El efecto del clima sobre la calidad de las cerezas
En diferentes zonas productivas del mundo, los efectos del cambio climático han provocado un aumento de la frecuencia de eventos extremos durante la temporada de crecimiento de la cereza. Temperaturas extremas en primavera, olas de calor, lluvias intensas e incendios forestales. En WSU han estudiado cómo este fenómeno afecta de manera variedad-dependiente la calidad de la fruta.
En el estado de Washington, mayor productor de cerezas de EEUU, la variabilidad climática año a año ha sido aún más intensa de lo ‘normal’, afectando no solo la predicción de la cantidad, sino también la de la calidad de la fruta producida.
Durante el año 2021, la costa oeste de EEUU (Washington, Oregón y California) tuvo una de las olas de calor más extremas registradas en el mundo, ocurrida durante las últimas dos semanas de junio y la primera de julio (equivalentes a diciembre y enero del hemisferio sur).
La máxima temperatura registrada alcanzó a cerca de 47 °C en algunos sectores, acompañada, además, de altas temperaturas nocturnas, lo que tuvo un efecto importante (y detrimental) en la fisiología de la fruta. En el caso de las cerezas, este fenómeno afectó de manera variedad-dependiente la calidad de la fruta. En el caso de la variedad Rainier, cosechada al inicio de la ola de calor, la firmeza (g/mm) se redujo, en promedio, en un 60% a cosecha, en comparación con un año ‘normal’.
En esta y en otras variedades, como Skeena y Sweetheart, la tasa de ablandamiento en postcosecha fue de hasta -0.8 g/mm por día, opuesta a años sin eventos extremos de estrés térmico (2022, 2023), donde la firmeza, medida con compresión (g/mm), generalmente aumenta durante la guarda en frío (Fig. 1).
Adicionalmente, en todas las variedades mencionadas, se observó una peor condición del pedicelo a cosecha en este año (2021) y una mayor tasa de deterioro (pardeamiento y deshidratación) en postocosecha, cuando se les compara con aquellos de menor estrés ambiental (Fig. 2).

Estos efectos pueden verse exacerbados cuando se cosecha en estados de madurez más avanzados, más frecuentes en WA respecto de la situación en Chile, dados los mercados que cada uno de estos orígenes tiene para su fruta.
Por otra parte, temporadas cálidas (con calor permanente durante el crecimiento de la fruta, pero sin eventos extremos de calor) como la del año 2023 en WA, promovieron el desarrollo de piel de lagarto en las variedades Bing, Skeena y Sweetheart en postcosecha (Fig. 4).
Al analizar múltiples años, también se encontró una relación positiva entre el aumento de la incidencia de piel de lagarto y bajas temperaturas en floración (<10 oC), especialmente en Bing y Sweetheart. En esta misma
temporada, 2023, la incidencia de pitting también fue mayor, especialmente en Bing, que en las temporadas 2021 y 2022.
El estrés del año 2021 también aumentó el % de fruta con pitting en las variedades Skeena y Sweetheart (Fig. 3).

En la temporada 2023, también se observó una significativa reducción de la tensión del pedicelo, especialmente en la variedad Skeena, apropiada para la cosecha mecánica (Fig. 4), aumentando el número de frutos sin pedicelo (Fig. 5).

Este fenómeno en el 2023, en todas las variedades mencionadas anteriormente, también se relacionó positivamente con la disminución de la temperatura máxima en floración.

LA IMPORTANCIA DE UNA COSECHA OPORTUNA
En años estresantes, son importantes una cosecha oportuna, evitando un retraso que solo acelera la pérdida de calidad en poscosecha; el enfriamiento inmediatamente posterior a la cosecha, para reducir al máximo la tasa respiratoria; y el uso adecuado de tecnología de atmósfera modificada, evitando la intermitencia en la temperatura
de guarda.
Agradecimientos
Especial agradecimiento a Gabriela Bolaños y Rene Mogollón en la ejecución del proyecto y análisis de resultados, así como a la agencia responsable del financiamiento (USDA-AFRI).