Entomología agrícola que trasciende al agro
Los éxitos acumulados durante años en el campo han ampliado la demanda por los servicios de esta empresa a usuarios tan diversos como municipalidades y oficinas de arquitectos, entre otros. Han crecido de la mano de la evolución hacia una agricultura cada vez más limpia a la cual han sabido responder con soluciones eficaces.

Adalia deficiens depredando un áfido.
Impresiona la diversidad de áreas de intervención de una empresa tan especializada como es el Centro de Entomología Aplicada, BIOCEA. Aunque su acción se desarrolla principalmente en el sector frutícola, también aborda plagas urbanas, pecuarias, forestales de hortalizas y flores, e incluso monumentos nacionales.
Un ejemplo ha sido la participación en restauraciones de iglesias de Chiloé, debido a su experiencia en termitas y otros insectos de la madera. A solicitud de los clientes, de ser necesario integran una fitopatóloga externa. Asimismo ha generado sistemas de control patentados: entre sus logros está el desarrollo de cebos para el control de termitas, hormigas y chaqueta amarilla.

En frutales se han enfocado principalmente en vides, cítricos, paltos y olivos, aunque también han incursionado en otras especies, como cerezo y manzano.
Una de las fortalezas de BIOCEA es su red de alianzas en Chile y el extranjero. En sus proyectos e iniciativas participan o reciben apoyo nacional e internacional de universidades, empresas, instituciones públicas y privadas, organizaciones y fondos de financiamiento de I+ D. Más allá de marcos contractuales, a menudo la colaboración mutua se enriquece con lazos de confianza.
Pilar Larral y Renato Ripa son los socios fundadores de BIOCEA, creada en 2009. La empresa, localizada en Quillota, hasta 2024 tenía como centro de operaciones un sitio arrendado en el sector de La Palma. Hoy celebran sus nuevas instalaciones en el sector La Tetera junto a la ruta 60 CH, de muy fácil acceso, en un terreno propio de 5.000 m 2 , con 300 m 2 construidos y espacio para un auditorio, laboratorios, plantaciones destinadas a ensayos experimentales, e invernaderos.

Actualmente el equipo de BIOCEA está conformado por 10 personas, incluyendo 5 agrónomos –4 de ellos con posgrado– y 5 técnicos. Dos integrantes se están especializando en flora nativa.
PROYECTOS DESTACADOS EN EJECUCIÓN ACTUALMENTE
Entre los proyectos que están ejecutando en 2026, destacan dos de especial relevancia. En palto estudian un modelo de “ecostacking” para incrementar la biodiversidad en huertos de dicha especie. El término en inglés designa un enfoque dirigido a maximizar los beneficios de servicios ecosistémicos para una agricultura sostenible. En este caso se incorpora el aprovechamiento de micorrizas, plantas e insectos nativos con el objetivo de favorecer la polinización, el control natural de plagas, el buen estado de las abejas y el desarrollo del cultivo.
En uva de mesa participan del proyecto FIA coordinado por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso orientado a que los productores de la región de Valparaíso logren exportar con el Systems Approach una vez que se le vuelva a dar curso en EE.UU. Su implementación abre la posibilidad de enviar la fruta sin necesidad de pasar por la perjudicial obligación de fumigarla al ingresar a Norteamérica.
EVALUACIÓN DE EFICACIA DE PLAGUICIDAS
La evaluación de productos es otra de las especialidades de BIOCEA, tanto de empresas privadas como del mundo de la investigación académica. Por ejemplo, hay universidades que están desarrollando sistemas de impregnación y nuevos productos para control de insectos de la madera.
BIOCEA cuenta con la acreditación del SAG para hacer ensayos orientados al registro de productos. Se trata de un servicio de gran demanda, que la empresa mantiene regularmente y se realiza tanto en laboratorio como a nivel de campo o semicampo en plantas bajo condiciones controladas. Cuando se llevan a cabo ensayos de eficacia de plaguicidas siempre se incluye el efecto sobre los enemigos naturales, precisan Larral y Ripa.

