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Entrevista a Manuel Mendieta

Hidrostal y las bombas que acompañaron la transformación agrícola peruana

Con más de 45 años en Hidrostal, Manuel Mendieta Cardenas ha sido testigo directo de la conversión de arenales en campos agroexportadores de alto rendimiento. Desde el desarrollo de los primeros grandes proyectos agrícolas hasta las actuales soluciones integrales de bombeo, el gerente comercial de la empresa repasa cómo la tecnología aplicada al manejo del agua ha sido clave para sostener el crecimiento del agro moderno en el Perú.

30 de Junio 2026 Equipo Redagrícola
Hidrostal y las bombas que acompañaron la transformación agrícola peruana

Cuando Manuel Mendieta Cárdenas visitó por primera vez los primeros campos de Agrokasa, lo que encontró fue un arenal. No había parras ni campos productivos, sino una extensión donde apenas empezaban a instalarse postes y cables para la vid. “Dentro de mi ignorancia decía: en este arenal, ¿qué cosa se va a producir?”, recuerda el gerente del área de venta de Hidrostal. Décadas después, ese mismo espacio se convertiría en uno de los fundos emblemáticos de la agroexportación peruana.

Para Mendieta, ingeniero mecánico de la Universidad Nacional de Ingeniería y con más de 45 años en Hidrostal, esa imagen resume parte de la historia reciente del agro peruano y su rápido crecimiento. “El sector agroexportador ha tenido un crecimiento sostenido. Ha sido una revolución dentro de la economía peruana, bastante silenciosa”, afirma.

Desde su posición, Hidrostal acompañó ese proceso desde un lugar específico: los sistemas de bombeo. La empresa llegó al despegue del agro moderno con varias décadas de experiencia en el mercado peruano y con una relación temprana con los proyectos agrícolas que empezaban a tomar forma en la costa.

Antes del auge agroexportador, recuerda Mendieta, el vínculo con el agro estaba marcado por las cooperativas y por proyectos que se discutían durante años sin llegar a ejecutarse. Luego apareció una nueva generación de inversiones, con propietarios provenientes de la minería, la industria y otros sectores. “Hidrostal comenzó a trabajar el agro antes que éste se reconvierta”, apunta.

Un cliente que quería que el fundo no parara

El origen no agrícola de muchos inversionistas terminó siendo, según Mendieta, una ventaja. Eran empresarios que sabían que no dominaban el cultivo, pero que tenían muy claro el estándar que esperaban para sus operaciones. “El propietario que quería lo mejor, no quería dolores de cabeza con la bomba. Lo que deseaba era que el fundo no parara y funcionara con los equipos más confiables”, explica.

En ese contexto, Hidrostal impulsó el uso de bombas tipo turbina vertical, una solución que se repitió en numerosos proyectos agrícolas del país. Para Mendieta, su ventaja radica en que se trata de una bomba sumergida en el reservorio, de alta eficiencia sin necesidad de válvula de pie ni de sistemas de succión complejos, lo que reduce pérdidas y mejora la eficiencia general del sistema.

Además, al tratarse de equipos multietápicos, permiten realizar ajustes de presión ante eventuales cambios futuros sin necesidad de reemplazar completamente el equipo de bombeo. Esa flexibilidad ha sido importante en fundos que han ido creciendo por etapas o incorporando nuevas áreas productivas.

Mendieta contrasta esta experiencia con la de otros países, donde se optó por bombas horizontales instaladas en serie. “Para mí eso es un dolor de cabeza”, dice. En el caso peruano, considera que la decisión tomada desde el inicio dio solidez a los sistemas y contribuyó a la permanencia de Hidrostal en el mercado agrícola, como indiscutible líder en sistemas de bombeo.

Hoy el foco de la empresa está centrado en las soluciones integrales. Según Mendieta, tanto las empresas de riego como los propietarios buscan proveedores capaces de acompañar el proceso completo desde la ingeniería previa hasta la puesta en marcha y el soporte posterior que incluye programas de mantenimiento del parque de bombas instaladas.

Soluciones integrales para una agricultura más exigente

En los últimos años, la empresa viene trabajando en ampliaciones de Agrokasa, en proyectos integrales para Ecosac y en Vanguard con su nueva apuesta por el arándano en Pisco, entre otros.  Mendieta explica que la complejidad de estos proyectos no está necesariamente en hacer una ingeniería demasiado sofisticada, sino en darle al cliente una solución completa y confiable. Esto incluye el soporte antes de la compra, durante la fabricación y después de la instalación.

Uno de los servicios de la empresa que destaca es la prueba testificada de los equipos en el pozo de Hidrostal. Allí, los ingenieros de los fundos pueden observar el funcionamiento de las bombas antes de que sean enviadas al campo. “Aprovechamos para capacitar a los ingenieros que presencian la prueba, para que vean y conozcan internamente el equipo antes de que esté en su fundo”, explica.

Según Mendieta, este pozo de pruebas es el más grande del Perú y no tendría un equivalente similar en Chile, Ecuador ni en la costa sur del Pacífico.

De empresa peruana a compañía global

Aunque en el agro Hidrostal es reconocida por sus bombas para agua limpia y sistemas de bombeo agrícola, Mendieta recuerda que la principal fortaleza tecnológica de la compañía proviene de una patente propia desarrollada en los años sesenta: la bomba de tornillo helicoidal.

Esta tecnología, utilizada en plantas de tratamiento de agua, bombeo de sólidos delicados y aplicaciones industriales específicas, permitió que una empresa nacida en el Perú se expandiera internacionalmente. Actualmente, Hidrostal cuenta con cinco plantas en el mundo y un holding con sede en Suiza.

“Nació como una empresa 100% nacional y hoy es una empresa global”, resume Mendieta.

 

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