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Se ubican como los productores más tempranos del hemisferio sur

Cerezas producidas en Mendoza inician la temporada en Argentina y se adelantan a los productores de Ovalle

Los mendocinos son los principales productores de este fruto al otro lado de la cordillera, que a diferencia de lo que ocurre en Chile, donde cerca de un 90% de la producción se exporta a China, en la región argentina sólo un 10% se exporta a mercados extranjeros y un 90% se queda en el mercado interno.

21 de Octubre 2022 Equipo Redagrícola
Cerezas producidas en Mendoza inician la temporada en Argentina y se adelantan a los productores de Ovalle

Por Miguel Patiño

Los mendocinos se adelantaron a los grandes productores de Ovalle. La zona más temprana de Chile, que años anteriores había conseguido iniciar sus cosechas el 19 de octubre, atrasó su cosecha para este 2022 hasta la semana 43, desde el 24 de octubre, debido a una primavera más fría a lo esperado.

En ese contexto, la empresa Güizzo Frutas Frescas fue la responsable de conseguir esta producción ultra temprana, comenzado su cosecha este 21 de octubre, consiguiendo posicionarse como los productores comerciales más tempranos de la región y probablemente del hemisferio sur.

Mendoza, a cerca de 300 kilómetros de distancia de Santiago de Chile, cuenta con 700 hectáreas de cereza que representan un 31% de la producción trasandina, siendo el principal productor argentino y además el más temprano de aquel país.

MUNDOS OPUESTOS AL OTRO LADO DE LA CORDILLERA

Pero no tan sólo por ser tempranos destaca la experiencia argentina con este apreciado carozo, sino también porque la realidad de la cereza en Argentina es diametralmente opuesta a la chilena en términos de destino: un 90% de la producción mendocina se queda en el mercado interno y sólo un 10% se va a exportación.

Buenos Aires, Rosario y Córdova son los principales destinos del mercado doméstico de la cereza temprana mendocina, que se queda con casi la totalidad de las 4.300 toneladas de cereza que produce Mendoza, y sólo 430 toneladas son exportadas a diferentes mercados, 75% de forma aérea.

Fernando Güizzo, gerente comercial de Güizzo Frutas Frescas, comentó a Redagrícola que esto tiene que ver porque en Argentina la cereza se paga muy bien si la calidad es buena, con precios que rondan entre 10 y 12 dólares por kilo.

Los argentinos iniciaron la cosecha el 21 de octubre.

Eso sí, a diferencia de la región trasandina, Güizzo señala que la empresa que también procesa y exporta -y que cuenta con una experiencia de 40 años en cerezas primores-, se ha desmarcado de la realidad mendocina y cuenta con una realidad más parecida a la chilena, ya que deja en el mercado interno sólo un tercio de su producción (35%) y exporta gran parte de sus cerezas (65%) entre mercados de Europa y Asia.

De hecho, una de las fortalezas que exponen los Güizzo del mercado argentino sobre el chileno es el accesos a vuelos. Por una cuestión de volumen, es muchísimo más barato volar desde Buenos Aires al mundo, añadiendo además la mayor cantidad de destinos a los que tienen acceso. Por eso, la producción de Güizzo es 100% aérea, aunque también han hecho viajes marítimos a través del puerto de Valparaíso (mucho más cerca para ellos que Buenos Aires), con variedades Santina y Lapins, pero la ventaja aérea les ha significado preferir volar toda su fruta y diversificar sus exportaciones incluso a Medio Oriente.

ACCESO A VARIEDADES

Güizzo Frutas Frescas es una empresa familiar, fundada por el padre de los Güizzo hace poco más de 40 años, e inició la plantación de este fruto en la zona conocida como Oasis Norte de Mendoza.

Al poco andar, importó la variedad Burlat desde Francia, y desde ahí han ido creciendo: actualmente cuentan con cerca de 30 hectáreas (ha) en Oasis Norte y 15 ha en Valle de Uco, aunque este último reconocen, no está 100% productivo, ya que han comenzado a hacer reconversiones y nuevas plantaciones.

