Inicio del riego: ¿qué recomiendan los expertos para enfrentar una primavera lluviosa?
El exceso de precipitaciones y la elevada humedad del suelo plantean importantes desafíos para el inicio de la temporada de riego. La menor oxigenación, las dificultades para el desarrollo radicular y los problemas de disponibilidad de nutrientes hacen necesario replantear las estrategias de manejo.
Las lluvias registradas durante la primavera han generado condiciones complejas para el inicio del riego en distintos sectores agrícolas de Chile.
La elevada humedad del suelo, sumada a posibles problemas de compactación y drenaje, puede reducir la disponibilidad de oxígeno en la zona radicular, limitando la actividad de las raíces y la absorción de nutrientes.
En este escenario, iniciar el riego sin considerar las condiciones del perfil puede prolongar la saturación y afectar el desarrollo de los cultivos en una etapa clave de la temporada.
¿Qué estrategias recomiendan los especialistas?
El primer desafío consiste en determinar cuándo y cuánto regar. El monitoreo de humedad, la evaluación del drenaje y el ajuste de la frecuencia de riego son fundamentales para evitar períodos prolongados de saturación. En esta línea, Andrés Arias, magíster en manejo de suelos y aguas por la Universidad de Chile y asesor especializado en suelo, señala que si bien “una parte es el agua, otra parte más importante es el oxígeno.
Cuando uno riega frecuentemente, y no da los periodos de tiempo que permitan al suelo oxigenarse, eso va a llevar a problemáticas, entonces para saber cuándo partir regando, hay que saber cuándo está el suelo pasando por procesos de disminución de humedad”. Arias señala que es importante medir con los instrumentos disponibles o la experiencia de la gente de cada campo, pero reafirma que lo importante es no regar si el suelo está húmedo.
“El evento de riego tiene que ser cuando la humedad del suelo vaya en disminución y veamos que la planta está transpirando. A nosotros la saturación nos preocupa debido a la falta de oxígeno, no al agua por sí misma porque en la medida que mantiene oxígeno, no significa mayores problemas para la planta, pero cuando esa agua queda retenida en el suelo, pierde el oxígeno, lo que empieza a generar pudrición de raíces por lo que la planta se estresa, cierra sus estomas y frenamos la partida de la temporada. Por eso es súper importante el suelo se oxigene, eso para nosotros es clave para la hora de decidir cuándo y cómo regar”, comentó Arias.
ESTRATEGIA DE DOS TIEMPOS
Junto con el manejo hídrico, la estimulación de la microbiología benéfica del suelo y el uso de bioestimulantes pueden contribuir a mejorar las condiciones de la rizósfera y favorecer la recuperación de los cultivos.
“Los huertos brotaron bien, pero lo hicieron apoyados en reservas, porque la raíz todavía no está trabajando al ritmo que la planta necesita”, explica Luis Milla, especialista en fertilidad, nutrición vegetal y manejo de suelos.
“La frecuencia e intensidad de las lluvias de esta primavera han mantenido los perfiles fríos, saturados y con poca oxigenación, en estas condiciones la raíz reduce la respiración, el crecimiento, la absorción de nutrientes y la síntesis de biomoléculas esenciales para su propio equilibrio metabólico y el de toda la planta. El riesgo es que el gasto de la brotación no encuentre sustento en la activación radicular cuando más se necesita”.
“Por eso la estrategia tiene dos tiempos”, agrega Milla. “Primero, sostener el metabolismo de la planta por vía foliar, que es la que sigue respondiendo mientras el suelo no lo hace. Y en cuanto el suelo dé el espacio para iniciar los ciclos de aporte nutricional, hacerlo de manera progresiva, porque la planta está consumiendo nutrientes de forma activa pero ineficiente: un sistema radicular contraído no alcanza a capturar lo que se le entrega, y las dosis altas terminan perdiéndose. En paralelo, a medida que suban las temperaturas y el perfil recupere oxígeno, reactivar el desarrollo radicular con herramientas de bioestimulación como microorganismos, enraizantes y materia orgánica, con el objetivo tal que la raíz llegue en la mejor condición a los períodos de máxima exigencia”.
BIOESTIMULACIÓN: HERRAMIENTAS PARA MEJORAR LAS CONDICIONES DE SUELO
Frente a estos desafíos, Syngenta Biologicals dispone de tres soluciones complementarias que permiten abordar distintos aspectos del manejo del suelo y las raíces.
Viva: microbiología, estructura y disponibilidad de nutrientes
Viva está orientado a estimular la actividad de los microorganismos benéficos del suelo, favoreciendo procesos biológicos que contribuyen a mejorar su funcionalidad.
Esta mayor actividad microbiológica puede promover la formación de agregados, mejorar la porosidad y favorecer la aireación del suelo, contribuyendo a reducir los efectos asociados a una estructura física desfavorable. Asimismo, favorece procesos de movilización y disponibilidad de nutrientes, especialmente del fósforo, facilitando su aprovechamiento por los cultivos.
Estos efectos han sido evaluados mediante ensayos desarrollados en conjunto con la Universidad Austral de Chile, cuyos resultados permitirían respaldar su contribución a la actividad microbiológica y la dinámica nutricional del suelo.
Radifarm: rápida activación radicular
Cuando el objetivo es estimular rápidamente el desarrollo de nuevas raíces, Radifarm representa una alternativa para favorecer la recuperación del sistema radicular. Su acción promueve la emisión de raíces nuevas, especialmente laterales, con respuestas que pueden observarse entre los 10 y 15 días posteriores a su aplicación, según las condiciones del cultivo y los resultados de ensayos específicos.
Yegun Nativa: una estrategia biológica de largo plazo
Para un efecto más sostenido, Yegun Nativa permite establecer asociaciones simbióticas entre las raíces y hongos micorrícicos benéficos. Estas asociaciones amplían la exploración del suelo, favorecen la absorción de agua y nutrientes, especialmente fósforo, y contribuyen a la agregación del suelo y a la biodiversidad funcional de la rizósfera. Además, pueden favorecer indirectamente el desarrollo radicular y la tolerancia de las plantas a condiciones de estrés.
Un inicio de temporada que requiere una mirada integral
En una temporada marcada por condiciones de elevada humedad, el desafío no consiste únicamente en definir el momento adecuado para regar, sino también en recuperar la funcionalidad del suelo y favorecer el desarrollo de los cultivos. La combinación de un manejo hídrico adecuado con herramientas que estimulen la microbiología, promuevan la formación de nuevas raíces y fortalezcan las asociaciones biológicas del suelo puede marcar una diferencia en el establecimiento de una temporada productiva.