DIVULGACIÓN Y CAPACITACIÓN: “UNO ENTREGA Y RECIBE”
BIOCEA organiza charlas y cursos, en sus dependencias o en terreno, para entregar los conocimientos adquiridos a través de los años en el manejo de plagas. Esta área tiene un especial valor para los socios de la empresa: “recibimos comentarios muy útiles de la gente que realmente está en el huerto, uno entrega y recibe”, comentan.
Los entrevistados subrayan que en los proyectos siempre incorporan la difusión, a través de seminarios, clases, días de campo, guías de campo, libros, revistas y otros medios. También llevan a cabo estas acciones a pedido, como fue el caso del libro “Agrícola El Cerrito. Flora y entomofauna, comuna de Paihuano”.

Asimismo efectúan asesorías directas a empresas agrícolas, ya sea para enfrentar problemas específicos o desarrollar estrategias de manejo de plagas integrado u orgánico. En estas intervenciones se hace un diagnóstico in situ de lo que ocurre, se revisa lo efectuado anteriormente y se examina lo que está sucediendo en los alrededores.
Muchas veces, indican Ripa y Larral, los agricultores están aplicando lo correcto, pero no lo hacen en el momento adecuado, o la calidad de la aplicación resulta deficiente, o la plaga no corresponde a la que se cree. En consecuencia, el diagnóstico tiene un rol vital, y también el seguimiento con el fin de evaluar el resultado de las medidas tomadas.
Actualmente los entrevistados apuntan a “asesorar al asesor”, o sea trabajar con otras empresas y asesores nacionales e internacionales, aportando en su especialidad.
–¿Es muy caro contratar a profesionales tan especializados como ustedes?
–No es caro –aclara Pilar Larral–: ayudamos a definir qué es lo más importante, de acuerdo al presupuesto disponible, y entregamos un servicio ajustado a eso. En cuanto a los ensayos de eficacia de productos, estamos en los precios de mercado. Creemos que si alguien quiere trabajar con nosotros, nosotros queremos prestarle un buen servicio, de manera que podemos llegar a un buen trato. Y existen muchas maneras de logarlo. Por ejemplo, hemos hecho cursos de monitoreo de plagas contratados por empresas para sus agricultores. BIOCEA forma parte de los centros de I + D de Corfo, lo que permite a compañías agrícolas o de otras áreas descontar impuestos. Asimismo existen programas de desarrollo de proveedores (PDP) y muchos otros programas que facilitan el acceso de asociaciones de productores, los Prodesal y SAT tienen la posibilidad de conseguir fondos de Indap. Con nuestra experiencia podemos orientar a los interesados.

APRENDER, RESPETAR, NO APLICAR DE MÁS
-¿Cómo ven que ha evolucionado la visión de la industria sobre el tema de plagas?
–Antiguamente se usaban programas en los cuales previamente se preparaba una lista con las fechas de aplicación y los productos –responde Renato Ripa–. Eso ha cambiado en virtud de hacer los monitoreos para establecer la verdadera abundancia de las plagas en las plantas. De acuerdo a eso se decide qué medida tomar, lo cual ha redundado en cierta medida en la reducción de uso de agroquímicos.
–Las características de los productos que se utilizan también ha cambiado –agrega Pilar Larral–. Actualmente están saliendo nuevas moléculas, hay nuevos modos de acción, que pueden revisarse en el IRAC [Comité de Acción contra la Resistencia a los Insecticidas]. Además lo que nos llega para evaluar asimismo ha ido variando: hay muchos más extractos botánicos, nematodos entomopatógenos, hongos entomopatógenos… Y también el efecto y formulación de esos productos ha mejorado. Uno puede recomendarlos con más seguridad, la gente está tomando confianza en ellos. Han resultado útiles para cumplir con las exigencias de no tener residuos en la agricultura de exportación.
Las certificaciones para acceder a los mercados de destino han impulsado las prácticas de monitorear y aplicar solo los productos con registro. “Eso ha obligado, uno, a aprender; dos, a respetar, y, tres, a no aplicar de más”, concluye Ripa.