descuida el daño mecánico. El machucón fue recurrente en la fruta que recibíamos en las plantas, pero nos cuesta ver el pitting, porque es un daño muy pequeño y -muchas veces- no es visible. La realidad es que se intenta eliminar la fruta dañada, pero el cerecero llega con la idea de que va a embalar el 90% y cuando le dices que tiene 8 o 10% de machucones, por lo que solo embalará el 80%, se genera un gran proble- ma porque -frecuentemente- al productor le cuesta aceptar ese nivel de daño. Entonces, los daños como machucón y pitting se pueden generar en todo momento, pero el primero se asocia más a cosecha, mientras que el segundo al momento de salir la fruta de las líneas, en los sellados o en los paletizajes. La pasada temporada se trabajó con hasta tres turnos continuos en las plantas, tratando de pasar lo más rápido la mayor cantidad de fruta posible. El proceso es tan acelerado que caemos en problemas de manipulación excesiva de la fruta.
-¿En qué momento se afectó definitivamente el mercado?
-Hasta fines de diciembre, lo que corresponde -más o me- nos- a nuestra semana 49 de cosecha, la venta andaba bien, básicamente porque llegaba un volumen minoritario y lograban distribuirlo sin mayor problema. Sin embargo, el retorno siempre fue menor y en todo momento los precios fueron más bajos que los de la temporada anterior. O sea, hasta esa fecha el producto se movía a un valor adecuado, aunque a un precio menor al esperado.
Esa fruta todavía correspondía a Santina. Después de la semana 2, cuando empezó a llegar el gran volumen de diciembre, la comercialización se dificultó porque la calidad se complicó todavía más. Junto a que, obviamente, mientras más volumen, más reclama el mercado cualquier detalle de la fruta. Diría que Santina anduvo bien en un 80%, pero ya las santinas tardías se vieron afectadas en el precio en cuanto comenzó a llegar Lapins.

LA DEBACLE DE LAPINS: MALA CALIDAD Y BAJA DEMANDA
“Para mí Lapins tuvo dificultades desde el principio, incluso la vimos acá con problemas de machucones y partiduras. De hecho, cuando empezamos con Lapins, muchas plantas comenzaron a acortar los tiempos de hidrocooler porque veían que la fruta se les partía y llegaba a proceso con más partidura, por lo que la industria tendió a disminuir los tiempos de exposición al agua. En esta etapa debemos ser muy cuidadosos porque el ‘hidro’ tiene que cumplir -al menos- sus funciones mínimas o se deteriora el producto”, señala la especialista.
-¿Es decir el problema era evidente desde las plantas empacadoras?
-El problema de partidura lo vimos acá y obvio que lo tratamos
de eliminar, pero siempre queda algo en las cajas, de modo que el problema llegó a destino con mucho mayor intensidad. Allí empezaron los reclamos de frentón. Lapins comenzó a ser reclamada por partidura, más que por machucones, porque era ya un daño muy evidente. El problema de partidura siguió hasta la Regi- na, pese a que es resistente a partidura, porque la zona sur recibió mucha lluvia.
-¿Crees que, si la temporada hubiera presentado fechas normales, se hubiera saturado más tarde el mercado?
-El gran volumen nos hubiera afectado igual, el problema fue la mala calidad sumada a la baja demanda, porque el año nuevo chino estaba muy lejano. No se activaba la demanda ya que la poca gente que iba a comprar encontraba fruta con problemas de partiduras y machucones. En general, el cliente que compró en diciembre no quedó conforme o -al menos- no tan contento con el producto, por lo que decidió no repetir la compra. De Santina también hubo fruta sin la calidad requerida porque cuando sacamos los lotes que no calificaban para el aéreo para pasarlos a marítimo, a los barcos llegaron las santinas chicas o que no tenían suficiente firmeza o azúcar. Toda esta serie de problemas deprimió todavía más la demanda, porque lo que se compra hasta quince días antes del ANC, es -principalmente- autoconsumo o consumo familiar. Así llegamos al otro gran problema de la temporada, como fue el gran volumen anticipado, en momentos en que no había demanda. Les llegaba la fruta a los importadores, no tenían cómo vender y, en algunos casos, incluso recurrían a guardar la fruta.