La empresa Güizzo esta realizando recambio varietal en la medida de lo posible. Nicolás Güizzo señala: “Nuestra mayor brecha es la disponibilidad del material vegetal. La limitación está en la disponibilidad acotada de portainjertos y variedades que pueden adaptarse a las diferentes condiciones de suelo y clima que se encuentran en las diferentes zonas que venimos estudiando. Tanto en Mendoza como en ciertas micro-zonas del centro-norte de Argentina es posible producir cerezas tempranas de menor exigencias en porciones de frío”.

Güizzo es también una de las productoras que cuentan con variedades licenciadas en Argentina, una posibilidad que comienza a abrirse de a poco para acceder a programas genéticos, protegidos y con royalty.

“Argentina no tenía una buena fama con estos programas, pero en los últimos años ha cambiado eso”, comenta Fernando Güizzo, señalando que hoy cuentan con variedades que pagan royalty como Pacific Red, Nimba (del programa genético de SMS) o Frisco.

De hecho, este 21 de octubre iniciaron la temporada con las variedades de la serie Royal desarrolladas por el genetista californiano Zaiger, “que posibilitan cosecharlas en la zona norte de Mendoza a partir de la semana 42”, asegura Nicolás Güizzo, gerente técnico de la empresa.

Actualmente las variedades que más tienen son Santina y Royal Dawn, aunque cuentan con una paleta varietal que les permite cubrir desde la semana 42 hasta incluso la 5, señalan. Su apuesta es repartir su producción desde las variedades muy tempranas y de media estación, cerrando con Santina y Lapins.

“La cerezas son como los teléfonos celulares, hay que actualizarse, si no te actualizas te quedas atrás, por más que seas temprano”, explica Fernando Güizzo. En ese sentido, el gerente de la empresa familiar comenta que quizás el gran problema con el que cuenta Mendoza es la disponibilidad de plantas, donde señala que tienen que hacer “malabarismos”.

“Estamos trabajando sobre una base de programación, pero el tema es que la disponibilidad nunca ha sido y nunca va como la que existe en Chile. Por eso estamos pensando avanzar y hacer alianzas con viveros de Chile, porque están las condiciones, está la tierra y está el agua”, detalla.

SÓLO SE PUEDE PRODUCIR CON CUBIERTAS

Quizás la principal debilidad de esta zona argentina de cereza ultra temprana es que las salidas de los inviernos y la primavera son bastante más inestables que en Chile, por lo que comentan que con variedades autocompatibles o autofértiles se puede asegurar cierto volumen productivo, y otra parte se arriesga a la polinización cruzada.

Además, las condiciones climáticas de Mendoza, con granizos y lluvias sorpresivas, obligan a los productores a trabajar con cubiertas o alguna tecnología protectora. Pese a esto, los Güizzo señalan que incluso con un mercado interno donde se consigue entre 10 y 12 dólares por kilo, y descontando costo de empaque y logística, quedan entre seis y ocho dólares por kilo al productor. “Qué sentido tiene arriesgarse a no proteger”, comenta.

Cubiertas en Mendoza, mandatorias ante las condiciones climáticas de la zona, que incluyen lluvias y granizos.

Fernando Güizzo destaca además que la empresa está asociada a la Cámara de Cereza de Mendoza, instancia que cuenta con acceso a financiamiento público para la investigación y posicionamiento de la cereza de la zona, algo que se articula entre privados con el Gobierno provincial, que está muy interesado en que siga creciendo la producción mendocina de esta fruta.

Como desafío a futuro, Nicolás Güizzo anticipa que el objetivo a 5 años es poder adelantar el inicio de cosecha a la semana 41 en Mendoza, e incluso a la semana 40 en otras áreas del norte de Argentina donde la empresa ya se encuentra realizando ensayos con variedades de bajo requerimiento de frío invernal. “Yo quiero que mi hijo produzca la primera quincena de octubre”, concluye.

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