Una temporada de mucho descarte
-¿El descarte de fruta se correspondió con el de un año normal?
-Diría que no fue normal, fue mucho mayor. En parte, porque pese a que la restricción de calibre fue voluntaria, muchos productores decidieron sacar de las líneas los calibres pequeños, como L, por ejemplo, porque no son restables. A inicio de la campaña, mucha fruta fruta de Santina presentó daño por mosca de alas manchada, lo que hizo disminuir el exportable. A eso se sumó machucones; pitting, cuando era detectable; y partidura. El descarte fue mayor que en otras ocasiones de principio a fin de la temporada.
UN CONSUMIDOR MÁS EXIGENTE EN UN CONTEXTO DE OFERTA DE OTRAS FRUTAS
-¿En tu opinión, la crisis de precios solo obedeció al anticipo de la producción, al año nuevo tardío y a la mala calidad de la fruta o te parece que tenemos un problema estructural, que debe ser asumido como un nuevo escenario?
-No creo que sea estructural, pero la condición es que entreguemos la calidad que nos piden. Mi visión es que la exigencia de calidad del consumidor chino subió varios peldaños. No es que nuestra fruta no tenga atributos de calidad, el problema es que hoy día el nivel puede ser insuficiente para un consumidor que subió sus estándares. Hoy nos piden más firmeza, más azúcar y que la fruta sea rica de comer aun después de 30 días. Algo que en una cereza no es fácil de lograr, porque su sabor no es solo azúcar. Creo que no hemos avanzado lo suficiente en cómo mantener atributos como la acidez o los volátiles. Por ejemplo, el sabor de Lapins, aun en el caso de fruta sin defectos, lo definían como plano. Para nosotros el sabor de la cereza ha sido siempre igual, pero el consumidor asiático ha educado su paladar en un contexto en que tenemos competencia de otros productos. Por ejemplo, una gran oferta de frutillas y arándanos locales o de sandías, melones, piñas, etc., que hasta hace cinco años no se veía. Fruta que, obviamente, es más fresca porque es local o no viaja de tan lejos. Entonces, pueden elegir entre comprar una cereza de ‘sabor plano’ o una sandía, un clamshell de frutillas o de arándanos. La cereza neozelandesa o australiana, se vendió a buen precio, estando nosotros en el mercado, porque viaja aéreo y es un producto más fresco.

EL NECESARIO AJUSTE DE UN MERCADO ATOMIZADO
-Hay bastante más de 300 exportadoras de cerezas a China, ¿no te parece que la oferta está muy atomizada?
-Claro, es un número muy grande, pero no es todo, porque cada una de las exportadoras tiene dos o tres etiquetas. El mercado está plagado de marcas y de colores que complican aun más la comercialización de la fruta. Si solo tuviéramos trescientos cincuenta etiquetas, por decir algo, a lo mejor pudiéramos manejarlo, pero con una diversidad tan grande, se hace muy complejo. El mercado está muy, muy, muy, muy atomizado, lo que no va en beneficio del precio de venta.
-¿Es esperable que ese número baje en consideración de la afectación del negocio?
-Es doloroso, pero luego de dos años de malos resultados, no sé qué tanto puedan resistir los productores. Sin productores no hay negocio por lo que también se van a complicar o ya están complicadas las empresas exportadoras pequeñas. Las más grandes o que exporten más especies podrán amortizar mejor el golpe y podrán sobrevivir. También lo amortizarán los productores/exportadores, siempre cuando sean multiespecie. Sin embargo, los que solo tienen cereza, será difícil que resistan. No digo que sea imposible, pero no va a ser fácil. Creo que se viene un ajuste natural del volumen. Un ajuste en términos de exportadoras y puede que hasta de plantas de proceso, pasando -obviamente- por un ajuste de productores. Hay mucho cerecero pequeño a los que no les van a dar los costos y podrían ir saliendo. Los productores de diciembre y, principalmente, los productores del sur. Si a los del centro les ha tocado dos temporadas malas, los del sur llevan muchas más a cuesta. El mercado va a empezar a regularse y, volviendo a la pregunta, creo que el número de exportadora sin duda va a disminuir.